Enfermedades laborales o profesionales: escenario de desperdicio en salud

En Colombia el 98,9 % de letalidades por el trabajo son consecuencia de accidentes y solamente el 1,1 % lo son por enfermedad laboral.
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La enfermedad laboral es una patología que ha estado desde siempre en el contexto de la vida de los seres humanos. La teoría que he propuesto es que, desde el día siguiente de la aparición del hombre, por las creencias de cada tipo, debió comenzar a trabajar para satisfacer sus necesidades básicas y así lo ha hecho desde siempre; luchó por comer, vestir, ampararse: esto fue el origen del trabajo, pues al hacerlo empezó a arriesgarse a leves accidentes, inició la acumulación de fatiga y aparecieron las primeras lesiones asociadas a la actividad diaria. En consecuencia, el trabajo es inherente al ser humano y la enfermedad profesional o laboral lo es a quienes trabajan.

Las enfermedades profesionales o laborales afectan cada día a la mayoría de los trabajadores en las diversas actividades productivas, sean estas físicas, manuales o de exigencia mental. Al decir “afectan” se quiere decir que se da la posibilidad de iniciar una alteración mínima que se convierte en un primer escalón para llegar a un cuadro clínico evidente. Se trata de acumular pequeñas dosis de fatiga física, mental o de alteración en el órgano blanco de una o varias sustancias químicas o agentes físicos, que están en el proceso productivo, y que son inhaladas, tocadas o ingeridas. 

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Estas patologías que ya están generando el cuadro clínico, van a la consulta cotidiana que el sector salud ofrece. El médico que atiende de manera regular es un médico general con escasa o nula formación sobre patología ocupacional y que, para dar “cumplimiento” a su compromiso laboral, actúa en función de resolver exactamente el motivo de consulta, sin tener la oportunidad de explorar su origen en detalle. En los casos de patologías de origen laboral es posible que los síntomas se disminuyan con un tratamiento directo de ellos, pero no aborda la exposición permanente. Como consecuencia, el trabajador recaerá, volverá a consultar y su cuadro seguirá empeorando y consolidándose. Cuando se analiza este fenómeno en relación con las patologías de alto costo de origen laboral, el panorama es aún más crítico, pues en este grupo están diagnósticos como el cáncer ocupacional, la falla renal, patología pulmonar severa, enfermedades circulatorias, incluyendo leucemias y linfomas, entre otras.    

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Este cuadro es el de una enfermedad laboral no identificada que en la sumatoria de asistencias prestadas aporta un caso, pero no se califica su origen y por consiguiente se asumen sus costos con los recursos de la UPC, debiendo ser asumidos los costos tanto asistenciales como prestaciones económicas por el sector de riesgos laborales, como son las ARL. A este fenómeno común en nuestro estilo asistencial, es el que denomino desperdicio. 

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Cifras

Revisar datos relativos a la ocurrencia de enfermedades profesionales en el mundo desarrollado es muy llamativo, pues dadas sus capacidades tecnológicas y su mayor compromiso con la prevención al interior de las empresas, las cifras esperadas de este tipo deben ser bajas. Sin embargo, es muy llamativo que, en países como Francia, por ejemplo, se diagnostiquen anualmente cerca de 2000 casos de cáncer ocupacional y en el Reino Unido cerca de 9000, mientras que en Colombia con datos oficiales de Fasecolda 2015-2017 se identifique un caso cada cinco años, cuando en el año 2012 se estimó que el universo de expuestos a 25 sustancias o factores de riesgo calificados como tipo 1 y 2A de la IARC existían unos 6.8 millones de trabajadores a riesgo.

enfermedad laboral

El gráfico adjunto presenta el comportamiento de la enfermedad laboral en tasas por cien mil trabajadores en Colombia desde 2015 hasta agosto de 2021, con base en datos de las ARL reportadas por Fasecolda. Se hace evidente que las tasas son muy bajas y el énfasis de los diagnósticos reportados según esta entidad está en un 86% en casos de enfermedades de tipo osteomuscular y neurológico asociadas.

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Como observa, la curva se incrementó de manera intensa con base en la decisión de considerar el diagnóstico de la enfermedad Covid-19 como patología directa en el personal de salud de primera línea durante la pandemia, que aún persiste.   

Para confirmar lo expresado, se presenta la información emitida por Fasecolda sobre la distribución de casos de enfermedad laboral más comunes, comparando la distribución entre los años 2019 y 2020.

2019 Vs 2020

 A continuación, los gráficos que presentan el comportamiento de la letalidad por enfermedad laboral tanto a nivel mundial como en Europa, por ser referentes de gran expectativa para nuestro país, comparando con las cifras a nivel nacional.

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Esta gráfica, producida por la OIT y la OSHA-EU, con base en datos 2017, presenta a la izquierda el dato en el que la mayor parte de la mortalidad por enfermedades laborales en el mundo se debe a enfermedades circulatorias (28%), que son en esencia el accidente cerebrovascular y el infarto de miocardio y el 27 % por cáncer. En el caso de Europa, a la derecha, el 52 % corresponde a cánceres ocupacionales, el 24 % por enfermedades circulatorias. En Colombia estos tipos de diagnósticos son el 0,1 % tanto para las enfermedades circulatorias y los cánceres ocupacionales, sin mención de si son o no, casos letales. Sí es claro que, la mayor letalidad en Colombia con origen ocupacional corresponde a los accidentes de trabajo y solo una fracción muy baja a enfermedades laborales.  

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Letalidad por riesgo laborales en Colombia

letalidad riesgos laborales

La tabla muestra el comportamiento de la letalidad con origen en patologías laborales en el país durante 9 años. Es evidente la total inversión de la relación, con los datos mundiales y mucho más con los datos de la Unión Europea.

Durante los nueve años incluidos en la tabla, se aceptó que fallecieron como consecuencia de accidentes de trabajo 6.242 trabajadores y solamente se aceptaron como fallecidos por consecuencia de enfermedades laborales a 70 trabajadores. Comparados estos datos con los mundiales en los cuales el 65 % de casos letales lo son por enfermedad laboral y solamente el 14 % son por accidentes. En Europa las cifras son 76 % por enfermedad laboral y tan solo el 2 % por accidentes laborales. En Colombia el 98,9 % de letalidades por el trabajo son consecuencia de accidentes y solamente el 1,1 % lo son por enfermedad laboral. La explicación es parte de lo que se denomina subdiagnóstico con subregistro. Este resultado se traduce en una enorme sobrecarga económica para el sector salud, pues está asumiendo costos que no le corresponden. Y quizá más grave aún, es que, en los recursos del sector salud que asumen estos costos están parte de los que aporta el mismo trabajador, lo cual es una incongruencia mayúscula, pues el mismo trabajador está asumiendo con parte de sus cotizaciones, las consecuencias de las enfermedades laborales que deben ser asumidas íntegramente, por el sector de los Riesgos Laborales financiado totalmente por los empleadores.

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Alternativas

Se hace indispensable que el sector salud y sus actores fundamentales, como son las EPS y las IPS, conozcan en detalle estas cifras y aproximen en sus escenarios particulares el tamaño del “desperdicio” que genera la incapacidad de hacer con claridad técnica y oportunidad estratégica los diagnósticos de enfermedades laborales de alto costo, para que, con las precisas documentaciones se obtenga el reconocimiento de su existencia y sea factible el pleno recobro de los recursos invertidos en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, incluyendo los costos de las prestaciones económicas otorgadas a estos trabajadores afectados e incrementados los valores totales, hasta en el 10 % como la comisión para la EPS por haber atendido cada caso.

La única forma de avanzar al respecto es la de disponer de la Dependencia de Medicina del Trabajo, como la denominó la Resolución 2569 de 1999, que fue impugnada por intereses diversos, pero que fortaleció precisando las bases para que cada Sector de la Seguridad Social asumiera responsablemente las obligaciones de los eventos que en la salud de los cotizantes, trabajadores activos, o incluso trabajadores pensionados o jubilados, se deriven de exposiciones laborales de alto riesgo, entre las cuales se destacan, como muy frecuentes, más de veinte sustancias químicas y mezclas consideradas cancerígenas para los pulmones y de uso frecuente en diversos sectores de la industria nacional. Además, varias decenas de sustancias con potencialidad de generar este tipo de patologías en diversos órganos de la economía corporal.  

Se hace esta invitación al sector salud, con el ánimo de una reflexión profunda sobre la realidad identificada mediante trabajos que han demostrado la posibilidad real de recobros por muy altos valores al hacer con alto rigor científico la minería de datos, el estudio de las exposiciones y el detalle clínico de la evolución de cuadros clínicos, para llegar con claridad a la calificación y a su reconocimiento y pago.

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