El sistema de salud colombiano llega al debate electoral con una preocupación central para pacientes, hospitales, EPS, trabajadores y autoridades territoriales. La propuesta de Sergio Fajardo y su fórmula vicepresidencial Edna Bonilla Sebá, parte de ese escenario y plantea que el país enfrenta una crisis de confianza, sostenibilidad financiera, inequidades históricas en acceso efectivo y calidad, además de presiones demográficas, epidemiológicas, tecnológicas y de talento humano. Frente a ese panorama, su planteamiento es construir un nuevo orden para el sistema de salud, basado en reglas concertadas, transparencia, sostenibilidad y atención centrada en las personas.
Fajardo es matemático, profesor y fundador del movimiento Compromiso Ciudadano. Fue alcalde de Medellín entre 2004 y 2007, periodo en el que su perfil oficial destaca el programa “Medellín, la más educada”, los Parques Biblioteca, la educación pública, el urbanismo social y la transparencia institucional. También fue gobernador de Antioquia entre 2012 y 2015, con el plan “Antioquia, la más educada”, orientado a equidad territorial, innovación educativa y fortalecimiento institucional. Su trayectoria incluye participación en el Consejo Nacional de Ciencias Básicas, la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia y la candidatura presidencial por Dignidad y Compromiso en 2026.
¿De qué diagnóstico parte la propuesta de Fajardo en salud?
La propuesta identifica dos niveles de diagnóstico. El primero corresponde a los problemas estructurales del país, entre ellos las inequidades territoriales y sociales, las diferencias entre quintiles de ingreso, las brechas en cobertura de agua potable y alcantarillado, la doble carga de enfermedad y el contexto de crisis fiscal.
El segundo se concentra en los problemas propios del sistema de salud. La propuesta señala una crisis financiera corriente estimada entre 10 y 15 billones de pesos, acompañada de una cartera creciente. También menciona escasez de personal de salud, baja capacidad resolutiva, ineficiencias, desperdicios, corrupción, débil rectoría sanitaria, falta de articulación entre servicios individuales y acciones de salud pública, y mecanismos débiles de vigilancia y control.
A partir de ese punto, el planteamiento del candidato presenta la salud como un derecho y no como un privilegio. La propuesta busca organizar el sistema alrededor de las personas, la equidad territorial, la sostenibilidad financiera responsable, la eficiencia, la transparencia, la evidencia y la participación social.
Un contrato social para reconstruir confianza en el sistema
El eje central es un nuevo contrato social por la salud. En este modelo, el Estado mantiene la rectoría, pero todos los actores participan y asumen responsabilidades explícitas. La propuesta sostiene que la sostenibilidad no depende únicamente de más recursos, sino también de confianza, cooperación, transparencia y reglas claras para quienes financian, aseguran, prestan servicios, regulan y reciben atención.
La hoja de ruta se estructura alrededor de financiación, prestación integrada y equitativa, talento humano, medicinas y tecnologías, sistemas de información, gobernanza y personas como centro del modelo. Estos componentes buscan darle coherencia a una agenda que combina medidas inmediatas con cambios graduales en la organización del sistema.
Seis ejes para reorganizar el modelo de salud
La propuesta define seis ejes estratégicos para orientar los cambios en el sector.
- Recuperar el sistema de aseguramiento para promover eficiencia, liquidez y sostenibilidad financiera.
- Impulsar la concertación y la gobernanza participativa.
- Fortalecer la transparencia y el control de los recursos.
- Territorializar el sistema con enfoque diferencial y Atención Primaria en Salud.
- Incorporar la educación como eje de transformación social.
- Usar la ciencia, la tecnología y la innovación en salud como fundamentos del progreso.
Estos ejes se complementan con principios como dignidad para el talento humano, promoción de la salud, prevención de la enfermedad, equidad territorial, control ciudadano, ciencia, evidencia, consenso y participación social. La propuesta también plantea la salud como motor de desarrollo, más allá de la atención médica individual.

¿Qué haría Fajardo en los primeros cien días?
El plan contempla instalar desde el primer día de gobierno un Puesto de Mando Presidencial para garantizar el derecho a la salud, liderado por el presidente. Este espacio articularía decisiones con entidades territoriales y priorizaría zonas como Cauca, Chocó y Catatumbo.
En esa primera etapa, el candidato plantea medidas concretas.
- Reconocer la UPC como insuficiente y ordenar su recálculo inmediato.
- Identificar y caracterizar las principales barreras de acceso a medicamentos.
- Ordenar auditorías externas e independientes en las EPS intervenidas, incluyendo al FOMAG.
- Plantear una estrategia de reapertura de servicios esenciales de común acuerdo con hospitales.
- Articular la estrategia nacional con entidades territoriales.
La propuesta ubica estas acciones como punto de partida de una ruta más amplia. Para 2027 prevé un articulado de reforma a la salud y actos administrativos orientados a desarrollar un nuevo modelo con estabilidad, predictibilidad y reglas concertadas. Entre 2028 y 2030 proyecta la implementación de esa reforma, junto con el fortalecimiento de la atención primaria, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad sin desplazar recursos del aseguramiento.
UPC, deuda hospitalaria y nuevas fuentes de recursos entran al centro de la agenda
La financiación es uno de los componentes más desarrollados. El plan plantea más recursos para la salud por 15 billones de pesos corrientes, reestructurar la UPC y contar con información financiera transparente y en tiempo real para orientar decisiones. También propone un sistema independiente de cálculo de la UPC, similar al CARF, con criterios de riesgo diferencial y pago por desempeño.
La agenda financiera incluye cerrar la brecha entre régimen contributivo y subsidiado, desarrollar una canasta preventiva per cápita basada en evidencia, reestructurar y saldar la deuda histórica con hospitales mediante titularización después de doble auditoría, integrar sistemas de información financiera, crear un fondo de estabilización y garantías, y diversificar fuentes de financiamiento.
Dentro de esas fuentes, la propuesta menciona la destinación específica de impuestos saludables existentes, un impuesto a vapeadores, IVA a juegos de azar en línea, mayor fiscalización a evasores, incremento de cotizaciones para declarantes de renta de mayores ingresos, remoción del tope de cotización de 25 salarios mínimos y evaluación del retorno de cotizaciones empresariales para trabajadores de más de tres salarios mínimos.
EPS con metas de desempeño y atención territorial
La propuesta plantea recuperar el aseguramiento con mayores exigencias sobre patrimonio, reservas técnicas, capital y desempeño. Cada EPS tendría un plan de cumplimiento con hitos semestrales y penalidades por incumplimiento. También se plantea que las EPS paguen la deuda reconocida mediante planes de pago. Para Nueva EPS, el plan incluye capitalización y designación de un interventor de alto nivel.
En departamentos con población dispersa, la propuesta contempla territorializar las EPS de forma concertada y gradual para mancomunar el riesgo financiero y organizar la prestación en zonas con mayores dificultades de acceso.
En prestación de servicios, la hoja de ruta incluye varias medidas.
- Redes integradas territoriales gestionadas por EPS territorializadas.
- Modelos híbridos de atención presencial y telesalud.
- Transformación de la referencia y contrarreferencia como proceso de coordinación clínica.
- Atención Básica en Salud del siglo XXI, con medicina familiar y programas especializados.
- Alianzas público privadas en áreas dispersas.
- Infraestructura hospitalaria pública financiada con regalías.
- Sistema de mediación en salud con EPS y Superintendencia Nacional de Salud.
- Ajustes de habilitación para zonas dispersas.
Medicamentos, talento humano, información y control
En medicamentos y tecnologías, el plan propone fortalecer al INVIMA y al IETS, repotenciar MIPRES, crear mecanismos participativos de evaluación multicriterio basados en valor, fortalecer la cadena de suministro, promover transferencia tecnológica, producción de medicamentos esenciales e investigación clínica con estándares de bioética.
En talento humano, prioriza pagos oportunos, eliminación progresiva de esquemas precarios, contratos fijos para trabajadores de menores ingresos en hospitales públicos, rediseño del servicio social obligatorio, examen único nacional para residencias médicas, bienestar y salud mental del personal sanitario. También contempla fortalecer hospitales universitarios, orientar becas según diagnóstico territorial y elevar la capacidad resolutiva del personal base mediante formación y reentrenamiento.
En sistemas de información, plantea interoperabilidad, tableros públicos, uso de datos de ADRES, fortalecimiento de capacidades analíticas territoriales, reporte obligatorio de contratos y transacciones, vigilancia de pagos en tiempo real y pagos basados en resultados.
En gobernanza y control, la propuesta incluye fortalecer al Ministerio de Salud como rector estratégico, realizar pilotos regulatorios, reactivar instancias intersectoriales, fortalecer hospitales públicos, auditar EPS con prioridad en las intervenidas, crear una agencia nacional anticorrupción en salud, recuperar la capacidad técnica de la red pública territorial y crear Gerencias Técnicas Regionales de Territorialización de la Salud.
En salud mental, plantea activar recursos para la Dirección de Salud Mental, dar regularidad al Consejo Nacional y a los Consejos Departamentales, fortalecer rutas para casos graves, promover programas móviles para urgencias psiquiátricas y conducta suicida, y articular la prevención en población joven con programas de salud sexual.
Una transición gradual hacia nuevas reglas para el sistema de salud
La propuesta de Sergio Fajardo plantea una ruta por etapas. Primero, medidas de gobierno orientadas a rectoría, UPC, medicamentos, auditorías, territorios priorizados y reapertura de servicios esenciales. Luego, una fase normativa en 2027 con un articulado de reforma a la salud y actos administrativos para desarrollar un nuevo modelo con estabilidad, predictibilidad y reglas concertadas.
Entre 2028 y 2030, el plan prevé la implementación de la reforma, junto con el fortalecimiento de la atención primaria, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. La propuesta deja como eje de cierre una transición institucional basada en responsabilidades diferenciadas, trazabilidad de los recursos, evaluación del desempeño y presencia territorial efectiva.
Descargue aquí el documento oficial de las propuesta para el sector salud del candidato Fajardo: