Recomendaciones ACHO para el manejo de la Pandemia SARS - COVID- 19
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Recomendaciones ACHO para el manejo de la Pandemia SARS – COVID-19

La Asociación Colombiana de Hematología y Oncología ACHO hace algunas recomendaciones sobre el cómo cuidar la salud frente al COVID-19.

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Recomendaciones ACHO para el manejo de la Pandemia SARS COV 19

Ante la pandemia  de SARS – COV 19, declarada  recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde la  Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO) consideramos importante emitir  una serie de recomendaciones generales tanto para los profesionales de la  salud,  implicados en el tratamiento de pacientes oncológicos, como para los pacientes con cáncer y enfermedades hematológicas.

Todas son recomendaciones y en ningún momento pretenden imponer una conducta única pues entendemos que cada caso es particular y debe actuarse en concordancia a cada situación específica. Están basadas en documentos emitidos por las sociedades científicas de países altamente afectados por la  infección como España y de sociedades académicas altamente reconocidas como el Instituto Nacional de Cáncer, la Organización Mundial de la salud (OMS) y la American Association of Clinical Oncology (ASCO), la American Society for Transplantation and Cellular Therapy (ASTCT) y la European Society for Bone Marrow Transplantation.  Adicionalmente, pueden requerirse modificaciones posteriores de acuerdo a la evolución de la situación en el país.

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Recomendaciones para los  pacientes y sus familias

Dado que no se tiene evidencia contundente sobre el  comportamiento del SARS-CoV-2 en la población oncológica, es posible que los pacientes sometidos a un tratamiento oncológico inmunosupresor puedan tener una mayor susceptibilidad al mismo y una mayor incidencia de complicaciones asociadas que la población general.    

En este momento, solamente contamos con  datos  de una serie prospectiva de 2007 casos confirmados de COVID-19 ingresados a  hospitalización en China, se excluyeron 417 por  datos insuficientes, quedando 1960 de los cuales el 1% (18) presentaban cáncer, el cáncer de pulmón fue el más frecuente (28%), el 25% habían recibido quimioterapia o cirugía en el último mes y el otro 75% eran sobrevivientes de cáncer en seguimiento. En esta serie, los pacientes con cáncer presentaron mayor riesgo de complicaciones (como requerimiento de ventilación invasiva o muerte), comparados con los pacientes sin cáncer, 39 vs 8% p=0.0003. La edad avanzada fue el principal factor de riesgo para presentar complicaciones (OR  1-43, 95% IC 0.97-2.12; p=0.072). y el deterioro clínico  fue más rápido 13 días vs 43 días.

Esto hace necesario que se tomen medidas de mayor cuidado y prevención para los pacientes con enfermedades  malignas, incluyendo el cumplimiento estricto de  los protocolos de prevención de la infección recomendados por la OMS y medidas de protección adicionales, tales como:

Si presenta alguno de estos  síntomas

  • fiebre (temperatura mayor de 38.3 C tomada en la axila, tos persistente, dificultad para respirar. Consultar al servicio de urgencias recomendado por su servicio tratante para  seguir el protocolo nacional de atención.
  • Los pacientes activos laboralmente en la medida de lo posible deberían realizar  su  trabajo desde casa, siguiendo las recomendaciones realizadas por el gobierno nacional y administraciones territoriales
  • Ante todo, se debe mantener la calma y ser solidarios, abastecerse de insumos y de alimentos en forma racional. Las mascarillas, los desinfectantes, los alimentos y el papel higiénico debe estar disponible para TODA  la comunidad, por lo tanto, no debe  ser acaparado solo por algunos.

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Recomendaciones para los Servicios de salud que atienden pacientes Hematológicos y/o con cáncer

Se recomienda que los Servicios de Oncología y Hematología realicen  la implementación de medidas que reduzcan las visitas innecesarias de los pacientes con cáncer a los hospitales, y que establezcan medidas   que minimicen la exposición durante este periodo de contención de expansión del SARSCoV-2.

El principal tratamiento oncológico asociado a inmunosupresión es la quimioterapia, por lo que, en los pacientes en tratamiento activo deberán extremarse las precauciones para evitar el contagio. Cada especialista tratante debe  valorar la relación entre el beneficio y riesgo de continuar su administración durante este periodo de contención de expansión del virus y realizar  las modificaciones de los esquemas de tratamiento que considere pertinentes.

El posible efecto de otras terapias como los tratamientos dirigidos y biológicos no está definido, pero, en cualquier caso, en los pacientes que estén recibiendo estos tratamientos deberán seguirse las mismas medidas de precaución de contagio y evaluarse de forma personalizada otros factores de riesgo asociados.

La contención y ralentización de la ola de contagio es fundamental en este momento, por lo cual, se pueden considerar, entre otras opciones, la realización de consultas  telefónicas. Este modelo, debe implementarse  según criterio del médico tratante, en casos en los que no se genere riesgo para la salud y en común acuerdo con el  paciente, garantizar el registro de la consulta en la historia clínica y por parte del centro hemato/oncológico  implementar las medidas administrativas  necesarias  para la citación de pruebas diagnósticas y la prescripción sin que el paciente tenga que  acudir a la institución hospitalaria. Es de vital importancia que los aseguradores entendiendo la situación actual, implementen métodos de autorización de estudios y procedimientos, y despacho de medicamentos, sin que los pacientes tengan que asistir a las instalaciones físicas de la entidad, y minimicen los trámites  relacionados con la atención a pacientes oncológicos. Las IPS y EPS deben implementar mecanismos de autorización interna, que eviten al paciente el  trámite presencial.

Así mismo, se recomienda  limitar  el número de acompañantes en salas de espera para  consultas (uno por paciente) y evitar que acudan al hospital aquellos acompañantes que presenten fiebre, tos u otros síntomas de sospecha. En la sala de quimioterapia  también limitar la presencia de acompañantes, con las excepciones que se consideren oportunas, a criterio de médicos y enfermeras.

Igualmente, es pertinente considerar modificar la programación de infusión diaria en las salas  de quimioterapia, generar jornadas adicionales para disminuir número de pacientes y  garantizar que la ocupación permita distancia mínima de 2 metros entre cada paciente. En cuanto a la  consulta externa, aumentar los tiempos de periodicidad de la consulta de controles de pacientes tratados. Incluyendo pacientes que se encuentren en remisión de la enfermedad o en respuesta completa post tratamiento y con bajo riesgo de recaída temprana, además  Considerar la consulta telefónica  para los pacientes en tratamiento activo , en los casos que se considere pertinente por el médico tratante y   que no se ponga en riesgo la salud , siempre en común acuerdo con el  paciente y garantizando el registro de la consulta en la historia clínica , adicionalmente por parte del centro hemato/oncológico implementar las medidas  administrativas necesarias  para la citación de pruebas diagnósticas,  la prescripción y aplicación de los tratamientos facilitando  que el paciente  acuda a a la institución hospitalaria con  la menor frecuencia posible.

Recomendaciones para el personal médico y paramédico

Los médicos y el personal paramédicos  de las unidades hematológicas y oncológicas están  expuestos en igual magnitud a los de otras áreas o especialidades. Por lo tanto, se debe tener en cuenta:

  • Suspender las reuniones y juntas médicas. De ser primordiales se recomienda utilizar la modalidad virtual.
  • Seguir las  recomendaciones de los entes nacionales y territoriales de evitar conglomeraciones y el contacto social.
  • Usar mascarillas quirúrgicas en función de la necesidad.
  • Extremar al máximo las medidas de higiene de manos con agua y jabón o solución hidroalcohólica.
  • Incentivar el uso de traje de Mayo o en su defecto una vestimenta con baja posibilidad de transmitir la infección.
  • Cada especialista debe revisar su agenda de consultas externas e identificar  aquellas consultas que se puedan hacer telefónicas.
  • Minimizar la deambulación innecesaria por el hospital y mantener al distancia entre personas.
  • El personal del hospital que haya tenido contacto con un caso confirmado y no tenga síntomas, debe realiza  auto vigilancia de aparición de síntomas respiratorios. En el caso de profesionales sanitarios asintomáticos y que hayan tenido contacto con casos confirmados, auto vigilancia y mascarilla quirúrgica ante cualquier acto asistencial, incluida la consulta externa, extremando si cabe aún más la higiene de manos antes y después de cada acto asistencial.
  • Cualquier médico o paramédicos  que presente síntomas respiratorios significativos debe comunicárselo de forma urgente telefónicamente a su supervisor. Abstenerse de acudir al puesto de trabaja con fiebre o clínica respiratoria aguda.
  • El equipo  médico y paramédico así como  los pacientes al ingreso y mientras se encuentren al centro hemato/ oncológico  deben tener máscaras de protección (tapabocas) y el personal médico y paramédico  considerar el uso de traje quirúrgico en lugar de ropa normal . No uso de bata.
  • Al llegar a casa evitar el contacto inmediato con familiares, retirar las prendas y llevar a lavado inmediato. Lavado de manos exhaustivo.

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Recomendaciones específicas para pacientes en proceso de trasplante  y donantes de progenitores hematopoyéticos

Un grupo de especial interés son los pacientes sometidos recientemente a trasplante de progenitores hematopoyéticos, aunque por el momento no hay ninguna información específica en esta población dada la experiencia en otras virus respiratorios, es de esperar que desarrollen una forma severa de la enfermedad.

Los pacientes trasplantados por tanto deben extremar las medidas de cuidado, en especial en lo referente a salidas a sitios públicos.

No obstante, no se conoce el impacto del COVID-19 en un candidato a trasplante, en los posibles donantes o en los receptores de células progenitoras. Se debe valorar  con mucho cuidado el riesgo de postergar o alterar los planes de tratamiento, contra el riesgo de recaída de la enfermedad de base. Las siguientes recomendaciones deben ser consideradas:

  1. En pacientes candidatos a trasplante, con síntomas respiratorios activos, se debe hacer tamizaje para virus respiratorios y si estos son negativos y hay alguna evidencia de contacto para COVID-19 si está disponible. Si no se realiza prueba para COVID-19, todos los procedimientos relacionados (movilización, recolección de médula ósea, recolección de progenitores hematopoyéticos, condicionamiento, etc.) deben ser postergados por 14 días y hasta que los síntomas se hayan resuelto completamente.
  2. Si se determina infección por SARS-CoV-2 por PCR, todos los procedimientos deben postergarse hasta que el paciente esté completamente asintomático y tenga tres pruebas de PCR negativas separadas al menos por una semana (tiempo mínimo de postergación del trasplante 21 días). En enfermedades de bajo riesgo de recaída (por ejemplo: Esclerosis sistémica, Lupus, etc.) se recomienda postergar el trasplante al menos tres meses.
  3. También se deben postergar, al menos por dos semanas, los procedimientos relacionados con trasplante en todos aquellos que hayan tenido contacto con personas con infección confirmada con SARS-CoV2. Estos individuos deben ser monitorizados cercanamente para el desarrollo de síntomas y realizar la prueba tan pronto estos se presenten.
  4. Todos los candidatos para trasplante y sus posibles donantes de progenitores hematopoyéticos, deben evitar viajes fuera del país, en especial a áreas de alta prevalencia, por lo menos 14 a 21 días antes de la fecha de inicio de condicionamiento.
  5. En este momento no hay zonas en Colombia consideradas de alta prevalencia, pero si en el futuro cercano, se determinan algunas zonas en el país de mayor riesgo, todos aquellos a donantes, que hayan estado en estas zonas 14 días antes de iniciar el tratamiento de condicionamiento, deberían idealmente ser evaluados  para SARS-COV-2, si el trasplante es urgente.
  6. Si la prevalencia de la enfermedad aumenta significativamente, debería considerarse posponer los trasplantes en los cuales el beneficio es marginal o hay terapias alternativas (por ejemplo: mieloma multiple, tumores de células germinales, trasplantes autólogos consolidación en leucemia mieloide aguda, etc.).

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Todas estas medidas están enfocadas para lograr la  contención y ralentización de la ola de contagio, lo cual  es un elemento fundamental para preservar los recursos materiales y humanos necesarios para atender a nuestros pacientes.

Desde la ACHO Seguiremos actualizando nuestras  recomendaciones según se siga desarrollando la situación en el país.

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Corresponsabilidades en hemofilia

La ACHO presenta una reflexión y análisis sobre el rol de médicos tratantes y pacientes en el tratamiento de hemofilia y su manejo en Colombia

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Corresponsabilidades en hemofilia

Por: Adriana Linares Médica, Hematóloga pediatra, María Helena Solano, Médica internista – Hematóloga.  Miembros comité académico de Coagulación Asociación Colombiana de Hematología y Oncología.

El mundo ha tenido cambios acelerados en las últimas décadas en los aspectos demográficos, socioculturales y económicos, así como también en los tipos de modelos asistenciales y sistemas de salud.  La población en la mayoría de los países está más envejecida y se ha afectado por las migraciones, diversidad étnica y cultural  de tal forma que hay una gran mezcla de individuos a ser atendidos dentro de un sistema de salud. El profesional médico con su conocimiento y capacidades ha sido por siglos el ejecutor frente a un paciente pasivo, conforme y en ocasiones impotente. Esta relación médico-paciente ha evolucionado y ha pasado a ser diferente con un paciente  más activo, informado, participativo en las decisiones de su salud y un médico que tiene el deber de informar, utilizar de la mejor manera los recursos disponibles en el sistema de salud y ambos son responsables de los desenlaces en salud del paciente, aquí entra en juego la corresponsabilidad no solo del médico y paciente sino de todos los involucrados en la atención en salud.

En Colombia la corresponsabilidad en salud se encuentra definido como principio en la ley 1438 de 2011 y como un deber en la Ley Estatutaria de Salud.  La corresponsabilidad en salud abarca aspectos como la concurrencia de actores, las acciones conducentes a garantizar los derechos de un paciente en la sociedad y el estado. El sistema de salud comprometido con el ciudadano le brinda directrices,  capacitación y herramientas para facilitar y desarrollar acciones al paciente y su familia. Una de las acciones es implementar y promover el concepto de autocuidado y organizar su plan de cuidado relacionado con  los medicamentos, la dieta, los efectos emocionales de la enfermedad crónica. El sistema de salud  y equipo de cuidadores debe proveer adecuadas fuentes de información y educación continua. El individuo así conocerá y aplicará no solamente su derechos sino también sus deberes propios y con el sistema de salud y el país. Esto conlleva a que el individuo tome decisiones asertivas  en su vida cotidiana, en estudio, trabajo, circulo familiar, social y en su comunidad con autonomía durante el proceso terapéutico.

Los recursos para atención en salud son finitos, buscan cubrir las contingencias en salud de la mayor parte de la población, las enfermedades huérfanas en este contexto representan desafíos para los sistemas de salud. Colombia cuenta con una Ley de Enfermedades Huérfanas que garantiza la atención de pocas personas con enfermedades muy poco frecuentes pero una de sus características es el alto costo. Hemofilia esta dentro de este grupo de enfermedades, su tratamiento en Colombia está completamente garantizado, los pacientes deben estar dentro del marco de programas de atención integral con infraestructura que aporta recurso humano profesional de alta calidad, acceso a laboratorio clínico y acceso a tratamiento en toda la gama de la complejidad, en el país están aprobados medicamentos de diferentes segmentos para el tratamiento de la hemofilia. El engranaje de todos los actores del sistema debe ser articulado, incluye que los centros de atención provean lo que se espera de ellos, que los pacientes y cuidadores cumplan con el autocuidado, las indicaciones del personal de salud y sus deberes con el estado de afiliación dentro del sistema de salud.

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El paciente con hemofilia también es responsable

El paciente con hemofilia es un individuo activo, que debe responsabilizarse de sí mismo con voluntad y participa en el proceso de conservar y mejorar su estado de salud y  su  calidad de vida por medio del autocuidado. Este autocuidado se construye sobre acciones del sistema de salud y propios  que le permiten reconocer y gestionar  sus problemas de salud, no esta circunscrito a la administración del concentrado en casos de sangrado, requiere de acciones participativas del individuo como hacer ejercicio, incorporar hábitos de vida saludables con control de las comorbilidades, mantener la salud oral solo para mencionar algunas acciones en manos de los pacientes. El individuo de esta manera estará más satisfecho, mejora su calidad de vida y hace un buen control de su enfermedad evitando pérdida  de tiempo y gastos innecesarios para  él y el sistema de salud.  Su relación con  el profesional de la salud tendrá mayor fluidez,  comprende las opciones planteadas en su tratamiento y toma decisiones más responsables dentro del marco de respeto y confianza  con  el equipo de salud  y en conjunto, podrán vencer obstáculos.

El cuidado y atención integral en hemofilia para el país implica grandes esfuerzos económicos, una de las estrategias más importantes para el cuidado de las personas con hemofilia severa es la profilaxis a lo largo del ciclo vital, es decir empieza en la primera infancia y se mantiene hasta la adultez. Esta estrategia busca la mitigación de los sangrados y de la artropatía, como consecuencia de los sangrados frecuentes, se espera de estos individuos su inserción al sistema educativo desde temprana edad y a la fuerza laboral en la etapa adulta para de esta manera una vez finalizada la etapa productiva puedan disfrutar del retiro como sucede en individuos sin esta condición crónica.

No está sucediendo en el país, muchos pacientes interrumpen sus obligaciones con el sistema general de seguridad social, interrumpiendo tratamientos y exponiéndose a complicaciones que se buscaba evitar. Es necesario dar educación no solo en salud sino en aspectos de las responsabilidades como ciudadano, para de esta manera poder proveer además del cuidado en salud verdadero cuidado integral a personas con condiciones crónicas de salud como hemofilia, especialmente en pacientes con enfermedad grave.

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Los pacientes con cáncer e inmunosupresión no pueden vacunarse contra SARS-CoV2: FALSO

Continuando con el especial MENTIRAS Y VERDADES A MEDIAS SOBRE LA VACUNA CONTRA SARS-CoV2, la ACHO reitera la importancia de la vacunación contra Sars-CoV2 en pacientes con cáncer e inmunosuprimidos. #YoMeVacuno

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pacientes con cancer no vacunarse Sars-CoV2

Desde los primeros reportes provenientes de pocos casos en la China, se hizo evidente que algunos pacientes con cáncer  tienen peores desenlaces que la población general y se han considerado desde entonces dentro del grupo de personas con condiciones de riesgo de morbilidad grave y mortalidad. Durante el tratamiento y el primera año después de terminarlo, los pacientes con cáncer tienen una mortalidad al infectarse con SARS-CoV2 que puede ser 2 a 3 veces superior que la población general sin otras enfermedades. En Colombia, de los 59972 fallecimientos, 1115 pacientes reportan cáncer como comorbilidad, siendo la séptima condición comorbida más frecuentemente registrada.

La ACHO coincide con las demás sociedades científicas internacionales en que vacunación en pacientes con cáncer activo o enfermedades hematológicas que conlleven alto grado de inmunosupresión ADEMÁS DE NO ESTAR CONTRAINDICADA, ES UNA PRIORIDAD por tratarse de una población de alto riesgo.

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Es cierto que los estudios de las vacunas actualmente disponibles no incluyeron un número significativo de pacientes con cáncer o enfermedades hematólogicas, que nos permitan describir con exactitud como va a ser la inmunidad y las reacciones adversas a esta vacuna especifica; sin embargo, la experiencia en vacunación en pacientes con cáncer y enfermedades hematológicas es extensa, y  en general no se ha reportado información que genere preocupaciones por la seguridad de esta estrategia, aún en pacientes severamente inmunosuprimidos, como los que han recibido un trasplante de progenitores hematopoyéticos o tienen leucemias agudas.

Una excepción puede ser con las vacunas de virus vivo atenuado, este tipo de vacunas todavía no están disponibles para SARS-CoV2 en el país, así que no son una preocupación en el momento. Tampoco hay evidencia de que los pacientes con cáncer sometidos a tratamiento con inmunoterapia/inhibidores  de check-point tengan ninguna complicación particular por vacunas contra ningún virus.

Específicamente en la vacunación contra influenza, la información observacional sugiere que existe una disminución en la mortalidad y complicaciones relacionadas con la enfermedad con la vacunación para este virus, por lo tanto no hay ningún sustento teórico para considerar que la situación será distinta en el caso de las vacunas contra SARS-CoV2. Ante esto, la balanza se inclina hacia al beneficio de la vacunación en esta población.

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Mentiras sobre la vacuna contra Sars-CoV-2

En la ACHO continuamos con la campaña #yomevacuno. En este artículo conozca datos reales sobre los beneficios de la vacuna documentados en un estudio científico

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Mentiras sobre la vacuna contra sars-cov-2

Las vacunas se han asociado a mortalidad por reacciones adversas. FALSO. Este estudio analiza los efectos de la vacunación en 1’893.360 personas. 21 casos tuvieron eventos adversos, eso quiere decir 11.1 casos por millón. Solo 4 de esos se hospitalizaron.

NO SE REPORTÓ NINGUNA MUERTE POR ANAFILAXIA. La mortalidad por COVID-19 puede llegar hasta el 10% en personas de alto riesgo (10 de cada 100 contra 11.1 por cada millón). En pacientes con cáncer en tratamiento activo, enfermedades hematológicas graves y trasplantados puede ser aún mayor, llegando hasta el 20-30%. Claramente el beneficio de la vacuna supera el posible riesgo de reacciones adversas.

“During December 14 to 23, 2020, after administration of a reported 1 893 360 first doses of Pfizer-BioNTech COVID-19 vaccine (1 177 527 in women, 648 327 in men, and 67 506 with sex of recipient not reported),3 CDC identified 21 case reports submitted to VAERS that met Brighton Collaboration case definition criteria for anaphylaxis (Table), corresponding to an estimated rate of 11.1 cases per million doses administered. Four patients (19%) were hospitalized (including 3 in intensive care), and 17 (81%) were treated in an emergency department; 20 (95%) are known to have been discharged home or had recovered at the time of the report to VAERS. No deaths from anaphylaxis were reported”.

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¿Qué aspectos se deben tener en cuenta sobre la vacuna contra Sars-CoV-2?

Los síntomas y signos más comunes fueron la urticaria, el angioedema, la erupción cutánea y la sensación de cierre de la garganta. Diecisiete (81%) de los 21 pacientes con anafilaxia tenían un historial documentado de alergias o reacciones alérgicas, incluyendo a medicamentos o productos médicos, alimentos y picaduras de insectos; 7 (33%) habían experimentado un episodio de anafilaxia en el pasado, incluyendo uno después de recibir la vacuna contra la rabia y otro después de recibir la vacuna contra la gripe A(H1N1). Durante el mismo periodo, VAERS identificó 83 casos de reacciones alérgicas no anafilácticas después de la vacunación con COVID-19 de Pfizer-BioNTech.3 Los síntomas más comunes notificados en las reacciones alérgicas no anafilácticas incluían prurito, sarpullido, sensación de picor y rascado en la garganta, y síntomas respiratorios leves.

Mentiras sobre Sars cov 2
Fuente: JAMA Network

Los pacientes que experimenten anafilaxia deben ser trasladados a instalaciones para recibir la atención médica adecuada. Se debe instruir a todos los pacientes para que busquen atención médica inmediata si desarrollan signos o síntomas de una reacción alérgica después de que termine su período de observación y hayan abandonado el lugar de vacunación.

Sin mentiras, sin miedos #yomevacuno.

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