La Red Nacional de Toxicología RENATO fue creada por el Ministerio de Salud y Protección Social mediante la Resolución 793 de 2026, como una estructura nacional, colaborativa, interdisciplinaria e interinstitucional para mejorar la prevención, vigilancia, diagnóstico, tratamiento, investigación y respuesta frente a eventos toxicológicos y problemas de salud asociados al uso o exposición a sustancias tóxicas. La red estará bajo la coordinación general del Instituto Nacional de Salud y del Ministerio de Salud, con implementación progresiva en el territorio nacional.
Descargue la resolución al final del artículo.
Respuesta a la dispersión de capacidades
La creación de RENATO responde a una necesidad identificada por el Ministerio de Salud: superar la dispersión actual de los servicios toxicológicos, la heterogeneidad en la atención clínica de intoxicaciones, la limitada capacidad diagnóstica en algunas regiones y la falta de articulación entre actores del sistema de salud pública para la gestión de eventos toxicológicos.
La resolución plantea que la red operará en el marco de las redes integradas e integrales de salud, conforme a la Ley 1438 de 2011 y la Ley Estatutaria 1751 de 2015. Esto significa que su desarrollo no se concibe como una estructura aislada, sino como parte de la arquitectura funcional del sistema de salud, articulada con la vigilancia, la atención clínica, las urgencias, la investigación y la gestión del riesgo.
El alcance de la norma incluye a entidades del orden nacional y territorial, así como a instituciones públicas, privadas y mixtas que desarrollen actividades relacionadas con vigilancia, prevención, diagnóstico, manejo, investigación y control de eventos toxicológicos. También involucra a instituciones prestadoras de servicios de salud, centros de información toxicológica, universidades y centros de investigación.
Desde una perspectiva sanitaria, la decisión tiene implicaciones relevantes para el sistema. La toxicología no solo se relaciona con eventos clínicos individuales, sino también con emergencias colectivas, exposición ocupacional, riesgos ambientales, plaguicidas, medicamentos, sustancias psicoactivas y situaciones asociadas a desastres o emergencias en salud pública.
Aumento de intoxicaciones y necesidad de una respuesta especializada
La resolución señala que, según datos de SIVIGILA, en los últimos años se ha presentado un aumento sostenido de las intoxicaciones agudas por sustancias químicas, principalmente asociadas a medicamentos, sustancias psicoactivas y plaguicidas. Este comportamiento exige una respuesta estructurada y especializada del sistema de salud pública.
El documento también incorpora como sustento técnico la carga de enfermedad asociada a la exposición ambiental y al manejo de sustancias químicas. De acuerdo con el documento “Intoxicaciones por sustancias químicas – código: 365” del Instituto Nacional de Salud, citado en la resolución, dicha carga asciende aproximadamente a 4,9 millones de muertes, equivalentes al 8,3 % de la carga global, y a 86 millones de años de vida ajustados por discapacidad, que representan el 5,7 % del total.
Para el Ministerio, una proporción significativa de estos eventos es prevenible mediante sistemas eficaces de vigilancia, atención, respuesta y educación toxicológica. En ese sentido, RENATO busca consolidar una red nacional con capacidad técnica, operativa y científica para orientar decisiones oportunas y basadas en evidencia.
La norma también se apoya en lineamientos internacionales sobre centros de información toxicológica, que identifican como elementos esenciales la existencia de un ente coordinador, infraestructura regional, personal especializado, herramientas de comunicación e información toxicológica y una plataforma de datos interoperable.
Funciones de RENATO: información, protocolos, talento humano y respuesta territorial
La Red Nacional de Toxicología tendrá funciones orientadas a coordinar y articular instituciones públicas y privadas relacionadas con la toxicología clínica, ambiental, ocupacional, forense y analítica, entre otras áreas. Uno de sus ejes será consolidar información toxicológica a nivel nacional y territorial, así como la infraestructura y los sistemas existentes.
Otro componente central será el desarrollo de sistemas de información y comunicación que permitan el reporte, análisis, gestión y respuesta oportuna ante intoxicaciones y emergencias toxicológicas. Esta función es clave para mejorar la toma de decisiones en salud pública, especialmente en eventos donde el tiempo de respuesta puede impactar el pronóstico clínico y la contención del riesgo.
RENATO también deberá impulsar la formación y el fortalecimiento de capacidades del talento humano en toxicología, atención de intoxicaciones y comunicación de riesgos. Este punto resulta estratégico, porque la atención inicial de una intoxicación suele ocurrir en servicios de urgencias o instituciones que no siempre cuentan con especialistas en toxicología disponibles de manera inmediata.
La red apoyará la construcción de lineamientos técnicos, protocolos, procedimientos y metodologías aplicables a la toxicovigilancia y la atención de intoxicaciones. Además, deberá establecer y fortalecer centros regionales de información y atención toxicológica, así como los Centros Reguladores de Urgencias, Emergencias y Desastres – CRUE como nodos funcionales de la red en el nivel territorial.
La resolución también contempla el fomento de investigación aplicada en toxicología, especialmente en poblaciones vulnerables y territorios de alta exposición, así como el desarrollo de estrategias de prevención y educación en salud sobre el uso seguro de agentes tóxicos.
INS tendrá una unidad coordinadora y un comité asesor
Para el funcionamiento de RENATO, la resolución crea una Unidad Coordinadora a cargo del Instituto Nacional de Salud. Esta unidad deberá designar un equipo técnico nacional responsable de articular los nodos regionales, con al menos un profesional con formación académica formal en toxicología.
Entre sus responsabilidades estarán establecer un sistema de información con indicadores operativos, asistenciales y de vigilancia; elaborar y publicar lineamientos, guías y documentos técnicos estandarizados; garantizar la interoperabilidad con SIVIGILA, los CRUE, el Sistema de Emergencias Médicas y los sistemas de las entidades territoriales; e implementar mecanismos de articulación con redes nacionales e internacionales.
La norma también crea el Comité RENATO como instancia asesora. Estará integrado por representantes del Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y el INVIMA, con distintos niveles de participación y voto. El comité podrá invitar a entidades públicas o privadas cuando los temas tratados lo requieran.
Entre sus funciones se encuentran formular lineamientos estratégicos, asesorar la priorización de eventos toxicológicos de interés en salud pública, revisar y recomendar protocolos, promover investigación e innovación, acompañar el fortalecimiento del talento humano, realizar seguimiento a la red mediante indicadores y fungir como instancia consultiva para eventos toxicológicos complejos o emergentes.
Implementación progresiva y lineamientos técnicos en seis meses
La implementación de RENATO será progresiva y articulada, de acuerdo con las competencias y capacidades institucionales de las entidades que integren la red. La resolución establece que el Instituto Nacional de Salud tendrá un plazo de seis meses, contados a partir de la expedición de la norma, para desarrollar los lineamientos técnicos necesarios para el correcto funcionamiento y operación de la red. Este término podrá prorrogarse hasta por seis meses adicionales.
El Comité RENATO sesionará de manera ordinaria cada cuatro meses y de forma extraordinaria cuando sea convocado por la Dirección de Redes en Salud Pública del INS. Sus sesiones podrán ser presenciales, virtuales o híbridas, y deberán garantizar participación efectiva y deliberación técnica.
Con esta resolución, el país formaliza una estructura nacional para responder de manera más coordinada a intoxicaciones y riesgos químicos. El reto estará en convertir el marco normativo en capacidades reales: sistemas interoperables, talento humano entrenado, nodos regionales activos, protocolos homogéneos y una respuesta territorial capaz de anticipar, detectar y manejar eventos toxicológicos con oportunidad y calidad.
Consulte y descargue la Resolución 793 de 2026 aquí:

