Recomendaciones ACHO para el manejo de estado de Pandemia SARS - COV 19
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Recomendaciones ACHO para el manejo de estado de Pandemia SARS – COVID 19

Ante la pandemia de SARS – COV 19, desde la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO) consideramos importante seguir emitiendo recomendaciones generales para los profesionales de la salud, implicados en el tratamiento de pacientes oncológicos y enfermedades hematológicas.

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Recomendaciones ACHO para el manejo de estado de Pandemia SARS - COV 19

Todas son recomendaciones y en ningún momento pretendemos imponer una conducta única pues entendemos que cada caso es particular y debe actuarse en concordancia a cada situación específica. Están basadas en documentos emitidos por las sociedades científicas de países altamente afectados por la  infección como España y de sociedades académicas  reconocidas como la American Association of Clinical Oncology (ASCO), grupo GELTAMO, European Bone Marrow Transplantation (EBMT) y la American Society for Transplantation and cellular therapy ( ASTCT)

Recomendaciones para los Servicios de salud que atienden pacientes  hematológicos y/o con Cáncer

Se recomienda que los Servicios de Oncología y Hematología realicen  la implementación de medidas que reduzcan las visitas innecesarias de los pacientes con cáncer a los hospitales, y que establezcan medidas  que minimicen la exposición durante este período de contención de expansión del SARSCoV-2.

Se considera pertinente, implementar la realización de  teleconsulta, en los casos en los que no se genere riesgo para la salud , según criterio del médico tratante y previo consentimiento del  paciente, siempre garantizando  el registro de la consulta en la historia clínica y por parte del centro hemato/oncológico la implementación de las medidas administrativas  necesarias  para facilitar la programación de pruebas diagnósticas y la prescripción sin que el paciente tenga que  acudir a la institución hospitalaria.

La utilización de teleconsulta se encuentra avalada  por el numeral 6  de la resolución 3100 de habilitación, que establece que, en situación de emergencia sanitaria como la actual (resolución 385 de marzo de 2020) las IPSs pueden sin necesidad de radicar novedad o esperar visita de habilitación, aplicar medidas que permitan manejar y proteger la población que tratan.

Se reitera, que es  de vital importancia que los aseguradores entendiendo la situación actual, autoricen el pago sin glosa de estas teleconsultas, implementen métodos de autorización de estudios y procedimientos, y despacho de medicamentos, sin que los pacientes tengan que asistir a las instalaciones físicas de la entidad, y minimicen los trámites relacionados con la atención a pacientes oncológicos. Es imperativo que las IPS y EPS implementen mecanismos de autorización interna, que eviten al paciente el  trámite presencial, en lo especial en lo relacionado con ajustes necesarios en la plataforma Mipres.

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Además, se debe limitar el número de acompañantes en salas de espera para consultas (uno por paciente) y evitar que acudan al hospital aquellos acompañantes que presenten fiebre, tos u otros síntomas de sospecha. En la sala de quimioterapia también limitar la presencia de acompañantes, con las excepciones que se consideren oportunas, a criterio de médicos y enfermeras.

Igualmente es pertinente considerar modificar la programación de infusión diaria en las salas de quimioterapia, generar jornadas adicionales para disminuir número de pacientes y  garantizar que la ocupación permita distancia mínima de 2 metros entre cada paciente. En cuanto a la  consulta externa, aumentar los tiempos de periodicidad de la consulta de controles de pacientes tratados. Incluyendo pacientes que se encuentren en remisión de la enfermedad o en respuesta completa post – tratamiento y con bajo riesgo de recaída temprana.

Recomendaciones para los especialistas en el manejo de los pacientes con Cáncer y enfermedades Hematológicas

Siempre tener en cuenta que:

En  las circunstancias actuales, es fundamental, antes de decidir si se debe administrar o no un tratamiento oncológico  sistémico, se considere el beneficio frente al riesgo asociado a la posibilidad de contagio por el SARS-CoV-2 y sus potenciales consecuencias, especialmente la necesidad de requerir ingreso hospitalario por complicaciones graves.

Para Priorizar el tratamiento  de los pacientes,  se recomienda  clasificarlos  en  dos grupos:

  1. Pacientes sin tratamiento oncológico activo: Aquellos que completaron un tratamiento y/o cuya enfermedad se encuentra controlada, o quienes están en terapia de observación (“watch and wait”).
  1. Pacientes candidatos a tratamiento oncológico activo: (neoadyuvante o   curativo adyuvante o tratamiento para enfermedad metastásica, inducciones y consolidaciones para leucemias, linfomas, mielomas).  Estos pacientes con enfermedad activa son elegibles para cirugía, quimioterapia y / o radioterapia, terapia biológica, terapia endocrina e inmunoterapia.

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Para los pacientes candidatos a tratamiento activo, se recomienda considerar los siguientes puntos:

  • En los pacientes con respuesta tumoral parcial o completa, clínicamente estables, que reciben terapia de mantenimiento, considerar suspender la quimioterapia.
  • Algunos pacientes pueden cambiar la quimioterapia de IV a terapias orales, lo que disminuiría la frecuencia de las visitas a la clínica, pero requeriría una mayor vigilancia por parte del equipo de atención médica para asegurarse de que los pacientes estén tomando sus medicamentos correctamente.
  • Las decisiones sobre la modificación o la suspensión de la quimioterapia deben incluir la consideración de la indicación para la quimioterapia, tipo de neoplasia y los objetivos de la terapia, así como la ubicación del paciente en el curso del tratamiento y la toxicidad asociada.
  • En algunos escenarios, los retrasos o las modificaciones del tratamiento adyuvante, o de consolidación o mantenimiento, pueden presentar un mayor riesgo de control de la enfermedad  y de la supervivencia a largo plazo que en otros. Se debe individualizar cada caso.
  • En los casos en que el beneficio absoluto de la quimioterapia adyuvante, de consolidación o mantenimiento, sea marginal y donde hay opciones no inmunosupresoras disponibles (por ejemplo, terapia hormonal en cáncer de mama RH positivo en estadio temprano), el riesgo de infección con COVID-19 puede considerarse como un factor adicional  de riesgo, por lo cual es pertinente  sopesar las diferentes opciones disponibles para el paciente.
  • En los pacientes que reciben terapias de soporte para enfermedad metástasica ósea, o mieloma múltiple, flebotomías, u otras terapias de soporte que requieren una visita hospitalaria, considerar diferir la administración del tratamiento.
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A todos los pacientes se les debe brindar educación para mantener su salud cumpliendo las siguientes recomendaciones:

  1. Evitar lugares concurridos.
  2. Usar tapabocas  al asistir al hospital y o al centro oncológico  para visitas y tratamientos.
  3. Lavarse frecuentemente las manos de acuerdo con las indicaciones de la OMS.
  4. No tener  contacto con amigos y familiares con síntomas de COVID-19 o con aquellos con riesgo de contacto.
  5. Practicar  el distanciamiento social con todas las personas para protegerse y proteger a los demás.

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Ante la información disponible se debe considerar:

  1. Generar líneas de atención prioritarias para inicio de intervenciones de los pacientes clasificados como elegibles para tratamiento oncológico.
  2. Las visitas ambulatorias para pacientes con cáncer deben reducirse al nivel más seguro y factible sin poner en peligro la atención.  Para los pacientes que reciben tratamiento oral, proporcionar  el suministro de medicamentos para al menos tres ciclos  para reducir las visitas al hospital.  El monitoreo de sangre para esos pacientes se puede realizar en laboratorios locales cerca de casa.
  3. Implementar los  servicios de telemedicina.
  4. Retrasar   las visitas de seguimiento de supervivientes de rutina. 
  5. Utilizar una vigilancia más intensiva durante el tratamiento para pacientes con cáncer de pulmón o que recibieron cirugía pulmonar previa y para pacientes mayores o aquellos con otras comorbilidades. 
  6. Tomar medidas intensivas para evitar la diseminación nosocomial.
  7. Debe haber procedimientos claros para detectar  cualquier síntoma de COVID-19 y la urgencia y necesidad de hospitalización. No existe una guía específica con respecto a la prueba COVID-19 en pacientes con cáncer.  Se deben seguir las directivas y orientaciones de salud pública nacional.
  8. No iniciar tratamientos de quimioterapia potencialmente inmunosupresora en pacientes con sospecha de infección por COVID 19 o historia de contacto de riesgo.
  9. No iniciar tratamientos de quimioterapia potencialmente inmunosupresora en pacientes en los que la demora de 2-3 semanas no suponga un riesgo en la vida. Realizar nuevo control en 2-3 semanas para reevaluar cada caso ante la evolución de la pandemia.
  10. En pacientes en tratamiento dentro de ensayos clínicos, se deben seguir estrictamente las recomendaciones del protocolo, utilizando las posibilidades de retrasar o ajustar las dosis que ofrece el mismo para adaptarlas a la situación asistencial y epidemiológica.  El investigador siempre debe tomar  las decisiones más adecuadas para la salud y seguridad del paciente.
  11. Suspender temporalmente o minimizar dosis de tratamientos claramente inmunosupresores (ejemplo. dosis altas de corticoides.), siempre que la situación del paciente lo permita.
  12. En todo caso de administrar quimioterapia mielotóxica,  considerar  el soporte con factores estimulantes de colonias.
  13. En todo paciente que reciba tratamiento oncológico sistémico durante la  pandemia  de la infección por el SARS-CoV-2 se debe incluir en el consentimiento informado la posibilidad de aumento del riesgo de contagio, y de efectos secundarios y complicaciones relacionados con la infección.
  14. En caso de necesidad de cirugía oncológica con intención curativa, se debe evaluar cada caso y hacer determinaciones individuales basadas en los daños potenciales de retrasar la cirugía relacionada con el cáncer a tratar.
  15. El personal del hospital que haya tenido contacto con un caso confirmado y no tenga síntomas, debe realiza  auto vigilancia de aparición de síntomas respiratorios. En el caso de profesionales asintomáticos y que hayan tenido contacto con casos confirmados, auto vigilancia y mascarilla quirúrgica ante cualquier acto asistencial, incluida la consulta externa, extremando si cabe aún más la higiene de manos antes y después de cada acto asistencial .
  16. Cualquier médico o paramédico  que presente síntomas respiratorios significativos debe comunicárselo de forma urgente telefónicamente a su supervisor. Abstenerse de acudir al puesto de trabaja con fiebre o clínica respiratoria aguda.
  17. El equipo  médico y paramédico así como  los pacientes  mientras se encuentren  en el centro hemato/oncológico  deben tener máscaras de protección (tapabocas) y el personal médico y para médico  utilizar  traje quirúrgico anti fluidos en lugar de ropa habitual. No se debe usar  bata sino está elaborada en tela anti fluidos.
  18. Al llegar a casa evitar el contacto inmediato con familiares, retirar las prendas y llevar a lavado inmediato. Lavado de manos exhaustivo.

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Lo que debemos saber sobre el Cáncer de Pulmón

Conoce las recomendaciones que da la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología ACHO, sobre la importancia de la detección temprana y los tratamientos oportunos del cáncer de pulmón.

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Cancer en los pulmones

Por: Aylén Vanessa Ospina Serrano – Medica Especialista en Medicina Interna y Oncología clínica.

El pasado 17 de noviembre se celebró el día Internacional del Cáncer de Pulmón con  el objetivo de tomar conciencia sobre  esta enfermedad.

Por ese motivo desde la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología ACHO, queremos  recordar la importancia de  la detección temprana y los tratamientos oportunos de esta condición.

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¿Cuáles son las características del cáncer de pulmón?

El cáncer de pulmón es uno de los tipos de neoplasias más desafiantes para la medicina, por ser la enfermedad oncológica más mortal a nivel mundial.

El hábito de fumar tabaco es  la causa principal de cáncer de pulmón. Alrededor del 80% de los casos, son causados por esta causa  y muchos de los restantes son causadas por la exposición al humo de tabaco en forma pasiva.

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Sin embargo, no es exclusivo de los fumadores, el pérfil de las personas que padecen la enfermedad ha cambiado durante los últimos años: cada vez son más los  jóvenes y los no  fumadores  los que presentan esta neoplasia. Esto debido al cambio en los factores ambientales y la exposición a elementos químicos, que actualmente son los principales factores de riesgo, además del tabaquismo. Adicionalmente, los elevados niveles de contaminación en las ciudades y los dispositivos como cigarrillos electrónicos y vapeadores, representan también un riesgo latente para la salud pulmonar.

Según el estudio “El Cáncer de Pulmón en América Latina: es hora de dejar de mirar hacia otro lado” realizado por la Unidad de Inteligencia de The Economist, que analizó datos de 12 países latinoamericanos, entre ellos Colombia, se concluyó que esta enfermedad produce más de 60 mil muertes cada año en dichos países (12% de todas las muertes por cáncer en la región ) y cerca del 85% de los casos se detectan en estadios avanzados , lo cual demuestra la necesidad de avanzar en iniciativas, para detección y tratamiento temprano.

¿Cuál es la situación del cáncer de pulmón en Colombia?

El cáncer de pulmón es el segundo tumor más mortal en Colombia, con un gran impacto humano, social y económico. Según el reporte de la Cuenta de Alto Costo, en el 2018, el país habia 3082 pacientes con cáncer de pulmón y  849 casos nuevos  con  1.217 muertes. Adicionalmente, según datos del observatorio Global de Cáncer de ese mismo año, el cáncer de pulmón fue el más  frecuentemente diagnosticado en hombres (14,5% del total de casos en hombres y 8,4% en mujeres) y la principal causa de muerte por cáncer en hombres (22%, es decir, aproximadamente uno de cada 5 de todas las muertes por cáncer).

¿Cómo se identifica el cáncer de pulmón?

Los síntomas de cáncer de pulmón pueden ser distintos en cada persona. En la mayoría de los casos, no produce molestias  sino hasta que está  muy avanzado, en otros casos se pueden presentar algunas síntomas   como tos crónica, a veces con presencia de sangre, dificultad respiratoria, dolor en el pecho, pérdida de apetito o baja repentina e importante de peso.

La tomografía de tórax  en población de riesgo (pacientes fumadores importantes) puede detectar de forma precoz el cáncer de pulmón. Es importante destacar que la radiografía de tórax por sí sola  no es una herramienta útil para el diagnóstico precoz, ya que puede ser falsamente normal.

¿Todos los canceres de pulmón son iguales?

Es importante resaltar, que el cáncer de pulmón no es una enfermedad única. Se puede  clasificar en dos grandes grupos: de células pequeñas y de células no pequeñas (85% de los casos). En este último subgrupo, se encuentran el adenocarcinoma y  el cáncer de pulmón de células escamosas.

Durante la última década  los avances en el tratamiento del cáncer de pulmón han sido notorios y han permitido mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes afectados dada la disponibilidad de nuevos  tratamientos personalizados para cada tipo de paciente y enfermedad. El descubrimiento de mutaciones asociadas al crecimiento del tumor  han permitido  generar terapias blanco dirigidas a estas mutaciones , así mismo con la incorporación del tratamiento con  inmunoterapia, el cual  activa  el propio sistema inmune del paciente para atacar las células malignas , se dispone en este momento de estrategias terapéuticas innovadoras  que están disminuyendo la letalidad de esta neoplasia. 

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¿Cómo se realiza el diagnóstico del cáncer de pulmón?

Es fundamental realizar el diagnóstico del tipo histológico de cáncer de pulmón con la toma de una biopsia de la lesión pulmonar, para poder realizar una decisión terapéutica correcta.  Igualmente realizar inicialmente  tomografía del  tórax y del abdomen  para evaluar la presencia de compromiso de ganglios o de otros órganos por metástasis para poder definir la extensión  y así mismo la posibilidad de tratamiento quirúrgico, si se confirma que la neoplasia está localizada únicamente en el pulmón.

¿Cómo ha  impactado la pandemia por COVID 19 a los pacientes con cáncer de pulmón?

Durante la pandemia por COVID 19  los centros y hospitales de tratamiento de cáncer  en Colombia, han trabajado ininterrumpidamente cumpliendo con todas  las  medidas de bioseguridad para cuidar  a los pacientes y al personal de salud. Esto  debido a que las personas  con cáncer no deben suspender sus tratamientos por el riesgo de presentar complicaciones por progresión del cáncer.

Sin embargo, durante este año hemos notado, que los pacientes han presentado  demora en sus  consultas, lo que puede ser más perjudicial para ellos si presentan sintomatología compatible con cáncer de pulmón, o cualquier otro cáncer. Por esto, es muy importante reactivar completamente  las consultas oportunas, para poder realizar detección temprana y  por consiguiente ofrecer el respectivo   tratamiento  a los pacientes  y evitar presentar desenlaces fatales  por  neoplasias avanzadas.

PUNTOS PARA RECORDAR

  • El cáncer de pulmón es  la enfermedad oncológica más mortal.
  • No es exclusivo de los fumadores.
  • Es el segundo cáncer  más mortal en Colombia.
  • En la mayoría de los casos, no produce síntomas sino hasta que se encuentra en estadios avanzados.
  • El cáncer de pulmón no es una enfermedad única, puede tener diferentes características moleculares que pueden servir  como  blancos terapéuticos.
  • Durante la última década  los avances en el tratamiento del cáncer de pulmón han sido notorios y han permitido mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes afectados dada la disponibilidad de nuevos  tratamientos personalizados para cada tipo de paciente y enfermedad.
  • Durante la pandemia por COVID 19, los pacientes  con cáncer NO deben suspender sus tratamientos por el riesgo de presentar complicaciones por progresión del cáncer. Es muy importante reactivar completamente  las consultas oportunas, para poder realizar detección temprana y  por consiguiente ofrecer  tratamiento a los pacientes  de riesgo o con síntomas  y así, evitar  desenlaces fatales  por  presentar neoplasias avanzadas.

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Cada mes de retraso en tratamientos de cáncer aumenta un 10% el riesgo de muerte

Los resultados de una investigación adelantada en Canadá revelan el impacto del retraso en los tratamientos de cáncer en el riesgo de mortalidad

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La crisis provocada por el Covid-19 ha generado alteraciones en la prestación de servicios de salud. Particularmente, para los individuos diagnosticados con enfermedades crónicas y cáncer, la detección oportuna y el acceso a los tratamientos han sido los aspectos más afectados y preocupantes, tanto para los pacientes y sus familias como para los médicos. 

Dicho esto, al listado debe agregarse el cambio detectado en el riesgo de muerte que depende de los tratamientos. Los datos de una investigación publicada en The BMJ señalan que éste aumenta entre 6% y 13% por cada mes de atraso en el tratamiento (cirugía oncológica, radioterapia o terapia sistémica) de siete tipos de cáncer: vejiga, mama, colon, recto, cervical y cáncer de cabeza y cuello. En conjunto, este grupo representa al 44% de casos que se registran de la enfermedad alrededor del mundo. 

El principal factor de medición fue el cociente de riesgo para la supervivencia general por cada cuatro semanas de retraso para cada indicación. Por su parte, el retraso en el tratamiento se evaluó de la siguiente manera: atrasos desde el diagnóstico la primera terapia y la complejidad de un tratamiento hasta iniciar el próximo. La información se obtuvo tras realizar un metaanálisis de 34 estudios para 17 tipos de afecciones con indicaciones específicas sobre su tratamiento desde enero de 2000 hasta abril de 2020.

A pesar de que el estudio se concentró en Canadá, los expertos a cargo señalan que el atraso de los tratamientos es una situación de escala global. “Muchos países han experimentado el aplazamiento en las cirugías oncológicas y la radioterapia electiva. También ha sido notoria la reducción en el uso de tratamientos sistémicos debido a que los sistemas han reasignado los recursos sanitarios a la preparación para la pandemia”, se puede leer en la publicación. Sin embargo, en tiempos anteriores a la emergencia sanitaria, algunos habían desarrollado vías y objetivos para intervalos desde el momento del diagnóstico hasta la recepción del tratamiento. 

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El incremento en el riesgo no es igual para todos los tratamientos 

Los autores mencionan que, aunque los datos estadísticos no son universales, muestran la tendencia ya manifestada en otros estudios clínicos similares. Es decir que los especialistas de cada país deben considerar los aspectos nacionales que pueden cambiar la información presentada. Los resultados sobre los tratamientos y sus tiempos se dividieron según el tipo de terapia analizada. Así, se evidencia lo siguiente: 

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– Para la cirugía oncológica se registra un incremento del 6-8% en el riesgo de muerte por cada cuatro semanas de retraso en el tratamiento.

– Se presenta un aumento del 9% en el riesgo de mortalidad para las indicaciones de radioterapia y terapias sistémicas. 

– Se detecta un 13% de aumento del riesgo de muerte para la radioterapia definitiva en cáncer de cabeza y cuello y el tratamiento sistémico adyuvante (de seguimiento) para el cáncer colorrectal. 

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Los pequeños diamantes púrpura representan el cociente de riesgo para cada estudio y los bigotes representan el 95% del intervalo de confianza. Los diamantes púrpuras grandes representan las estimaciones de efectos resumidos, siendo el centro la estimación y los extremos los intervalos de confianza del 95%. “Mortality due to cancer treatment delay: systematic review and meta-analysis”. Fuente: The BMJ.

Los autores también identificaron que los retrasos que se presentan entre 8 y 12 semanas, aumentan considerablemente el riesgo de muerte del paciente. Como ejemplo, el estudio reveló que un atraso de 8 semanas en en la cirugía de cáncer de mama aumentaría el riesgo de mortalidad del paciente en un 17%. Si el atraso supera las 12 semanas, este riesgo se eleva hasta el 26%.

A nivel general, un retraso de 12 semanas en la cirugía oncológica para este tipo de cáncer (por ejemplo, durante el cierre y la recuperación de COVID-19) sería el causante de 1.400 muertes excesivas en el Reino Unido, 6.100 en los Estados Unidos, 700 en el Canadá y 500 en Australia. Lo anterior suponiendo que este fuera el primer tratamiento en el 83% de los casos, y que la mortalidad sin retraso fuera del 12%.

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Pero esto no es lo único que se debe considerar. Los autores de la investigación también mencionan que los tratamientos retrasados podrían ser causados por los pacientes (ej: necesidad de otros exámenes médicos o infecciones postoperatorias), factores propios de la enfermedad (análisis extra solicitados por el médico tratante) o factores del sistema de salud (ej: la espera de una fecha para el quirófano, la inserción de una línea central o una consulta con un especialista). “Enfatizamos en que los pacientes no deben ser sometidos a una cirugía oncológica, radioterapia o quimioterapia hasta que se encuentren médicamente aptos y hayan completado los análisis respectivos”, se lee en la publicación. 

Al final del estudio, los autores concluyen que sus resultados reflejan el impacto en el retraso de los tratamientos, probablemente en poblaciones grandes y previsiblemente heterogéneas con diversos riesgos de recurrencia. Asimismo, los expertos sugieren que la información se use para elaborar políticas y planificación de modelos, a cambio de diseños predictivos de riesgos individuales, en caso de que así lo contemplen los sistemas de salud. “A la luz de estos resultados, las políticas enfocadas en la minimización de los retrasos a nivel de sistema en el inicio del tratamiento del cáncer podrían mejorar los resultados de supervivencia a nivel de la población”, puntualizan.

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PREVALENCIA DE LINFOMA EN COLOMBIA

Decidimos realizar investigación con datos que hemos aportado miles de médicos al sistema de salud con el propósito de establecer la prevalencia de los linfomas en Colombia.

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PREVALENCIA DE LINFOMA EN COLOMBIA

POR: Mónica Arévalo, del grupo académico de Linfomas de ACHO.

Nos encontramos en un país donde los recursos para la investigación son limitados y generar conocimiento es un reto importante. Según las cifras publicadas hasta 2019, desde 1966 hemos publicado en Colombia un total de 218 documentos en hematología, de los cuales 199 son citables, siendo citados 2495 veces (130 auto-referenciaciones), con un promedio de 11.4 referencias por documento (h-index:20), cifra muy inferior a otros países como Estados Unidos, quien lidera esta lista con 105470 documentos. En el mundo estamos ubicados en el puesto 61 y en Latinoamérica en la sexta posición detrás de países como Brasil (5319 artículos científicos) o Argentina con 1253 documentos (Fuente scimago).

Frecuentemente no dimensionamos la importancia de realizar investigación que permita tomar decisiones en salud pública, y que nos ayude al entendimiento de un problema de salud, aunque como ya lo mencionamos no es una tarea fácil.

A pesar de no ser una tarea fácil, decidimos realizar investigación con datos que hemos aportado miles de médicos al sistema de salud con el propósito de establecer la prevalencia de los linfomas en Colombia. 

La prevalencia de una enfermedad calcula el número de enfermos en un momento determinado del tiempo, que nos acerca también a un estimado del número de personas que sobreviven a una enfermedad como el linfoma, el cual es un cáncer de los ganglios linfáticos, en los que algunos tipos son potencialmente curables, en los que el comportamiento clínico puede variar entre uno y otro.  

Los datos de prevalencia e incidencia (el número de casos nuevos por año) a nivel global se encuentran consignados en la plataforma Globocan de la Organización mundial de la salud, aquí son alimentados por registros poblacionales en cáncer, que para Colombia son los registros de las ciudades de Cali, Pasto, Manizales y Bucaramanga, comparado por ejemplo con los 46 registros en cáncer de los 50 estados de Estados Unidos, o a los 12 registros de Brasil de sus 27 estados.    En esta plataforma nos encontramos como el país número 83 en cuanto a prevalencia se refiere.

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Dada esta situación, consideramos realizar una búsqueda de mayor información acerca de la prevalencia de los dos subtipos principales de linfoma en Colombia, tomando los registros médicos del Sistema Integral de información de la Protección Social (SISPRO) del Ministerio de Salud de Colombia. El Sistema de Salud de Colombia es uno de los de mayor cobertura en Latinoamérica, llegando al 95,1 % de los 48 millones de habitantes según la medición de junio de 2019.

El Ministerio de Salud y la Protección Social de Colombia, desarrolló una herramienta de recolección y almacenamiento de información, denominada SISPRO. En esta herramienta se almacenan y procesan los datos básicos que el Sistema General de Seguridad Social en Salud requiere para los procesos de dirección, regulación y control, los cuales son diligenciados a partir del Registro Individual de Prestación de Servicios (RIPS), que es de obligatorio diligenciamiento por el personal médico durante cada atención médica ambulatoria u hospitalaria, a lo que están obligados todos los proveedores de salud (hospitales y centros de salud).

Nuestros resultados arrojaron que entre 2014 y 2018 se presentaron 6800 casos (nuevos y ya conocidos) de linfoma Hodgkin, con una prevalencia de 18 por 100.000 habitantes, es decir 18 personas por cada 100.000 padecían o habían padecido linfoma Hodgkin, con un aumento importante de dicho número en las personas entre 70 y 75 años.   Los datos de los registros poblacionales ubican esta enfermedad en el puesto 16 de prevalencia (718 casos en 5 años) según análisis del Instituto Nacional de Cancerología, sin embargo, las cifras podrían indicar que los registros tienen un estimado mucho menor a la realidad del país (datos pendientes de publicación).

Por otra parte, encontramos 22198 casos de linfoma no Hodgkin, el linfoma más frecuente, para una prevalencia global de 59,2 por cada 100.000 habitantes, es decir que para el 2019 había aproximadamente 59 pacientes nuevos y ya conocidos por cada 100.000 habitantes en Colombia (datos pendientes de publicación).  Estos datos obtenidos sirven de referencia para establecer cuales son las medidas requeridas en la implementación de planes en salud pública

En consecuencia, encontramos una divergencia entre los datos obtenidos a través de SISPRO y los reportados a las entidades mundiales, lo que revela una serie de diferencias que deben ser analizadas y para tal efecto sobresale la necesidad de contar con un mayor apoyo para la investigación, para tener cada vez datos mas certeros de nuestra población que podamos aplicar para una mejor salud de los colombianos. 

Referencias

  1. https://www.scimagojr.com/countryrank.php?category=2720&area=2700
  2. Zambrano, M. A., Molina-Pimienta, L., & Fernandez-Avila, D. G. (2019). Demographic Characteristics and Prevalence of Hodgkin Lymphoma in Colombia Based Upon Database of Health Care System. Clinical Lymphoma Myeloma and Leukemia19, S309-S310.
  3. Pardo C, Cendales R. Incidencia, Mortalidad y Prevalencia de Cáncer En Colombia, 2007-2011. Primera Edición. Bogotá. D.C. Instituto Nacional de Cancerología. Vol 1.; 2015.

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