Las dificultades financieras del aseguramiento en salud dejaron de ser un problema contenido en los balances de las EPS y hoy se expresan directamente en la operación de clínicas, hospitales, IPS y proveedores. Un análisis de Así Vamos en Salud muestra que las entidades reportaron cuentas por pagar por $41,5 billones, de los cuales $38,4 billones corresponden a cartera con más de 60 días de antigüedad. En otras palabras, el 92,6% de las obligaciones está en mora, una presión que compromete la liquidez de los prestadores y vuelve más frágil la continuidad de los servicios de salud.
La información, construida con datos financieros del primer trimestre de 2026 y resultados de la Circular Conjunta No. 30 de 2013 con corte a diciembre de 2025, permite observar un deterioro simultáneo en cartera, patrimonio, siniestralidad y calidad del reporte financiero. La lectura central no está solo en el tamaño de la deuda, sino en la forma como esa presión se distribuye entre aseguradores, prestadores y afiliados, en un momento en el que el sistema requiere mayor trazabilidad sobre el flujo de recursos.
La mora cambia el problema de caja de las IPS
La composición de la cartera muestra que la presión no corresponde principalmente a pagos recientes en trámite, sino a obligaciones que ya superaron plazos críticos. Para los prestadores, esto modifica la naturaleza del riesgo: no se trata únicamente de esperar giros pendientes, sino de sostener servicios mientras una parte sustancial de los recursos no llega con oportunidad. Esa demora puede impactar nóminas, compra de insumos, pagos a proveedores, mantenimiento de servicios y capacidad de respuesta frente a la demanda asistencial.
En este punto, el análisis deja una señal operativa relevante: la discusión sobre cartera no puede quedarse en el saldo contable entre EPS e IPS. Cuando las obligaciones vencidas se acumulan, la presión se traslada a quienes atienden directamente a los pacientes. Por eso, el saneamiento de cartera no es solo una medida financiera, sino una condición para preservar continuidad, oportunidad y estabilidad en la red prestadora.
| Señal identificada | Lectura para el sistema |
|---|---|
| Alta proporción de cartera vencida | El problema está asociado a obligaciones acumuladas y no solo a pagos recientes en proceso. |
| Presión sobre prestadores | La mora puede limitar la capacidad de sostener operación, insumos, talento humano y servicios. |
| Diferencias entre reportes | El saneamiento requiere depurar saldos y mejorar la conciliación entre las partes. |
| Patrimonio negativo | La capacidad de respaldo financiero de varias EPS se encuentra debilitada. |
| Siniestralidad elevada | Los costos y gastos superan los ingresos disponibles en el periodo analizado. |
| Información incompleta | La falta de reportes limita la evaluación completa del riesgo financiero. |
Las EPS bajo medidas especiales concentran riesgo financiero y poblacional
El deterioro es más severo en las EPS sometidas a intervención, recuperación o vigilancia especial. Estas entidades concentran $27,3 billones en cartera, con un 97,6% en mora, equivalente a $26,6 billones en obligaciones vencidas. La importancia del dato no está solo en el volumen financiero, sino en su alcance poblacional: este grupo atiende a 23,1 millones de personas, cerca del 46% del total de afiliados del sistema.
Esa combinación convierte el deterioro de estas entidades en un asunto sistémico. La cartera vencida no afecta únicamente a un grupo de aseguradores con dificultades administrativas, sino a una proporción significativa de usuarios y a una red amplia de prestadores que depende del flujo oportuno de recursos. En este escenario, las medidas especiales no pueden evaluarse solo por la continuidad formal del aseguramiento, sino también por su capacidad para estabilizar pagos, ordenar información y reducir presiones sobre la prestación.
Nueva EPS representa un punto crítico de información y cartera
Nueva EPS aparece como una entidad de alto peso dentro del análisis por dos razones: su volumen de afiliados y la magnitud de sus obligaciones reportadas. La entidad concentra 11,3 millones de usuarios bajo medidas especiales y registra cuentas por pagar por $21,1 billones distribuidas en 2.274 instituciones prestadoras de servicios de salud, con la totalidad de esa cartera por encima de 90 días.
El caso adquiere mayor relevancia porque la entidad no ha reportado información financiera a la Superintendencia Nacional de Salud desde 2024, lo que impide conocer su situación reciente con base en datos oficiales completos. Esta ausencia de información limita la evaluación de una EPS con alta participación en el aseguramiento y evidencia la necesidad de fortalecer la transparencia, la oportunidad del reporte y la trazabilidad financiera de las entidades con mayor impacto sistémico.
El deterioro patrimonial supera el grupo de entidades intervenidas
El análisis financiero muestra que el patrimonio neto agregado de las EPS llegó a -$18,22 billones en el primer trimestre de 2026. Este resultado refleja que, en conjunto, los pasivos superan los activos disponibles para responder por las obligaciones financieras. El déficit no se distribuye de manera uniforme: cinco entidades —Coosalud, Famisanar, Sanitas, Emssanar y Asmet Salud— explican el 74% del patrimonio negativo bruto.
La señal más importante es que el deterioro no se limita a las EPS bajo medida especial. Las no intervenidas pasaron de un patrimonio agregado positivo de $0,98 billones en 2022 a un déficit de -$5,33 billones en el primer trimestre de 2026. Esto indica que hay aseguradoras que, aun sin intervención vigente, presentan señales patrimoniales que requieren seguimiento para evitar un deterioro mayor y anticipar riesgos sobre la red de servicios.
La siniestralidad muestra presión entre ingresos y costos
La siniestralidad global alcanzó 105,6% en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto del periodo analizado. En términos prácticos, por cada $100 que ingresaron a las EPS, estas destinaron cerca de $105,6 a cubrir costos médicos y gastos administrativos. En las entidades bajo medidas especiales, el indicador llegó a 117,8%, lo que muestra una presión más intensa sobre los recursos disponibles para financiar la atención y sostener la operación.
Este indicador ayuda a explicar por qué el deterioro financiero se acumula en varios frentes al mismo tiempo. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir costos y gastos, se amplían las pérdidas, se debilita el patrimonio y se profundiza la dificultad para pagar oportunamente a la red. Por eso, la siniestralidad no debe leerse como un dato aislado, sino como parte de una cadena que conecta ingresos, obligaciones, cartera y estabilidad operativa.
Las diferencias entre EPS e IPS dificultan el saneamiento
El cruce de información de la Circular Conjunta No. 30 de 2013 permite contrastar las cuentas por pagar reportadas por las Entidades Responsables de Pago con las cuentas por cobrar informadas por las IPS. En este ejercicio participaron 4.194 IPS del régimen contributivo y 3.723 del subsidiado; el documento aclara que no se trata del universo total de instituciones habilitadas, sino de aquellas que hicieron parte del proceso de reporte y conciliación de cartera.
Los principales retos identificados son:
- Depurar diferencias entre los saldos reportados por aseguradores y prestadores.
- Mejorar la calidad y oportunidad de la información financiera.
- Fortalecer procesos periódicos de conciliación.
- Definir compromisos verificables de pago.
- Priorizar obligaciones con mayor antigüedad.
- Aumentar la trazabilidad de los acuerdos de saneamiento.
Las cuentas por cobrar de las IPS superan los valores reconocidos
En el régimen contributivo, las EPS reportaron cuentas por pagar por $31,9 billones, mientras que las IPS informaron cuentas por cobrar por $41,2 billones. En el subsidiado, los valores fueron de $9,5 billones desde las EPS frente a $12,3 billones desde las IPS. La diferencia entre ambas fuentes confirma que el saneamiento no depende únicamente de disponer de recursos, sino de cerrar brechas de reconocimiento, conciliación y depuración de saldos.
La lectura por naturaleza jurídica también aporta contexto. En el régimen contributivo, las IPS privadas representaron el 74,9% de las instituciones reportantes, las públicas el 24,9% y las mixtas el 0,2%. Esta composición muestra que la presión de cartera se expresa con fuerza en la red privada, aunque también alcanza a prestadores públicos y mixtos, especialmente cuando las diferencias de reporte retrasan el reconocimiento efectivo de obligaciones.
La prioridad es recuperar flujo, información y confianza
El análisis deja una conclusión operativa, la acumulación de cartera vencida ya no puede abordarse únicamente como un problema financiero de las EPS. Su efecto se traslada a la liquidez de la red prestadora y, por esa vía, a la capacidad de sostener servicios. En un sistema interdependiente, la demora en los pagos afecta a instituciones, proveedores, trabajadores y pacientes.
Las acciones más urgentes se concentran en:
- Acelerar la conciliación entre EPS e IPS.
- Saneamiento verificable de obligaciones reconocidas.
- Reporte financiero oportuno y completo.
- Seguimiento especial a entidades con mayor peso sistémico.
- Protección de la liquidez de clínicas, hospitales e IPS.
- Transparencia sobre compromisos de pago.
La cartera vencida se convierte en una prueba de estabilidad del sistema
El volumen de obligaciones en mora, el deterioro patrimonial, la siniestralidad por encima del 100% y las diferencias entre los reportes de EPS e IPS configuran una presión simultánea sobre el aseguramiento y la prestación. La situación exige decisiones orientadas a recuperar flujo de recursos, mejorar la calidad de la información y ordenar los procesos de conciliación.
Para clínicas, hospitales, IPS y proveedores, el principal riesgo está en que la mora prolongada siga debilitando la capacidad operativa de la red. Por eso, el saneamiento de cartera no debe entenderse como una medida contable, sino como una condición necesaria para proteger la continuidad de los servicios, recuperar confianza entre actores y reducir la fragilidad financiera del sistema de salud.
Descargue aquí el informe completo de Así Vamos en Salud: