Accidente ofídico en Colombia: atención oportuna y antivenenos, los retos para la red de salud

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Accidente ofídico en Colombia atención oportuna y antivenenos, los retos para la red de salud

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Colombia notificó 2.535 casos de accidente ofídico procedentes del país y 20 del exterior hasta la semana epidemiológica 26 de 2026. La incidencia nacional fue de 4,78 casos por cada 100.000 habitantes, según el Boletín Epidemiológico Semanal 27 del Instituto Nacional de Salud (INS).

El texto del informe registra 14 muertes y una letalidad nacional de 0,5 %. También señala que el 35,7 % de las personas fallecidas no recibió antiveneno y que, en varios municipios, la mediana del tiempo entre la mordedura y la administración del suero superó las seis horas.

Los resultados muestran que el impacto del accidente ofídico no depende únicamente de la cantidad de casos. La dispersión territorial, las características de la población afectada y la oportunidad del tratamiento también condicionan la respuesta del sistema de salud.

Los territorios con más casos no siempre tienen la mayor incidencia

Antioquia notificó el mayor número de casos, con 302, seguida por Norte de Santander, con 180, y Córdoba, con 176.

La incidencia, sin embargo, fue considerablemente mayor en territorios con menor población. Guaviare registró 56,58 casos por cada 100.000 habitantes; Vaupés, 49,45, y Amazonas, 32,60.

Esta diferencia entre volumen e incidencia es relevante para la planeación sanitaria. Los departamentos con más pacientes requieren capacidad para responder a una demanda mayor, mientras que las tasas elevadas en territorios dispersos indican la necesidad de considerar también el riesgo relativo y las condiciones geográficas al organizar la respuesta.

Chocó y Córdoba encabezaron el número de fallecimientos consignados por territorio, con tres cada uno.

La carga se concentra en población rural y de bajos ingresos

El 79,3 % de los accidentes ocurrió en áreas rurales y el 48,4 % de las personas afectadas se dedicaba a la agricultura. Los hombres representaron el 74,7 % de los casos.

El informe también muestra una concentración socioeconómica: el 95,5 % de los pacientes pertenecía a los estratos 1 y 2, y el 79,6 % estaba afiliado al régimen subsidiado. Además, se notificaron 315 casos en población indígena, equivalentes al 12,4 %, y 116 en población afro, correspondientes al 4,6 %.

El INS caracteriza este perfil como de alta vulnerabilidad social y relaciona el evento con la actividad agrícola. Por ello, el accidente ofídico puede analizarse como un problema de equidad y salud laboral, además de su dimensión clínica.

La prevención en el trabajo rural también resulta relevante: el 61,5 % de las mordeduras ocurrió en los miembros inferiores. El boletín recomienda promover el uso de protección adecuada durante las labores de campo.

El indicador de antiveneno debe interpretarse con cautela

La tabla sobre tratamiento registra 1.694 pacientes con administración de antiveneno y 464 sin este tratamiento. Sobre esos 2.158 registros, el indicador nacional de uso fue de 78,5 %.

Ese total es inferior a los 2.535 casos procedentes del país y el boletín no explica cómo se relacionan los 377 casos restantes con el cálculo. Por esta razón, el 78,5 % no debe presentarse como una proporción calculada sobre todos los accidentes notificados.

El documento también informa porcentajes inferiores al 40 % en algunas entidades territoriales de notificación. No obstante, no establece la causa de esas diferencias. En consecuencia, los datos no permiten afirmar por sí solos que exista desabastecimiento de antiveneno.

Sí constituyen una señal para revisar la administración oportuna del tratamiento, especialmente porque el 35,7 % de las personas fallecidas no lo recibió y el INS advierte sobre tiempos superiores a seis horas en varios municipios.

La atención previa a la llegada a los servicios de salud es otro punto de preocupación. El uso de torniquetes se registró en el 24,5 % de los casos, pese a que el boletín lo identifica como una práctica inadecuada que puede agravar el cuadro clínico.

Asimismo, en el 23,7 % de los accidentes no se identificó la serpiente. El género Bothrops —al que pertenecen serpientes conocidas como mapaná o talla X— representó el 64,2 % de los casos identificados y el 71,4 % de las muertes en las que se reconoció el animal.

Otros animales venenosos amplían el desafío sanitario

Las dificultades con el tratamiento no se limitan al accidente ofídico. En los casos de escorpionismo clasificados por su gravedad como candidatos a recibir antiveneno, 218 de 316 pacientes fueron tratados, para un indicador de 69 %. El INS también destaca el componente doméstico de este evento: el 46,5 % de los accidentes ocurrió en el hogar.

Para el araneísmo se notificaron 185 casos. La araña bananera del género Phoneutria estuvo involucrada en el 74,1 %, seguida por la araña violín, con 18,4 %, y la viuda negra, con 7,6 %. Entre los pacientes que requerían antiveneno, el boletín reporta un indicador de uso de 5,3 %.

También se registraron 142 accidentes por contacto con orugas del género Lonomia. De los diez pacientes que requerían antiveneno, uno lo recibió. Este tipo de envenenamiento puede provocar un síndrome hemorrágico sistémico y derivar en falla renal o hemorragia intracraneal.

Los porcentajes de administración no deben compararse directamente entre eventos, porque corresponden a cantidades de pacientes y criterios de gravedad diferentes.

Responsabilidades para los actores del sistema

El boletín recuerda que las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios deben mantener la disponibilidad y provisión ininterrumpida de sueros antiofídicos y antivenenos específicos en su red de prestadores, de acuerdo con el Decreto 386 de 2018.

Para las IPS, el INS recomienda capacitar al personal, administrar oportunamente el suero cuando esté indicado y garantizar una notificación completa y oportuna al Sivigila. También plantea fortalecer la formación en diagnóstico diferencial y toxinología.

Las secretarías de Salud deben monitorear la disponibilidad territorial de estos medicamentos, vigilar la notificación e implementar acciones de educación comunitaria. Esto incluye desestimular prácticas como los torniquetes, las punciones y las incisiones en la herida.

Nota sobre la calidad de los datos

Las cifras son preliminares y pueden cambiar después de los procesos de verificación, ajuste y clasificación. Aunque el boletín corresponde a la semana epidemiológica 27 —del 5 al 11 de julio de 2026—, los datos del tema central tienen corte en la semana 26.

El documento presenta dos inconsistencias que impiden reproducir algunos datos: el texto informa 14 muertes, pero la tabla territorial relaciona 13; además, la cifra absoluta impresa para los accidentes por Bothrops supera ampliamente el total nacional. Por esta razón, esta noticia conserva el total de muertes reportado en el texto, evita presentar una distribución territorial exhaustiva y utiliza solamente el porcentaje atribuido a Bothrops.

Consulte aquí el Boletín Epidemiológico de la Semana 27 del INS

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