El cáncer de próstata continúa siendo uno de los principales retos de salud masculina en Latinoamérica, existen mejores herramientas para identificar la enfermedad, caracterizar su riesgo y seleccionar tratamientos, pero una parte del desafío sigue concentrándose antes de llegar al oncólogo. Reconocer factores de riesgo, acceder oportunamente a las pruebas diagnósticas, reducir los tiempos de referencia y evitar que los pacientes lleguen con enfermedad avanzada son todavía puntos críticos de la ruta asistencial.
La magnitud del problema es considerable. Las estimaciones de GLOBOCAN 2024 sitúan al cáncer de próstata como la neoplasia más frecuente entre los hombres de América Latina y el Caribe, con 215.448 nuevos casos, equivalentes al 28,2 % de los cánceres masculinos estimados en la región. También se calcularon 63.058 muertes asociadas a esta enfermedad.
En Colombia, la Cuenta de Alto Costo (CAC) informó que, con corte al 28 de febrero de 2026, habían sido reportadas 89.281 personas con cáncer de próstata. Durante el periodo 2025 se identificaron 7.288 casos nuevos invasivos y 4.149 muertes por todas las causas en pacientes con este diagnóstico.
Detectar riesgo antes de que aparezcan los síntomas
Uno de los mayores desafíos clínicos es que el cáncer de próstata localizado suele ser asintomático. Los síntomas urinarios, el dolor local, la hematuria o las manifestaciones relacionadas con estadios más avanzados de la enfermedad pueden aparecer en fases posteriores, por lo que esperar signos clínicos evidentes puede retrasar la identificación de la enfermedad.
La Dra. Liliana Isabel Torres, Asesora Médica de Oncología para Bayer, identifica dentro de esta ruta varios puntos críticos, reconocimiento insuficiente de los factores de riesgo, baja adherencia a las evaluaciones preventivas, demora en pruebas diagnósticas complementarias, dificultades para acceder a urología u oncología y discontinuidades durante el inicio y seguimiento del tratamiento.
Edad, antecedentes familiares, raza y determinadas alteraciones genéticas forman parte de los factores que modifican el riesgo individual. Las recomendaciones de la Asociación Europea de Urología (EAU) plantean una estrategia diferenciada; ofrecer pruebas de PSA desde los 50 años en hombres informados sin factores adicionales de riesgo, desde los 45 años cuando existe antecedente familiar temprano o ascendencia africana y desde los 40 años en portadores de mutaciones BRCA2. Estas edades corresponden a recomendaciones internacionales y deben interpretarse dentro de las guías y condiciones de cada sistema sanitario.
| Perfil | Referencia para iniciar evaluación |
|---|---|
| Hombres sin factores adicionales de riesgo | 50 años |
| Antecedente familiar de cáncer de próstata antes de los 60 años | 45 años |
| Ascendencia africana | 45 años |
| Portadores de mutación BRCA2 | 40 años |
PSA y tacto rectal, la evaluación no termina con un resultado aislado
El antígeno prostático específico (PSA) ocupa un lugar central en la detección del cáncer de próstata, pero no es un marcador exclusivo de malignidad. También puede elevarse en hiperplasia prostática benigna, prostatitis y otras circunstancias clínicas. Incluso existen pacientes con cáncer prostático y concentraciones relativamente bajas de PSA.
De acuerdo con la EAU, alrededor del 18 % de los cánceres de próstata puede detectarse a partir de un tacto rectal sospechoso independientemente del nivel de PSA. Un hallazgo anormal puede conducir a resonancia magnética y, dependiendo del grado de sospecha, a una biopsia. Esto es importante frente a la persistencia de barreras culturales alrededor del examen físico. Entre los elementos identificados por la dra. Torres están precisamente la necesidad de superar creencias que dificultan que algunos hombres acepten la evaluación prostática completa.
La práctica contemporánea, sin embargo, tampoco puede reducir la detección a la combinación automática de PSA y palpación. La ruta incorpora evaluación individual del riesgo, repetición del PSA en determinadas circunstancias, resonancia magnética y decisión sobre biopsia. La EAU recomienda realizar resonancia antes de la biopsia cuando existe sospecha de enfermedad confinada al órgano.
Hiperplasia prostática benigna y cáncer no son diagnósticos intercambiables
La presencia de síntomas urinarios no permite concluir por sí sola que existe cáncer. La hiperplasia prostática benigna corresponde a un crecimiento no maligno de la próstata y puede producir dificultad para iniciar o mantener la micción, vaciamiento incompleto y otros síntomas del tracto urinario inferior. El PSA tampoco permite establecer por sí mismo la diferencia. La confirmación del cáncer depende habitualmente del estudio histopatológico de tejido obtenido mediante biopsia, mientras que la resonancia puede ayudar a localizar lesiones sospechosas y orientar la toma de muestras.
Esta diferencia influye directamente en el manejo clínico, ni los síntomas urinarios confirman un proceso maligno, ni un diagnóstico benigno descarta la necesidad de continuar investigando ante la persistencia de signos de alerta.
El estadio al diagnóstico sigue condicionando el pronóstico
El impacto de detectar la enfermedad antes de que se extienda queda reflejado con claridad en los datos de supervivencia, aunque las cifras deben interpretarse según la población de la que proceden. En Estados Unidos, el programa SEER registra una supervivencia relativa a cinco años del 100 % en cáncer de próstata localizado, frente al 40,1 % cuando existe enfermedad distante. Estos porcentajes no deben extrapolarse directamente a Latinoamérica, pero ilustran el peso pronóstico del estadio.
En Colombia, los registros de la CAC aportan una señal adicional. Entre los casos nuevos que contaron con estadificación TNM durante el periodo 2025, el 32,15 % se encontraba en estadio II y el 19,42 % en estadio IV. La propia entidad advierte además oportunidades de mejora en los tiempos hasta la confirmación diagnóstica.
Por ello, el problema del diagnóstico oportuno no termina en solicitar una prueba. Incluye el tiempo necesario para obtener imágenes, confirmar histológicamente la enfermedad, caracterizar su extensión, acceder al especialista y comenzar el tratamiento cuando está indicado.
Medicina de precisión y tratamiento, el objetivo también es preservar calidad de vida
El manejo cambia sustancialmente según el escenario clínico. La enfermedad localizada puede incluir vigilancia activa en pacientes seleccionados, cirugía o radioterapia, mientras que las fases avanzadas requieren estrategias sistémicas adaptadas a las características del tumor y del paciente.
En la enfermedad resistente a la castración no metastásica, por ejemplo, la cinética del PSA aporta información pronóstica. La práctica actual utiliza el tiempo de duplicación del PSA (PSA-DT) y no simplemente la observación aislada de que un valor haya alcanzado el doble del anterior. La EAU considera de alto riesgo un PSA-DT inferior a diez meses en este escenario y recomienda determinadas terapias dirigidas a la vía del receptor androgénico para retrasar la aparición de metástasis y prolongar la supervivencia.
Pero la eficacia antitumoral constituye solamente una dimensión de la decisión. En pacientes que con frecuencia son adultos mayores y presentan hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular u otras comorbilidades, también adquieren importancia la toxicidad, las interacciones medicamentosas, la tolerabilidad, la funcionalidad y la posibilidad de mantener el tratamiento.
La perspectiva clínica de la especialista enfatiza precisamente esa integración, prolongar la supervivencia debe acompañarse de control de la enfermedad y preservación de la calidad de vida, evitando que la carga terapéutica neutralice parte del beneficio obtenido.
¿Hasta dónde puede llegar la medicina de precisión en cáncer de próstata?
La caracterización molecular está ampliando las posibilidades de individualizar el tratamiento, especialmente en enfermedad avanzada. El reto latinoamericano es que la posibilidad técnica de identificar alteraciones moleculares no significa que todos los pacientes puedan acceder a las pruebas.
El escenario es heterogéneo y está condicionado por financiación, infraestructura de diagnóstico molecular, capacidad de los hospitales y diferencias geográficas. Los grandes centros de referencia pueden disponer de recursos que no están presentes en instituciones más pequeñas o territorios rurales. En consecuencia, la medicina de precisión introduce un doble desafío para los sistemas sanitarios. Definir en qué pacientes una prueba molecular puede modificar una decisión clínica y, posteriormente, garantizar que el resultado pueda traducirse en una opción terapéutica accesible.
¿Qué papel tendrá la inteligencia artificial en esta ruta?
La inteligencia artificial empieza a incorporarse a tareas relacionadas con interpretación de imágenes, estratificación del riesgo, patología y organización de flujos clínicos. Su utilidad potencial está en apoyar la identificación de patrones y aumentar la eficiencia de determinados procesos, pero no en desplazar el juicio médico.
Estas herramientas deben actuar como soporte para especialistas en radiología, urología, patología y oncología, mientras la responsabilidad de integrar antecedentes, hallazgos clínicos, imágenes y características individuales continúa en manos del equipo tratante. La brecha vuelve a ser estructural. La incorporación de algoritmos requiere infraestructura digital, sistemas compatibles, datos de calidad, validación clínica y profesionales capacitados para interpretar sus resultados.
Así, la transformación del cáncer de próstata no dependerá únicamente de disponer de una nueva terapia, un biomarcador o un algoritmo. Para Latinoamérica, el desafío es construir una ruta capaz de conectar riesgo, detección, diagnóstico histológico, estadificación, caracterización molecular y tratamiento oportuno. La innovación modifica el pronóstico cuando el paciente puede acceder a ella en el momento adecuado.
Referencias
- International Agency for Research on Cancer (IARC) – World Health Organization. (2024). Colombia: Statistics at a glance, 2022. Global Cancer Observatory – GLOBOCAN. https://gco.iarc.who.int/media/globocan/factsheets/populations/170-colombia-fact-sheet.pdf
- Cuenta de Alto Costo. Comprender para acompañar mejor: Día Internacional del Cáncer de Próstata 2026. Bogotá; 2026.
- American Cancer Society. (s. f.). Radioterapia para el cáncer de próstata. https://www.cancer.org/es/cancer/tipos/cancer-de-prostata/tratamiento/radioterapia.html
- Salgado, L. (2025). Hacia un enfoque más efectivo en el cáncer de próstata en Colombia. Revista Urología Colombiana, 34(1). http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2027-01192025000100001
Es la referencia suministrada para sustentar la problemática del diagnóstico en estadios avanzados en Colombia. - European Association of Urology. (2026). EAU Guidelines on Prostate Cancer – Diagnostic Evaluation. European Association of Urology.


