El fin de semana, el presidente Donald Trump aseguró que ha pensado en retornar a la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Me retiré de la Organización Mundial de la Salud, donde pagábamos 500 millones de dólares al año, y China pagaba 39 millones, a pesar de tener una población mucho mayor… pero tal vez consideraríamos hacerlo de nuevo”, dijo en Las Vegas.
Con una contribución cercana al 18% del total, Estados Unidos sigue siendo el principal patrocinador financiero de la OMS. El presupuesto actual de la organización para el período 2024-2025 es de 6.8 mil millones de dólares. Sin embargo, de acuerdo con el decreto firmado por Donald Trump, el país únicamente estaría como miembro hasta el 22 de enero de 2026.
Para la OMS, la afirmación del presidente Trump no debería tomarse a la ligera. Cuando Estados Unidos anunció su salida, se pronunció desde la red social X: “La Organización Mundial de la Salud lamenta el anuncio de que Estados Unidos tiene la intención de retirarse… Esperamos que Estados Unidos reconsidere y esperamos participar en un diálogo constructivo para mantener la asociación entre EE. UU. y la OMS, en beneficio de la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo”.
Siendo el principal donante de la OMS, Estados Unidos contribuyó con aproximadamente 130 millones de dólares al año para ayudar a cubrir la preparación y respuesta global en salud, junto con los esfuerzos para abordar el VIH, la tuberculosis y la vacunación infantil, según informes de medios estadounidenses. En caso de que la decisión sea definitiva, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no tendrían acceso a los datos globales que proporciona la agencia.


