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Lograr más con menos

Pareto pensaba en un modelo de equilibrio general, y al hablar de economía lo sintetizó como la suma de un mercado, agentes tomadores de precios y cierto número de consumidores.

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Lograr más con menos

Hace cincuenta (50) años entraba yo corriendo a la casa de mi abuela Paula Hurtado, ubicada en el barrio El empedrado, luego de bajarme del bus del colegio Champagnat que me traía de regreso cada tarde, tras una doble jornada académica y deportivo-cultural que, para mí, fue siempre extraordinaria.

Vivíamos allí, amablemente refugiados con mis padres y mis hermanos, y, bajo el cariño y la dotación inagotable de ella desde que mi papá había sido despedido de su empleo como funcionario público, por asuntos de política partidista, tan en boga en aquellos tiempos (…y ahora).

Me esperaban, cómodamente sentadas en sus sillas de hule verde –además de la anfitriona-, mi mamá y mi tía, un delicioso y humeante café negro servido acompañado muchas veces con hojaldras; cuando no, rosquillas que tanto extraño, para un enfrentamiento sin fin entre nuestras muy entrenadas fichas de parqués, en esas soleadas y tranquilas tardes de mi inolvidable Popayán, antes del terremoto.

Las conversaciones eran poco variadas pero interesantes para un niño de mi edad, ávido de historias que iluminaran mi pequeño mundo de aquel entonces. La que hoy sirve de antesala a esta narrativa, trataba de un hombre muy rico (distinguido por mi abuela), a quien las personas le iban a pedir prestado dinero. Su forma inusual de hacerlo consistía en coger un mate (sí, de esos en que se sirve el manjar blanco) y llenarlo hasta el borde con monedas que guardaba en un gran cofre, y, que debía ser devuelto en el tiempo convenido de la misma manera.

Yo no entendía claramente el mensaje ni el asombro de mi abuela, porque la concentración de la riqueza, entretejida en el diálogo, no estaría incluida en mis reflexiones hasta muchos años después cuando me encontré con Pareto.

Corría 1906, y un parisino, Don Wilfried Fritz Pareto hizo la famosa observación -que luego hemos denominado la ley de los pocos vitales, el principio del 80/20 o simple y angustiosamente, la Ley de Pareto- que describe el fenómeno estadístico por el que, en cualquier población que contribuye a un efecto común, es una proporción pequeña la que contribuye a la mayor parte del efecto.

Es aplicable a casi todos los perfiles y actividades humanas. Veamos algunos ejemplos:

  • El 20% de los vendedores producen el 80% de las ventas.
  • El 80% de las ventas corresponden a ventas del 20% de los productos.
  • El 80% de los gastos de una empresa se centran en el 20% de las partidas de gastos.
  • El 80% de las quejas de nuestros clientes recaen sobre el 20% de nuestros productos.
  • El 80% de nuestros nuevos clientes son captados por el 20% de nuestras campañas publicitarias.
  • El 20% de la población atesora el 80% de los recursos de un país.

En el sistema de salud colombiano, la mencionada ley parece en ocasiones quedarse corta:

  • El 1,8% de las IPS que reportaron datos, facturan el 50% de todos los recursos ingresados.
  • Seis (6) EPS reciben el 50% de todos los recursos del aseguramiento (son 42 EOC que reportaron datos en 2019).
  • El 48% de la cartera reportada por las IPS en 2019 ($18,2 billones), se concentra en 3 Entes Territoriales (Antioquia, Bogotá D.C. y Valle del Cauca), y en pocas IPS que operan en varios departamentos (de los 34 que están en operación).
  • El 41% de los casos confirmados de Covid-19 se diagnosticaron en solo 2 territorios: Bogotá D.C. y Antioquia.

Pareto pensaba en un modelo de equilibrio general, y al hablar de economía lo sintetizó como la suma de un mercado, agentes tomadores de precios y cierto número de consumidores.

Casi ochenta años después, el gran reformador de nuestro sistema de salud (que no es Álvaro Uribe Vélez). Un intrépido joven bogotano, economista y político, el Dr. Juan Luis Londoño de la Cuesta, quien promovió grandes cambios en las políticas públicas y de desarrollo social, salud, educación, pobreza y trabajo.

Fue él, quien en compañía de Julio Frenk acuñaron el término “pluralismo estructurado”, que buscó superar las problemáticas estructurales que se presentan en los sistemas de salud en cuanto a financiación y prestación de los servicios.

El pluralismo estructurado parte de la necesidad de evaluar tanto el carácter poblacional, como el institucional que rodea al sistema de salud (como variables macroeconómicas), para así considerar el contexto medio de los parámetros y las variables estructurales del pluralismo con la articulación, la financiación, la modulación y la prestación, vinculadas entre sí.

Debo decir que frutos privilegiados de su inagotable vitalidad y visión fueron las Empresas Solidarias de Salud (ESS), una genialidad estrategia (demasiado temprana para su tiempo) que desató una ola nacional irrefrenable de acceso territorial nunca visto, y que fue, a su vez, la cuota inicial de la cobertura universal que hoy disfrutamos los colombianos.

Hablo de la cobertura universal como un hecho, porque su brecha existente hoy en día, no deriva de los instrumentos reglamentarios ni del financiamiento establecido, sino del inapropiado uso que hace esa parte marginal de la población de este derecho fundamental. 

Pero, es hora de dejar atrás el pluralismo estructurado. Es preciso anclar en el pasado al mercado imperfecto de la salud, autorregulado por la oferta y la demanda. Ahora es el momento de observar con detenimiento el nuevo mundo y su economía en permanente proceso de adaptación, que se caracteriza al menos por tres componentes claves: 1. el conocimiento y la información son la base de la producción, la productividad y la competitividad; 2. el internet es su forma de organizarse, 3. estamos en una economía global interdependiente que gestiona y produce bienes y servicios.

Los cimientos típicos de la salud están siendo removidos por este tsunami de transformación, catalizado por la pandemia de Covid-19, que inyectó combustible al cambio.

Los grandes hospitales dejarán de ser el epicentro del acontecer sanitario. Estos atributos pasarán rápidamente a la gestión ambulatoria y al cuidado en casa.

La relación médico-paciente está siendo abstraída por nuevas conversaciones digitales que la hacen menos frecuente, más resolutiva y costo/eficiente.

La industria farmacéutica ha entendido que su nuevo rol está cada vez más lejos del de proveedor de fármacos, y, más cerca de convertirse en un agente sectorial vital, activo y presente en el nuevo diálogo de saberes multilateral; en donde participan también los pacientes, las aseguradoras, los prestadores y los dispensadores finales, desatando reformas estratégicas y tácticas a las maneras tradicionales de contratar, autorizar, dispensar y pagar estas tecnologías -llegando a la entrega domiciliaria de los medicamentos y a la exploración cada vez más frecuente del uso de drones para mejorar el acceso-.

Los pacientes están dejando también su estereotipo tradicional de ciudadano vulnerable, para convertirse en otro actor relevante al momento de definir el posicionamiento terapéutico de las moléculas que usan, en la realización de cada vez más estudios clínicos locales, en la gobernanza frente a sus derechos y planes de beneficios y la forma y el monto a pagar por los mecanismos antirebosamiento. Esto nos dejan ver las metodologías PROMS y PREMS que hemos mostrado recientemente en el XV Congreso Nacional de Salud.

El pluralismo estructurado falló en garantizar la sostenibilidad del sistema. Sus tiempos extendidos se enfrentan ahora a desafíos que, para la época no eran tan visibles, como el envejecimiento poblacional y una virtuosa ideación humana vuelta innovación tecnológica, que presiona para bien la recuperación de la salud y se convierte al mismo tiempo en la espada de Damocles para su sostenibilidad en el tiempo.

Encontrar el equilibrio entre lo que quiero y puedo pagar como nación, traerá desde ya increíbles debates que deberán resolverse dentro de una nueva lógica que involucre mayor educación sanitaria a todos los convivientes nacionales, mayor transparencia en el manejo de los datos clínicos, y un cuidado exhaustivo sobre los resultados positivos y negativos que las tecnologías por incorporar pueden traer a sus usuarios. Todo ello sin dejar atrás la calidad de su manufactura y el margen de utilidad al que tienen derecho por su innovación los investigadores.

La era de la lucha contra la pobreza parece también estar llegando a su fin, y los organismos multilaterales apuntan la diana a un nuevo blanco, que se me antoja de mejor proyección, aunque también más ambicioso y difícil: la formación de capital humano, de empleo, y una nueva educación para el trabajo.

Podría ser este, otro de esos grandes momentos de la historia humana, en donde se tome esa gran decisión de entregar cada vez menos subsidios, nos concentremos en la tarea meritoria de educar apropiadamente a los futuros emprendedores, trabajadores y empresarios, y apropiemos recursos para diseñar juntos los empleos del futuro.

Solo espero que la pandemia no sea creadora de tanta miseria humana mundial, como para reevaluar este indispensable paso.

Y claro, ese anhelante futuro está lleno de tecnologías, de avances increíbles que vamos incorporando ahora con una naturalidad pasmosa y que pronto transformarán al planeta entero, desde la forma de alimentarnos, de vestir, de obtener electricidad para nuestros hogares e incluso la manera misma de fabricarlos.

La tecnología sectorial nos llega empaquetada en forma de telemedicina, de robótica, de nanotecnología, de inmunología avanzada, de medicina personalizada, de biomarcadores genéticos, de algoritmos diagnósticos y de prescripción, de mecanismos interoperables, de big data acumulada y analizada desde granjas gigantescas de servidores virtuales, donde acumulamos nuestro conocimiento, experiencias y las decisiones que adoptamos como raza y como agentes sanitarios.

El mundo ya no es el de mi abuela. Tampoco parece ser ya, el mundo en el que crecí y estudié medicina. El mundo es otro, más desafiante, más rápido, por momentos más indolente y aunque violento y lleno de inequidad y pobreza, menos que en otras duras épocas que ya vivieron y superaron previas y valientes generaciones.

Volvamos a Pareto porque creo que es un buen momento para buscar lograr más con menos, y como este artículo ya se extendió más allá de lo adecuado, les propongo lo siguiente:

  1. Comienza con realizar una lista de tus actividades para cada día. Aquí escoge y termina el 20% que sean las fundamentales, no las urgentes.
  2. Prioriza y atiende el 20% de tus clientes que generen el 80% de tus ingresos.
  3. Dedica el 80% de tu tiempo a las actividades claves. Delega todo lo delegable.
  4. Dedica el 80% de tu tiempo libre a aprender algo nuevo que impulse tu productividad
  5.  (lee un maravilloso libro, escucha un podcast, mira un video inspirador o educativo en YouTube, comparte tiempo de calidad con tu familia)
  6. Utiliza el 20% o menos de tu tiempo libre a esos ladrones que consumen además tu energía vital y no aportan nada relevante (redes sociales, televisión, email).

Para terminar, levantémonos con gratitud en el corazón cada nuevo día, por el maravilloso –y en ocasiones poco apreciado- regalo de la vida. Llevemos erguida la cabeza al caminar, alejemos la queja y la culpa que pueda haber dejado en nosotros, nuestras familias y empresas el -ahora inexistente- pasado, e iniciemos el camino por una nueva senda, que debe ser explorada, conquistada y disfrutada con respeto por el planeta y nuestros semejantes.

Esto es parte de nuestra misión, lo tenemos dentro del ADN con el que fuimos programados. Depende de nuestra actitud, nuestras convicciones, del uso de los dones que precargaron nuestros padres y sus ancestros, de la voluntad inquebrantable que nos permitirá entregar –en su momento apropiado–, el testimonio a los jóvenes que ya comparten nuestra cosecha y empujan y siembran hacia sus propios espacios.

Estoy seguro que no seremos inferiores al reto. Que nos adaptaremos, que responderemos a los desafíos con creatividad, con innovación, con alegría, con fe; que nos levantaremos cuando haya necesidad y que extenderemos la mano a quien lo necesite, replicando la maravillosa ayuda que muchos ya recibimos en su debido momento.

NO es momento de grandes gestas individuales. Este es otro glorioso instante para la solidaridad y la compasión humana.

No miren para atrás porque allí ya no estoy, búsquenme junto a ustedes unos pasos más adelante, porque es hora de avanzar.

PD: Gracias abuela por tu generosidad. Te llevo siempre en mi corazón.

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Se hunde la reforma a la salud – ojalá

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Se hunde el proyecto de reforma a la salud

Se hunde la reforma a la salud y un primer epitafio podría decir: “Aquí yace otra reforma al sistema de salud que nunca lo fue”.

!Que alivio¡. Lo anuncio como una rápida reflexión y sin ánimo de sumarle una controversia adicional a este ya muy agitado panorama social nacional.

Es muy difícil que los Honorables Congresistas de las comisiones séptimas conjuntas, encargados de su revisión (por cuenta del llamado de urgencia que tempranamente hizo el Presidente de la República), y en representación de sus bancadas y en general de todo el poder legislativo, expongan en un inestable año pre-electoral, sus feudos y se gasten el mínimo capital político del que pudieren aun disponer, en una batalla quijotesca.

Debate reforma a la salud comision septima 2021
Comisiones Séptimas conjuntas en debate sobre la reforma al sistema de salud

El proyecto que parecía una necesaria reglamentación de la ley estatutaria de salud en julio de 2020, se desdibujó como una reforma al sistema de salud, mientras que sus opositores lo enfrentaron con las ganas de un cambio de sistema… que enredo cierto?

Este proyecto de iniciativa parlamentaria, apoyado por el ejecutivo en cabeza del rector del sistema, no supo entender el grosor de los problemas crónicos que no hemos querido resolver, y se puso a colorear un mapa de ajustes, más o menos adecuados según la orilla desde donde se mire, logrando aglutinar una férrea oposición, la mayoría tan desinformada como sus defensores, pero alimentada viralmente por el poder de las redes sociales capaz de demoler cualquier posibilidad de disenso.

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Hemos llegado a extremos en donde el mundo sectorial colombiano es (según los pocos líderes que toman la palabra) blanco o negro, y nos estamos perdiendo las inmensas posibilidades que traen los matices, la construcción colectiva y la mejora contínua.

Resulta por momentos atemorizante brindar opiniones públicas y respetuosas que vayan en contravía de esas fuerzas, capaces de desencadenar todo tipo de epítetos y clasificaciones lingüísticas sin peso específico: que triste.

Se hunde la reforma a la salud?

Al final, como lo he dicho previamente, esa colcha de retazos en que se convirtió la iniciativa legislativa, no tuvo una narrativa lógica y una estructura que agregue valor sostenible, y merece hundirse en medio de este océano encrespado de necesidades sociales, muy a pesar del salvavidas anunciado de un doble foro público que comenzará este mismo viernes, para democratizar las iniciativas que han nutrido el proyecto, y recibir observaciones de los actores nacionales.

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Es probable que algunos reclamen una pírrica victoria sobre esta inminente situación, pero la verdad de perogrullo nos habla discretamente al oído, y nos revela esa dolorosa verdad que carcome las entrañas de esta poderosa pero siempre confundida nación: con demasiada frecuencia estamos gastando las mejores energías en la controversia insultante, dejándonos agotados para contribuir en los momentos de verdad, en aquellos en donde se necesitan todas las ideas, los mejores argumentos, la limpieza de espíritu para el debate constructivo y la concertación para ponernos otra vez en marcha.

COMO SIEMPRE MIS PROPUESTAS

Para terminar y como un ejercicio de máxima simplificación (seguro podríamos enumerar mínimo 20), yo propongo trabajar juntos en torno a la resolución inicial de tres (3) problemas claves:

  1. MEJORAR EL ACCESO
  2. PAGAR LA CARTERA, y
  3. DIGNIFICAR AL TALENTO HUMANO DE LA SALUD

y me voy con algunos de sus componentes estructurales, la mayoría de los cuales ni siquiera requieren pasar por el congreso.

MEJORAMIENTO DEL ACCESO

  • Redes Integrales con RIAs obligatorias para las patologías que sumen el 80% de la carga de enfermedad en el país. Habrá monitoreo y vigilancia territorial con capacidad de sanción para evitar que las redes utilicen prácticas indebidas como la sobre-venta de su capacidad instalada, lo cual a su vez, tendrá un inmediato y protector efecto antimonopolio.
  • Incentivos positivos a formas de contratación agrupadas por RIAs con duraciones promedio de 3 años que persigan efectividad, y negativos a formas de contratación que no estimulen calidad y resultados. Todas las formas de pago deben incluir anticipos mínimos del 50%.
  • Incorporación de un paquete TIC de alta eficiencia: a) Interoperabilidad de la Historia Clinica Electrónica, b) RIPS obligatorios y de alta calidad como prerrequisito de la segunda parte del giro mensual de servicios prestados, c) Software Intercambiador comercial operativo (registro de contratos y precios incluidos), d) plataforma integradora de servicios clínicos con recursos económicos asignados, e) repositorio único, central y de acceso público de datos. Debe el Estado asumir el costo del desarrollo y el suministro de las tecnologías, para que su incorporación sea universal – (3 años). Podría cofinanciarse mediante el pago transaccional de su utilización por parte de los agentes a manera de servicio Software as a Service.
  • Prohibición de autorizaciones individuales. Esta estrategia solo se utilizará para el suministro de las tecnologías y servicios que se hayan clasificado como de alto costo y hasta que el paciente haya sido diagnosticado e inicie su atención continuada (en ningún caso podrá ser más del 20% de todos los servicios disponibles en el derecho fundamental, ni mantenerse permanentemente como una barrera de acceso).
  • Régimen de estímulos positivos y negativos a ciudadanos relacionados con sus hábitos y comportamientos. La construcción de esta política publica será producto de un gran acuerdo nacional.
  • Precisión y respeto operativo y blindaje jurídico por las exclusiones, y diseño de la política pública y metodología de ampliación del derecho fundamental a la salud (evaluación de las tecnologías, definición de precios, asignación de pagadores, aprobación de registros sanitarios y patentes, etc), definición de fuentes y usos de los recursos y cronograma de las nuevas tecnologías que si se pueden incorporar y pagar anualmente.
  • Las nuevas tecnologías que no logren ser incorporadas en cada anualidad al derecho fundamental a la salud, pueden ser objeto de coberturas especiales y temporales con pólizas de salud y planes adicionales o complementarios. Nunca a través del mecanismos de tutela. En cualquier caso el acceso a estos servicios extraordinarios será completamente voluntario.

PAGAR LA CARTERA

  • Auditoría forense contable,  certificación de las obligaciones y castigo de lo no exigible (1 año) con todos los costos a cargo del Estado.
  • Establecimiento de un cronograma que indique responsables y pagos con cargo a Punto Final, empréstitos de banca de segundo piso, capitalizaciones, fondo de garantías de la nación, hasta por el 100% de lo certificado – (3 años).
  • Política nueva de “cartera cero” desde el 2022. sistema de alertas de superación de la capacidad de compra de la UPC basado en riesgos con ajustes semestrales. pérdida de habilitación del pagador cuando se documente reincidencia que sea superior al 1% de los ingresos operacionales anuales.
  • Liquidación de pagadores insolventes y transformación del resto en aseguradores.
  • Liquidación de prestadores insolventes y reestructuración de la operación en casos de oferente único
  • Incorporación inmediata de la ley de plazo justo al sector salud (máximo pago a 60 días primer año y luego 45 dias).
  • Estudio actuario de la canasta de servicios, la prima y la nota técnica e incorporación anual y automática de los recursos necesarios al PGN.
  • Pagador único nacional durante los siguientes 5 años. luego transición a giro desde los pagadores que se mantengan.
  • Eliminación de obligaciones de pagos porcentuales obligatorios a IPS según naturaleza juridica.
  • Subsidio a la oferta para prestadores indispensables en cualquier lugar del país consolidando la estrategia del Prestador Primario.
  • Prohibición permanente para que alcaldes, gobernadores y el gobierno central tengan injerencia en el nombramiento de cualquier cargo de alta gerencia hospitalaria.

DIGNIFICACIÓN DEL TALENTO HUMANO

  • Política pública progresiva y obligatoria de contratación del recurso humano de la salud vinculado laboralmente a cualquier pagador, prestador y proveedor de servicios de salud, a partir de 2022 y hasta el 2025 para lograr el 100%.
  • Incentivos para la permanencia en áreas rurales y dispersas del talento humano básico y especializado, incluyendo pero no exclusivamente: bonos educativos, formación a distancia, vivienda, transporte, salario diferencial, acceso a becas y preeminencia en cupos de especializaciones.
  • Estudio actuarial de los costes medios de los servicios prestados por el THS y ajuste de la UPC según necesidades.
  • Formación de profesionales, técnicos y tecnólogos faltantes o necesarios según estudios de oferta/demanda y diseño de nuevos currículos alineados con el mercado y las habilidades, destrezas y competencias actuales.
  • Contratos y pagos al THS oportunos y ligados a desempeño. Sanciones de indexación por mora automática hasta 60 días. Más allá, pérdida temporal de la habilitación del prestador o pagador y multas individuales a los representantes legales y gerentes financieros.
  • Política pública, progresiva y evaluable de educación continuada del THS a cargo del Estado, con escala de incentivos que apunte a la Recertificación obligatoria cada 3 años

Por hoy no era más. espero sus amenos, respetuosos y siempre calificados comentarios, que con seguridad transformarán estos trazos elementales, en una vigorosa herramienta para comenzar el insustituible diálogo de saberes.

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El “Intercambiador Comercial” del sector salud

“Hoy quiero referirme a uno de los múltiples aspectos claves que trae la mencionada y hasta ahora inerte legislación: El intercambiador comercial”. Por Carlos Felipe Muñoz, CEO de Consultorsalud.

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El “Intercambiador Comercial” del sector salud

Poco se habla de la reglamentación de las medidas para la gestión y la transparencia en el Sistema General de Seguridad Social en Salud, que fueron aprobadas el 11 de julio de 2019 mediante la Ley 1966 de 2019.

Hoy quiero referirme a uno de los múltiples aspectos claves que trae la mencionada y hasta ahora inerte legislación: El intercambiador comercial.

Debo reconocer que el término que hoy utilizo es de reciente adquisición en mi lenguaje sanitario, y surge de una de las múltiples conversaciones que sostengo con agentes públicos del ente rector, y que se materializa en la norma como “registro de contratación de servicios y tecnologías en salud”.

Antes de meterme de lleno en el tema, presiento que son de igual interés los siguientes tópicos:

Sistema Integrado de Control para el sector salud “SICS”

El proceso sancionatorio dentro del sector salud, se nutrirá de la conjunción de varios actores, que pretenden hacerle una transfusión de habilidades y destrezas relacionadas con la inspección, la vigilancia y el control a la Supersalud, que sigue esperando el surgimiento de sus definitivos “dientes de sable”.

Este SICS (como lo he querido denominar hoy), se crea a partir de la acción especializada y coordinada entre la Superintendencia Financiera, la Superintendencia de Sociedades, la Superintendencia de Industria y Comercio y la Superintendencia Nacional de Salud.

El asesor técnico (la Superintendencia Financiera) brindará capacitación, emitirá conceptos, hará transferencia de conocimiento y mejores prácticas para el fortalecimiento de la Superintendencia Nacional de Salud, con el fin de que esta ejerza la inspección, vigilancia y control sobre las EPS, así mismo, sobre operadores logísticos de tecnologías en salud y gestores farmacéuticos, en lo que corresponde a las condiciones financieras y a las buenas prácticas de gobierno corporativo que deben cumplir estas entidades

Las sociedades del sector salud y empresas unipersonales, serán vigiladas por la Superintendencia de Sociedades que ejercerá la inspección a efecto de verificar el cumplimiento de las normas de derecho de sociedades y demás asignadas a este ente de control.

Finalmente la promoción de la competencia en el sector salud será vigilado, controlado e inspeccionado por la Superintendencia de Industria y Comercio mediante la imposición de multas cuando se infrinjan las disposiciones de prácticas comerciales restrictivas a la competencia y competencia desleal, fusiones y obtención de control de empresas en el mercado de la salud y el abuso de posición de dominante.

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Sistema Integral de Información Financiera y Asistencial SIIFA

El SIIFA será el encargado de agilizar la transmisión y evaluación de la información financiera, de manera que se acelere el flujo de recursos y la transparencia que soportan las transacciones entre los agentes del sector salud.

Su definición parece interceptar la legislación y reglamentación de interoperabilidad, por lo que, entendiendo como de mayor jerarquía la segunda, la dejaré sin mayor aspaviento.

Ahora sí,

El Intercambiador Comercial

Será un portal de registro electrónico, en el cual se deberán reportar los intercambios comerciales de prestación de servicios en salud y tecnologías en salud.

Su nombre técnico expresa mejor lo que hará: el registro de contratación de servicios y tecnologías de salud incluyendo (pero no exclusivamente) la modalidad de contratación, información financiera, gastos en salud, pagos por los servicios de salud, número y tipo de prestaciones de servicios y tecnologías en salud contratadas.

Este reporte será posterior en los casos donde no medie contrato, como las atenciones de urgencias y similares.

Se excluye de esta información las transacciones que sean con recursos propios de las personas naturales y jurídicas.

La información contenida en dicha plataforma será de público acceso cuando involucre recursos del Sistema de Seguridad Social en Salud.

Pareciera que el intercambiador comercial es una respuesta (tardía obviamente) a desviaciones en los modelos esperados de relacionamiento comercial entre actores sanitarios, al ejercicio cotidiano (y semioculto) de posiciones dominantes, a la muy importante dispersión de valores y rangos de precios, tarifaciones y acuerdos de voluntades, y en general a un secretismo indebido, al momento de perfeccionar las reglas anuales (casi todas) diseñadas para organizar redes, comprar inteligentemente servicios de la protección colectiva e individual, y dispensarlos con oportunidad y calidad a los afiliados.

El Intercambiador Comercial podría significar otro verdadero HITO en materia de visibilización del uso de los recursos y servicios de salud (el anterior fue MIPRES), permitiendo su consulta pública y gratuita enriquecer los entornos de futuras negociaciones, comprender el impacto de la diversidad geográfica, de oferta y demanda, y recrear escenarios financieros territoriales y nacionales que suministren claves adicionales para la sostenibilidad del sistema y la creación de políticas públicas. Todo esto está bien.

Otros actores en cambio estarán supremamente preocupados por el revelado instantáneo de sus principales argumentos de negociación: precios iniciales, precios por volumen, descuentos por pago previo u oportuno, notas crédito según KPI, riesgos compartidos cumplidos e incumplidos, exclusividades, pago final por desempeño, etc.

Debo confesar que el ocultamiento del precio final de una transacción sectorial no me gusta, y aunque puede en ocasiones tener una fachada decente, en el fondo tiene un olor penetrante, ácido y de mal gusto.

El intercambiador comercial ya debería estar construido y en pruebas piloto por parte del Minsalud, pero aun dista de aparecer en el horizonte esta fase inicial.

Como lo he mencionado en escritos previos, el Minsalud tiene una inmensa responsabilidad ahora amplificada por la pandemia, y claro, relacionada con los gigantescos avances de la informática médica, la inteligencia artificial, la robótica, la genómica y el uso de la Big Data aplicada al cuidado cercano del paciente en sus etapas diagnósticas y terapéuticas.

Esta responsabilidad mayor y tan diversa podría estar generando una “parálisis por análisis”, que el ministro Ruiz y sus dos muy calificados Vices, debieran destrabar ya.

Hago un llamado al cualificado equipo TIC del Minsalud para destapar sus fichas en  campos tan estructurales como el manual tarifario (piso o techo), la homologación de CUPS, La nueva metodología para el cálculo de la UPC, la universalización en el uso de MIPRES, la Interoperabilidad, los estándares mínimos de la Historia clínica electrónica y ahora el Intercambiador comercial.

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A propósito de este tema, aclaro que soy un defensor de la centralización de las bases de datos sanitarias y de su disposición en torno a un solo repositorio central (tipo SISPRO). Esto no quiere decir, que no destaque avances que van perfectamente en contravía de esta idea, como la Cuenta de Alto Costo CAC, que observo más como un piloto avanzado de lo que debería pasar con todos los datos y no con el segmento privilegiado que el gobierno ha escogido, en detrimento de una política mas coherente y completa que a todos nos invite a investigar, a construir y a rediseñar el que hacer sanitario basándonos en el uso de una arquitectura TIC SALUD definitiva.

Descargue el intercambiador comercial del sector salud en PDF:

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Actualidad

El Presupuesto Máximo 2021 aumentó o disminuyó? y como lo afecta a Ud.

Hoy entenderemos si el Presupuesto Máximo incrementó o disminuyó en el 2021, y que significa para las empresas que proveen las tecnologías y los pacientes y su calidad de vida… o de muerte.

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El Presupuesto Máximo 2021 aumentó o disminuyó y como lo afecta a Ud.

Nuestro sistema de salud sigue convulsionado por la adopción de la estrategia de los Presupuestos Máximos dentro del concepto de “no repetición” que para ser sincero, es un fracaso (hasta el momento) al menos en su estructura fundacional de freno para el surgimiento de cartera, tanto como un acierto en la trazabilidad para el uso de estas tecnologías; Hoy quiero aclarar algunos temas que considero claves sobre el particular y sobre el futuro del derecho fundamental a la salud.

La sospecha perenne sobre la insuficiencia del recurso

Una parte significante de los actores siguen sospechando, sin confirmación real que los Presupuestos Máximos asignados no alcanzan para la compra inteligente de la canasta de servicios que tienen bajo su responsabilidad; dentro de este grupo claramente destacan asociaciones de pacientes y profesionales junto a sociedades científicas.

Algo generalmente común dentro de estas expresiones permanentes, es la ausencia de evidencia que respalde tales afirmaciones, mas allá de casos particulares (pacientes) que se exhiben como trofeos de guerra, frente a un auditorio tan desarmado de data e información que les inhiba del sumarse inapropiadamente al analfabetismo sectorial que promueve una creciente desconfianza en los actores involucrados en el bienestar sanitario de esta necesitada sociedad.

No es cierto que el asignar un “techo” genere automáticamente una barrera de acceso al derecho fundamental a la salud, menos cuando por primera vez enfrentamos a un rector del sistema proactivo, vigilante de la trazabilidad del uso de la fuente, y actuante frente a la probabilidad de superación, como ya ocurrió al finalizar el año anterior.

Tamaños del Presupuesto Maximo en 2020

Para el inicio de marzo de 2020 ya teníamos conocida la cifra que debíamos administrar con sabiduría el techo asignado para esos restantes 10 meses; y digo claramente “administrar” y no asegurar, porque frente al surgimiento del riesgo de superación, la ADRES y el Minsalud deberían intervenir inyectando recursos para mantener la suficiencia del recurso, alejando el proceso de un modelo de aseguramiento.

Ese valor fue de $ 3.3 billones para las EPS del régimen contributivo y solo $594 mil millones para aquellas del subsidiado, para un total de $ 3,89 Billones.

En noviembre se produce el ajuste de $ 94 mil millones para el RC, y para el RS se asignaron $ 112 mil millones, para un total de $ 206 mil millones.

Al final para el período de diez meses del 2020, se asignaron $ 4,1 Billones de pesos, que prorrateado al año nos revela la primera cifra buscada: $4,92 billones anuales.

Primer intento 2021: el PM de un cuatrimestre

Con la resolución 043 de 2021 el Ministerio de Salud fijó el presupuesto máximo (PM) que se le transferirá a cada una de las EPS de los regímenes contributivo y subsidiado para los meses de enero, febrero, marzo y abril del 2021.

Los valores fueron: $1,4 billones para el RC, y $ 266 mil millones para el RS; para un total del cuatrimestre de $ 1,6 Billones.

Extrapolando ese recurso a la anualidad, tendríamos que el Ministerio de salud habría pensado asignar $ 4,2 billones para el 2021, cifra que ya ha sido revisada en la siguiente y propositiva resolución que anualiza los Presupuestos Máximos en el 2021.

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el Presupuesto Máximo del 2021

Ya tenemos conocido y discutido un proyecto de resolución que establece los recursos anuales completos asignados para los Presupuestos Máximos en el 2021 así: $4 billones para el RC y $ 907 mil millones para el régimen subsidiado, para un total de $ 4,9 billones.

Presupuesto Maximo 2021 RC
Presupuestos Máximos RC vigencia 2021 (Resolución en borrador)
Presupuesto Maximo 2021 RS
Presupuestos Máximos RS vigencia 2021 (Resolución en borrador)

Primera Conclusión

NO existe un incremento del Presupuesto Máximo entre 2020 y 2021. Se han asignado los mismos recursos que se usaron en 2020.

De entrada ello nos indica que, solamente el impacto de la inflación sectorial del 2020, ya le habría restado capacidad de compra en el 4,96% a este techo.

Segunda conclusión

Los datos analizados por CONSULTORSALUD provenientes de la fuente oficial de captura (MIPRES) y digitados directamente por profesionales del sector salud, nos enfrentan con la evidencia (positiva por cierto), que la herramienta Mi Prescripción se convirtió durante el año pandémico en un factor protector de la adherencia de los pacientes.

Seguramente habrá casos particulares (igual de importantes que la gran mayoría) que no tuvieron acceso, pero hay que reivindicar el gran trabajo especialmente de los prescriptores e IPS y sus pacientes, que nos mostraron que durante esos 365 dias, el flujo de personas atendidas cuando menos se mantuvo, pero en la mayoría de los escenarios de patologías se incrementó; SÍ, se incrementó.

Este comportamiento va en contravía, del uso de los recursos y servicios con cargo a la UPC, que nos ha dejado ver un panorama completamente diferente, en donde el número de personas atendidas cayó dolorosamente, confirmando lo esperado dentro del concepto “segunda ola covid”.

seis (6) Preguntas claves sobre Presupuestos Máximos

Estas realidades deberían llevarnos al escenario de las siguientes preguntas claves:

  • Porque hubo pérdida de adherencia tan elevada en los pacientes que requerían servicios con cargo a UPC?
  • Porqué NO hubo pérdida de adherencia cuando esos mismos pacientes necesitaron prescripciones especiales de MIPRES, con cargo a Presupuestos Máximos?
  • Influye en este comportamiento la disponibilidad de la herramienta electrónica y On Line de MIPRES?
  • Es causa importante de estas condiciones la contratación fraccionada de tecnologías con cargo a UPC y PM, generalmente en redes diferentes?
  • Porqué se congeló el PM para el 2021, si tenemos evidencia que los pacientes ahora los usan con más frecuencia?
  • Porque sigue surgiendo cartera, si los recursos están, y son girados anticipadamente a las EPS?

Al final, y cualquiera que sea la respuesta o respuestas correctas, también deberíamos volcar la mirada hacia la evaluación de los resultados de estas intervenciones. Nos preocupa sobre manera en CONSULTORSALUD la “anosmia general” que afecta a los actores, despreocupados de su rendición de cuentas con punto focal en la efectividad, y aun camuflada en la eficacia.

Seguimos dándole mayor importancia a la cantidad de actividades de EPS, IPS, OL e Industria Farmacéutica, a los precios, a la oportunidad, mandando al obscurantismo sanitario lo fundamental: el resultado sobre el bienestar y la calidad de vida del paciente.

EL ACCESO A LAS TECNOLOGÍAS FINANCIADAS CON PRESUPUESTOS MÁXIMOS ES MUY DIFERENTE EN CADA EPS Y RÉGIMEN

Sabían ustedes por ejemplo, que la diferencia porcentual entre las diferentes EPS en el uso de las tecnologías oncológicas con cargo a MIPRES, varía entre un 32% en la EPS que permite el mayor acceso (de cada 100 pacientes oncológicos que usan tecnologías con cargo a UPC, 32 requieren también utilizar tecnologías con cargo a PM), y solo el 4% en la EPS que tiene el acceso más cerrado para sus usuarios. ¿Será que existen diferentes Guías de Práctica Clínica y no nos hemos dado cuenta?

Pero estos golpeadores porcentajes no significan nada, sino somos capaces de entender si los asegurados en la primera EPS son diagnosticados de manera temprana, retrasan la aparición de metástasis o sobreviven mas tiempo, y los segundos están condenados a una muerte temprana, dolorosa y quizás evitable, o en ambas EPS al final el paciente tiene el mismo destino positivo o negativo (Plop).

Esta orfandad es muy delicada, es evitable, tenemos las herramientas para controlarla, pero no se hace nada concreto, y los pacientes siguen en una zona gris, en el analfabetismo de un sector cargado de normas y de innovación, que no les deja ver como hay un subgrupo de colombianos que llegan a disfrutar plenamente el arsenal terapéutico disponible, y otros simplemente, aceptan sin revirar, sin sospechar, sin poder confirmar que las decisiones clínicas, diagnósticas y terapéuticas los relegan, no son iguales para todos, ni lo suficientemente generosas ni oportunas (es deplorable el contraste en los manejos de MIPRES entre las personas del régimen contributivo y subsidiado), y que en muchos casos la preeminencia de la evidencia técnico científica ha sido sustituida consentidamente por catalizadores administrativos y financieros. QUE PENA.

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