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La Salud en las prioridades de desarrollo del Gobierno Duque en Colombia: una mirada panorámica

El lanzamiento de FORMARSALUD, esta extraordinaria iniciativa de CONSULTOR SALUD, que nos ofrece un nuevo portal interactivo para aprender, discutir y construir mejores sistemas de salud en nuestra región, no podría haber ocurrido en un mejor momento, al menos para el caso colombiano.

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El lanzamiento de FORMARSALUD, esta extraordinaria iniciativa de CONSULTOR SALUD, que nos ofrece un nuevo portal interactivo para aprender, discutir y construir mejores sistemas de salud en nuestra región, no podría haber ocurrido en un mejor momento, al menos para el caso colombiano. En estas semanas el Congreso Colombiano se encuentra a mitad de camino en la discusión del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno, aún incipiente, de Iván Duque, que marcará la pauta de sus prioridades para todos los sectores de la economía.

De modo que, a partir de lo propuesto en este proyecto de ley, tanto en el documento de bases programáticas, como en el borrador de artículos de ley que facilitarán su implementación, sabemos ya cuáles son las prioridades del Gobierno Nacional para el sector de la salud. Vista de manera general, esa política sectorial parece aceptar como un punto de partida válido la actual arquitectura institucional y operativa del sistema de salud (basada en una gran articulación de entidades públicas y privadas en torno al principio del aseguramiento), y procede a hacerle ajustes importantes a esa estantería originaria, con énfasis nuevos en materia de calidad del servicio, resultados en salud, y nuevas y creativas formas de hacer valer el principio constitucional de solidaridad.

Encontramos, por ejemplo, nuevas facultades a la Superintendencia de Salud, que se suman las que ha tenido siempre y a las que recibió, para fortalecer su faceta sancionatoria, en ley aprobada hace pocos meses. En el proyecto se dota a esta entidad de vigilancia de la facultad de vetar transacciones accionarias respecto de E.P.S en las que sus partes no satisfagan elementales criterios de idoneidad. Es una forma de controlar el buen funcionamiento del sistema de salud desde la puerta misma de entrada, al evaluar la calidad ética de actores que pretendan incursionar en el sector.

La versión adoptada en primer debate subsanó algunos defectos procedimentales de la propuesta original. Sería aún mejor que la facultad de oponerse a compras accionarias por parte de sujetos indeseables pudiera ejercerse, no sólo respecto de EPS, sino también de todos los demás actores del sistema, pues los malandros se pueden colar en el sector por cualquier puerta, no solo la del aseguramiento obligatorio.

También encontramos una regulación detallada del quisquilloso tema de las incapacidades laborales, que procura ponerle orden y términos a un régimen en el que estado, empleadores, fondos de pensiones y aseguradoras de salud juegan todas distintos papeles.

El principio de solidaridad que debe permear todo el funcionamiento del sistema se fortalece en el proyecto, de manera visible, con la introducción de un régimen de contribuciones parciales a cargo de aquellos afiliados al régimen subsidiado que están en capacidad de hacer algún tipo de aporte al sistema. Esta medida, en particular, envía un poderoso mensaje de fortalecimiento del pacto social que sirve de pegamento a todo esquema exitoso de Seguridad Social. Todos debemos apoyarla sin vacilaciones.

El más comentado de todos los artículos es el de saneamiento fiscal, que concreta en propuesta específica la promesa de campaña presidencial de poner un punto final a las deudas acumuladas en el sector en los últimos años, especialmente relacionadas con el pago de los servicios no incluidos en el Plan de Beneficios. Es una propuesta detallada, coherente y les plantea a los actores del sistema, especialmente a las EPS, un interesante pero audaz dilema: o confían en sus propias cuentas y facturas, y por lo tanto se someten a una ruta rápida de aprobación, pero renunciando a su derecho a reclamar judicialmente después, o se mantienen en el tradicional mecanismo de recobrar, esperar la glosa, controvertirla de nuevo, hasta el final de los tiempos.

Las bondades del mecanismo para solucionar el actual atasco no pueden, en todo caso, llevar a ocultar el problema subyacente, origen último del caos: el absurdo esquema que ha obligado a las aseguradoras del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) a asumir el costo de servicios para los cuales no tienen previsto ningún ingreso, obligándolas a recobrarle al estado en un esquema despojado de toda planeación, gestión de riesgo o compra inteligente. Y aquí quizá quepa una de las pocas críticas que se le puede hacer al articulado del Plan: si bien en sus bases se anuncia una “reformulación radical” al esquema por el cual se prestan y se pagan los servicios NO-PBS (no incluidos en el plan de beneficios), nada en el articulado para responder a tan ambicioso objetivo. El proyecto se limita a hablar de un esquema de “techos” presupuestales, que, a menos que lo hayamos mal entendido, es como una especie de prima de seguro por la puerta de atrás: el estado le asignará a las EPS una suma anual para atender estos servicios NO PBS, y si no les alcanza, tendrán ellas que asumir el riesgo. Ese aseguramiento “a la brava” no es sensato, y no debería diseñarse una política tan delicada solo con base en consideraciones de índole fiscal. De nuevo, un aseguramiento técnico parece ser un mejor camino.

Otra de las obsesiones del gobierno en el mejor y más positivo sentido de la palabra-, tiene que ver con el tema de la calidad y la remuneración con base en resultados en salud. El artículo respectivo enuncia una idea general, cuyos detalles se defieren a posterior reglamentación. Pero es una excelente noticia que el tema se ponga en el centro de la agenda sectorial.

De todas las propuestas, la más controvertida es la que pretende generalizar la figura del giro directo. Este mecanismo consiste en que los pagos a los proveedores y los demás servicios de salud los hace directamente la entidad estatal que administra los recursos de la salud, previo visto bueno de la respectiva EPS, pero sin que el dinero pase por las cuentas de ésta. Hay argumentos fuertes en favor y en contra de la figura, pero pienso que su elevación a regla general articuladora del flujo de recursos del sistema (por oposición a lo que hasta ahora ha sido, esto es, un mecanismo excepcional y transitorio para atender crisis particulares), al menos en el segmento auténticamente asegurador del modelo (el que cubre el plan de beneficios a partir de una suma per cápita), constituye un riesgo innecesario. Gracias a que las EPS cuentan con ese ingreso propio, que deben administrar siguiendo estrictas reglas prudenciales propias de una entidad financiera seria, es que les es posible hacer una adecuada gestión del riesgo, negociar contratos a largo plazo, innovar en sistemas de pago, hacer compras inteligentes, y, en fin, hacer lo que están llamadas a ser: aseguradoras. La generalización del giro directo, incluso en el componente puramente asegurador del sistema, las convierte en meras auditoras de cuentas. No perdamos de vista, por lo demás, que, con esta propuesta, la totalidad del sistema dependerá, sin excepciones, de la capacidad y agilidad en el pago a miles de acreedores, por parte de una entidad estatal única que, para no ir muy lejos, lleva un año sin pagar lo que debe por culpa de kafkianos líos burocráticos y contractuales. ¿Eso es lo que queremos para el futuro del sistema? ¿Hacer depender todo su flujo, todos los meses, de una única entidad estatal, cuyos resultados en esta materia no dan pie al optimismo?

En conclusión: Con muchos aciertos y algunos errores que ojalá se corrijan, la discusión del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022,Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, nos ha permitido conocer lo que el gobierno Duque quiere respecto del Sistema de Salud. Por eso llama tanto la atención el ruidoso silencio que se percibe desde el propio gobierno frente a proyectos de ley de iniciativa legislativa que avanzan con fuera en el Congreso, y que contradicen de manera directa esta visión oficial. Aquí no sólo cabe el dicho de “el que calla otorga”, sino que, más grave aún, podemos decir que ese silencio oficial borra con el codo el valioso esfuerzo del equipo ministerial reflejado en el proyecto de plan. Sobre esas otras iniciativas, de legisladores creativos en ánimo de figuración, nos ocuparemos en la siguiente columna.

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Nuevos Modelos de Servicios de Salud

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Nuevos modelos de atención en salud

La transformación de la sociedad a través de la digitalización nos ha vuelto ciudadanos globales, de interconexión nativa e información inmediata. Nos hicimos visibles en tiempo real para los demás, estamos compartiendo nuestras vidas en una nube que no vemos pero que todos conocemos.

No juzgo si esto es bueno o malo, simplemente es diferente. Esta transformación social como es apenas obvio ha traído consigo una nueva realidad económica. Hace 20 años empresas como las denominadas “Unicornio” estarían en la quiebra, serían inviables y especialmente incomprendidas. El ciudadano digital de hoy entiende el mundo y su entorno en una forma diferente.

En este escenario, el concepto anacrónico de salud como un producto entregable en cantidades industriales al mundo ha desaparecido. Las comunidades y los individuos hoy saben o deberían saber que la salud es un constructo multidimensional, un recurso autogestionable para hacer frente a la vida misma y no fracasar en el intento. (Jadad, 2012). Este cambio de concepto coloca al paciente y su entorno en el centro de la entrega de servicios de salud.

En resumen, la nueva realidad social y económica, los mercados emergentes y la revolución industrial 4.0 han cambiado la definición de lo que es la atención en salud, de como se entrega la misma y en como esa experiencia debe cambiar.

La salud es un mercado imperfecto (de eso podrían escribirse textos completos), pero el cambio esencial de dicho mercado hoy se centra en la transformación de empresas con enfoque en volumen a empresas con enfoque en valor (esa palabra de la cual todos hablamos, pero nadie sabe definir).

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En el concepto antiguo las empresas basadas en volumen (que siguen siendo muchas de hoy) tenían como eje central un proceso horizontal de asuntos médicos, regulatorios y logísticos para entregar servicios con objetivos de retornos financieros, márgenes amplios y ampliar participación en el mercado. Los innovadores actuales deben generar modelos integrados del sistema del valor mediante la integración de evidencia medica a través de gobierno clínico y toma de decisiones con base en analítica de datos para generar exponencialidad hacia el paciente, hacia sus proveedores y otros stakeholders incluyendo a los pagadores y a la comunidad global.

Es clave además reconocer que estos paradigmas de atención en salud basada en el valor se desarrollaran en un entorno de servicios de salud digital para pacientes digitales en un ambiente virtual e interconectado.

Hoy entonces la proposición de valor se enfoca en los atributos clínicos de un producto versus los de los competidores individuales y colectivos, pero en el futuro las propuestas de valor deberán centrarse en servicios de salud enfocados a la entrega de resultados y en servicios interconectados a través de sensores (“wearables”), redes sociales y soluciones ampliamente disponibles en tiempo real.

Por lo anterior los lideres de salud innovadores deberán: 

  • Clarificar el posicionamiento de su compañía en el mercado de la salud buscando resultados para los pacientes que generen valor para todo el sistema. (El valor se define por el usuario final, no por quien lo busca).
  • Definir las capacidades diferenciales necesarias para lograr dichos objetivos.
  • Crear una empresa de alto desempeño de colaboradores y adquisición y retención del talento. (El talento de hoy posiblemente requiera mayores capacidades blandas que duras)

Bajo esta óptica, los 4 modelos emergentes de negocios en salud de acuerdo a Jeff Elton son:

  • Modelo de Innovadores Lean

Estos innovadores combinan las mejores practicas de producción eficiente especialmente a través de metodologías lean para optimizar su cadena de suministros, crean excelentes estructuras de costo y modelos de operación que están enfocados a la eficiencia y ahorro de desperdicios en su cadena.

  • Modelos de Innovación Centrados en el Paciente

Este modelo se fundamenta en economía asociada a la mejora de los pacientes y de los sistemas de salud lográndolo mediante la integración de toda la cadena de valor con procesos de gobierno clínico. (Es un modelo centrado en los acuerdos entre actores).

  • Modelos Innovadores de Valor

Están centrados en el producto salud, enfocados en terapéutica especializada y en la experiencia de atención del paciente usando tecnologías de apalancamiento y analítica para mejorar resultados. Un ejemplo de este modelo son los centros de cuidado clínico.

  • Modelos de Nueva Salud Digital

Modelos de economía basados en ecosistemas digitales a escala global mediante la aplicación de tecnologías 4.0, dispositivos interconectados e información intercambiable en la nube (cloud health) que pueden cambiar el como y el donde se atiende al paciente.

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Las empresas de salud del futuro (y del presente) posiblemente combinarán estos enfoques para definir las 3 actividades que sus líderes definan. El compromiso del gerente de salud actual es entender estos cambios, prepararse para afrontarlos y generar datos para soportar su creación de valor. 

La pregunta final es obvia: ¿Estamos preparados como actores y/o receptores de la nueva salud en este escenario?

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina  y  también a los sistemas y modelos de prestación de servicios de salud. Así mismo, los costos crecientes de las tecnologías  aplicadas a la medicina, alertan acerca de la insostenibilidad, y en el  caso colombiano, de la inviabilidad de nuestro sistema de seguridad social  en salud.

Nuestro sistema  tiene la complejidad intrínseca a cualquier sistema de cualquier parte del planeta, pero es cierto que nuestras particularidades adicionan complejidad. Para fortuna de los ciudadanos colombianos la Constitución protege tanto el derecho individual  mediante la Tutela como el derecho colectivo mediante un plan de beneficios que  incluye casi todas las tecnologías, excepto las contempladas en las excepciones definidas de manera clara. La falta de asignación de recursos suficientes para cumplir con el goce efectivo al derecho fundamental y la escasa voluntad o la carencia de recursos que hace que el gasto de bolsillo sea precario, resulta    en barreras de acceso de tamaños diferentes. Pero cuando digo recursos suficientes, soy consciente que nunca habrá “recursos suficientes”, pues los costos de las innovaciones  en materia de medicamentos superan cualquier posibilidad de pago por parte de las sociedades de bajos y medios ingresos como la nuestra, estableciendo una inequidad creciente entre quienes tienen la capacidad de hacer valer sus derechos, “las víctimas visibles”, que consumen inmensas cantidades de dinero en tratamientos altamente costosos y no siempre efectivos, y los millones de ciudadanos que ven restringido su acceso a los servicios, “víctimas invisibles” , que pudieran beneficiarse de tratamientos de bajo costo y alta efectividad. (1)

La información sobre la que se toman las decisiones tanto en materia de política pública como en la práctica clínica, es  insuficiente. En el mejor de los casos se hace basada en la que provee la literatura científica sobre los estudios controlados  que hacen los investigadores, y que   es aplicable a menos de la mitad de la población, siempre y cuando dichos estudios  estén libres de sesgos de diseño, sesgos estadísticos o conflictos de interés. Sin duda esta información científica es de gran valor si se toma acompañada de información de la vida real, es decir, de los informes de lo que sucede cuando la tecnología se aplica por fuera de los estudios controlados, información de la cual solo disponemos  excepcionalmente, y  claro, que esté en concordancia con los valores y preferencias de los ciudadanos sujetos a recibir la aplicación de dichas tecnologías. Si aceptamos la conclusión de los  ensayos de John P A Ionannidis de Stanford Univesity School of Medicine, debemos asegurarnos de la utilidad clínica en la investigación ídem, dado que, según el autor, la mayoría de los hallazgos de ésta última son falsos (1), y muchos de los hallazgos ciertos resultan  inútiles, siendo que las intervenciones médicas deben y pueden producir un enorme beneficios para la humanidad. (2)

El derecho fundamental a la salud va más allá del propósito de Cobertura Universal  promovido por la Organización Mundial de la Salud OMS y que define como la totalidad de la población recibiendo servicios de salud de  calidad que cubran sus necesidades y sin comprometer sus finanzas personales, pero que dada la escases y finitud de los recursos,  ´la cobertura universal no conlleva todos los servicios posibles, sino un rango aceptable de servicios claves bien alineados con otras metas sociales (3). Hacer concordar  la meta de la cobertura  universal  de la OMS con el derecho constitucional colombiano, es un reto inalcanzable que compromete la viabilidad de nuestro sistema, a menos que se extremen los elementos de autorregulación de los prestadores y usuarios y se fortalezcan los regulatorios por parte del Estado.

Estamos llegando 40 años tarde a la implementación de un modelo de atención primaria en salud, mientras que los países que vienen desde hace década  ejecutándolo, ya están repensándolo, pues las presiones demográficas y epidemiológicas los obligan a reinventarse no solo de desde la aplicación de las herramientas que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación TICs, sino desde la misma concepción del modelo.

El Reino Unido y su National Health System NHS, acaban de publicar el informe “Preparing the healtcare workforce to delivery the digital future” que analiza cómo los desarrollos en genómica, inteligencia artificial, medicina digital y robótica  cambiarán los roles y funciones  del personal en todas las profesiones para lograr una prestación más humana, más segura, de mejor calidad y de mayor productividad. Estamos en un momento de la historia de la medicina donde la convergencia entre el conocimiento del genoma humano  con la aplicación de la inteligencia artificial a la BigData obtenida de biosensores, apps, historia clínica electrónica y demás,   permitirá una medicina personalizada y de precisión, lo cual obliga a pensar en las competencias y calidades que deben tener los profesionales que prestarán los servicios de salud en el próximo futuro y los modelos de atención en los cuales ellos se desenvolverán.

Como ya lo dijo Ghio, el futuro es hoy.  Dada la velocidad en la innovación, ella no nos da tiempo para sentarnos a esperar otros  cuarenta años para aplicar un modelo eficiente. Tal vez lo adecuado sea innovar, describiendo bien nuestra realidad, nuestras barreras, nuestras necesidades y formular los modelos pertinentes, aplicando uno de los condicionantes de la innovación cual es el de fallar, pero fallar rápido y corregir.

Pienso que todo modelo debe partir de un gran involucramiento de ciudadanos y pacientes que los empodere en el interés por su salud y su enfermedad y los convierta en socios efectivos del sistema de salud. De allí que la implementación de Tecnologías de información y comunicación TICs, deberán aplicarse  orientadas hacia el bienestar de las personas y en predecir y prevenir enfermedades cardio-cerebro – vasculares, cáncer, enfermedades pulmonares y mentales. No obstante, los logros individuales del modelo vigente, las barreras de acceso son muchas y muy altas, y la percepción del ciudadano es mala, muy seguramente por la formulación de un  modelo hecho a sus espaldas.

Es bueno decir que la adopción de las TICs debe estar fundamentada en la evidencia del mundo real en cuanto a efectividad clínica, entendida ésta  como la aplicación del mejor conocimiento derivado de la investigación, la experiencia clínica y las preferencias del paciente, con miras a conseguir procesos y resultados óptimos. Pero si queremos más seguridad, más satisfacción y mayor bienestar para el talento humano prestador, es condición necesaria que las TICs liberen tiempo de la prestación para el cuidado directo del enfermo.

Para los expertos de catalyst.nejm.org,  un modelo debe garantizar el acceso, la ayuda para transitar por el sistema, el entendimiento y el manejo de la incertidumbre implícita en la salud y la enfermedad. Se hace entonces indispensable apalancarse en la Analítica y añadiendo valor mediante telemedicina, centros de urgencia, Apps para automanejo de condiciones crónicas y hospitalización en casa. Lo anterior permitirá simplificar, automatizar, reducir la fragmentación en la atención, mejorar la confiabilidad, disminuir ineficiencias, atacar la disfuncionalidad aceptada por tantos, es decir, eliminar lo que no añada valor.

En los últimos dos siglos hemos pasado de los hospitales de caridad para “el buen morir” a hospitales grandes, rentables, costosos, tecnológicos y universales, escribe Jennifer L. Wiler y sus colaboradores. Posiblemente  lo que necesitamos para hoy son  hospitales pequeños, rápidos, costo/efectivos, accesibles, costeables, seguros, personalizados y cercanos al hogar. La clave del éxito en otras industrias ha sido la descentralización, entonces ¿por qué no pensar como pudiera ser en la prestación de servicios de salud?  La propuesta de estos autores es la de desligar los más esencial y básico de los pacientes hospitalizados, del cuidado crítico, aprovechando las Tics para reubicar los recursos en la comunidad, en los hogares y en la nube, para imaginar una prestación de alto valor. (4)

(1)   Daniels N Sabin J. Limits to health care. Philosophy and public affairs. 26(4):303-502

(2)   Ioannidis JPA (2005) Why most published – research findings are false. PLoS Med 2(8): e124.

(3)   Ioannidis JPA (2016) Why Most Clinical – Research Is Not Useful. PLoS Med 13(6): e1002049. doi:10.1371/journal.pmed.1002049

(4)   Making fair choices on the path to universal health coverage. Final report of the WHO Consultative Group on Equity and Universal Health Coverage, © World Health Organization 2014

(5)   catalyst.nejm.org

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Construcción de confianza y generación de valor como estrategias de crecimiento

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante. En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región

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CONSTRUCCION-DE-CONFIANZA-Y-GENERACION-DE-VALOR-COMO-ESTRATEGIAS-DE-CRECIMIENTO

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante.  En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región.

Si bien el aumento en la esperanza de vida es positivo, la mayor presencia de enfermedades crónicas aumenta el número de usuarios en situación de vulnerabilidad y esto afecta de manera significativa el desempeño general de los sistemas de salud.

Este escenario en el que hoy estamos inmersos los prestadores de servicios de salud nos genera un gran reto y es cómo lograr mantener poblaciones sanas, hacer diagnósticos más tempranos, prevenir la aparición las enfermedades o su progresión, promover estilos de vida saludable y gestionar las patologías en búsqueda de mejores resultados, todo esto brindando la mejor experiencia en la atención de los usuarios.  Esto solo podemos lograrlo enfocándonos en la cadena de valor de las empresas aseguradoras y prestadoras, interviniéndola para lograr procesos simplificados, colaboradores capacitados y motivados y adoptando tecnologías emergentes (útiles y costo efectivas) que sirvan de soporte a la empresa y de apoyo al usuario en la gestión y cuidado de la salud, solo de esa forma alcanzaremos mejores resultados y aportaremos a la sostenibilidad del sistema.

Colombia en 20 años ha logrado construir un modelo de salud que ha dado resultados admirados por muchos países, como son la cobertura alcanzada en aseguramiento, el reducido gasto de bolsillo, la integralidad del plan de beneficios  que cubre prácticamente todo lo que el ciudadano necesite para tratar su enfermedad, así mismo la reducción en la mortalidad materna e infantil que son algunos indicadores positivos alcanzados y que continúan mejorando.

También es cierto que tenemos aún  cosas por mejorar.  La percepción en la calidad del servicio es baja, existe un alto grado de fragmentación y desarticulación en la atención, lo que significa mayores costos para el sistema que no necesariamente se traducen en mejores resultados en salud, por el contrario, ésta desarticulación genera riesgos para el usuario por perdida de continuidad y pertinencia en la atención, duplicidad en apoyos diagnósticos con exposición a riesgos innecesarios e interacciones medicamentosas de alto riesgo por ejemplo.

Hay actores que deben hacer un mayor esfuerzo para mejorar sus resultados, y el Gobierno ha hecho lo que está a su alcance para que eso se cumpla, ha expedido las normas que se requieren, ha endurecido las condiciones de habilitación para las aseguradoras, así; recientemente el congreso de la República aprobó mayores facultades a la Superintendencia Nacional de Salud y esta empezó a tomar decisiones que seguramente llevarán al sector a reorganizarse, seleccionando indirectamente sólo a los actores que brinden el servicio en las condiciones que la población requiere.

Estamos viendo la llegada al país de capitales extranjeros que están invirtiendo tanto en el aseguramiento como en la prestación, algo que es bueno para el sector toda vez que muchos de los actores necesitan recursos para cumplir las condiciones de patrimonio y capital. Es probable que se genere también la fusión entre algunas aseguradoras que buscan a través de esta figura fortalecerse para continuar en el mercado, a otros el tiempo se les acabará y no alcanzarán a cumplir con los criterios de habilitación establecidos en la normatividad, dejando como única alternativa a la Superintendencia de Salud, la liquidación y redistribución de los afiliados.

La construcción de confianza para mejorar la percepción de los usuarios depende de cada uno de nosotros como actores del sistema, de nuestra manera de relacionarnos;  de una comunicación fluida; transparente; respaldada en los hechos y no en las percepciones; debemos comprometernos a ser cada día mejores, y esforzarnos para innovar y transformarnos, generando valor en cada una de las cosas que hacemos, y logrando que nuestros usuarios encuentren en nosotros entidades en quien confiar cuando se sientan vulnerables; solo así lograremos el fortalecimiento y la supervivencia de un sistema que ha demostrado sus bondades de cara a todos los ciudadanos y frente a los indicadores de salud del país y la región.

En este escenario complejo de cambios e incertidumbre, es importante contar con  entidades como Consultor Salud; que apoyan la integración sectorial, creando escenarios para el fortalecimiento del conocimiento y difusión de la información clave para la toma de decisiones en el nivel estratégico y táctico, alcanzando con estas actividades la influencia necesaria para el mejoramiento continuo, lo cual ha hecho que tanto la empresa como su CIO Carlos Felipe junto a su equipo, se posicionen como un excelente referente en Colombia.

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