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Opinión

La Nueva Pirámide del Cuidado en Salud

La salud es una construcción multidimensional, un recurso autogestionable por individuos y comunidades para enfrentar la vida

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piramide de la salud

Luis Eduardo Pino Villarreal M.D. Msc. MBA. 

Desde el año 2004, quienes trabajamos en salud conocemos la pirámide del cuidado, diseñada por el grupo del Kaiser Permanente (una organización norteamericana enfocada en atención primaria con más de 9 millones de usuarios). 

También puede leer: La ley de presupuestos máximos – visión de un médico

Esta pirámide divide a las personas con enfermedades crónicas en 3 niveles de cuidado en salud: 

1. En la base se encuentra el 70 a 80% de pacientes, quienes son tratados a través del autocuidado fomentando la educación y la experticia tanto de enfermos como de cuidadores con una baja dependencia de recursos sanitarios especializados (enfoque de “Paciente Experto”).

 2. En la mitad se encuentra el 25% de las personas, ellas son pacientes con necesidades más complejas de resolver en el ámbito del autocuidado y requieren atención específica para su enfermedad. En este grupo la participación de equipos multidisciplinarios integrados con la comunidad es fundamental (enfoque de manejo de enfermedad).

3. En la parte superior de la pirámide se encuentra el 5% de la población. Estos son pacientes crónicos complejos, con pluripatologías. Estos casos requieren un alto consumo mixto de servicios de salud (atención primaria, servicios sociales, servicios hospitalarios de alto nivel de complejidad etc.). El nivel de gasto de este grupo de pacientes es variable, pero se encuentra en el rango de 40 a 50% del gasto total de atenciones en salud, y es por tanto el grupo al cual los sistemas de salud tratan de manejar mediante enfoque de casos.

Centrándonos en este último grupo, los estudios demuestran que si bien los programas de enfoque de casos para ellos mejoran la experiencia de atención y los niveles de calidad en salud no se logran mejores desenlaces y menor gasto.

Recientemente, el grupo de Kaiser Permanente publicó en la revista Harvard Business Review una descripción de sus pacientes crónicos complejos (Pearl and Madvig, 2020). Esta “disección” del grupo nos permite entender, al menos parcialmente, por qué se obtienen resultados divergentes usando un abordaje de casos genérico.

Para ello se analizaron 4 millones de usuarios en el estado de California, encontrando que dentro del grupo de crónicos complejos existe una alta heterogeneidad que puede resumirse así:

Subgrupo 1: Aquellos pacientes pluripatológicos cuyas condiciones médicas pueden ser optimizadas y/o controladas mediante intervenciones múltiples (es decir el grupo originalmente descrito en la pirámide de Kaiser Permanente). 

Subgrupo 2: Aquellos pacientes que han sufrido un problema de salud único, pero de alta severidad con mínimas posibilidades de retornar a la línea de base. Ejemplos de estos casos son pacientes sobrevivientes de un trauma mayor, prematuros extremos o pacientes con neoplasias agudas de mal pronóstico.

Subgrupo 3: Aquellos pacientes pluripatológicos que han sobrepasado la línea del control de la enfermedad y que solamente consumen recursos sin retorno a la salud.

Estos subgrupos tienen una distribución casi equitativa dentro del 5% de la pirámide, pero los subgrupos 1 y 2 cambian año tras año en forma impredecible. Por ejemplo, los pacientes del subgrupo 1 pasan al 3 una vez se deterioran clínicamente en forma irreversible, y los del grupo 2 desaparecen de la pirámide al morir o un pequeño porcentaje al recuperarse. Estos son los “migrantes” entre categorías. (Ver Gráfico)

Esta nueva estratificación de los pacientes crónicos complejos permite pensar que los programas de manejo de casos solamente servirían en el subgrupo 1, en donde hay menor variabilidad. Pero entonces, ¿qué hacer con los subgrupos 2 y 3?

Kaiser Permanente diseñó para estos subgrupos un programa que denominaron Basado en Atención Primaria (Leveraged Primary-Care Model), en el cual utilizando recursos tecnológicos (incluyendo elementos de inteligencia artificial, internet de las cosas y machine learning), personal con nivel básico de entrenamiento (similares a promotores de salud) y un elemento de gestión farmacéutica muy efectivo lograron disminuir el consumo de servicios hospitalarios de estos pacientes en forma importante, específicamente tasas de hospitalización. Este modelo además debe tener un fuerte componente comunitario y de cuidados paliativos en casa ya que como se describió la posibilidad de lograr niveles adecuados de salud en estas personas es casi nulo. 

En nuestro país, debido a múltiples factores derivados de modelos fragmentados e ineficientes para la gestión del riesgo del paciente crónico complejo, es muy posible (no hay datos) que la mayoría de esta población se ubique en el subgrupo 2 (35% para el Kaiser Permanente). Esto nos debe llevar a replantear las actividades de enfoque de caso y enfoque de enfermedad que tradicionalmente se han ejecutado en estos pacientes por unas de siguiente nivel que integren las dimensiones sanitarias, sociales y comunitarias mediante herramientas de optimización de recursos.

Es importante también, con esta estratificación del paciente crónico complejo, un nuevo enfoque de indicadores para los subgrupos 2 y 3, que tendrán como principal objetivo el cuidado en salud enfocado a una mejor transición a lo inevitable y evitar así el uso de recursos que no tendrán un impacto real. En el subgrupo 1 por el contrario, deberán

intensificarse las actividades de cuidado que permitan retornar a dichos pacientes al mejor nivel lograble de salud. Estos indicadores deberían ser diseñados y medidos en forma conjunta con los prestadores, los pacientes y la comunidad. El ICHOM (Instituto para la Optimización de la Salud – Desenlaces reportados por el Paciente) es una iniciativa global muy interesante, que en un buen grupo de enfermedades tiene ya un listado de nuevos indicadores pragmáticos para el redireccionamiento de los programas en este grupo de pacientes.

La salud es una construcción multidimensional, un recurso autogestionable por individuos y comunidades para enfrentar la vida. Es por ello impensable que solamente el uso de recursos sanitarios pueda tener un impacto global. En salud pública como en todo, tenemos que pensar diferente y enfocar los recursos en forma inteligente, pragmática, coordinada y creativa para poder enfrentar los inmensos retos venideros. De otra forma la sostenibilidad será solo una ilusión.

Opinión

Impacto económico y social de COVID19 en Colombia para no economistas

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Impacto economico y social del Covid19

Es bastante pretencioso el título de esta breve revisión, y más pretencioso aún si quien lo
escribe es un médico con formación administrativa y económica y no un economista. Aunque
pienso que esto último favorece que este tema de alta complejidad técnica pueda llegar a
una audiencia no experta en economía.

Para cualquiera de nosotros es claro y obvio que esta inoportuna pandemia tiene y tendrá
un potente impacto negativo en el desarrollo económico de países como el nuestro. Este
efecto que es multidimensional ha sido confrontado con estrategias que se basan en
planeación de escenarios, sin soporte en evidencia alguna. Estamos como los exploradores
del pasado, sin brújula y sin GPS.

Para simplificar este análisis lo he dividido en los siguientes cuatro aspectos:

  1. ¿En qué consiste la crisis actual en Colombia?
  2. ¿Cuáles son los escenarios posibles y las políticas para afrontarlos?
  3. ¿Cuáles son los impactos económicos y sociales más importantes para Colombia?
  4. ¿Cuáles son las oportunidades para la Colombia post Covid-19?

Empecemos entonces.

1. ¿En qué consiste la crisis actual en Colombia?

Es claro que la situación actual obedece a una emergencia de salud publica global, una crisis
humanitaria. Más allá de teorías conspirativas sobre el verdadero origen del virus SARS-CoV2
en China y a partir de ahí al mundo. A este respecto las sociedades científicas mundiales han
descartado que este virus haya sido producto de una manipulación de laboratorio y, por
tanto, debemos creer que su nacimiento obedece a la deriva antigénica propia de este tipo
de zoonosis. Para reducir el debate el virus ya está aquí, y por el momento aquí seguirá.

Colombia es un país situado en la franja de ingresos bajos a medios en el panorama
económico mundial. Nuestro producto interno bruto (PIB) per cápita,es decir el valor
monetario total de lo que se ha producido en Colombia durante un año, dividido entre la
población colombiana para el año 2019 fue de casi 5800 euros. Es decir, si distribuyéramos
el dinero que produjo Colombia en el año 2019 entre sus habitantes nos correspondería a
cada uno un poco más de 21 millones de pesos (que obviamente no nos van a dar). Pues
bien, en los últimos años este PIB ha crecido en valores de 3 a 3,5% anual, lo cual es bueno
comparándonos con países similares. Pero esto claramente no ocurrirá así para el año 2020.

En síntesis, enfrentamos una emergencia de salud pública en un país con una economía en
desarrollo, pero frágil y sin capacidad económica para afrontarla.

Muchos ven este escenario como la dicotomía entre salud y economía, entre salud y
bienestar poblacional, entre médicos y economistas o como alguna vez escribí entre
Hipócrates y Porter. Pues bien, no lo es.

Sin duda la vida de las personas es el bien fundamental de la sociedad, luego ella no entra en
ninguna matriz de priorización, sin embargo, las medidas que se deben tomar para
protegerla en escenarios como este pueden generar un grande y grave impacto sobre las
cadenas de producción, la oferta, la demanda y obviamente sobre los stakeholders o actores
del mercado global. Es importante por tanto definir como serán los esquemas de contención
social ya que hoy (sin tratamiento estándar efectivo ni vacuna) esta es la única estrategia de
contención y mitigación de la pandemia.

La dicotomía tampoco está entre salvar personas o empresas, como algunos políticos
irresponsables han expresado. Si bien el colombiano tiende a ver al empresariado como un
grupo de privilegiados aprovechados, es ese tejido empresarial el mayor responsable del
desarrollo económico nacional. En este escenario debe protegerse tanto a unos como a
otros.

Otros tantos se esperanzan en el “aplanamiento de una curva”. Lo que llamamos curva es
una tendencia estadística que, en Colombia refleja un estado de casos del pasado. Claro, esta
tendencia sirve para que los matemáticos y/o epidemiólogos puedan proyectar posibles
escenarios, pero el cambio en la tendencia no necesariamente es un indicador de victoria.

Entonces, la crisis actual en Colombia no es una dicotomía entre salud y economía y mucho
menos una lucha por alcanzar una tendencia estadística.

Con esto en mente pasemos a hablar de los posibles escenarios futuros y sus estrategias.

2. ¿Cuáles son los escenarios posibles y sus estrategias?

El mundo no estaba preparado para una pandemia, por tanto, no existen soluciones
estándar. Hay modelos a partir de los cuales hemos aprendido el como podría afrontarse la
crisis. Dentro de estos modelos tenemos:

  • El modelo chino consistente en un confinamiento social masivo rápido y posterior
    adaptación de capacidades de respuesta.
  • El modelo coreano basado en investigación estricta de los clústers de contagio y
    escalonamiento rápido de capacidades del sistema de salud mediante la realización masiva
    de pruebas de diagnóstico y seguimiento inteligente.
  • El modelo británico y americano consistente en dos fases, inicialmente una mínima
    contención social apostándole a la inmunidad de rebaño y posterior adopción urgente del
    modelo chino.

Nuestro modelo se parece más al chino ya que nos concentramos en la contención social
obligatoria y hemos realizado una rápida y pienso que adecuada adaptación (excepto por el
número de pruebas realizadas) de capacidades del sistema de salud.

El gobierno decidió ampliar la contención social o la llamada “cuarentena” hasta el 27 de
abril, sin duda una medida necesaria, pero la economía del país no podrá resistir un
aislamiento mayor. ¿Qué pasará después del 27 de abril?, Considero que pasaremos a una
estrategia que algunos denominan inteligente. Yo prefiero llamarla fragmentada,
intermitente o en acordeón ya que se caracteriza por contención y liberación en forma
escalonada y dependiente de la dinámica de la enfermedad.

Desconocemos la eficacia de la estrategia en acordeón ya que hasta el momento ningún país
la está ejecutando. Será China el país a observar ya que a hoy es el único que podría entrar
en ella. Esta estrategia lo que intenta es lograr un equilibrio entre el impacto en salud pública
y el impacto económico.

Por lo anterior, es importante tener paciencia con quienes toman decisiones en nuestro país
ya que se están generando políticas sin evidencia alguna y sobre escenarios hipotéticos con
unas dinámicas muy rápidas.

La estrategia en acordeón debería ejecutarse identificando los siguientes segmentos:

a. Las características epidemiológicas de la población afectada, aumentando la capacidad
masiva de pruebas para conocer la tendencia real, el índice reproductivo básico R0 y planear
su impacto en salud de acuerdo a las adaptaciones del sistema de salud ya ejecutadas.

b. La territorialización de la pandemia. En Colombia hay hoy 1000 municipios sin reporte de
casos y las áreas rurales tienen menos probabilidad de la enfermedad. Debe evaluarse si esta
tendencia continúa y replantear si el confinamiento social puede liberarse en dichas zonas o
no.

c. La segmentación de los sectores económicos, Alemania por ejemplo ya esta abriendo
nuevos sectores para reactivar la economía como el sector de la construcción. En nuestro
país podría pensarse en “reiniciar” algunos sectores críticos adicionales a los de servicios y
salud que tenemos hoy.

La prioridad de cualquier estrategia debe continuar siendo el fortalecimiento de la salud
publica teniendo como principio vital el proteger a los equipos sanitarios y optimizar el
desarrollo de pruebas masivas rápidamente, esto tendrá un impacto también en la posterior
reapertura de la economía.

3. ¿Cuáles son los impactos económicos y sociales más importantes para Colombia?

Respecto al tema económico y social, es imperativo que el gobierno mantenga unos mínimos
vitales para la población y a la vez tome medidas destinadas a aliviar el impacto a los
diferentes sectores de la producción.

Es importante también tener un plan de reactivación económica ante este choque de la
oferta que es un efecto similar al de una postguerra.

Primero debemos tener en cuenta los siguientes panoramas coincidentes con Covid-19:

Hay una “guerra de petróleo” entre Rusia y Arabia Saudita, la cual no detallaré, pero que
ha llevado a unos precios mínimos históricos del crudo. La economía colombiana proyectada
para 2020, se trazó con un precio del crudo de 50 USD, hoy debido a la sobreoferta de
petróleo no solamente tenemos un petróleo mas barato sino más difícil de vender, pero
además con unos mayores precios de lifting. Es decir: el precio es menor, casi no se vende y
cuesta mas sacarlo a dicha venta. El precio real del barril colombiano puede estar por debajo
de 20 USD hoy. Calculemos el impacto de esto.

La rebaja en la calificación crediticia de algunas firmas calificadoras para Colombia. Esto nos
sitúa como un país de riesgo para inversión. Se calcula en casi 90.000 millones de dólares el
capital de inversión que las empresas americanas han retirado de los países latinos.

Lo anterior dificulta aún más el tener un flujo de ingresos que permita afrontar la pandemia.

El gobierno colombiano en forma responsable ha asegurado en primera instancia un flujo de
dinero equivalente a 14,8 billones de pesos para mitigar la primera fase de la pandemia. Este
es un periodo de alta incertidumbre y por tanto las estrategias han sido inicialmente tomar
recursos de fondos de estabilización como el FAE que era lo más rápido. El siguiente paso
han sido los créditos con organismos multilaterales como el banco mundial (250 millones de
dólares). Una vez agotados estos mecanismos debería pasarse a otros extraordinarios como
el préstamo del banco de la republica, pero sin duda seria en una fase posterior. Algunos ya
hablan de liberar la regla fiscal colombiana para permitir mayor endeudamiento.

Sin embargo, estas medidas, aunque necesarias,serán insuficientes por varios motivos, entre
ellos:

  • La clase media vulnerable corresponde a 40% de la población colombiana (8 millones de hogares). La pobreza multidimensional en Colombia es de 19,6% y esta crisis para estos grupos es de un impacto mayor. Un 67% de los colombianos están en la franja de vulnerabilidad de la pobreza, con un riesgo alto de caer en ella. Los programas de asistencia social como Familias en Acción son necesarios y cruciales, pero en realidad son 10 millones de hogares en necesidad y estos programas pueden llegar solo a 7 millones lo cual genera una gran brecha de cobertura.
  • El plan de reactivación económica se calcula en 50 a 60 billones de pesos (3 a 6% del PIB) para un estimado de 3 meses. USA y Europa han proyectado que su plan de reactivación económica podría estar en el orden de 22% del PIB. Esta cifra dependerá del impacto medido en los primeros 3 meses de pandemia y aún no lo sabemos.
  • Las cifras de crecimiento económico calculadas por Fedesarrollo, quienes habían proyectado un crecimiento del PIB para 2020 en 3,5%, hoy son de 2,5% en un escenario optimista y de 0,4% en uno pesimista. Otros aún más pesimistas plantean un decrecimiento de -3.9%. Pero además se habla de una tasa de desempleo proyectada en 19,5% e inclusive mayor.

La protección del empleo es esencial. Colombia tiene 22 millones de empleos formales que
es en donde deben enfocarse las medidas para evitar el despido masivo. Esto debe lograrse
mediante el apoyo al tejido empresarial y a las cadenas productivas. La caja de las empresas
tiene una duración de 1,8 meses en promedio. Si no se sostiene de alguna forma a las
empresas se va a generar una oleada de despidos. En Colombia el empleo formal lo produce
solo el 1,2% de las empresas (19.000 empresas) y estas son las que aseguran la cadena de
producción hacia abajo. Esto incluye no solo a las PYMEs. Se les esta dando liquidez a través
de la banca, pero esto claramente colapsará ya que conlleva un alto riesgo para el sector
bancario.

Según la ANDI, el 70% de las empresas están en riesgo de quiebra. Ya hay algunas empresas
de diversos sectores económicos que están acogiéndose a la ley de quiebra. Muchas de ellas
tienen sus mercados en europa y asia y por tanto están en graves problemas. La ley de
insolvencia en Colombia (ley 1116) esta siendo revalorada por el gobierno para implementar
preacuerdos de insolvencia en los cuales el deudor llega a un acuerdo privado de
reorganización con sus acreedores para minimizar el impacto.

Debe existir un balance entre obligar a las empresas a mantener sus nóminas, así como sus
obligaciones de pagos, pero si esto no se flexibiliza podrían generarse mayores quiebras y
obviamente una oleada de despidos. Se habla de alivios empresariales como la congelación
de la deuda, la reducción de salarios, el no pago de parafiscales y de cajas de compensación
etc., pero estas medidas también tienen un gran impacto sobre otros actores de la economía.

Ni hablar del efecto en otros sectores que no trataré como el educativo y el de salud, este
último es mi sector, pero requiere un análisis independiente dada su alta complejidad. Según
McKinsey y Co los sectores productivos de mayor impacto negativo por la pandemia son:
Petróleo y gas, industria aeronáutica, turismo, aseguradores (de vida y salud) y otros servicios
financieros. La mayoría de estos sectores regresarán a cifras pre Covid-19 hacia el primer
semestre del año 2021.

Por todo lo anterior se hace imprescindible la reapertura de la economía, pero esta debe ser
gradual, identificando primero como se van a abrir algunos sectores a través de protocolos
de protección para los trabajadores. Hoy hay un protocolo generalizado para todos los
sectores, pero deben generarse lineamientos específicos para abrir progresivamente los
sectores que puedan abrirse como la construcción, la confección y algunos servicios.

El país tiene limitaciones, pero también oportunidades en miras a la reactivación económica.
Hoy las medidas son inmediatas y casi intuitivas, pero estas deben ser muy pensadas para
que no tengan un mayor impacto futuro.

Un último factor crítico es la seguridad. A este respecto, las autoridades deben estar
coordinadas y tener datos y roles muy claros, concertados con los mandatarios locales. Hay
personas que tratan de tomar ventajas políticas de la situación, algunos de estos sectores
inclusive desearían ver una gran crisis social que favorezca su postura de oposición irracional.
Colombia es un país de tradición violenta, cuyos indicadores en esta materia venían
mejorando, pero si no hay respuesta efectiva con las estrategias de apoyo social se pueden
generar hechos de violencia masiva favorecidos por el desespero y el aprovechamiento de la
coyuntura por algunos inescrupulosos con poder mediático.

La tasa de desempleo se relaciona con la tasa de violencia por lo cual es de altísima sensibilidad este tema. El peligroso coctel de alto desempleo, narcotráfico, minería ilegal, el fenómeno venezolano etc,
combinados con la situación actual podrían generar dinámicas sociales violentas y un colapso
social.

4. ¿Cuáles son las oportunidades de esta crisis?

Toda crisis, inclusive las macondianas como esta traen oportunidades. Una de ellas es la
transformación empresarial, la migración de las empresas a otros sectores es necesaria, por
ejemplo, las empresas de confección deberían incursionar en la producción de elementos
médicos y quirúrgicos no solamente para el país sino para las naciones vecinas. Ya algunas
empresas como Indumil han empezado a elaborar camas hospitalarias aportando a la
ampliación de las capacidades del sector salud.

Otra oportunidad para la cual Covid-19 ha sido el mayor catalizador es la transformación
digital empresarial. En salud por ejemplo ha habido una migración masiva a telemedicina y
asistencia remota, en ello no me detendré. Esto obviamente requiere definiciones claras
sobre como formalizar el ambiente laboral online y replantear la estrategia de productividad
del futuro post covid-19.

Los lideres del mundo post Covid-19 deben pensar y actuar en 5 horizontes R, adaptados de
McKinsey y Co:

Resolver los retos de salud publica que el virus genera con la menor disrupción posible a las
cadenas de producción básicas

Resiliencia consiste en manejar los retos que trae el impacto económico, dentro de ellos esta
la adaptación y el sostenimiento del nuevo ambiente laboral online y remoto.

Retornar es decir crear un plan detallado para regresar a los negocios.

Reinventarse es decir pensar en la nueva normalidad y las nuevas dinámicas económicas
apalancadas por la transformación digital vertiginosa derivada de este escenario.

Reformar es decir tener claro como este escenario transformará el entorno regulatorio y el
ambiente competitivo de la industria en el futuro inmediato.

Colombia es un país de crisis endémica. Nuestras dinámicas sociales giran en torno a la
incertidumbre y a la turbulencia sociopolítica. No es esta la primera ni la última ocasión en
que tendremos un panorama adverso del cual tendremos que salir. Por supuesto que habrá
un fuerte impacto en nuestra realidad económica, pero saldremos vivos de esta y de las
demás.

Nuestro principal capital hoy son la solidaridad y la resiliencia, además de un sector
salud que -a pesar de sus detractores- se ha fortalecido a través de los años y que es un activo
nacional. Es necesario como colombianos ver la realidad o lo mas cercano a ella, pero
también ser optimistas en medio del caos, tener inteligencia colaborativa y además poner en
funcionamiento esa innovación frugal que otros llaman “malicia indígena” en esta
oportunidad única para evaluar nuestra madurez como nación.

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Opinión

COVID-19 y el Sistema de Salud

En esto estamos comprometidos todos, en un marco de aseguramiento público con la participación tanto del sector privado como público

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COVID-19 y el Sistema de Salud

Al momento de escribir este artículo, el gobierno decidió extender la cuarentena hasta el próximo 26 de abril, esto como resultado del aplanamiento de la curva según el informe de los científicos y expertos del Instituto Nacional de Salud. Las dos semanas de extensión de la medida, es un tiempo valioso para continuar avanzando en la coordinación y el fortalecimiento del esquema de aseguramiento, prestación de servicios, operación logística y abastecimiento de materiales e insumos; no solo para responder adecuadamente al impacto de este nuevo virus sino a las atenciones que requieren los pacientes con enfermedades diferentes a esta infección, en especial las crónicas y huérfanas entre otras patologías.

Desde el aseguramiento, las Entidades Promotoras de Salud agremiadas en la Asociación Colombiana de Medicina Integral (ACEMI), continuamos trabajando para que la red de prestación de servicios trasforme el modelo de atención, al pasar en esta etapa de la atención intramural que es tradicional en la prestación, a la virtual y en el domicilio; en especial para los mayores de 70 años, los pacientes con diagnóstico de enfermedades crónicas o con alguna inmunodeficiencia; ampliar su capacidad de atención en urgencias, hospitalización y cuidados intermedios e intensivos. Los operadores logísticos, que dispensan los medicamentos a nuestros afiliados, también están en el proceso de transformación, puesto que deben entregar los medicamentos a domicilio para los pacientes mayores de 70 años. Adicional a esto, se sigue garantizando la atención de los pacientes con patologías no asociadas a COVID-19. 

Los costos de estos servicios se continuarán pagando con los actuales recursos disponible, es decir, Unidad de Pago por Capitación para lo incluido en el plan de beneficios (PBS) y el denominado presupuestos máximos para lo no incluido (No PBS). El compromiso es total para superar este reto lo más pronto posible con el menor impacto negativo en la salud de la población.

Adicional a esto, los aseguradores continuamos avanzando en realizar los trámites, solicitudes y órdenes a través de medios virtuales como Aplicaciones móviles (APP), sitios web y canal telefónico para facilitar este proceso; gestionando el riesgo, coordinando la red de servicios, siguiendo permanente la situación para tomar las decisiones dirigidas a solucionar las dificultades lo antes posible.

En el caso específico de Salud Total EPS-S, durante el pasado mes de marzo se emitieron 4,1 millones de autorizaciones a las IPS para la atención de nuestros protegidos, asegurando la continuidad de tratamientos para patologías como la artritis, cáncer, enfermedades huérfanas, HIV, enfermedad renal, cirugías, hospitalizaciones, servicios domiciliarios, apoyo diagnóstico y ambulancias entre otros servicios y, por supuesto, para los casos de COVID-19 que han requerido atención domiciliaria, urgencias, hospitalización o cuidados intensivos. El costo total de los servicios durante este mes ascendió aproximadamente 247 mil millones de pesos.

Adicional a lo anterior, durante los dos primeros meses de este año se le pagó a la red de prestadores de servicios y demás proveedores un total de 680 mil millones, en el 2019 el monto total de lo pagado fue de 2,54 billones, recursos que contribuyen a la liquidez de estas entidades. 

En cuanto a la entrega de medicamentos a la población mayor de 70 años, durante el mes pasado se dispensaron las fórmulas a más de 81 mil pacientes con los tratamientos que requieren para el control de sus patologías. 

Como se ha mencionado frecuentemente, esta es una situación extraordinaria, de la cual no se ha tenido experiencia por lo menos en el último siglo. Es un evento que se basa para su control en medidas no farmacológicas, tales como higiene, prevención y protección puesto que no se dispone de vacuna ni de tratamiento específico; que rebasa la capacidad institucional puesto que compromete a todo el conjunto de la población con su impacto económico, político y social; el aislamiento decretado y las medidas tomadas por el gobierno son prueba de esto. 

Por los inmensos desafíos se requiere un proceso de transición rápido para transformar, innovar, ingeniar nuevas soluciones y adaptarse a inéditas situaciones, resultados que seguramente utilizaremos como experiencias exitosas una vez se supere esta situación, en el día después, en beneficio de nuestros protegidos y para continuar siendo considerados como uno de los mejores sistemas de salud del mundo. 

En esto estamos comprometidos todos, en un marco de aseguramiento público con la participación tanto del sector privado como público, para asumir este reto de proporción universal con el liderazgo del Estado.

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Opinión

!Y que tal si nos va bien¡

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Galo Viana Muñoz Gerente General Consultorsalud

Una amiga, vendedora de productos de belleza por catálogo, me escribe asegurándome que tiene un amigo en Miami que puede poner en Cartagena las pruebas rápidas para diagnosticar Covid 19 y con registro de INVIMA, para seguir con la conversación, le pregunté que era el Invima y me responde: Yo no sé qué es eso, pero sé que tiene registro.

Un otorrinolaringólogo de Montería me ofrece sus servicios de teleconsulta, mientras que uno de Cartagena me dice que no atenderán pacientes ni vestidos de astronauta, si este no tiene una prueba negativa de Covid19.

Los médicos del HUC anuncian paro por falta de elementos de protección personal, y una Universidad gradúa rápidamente a sus estudiantes de ultimo año para que trabajen en hospitales que no les pagan.

Los decretos salen uno tras otro, diciendo lo que uno se imagina que se debe hacer para atender los pacientes en sus casas, y antes de atender un paciente los entes de control nos visitan, pidiendo previamente que los dotemos de Elementos de Protección Personal, y para preguntar cuántos pacientes hemos atendido.

Hay que atender a los diabéticos, a los hipertensos, a los mayores de 70 y a los mayores de 60, a los de VIH, a los postransplantados de cualquier órgano, a los hemofílicos y demás enfermedades huérfanas, a los de terapia de remplazo renal.

Hay que entregar medicamentos en casa. Hay que llamar a los pacientes y mantener la continuidad del tratamiento convirtiendo las casas en hospitales. Hay que tener un registro de todos los pacientes que estornuden y llamen por teléfono, o llamarlos nosotros y registrarlos en una encuesta, y hacer seguimiento telefónico día a día y si está en casa, en un hostal, en un hogar de paso, en el hospital y si es sala general o UCI. Hay que tomar pruebas para Covid-19 en casa y en hospital, aunque no haya con que tomarlas, esperar el reporte, pero con él o sin él aplicar la misma medicina: !Quédate en casa!

Las IPS que trabajan por evento están desesperadas porque no facturan, las que trabajan por cápita o PGP están asustadas porque se les glosará al no cumplir las metas. Y sottovoce le piden al Gobierno que le quiten esa plática a las EPS. Pedimos al Gobierno desesperadamente que nos confinara y ahora pedimos desesperadamente que nos libere.

Hoy el país sabe que tiene 3.227.788 hipertensos, más de un millón de diabéticos y 963.420 hipertensos y diabéticos; también sabe que tiene 3.500 pacientes con coagulopatías y 1.834 hemofílicos, 98.000 pacientes con VIH, 235.748 personas en tratamientos por cáncer, 34.613 pacientes en diálisis, quienes dependen de una maquina para vivir, 72.478 pacientes con Artritis Reumatoidea que con dos días sin medicamentos o terapia saldrán llorando de sus casas así los pongan presos, y se sabe que IPS los atiende y a que EPS está afiliado, porque nuestro Sistema de Salud tiene una entidad que se llama Cuenta de Alto Costo a la cual reportan 10.500 IPS y 42 EPS con casi 6 millones de registros en el último año.

Cada paciente tiene seguimiento y recibe medicamentos con dificultades innegables y con muchas fallas. Esto es una formidable fuerza y capacidad para enfrentar en mejores condiciones el presente desafío. A estos pacientes los debemos cuidar y sin rodeos. Estas herramientas y este seguro no lo tienen los italianos ni los norteamericanos.

Aquí el ministro de salud dice algo, y los entes territoriales hacen caso, con no conformidades, pero se alinean. En Italia o Estados Unidos cada provincia o estado se manda solo, y es más difícil enfrentar al enemigo invisible.

Veo y siento que después de esta emergencia el país encontrará un culpable de lo que pase, y quien más desprestigiado y expuesto que las EPS, sino vean los trinos de Gustavo Petro y otros de derecha e izquierda; Sino hacemos algo muy bueno, nos arruina el Covid 19 o nos desaparece la mala imagen. Puede el Gobierno recoger el dinero de la UPC y de techos y decir: ¡Esto lo administro yo!. Pueden decir los Gobernadores que ellos responden por la salud y son los que están atendiendo a los pacientes, lo cual será terrible por que destruirá enormes capacidades y conocimientos.

Las EPS pueden ayudar enormemente junto con su red de IPS a mantener el aislamiento y la protección de los 4 millones de personas que están hoy en una cohorte de riesgo en salud plenamente identificados con teléfono y direcciones. Pueden apoyar al Gobierno en el uso de herramientas tecnológicas de seguimiento personalizado, para crear alertas tempranas en el mantenimiento de la atención. Esta es la población de mayor riesgo.

Además de garantizar, impulsar y propiciar el aislamiento focalizado de la población de mayor riesgo, se debe incentivar por parte de las EPS la labor de los médicos generales de urgencias y los médicos de atención domiciliaria. Los recursos para hacer esto, además de los corrientes, están en las arcas del gobierno esperando que los departamentos y distritos auditen y concilien cuentas históricas de alrededor de 4.5 billones.

Colombia puede ser un ejemplo mundial de manejo de la pandemia, puede tener el mejor sistema de atención de la población de alto riesgo porque tiene gestores de más de 20 años de experiencia en el control de cohortes de riesgo. ¡Tenemos que hacerlo visible!

Mientras escribo esto, 450 colaboradores de todas las áreas de la Organización, sin importar su nivel jerárquico hacen llamadas desde sus casas para para actualizar datos personales, educar acerca del autocuidado y orientar acerca de su tratamiento en casa a unas 25.000 personas identificada como de mayor riesgo.

Finalmente, quisiera acertar, quisiera poder hacer un relato grandioso de este momento, quisiera salir con vida de esto, ¡pero no como sobreviviente sino viviente!

Las EPS podemos ser los mejores aliados del Gobierno en esta emergencia para salir adelante, pero con Gerencia, con compasión y con generosidad.

Cordialmente

Galo Viana Mutual Ser EPS
Galo Viana Gerente General Mutual Ser EPS
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Editorial – Me parece

COLUMNISTAS

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Carlos Felipe Muñoz (99)

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Carolina CorchoCarolina Corcho

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Vicepresidente Federación Médica Colombiana
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Gerente Viva1A
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Claudia Patricia Vaca González (1)

Msc farmacoepidemiología, Msc efectividad clínica y sanitaria
Claudia Sterling Posada - Vicepresidente Legal y de Asuntos Jurídicos de Cruz VerdeClaudia Sterling

Claudia Sterling (2)

Vicepresidente Legal y de Asuntos Jurídicos de Cruz Verde
Denis Honorio SilvaDenis Honorio Silva

Denis Honorio Silva (1)

Director Asociación Colombia Saludable, Vocero de Pacientes Colombia
Elisa Carolina TorrenegraElisa Carolina Torrenegra

Elisa Carolina Torrenegra (1)

Directora Ejecutiva Gestarsalud
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Galo Viana (1)

Gerente General Mutualser
Gustavo Morales CoboGustavo Morales Cobo

Gustavo Morales Cobo (4)

Presidente Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral
Héctor CastroHéctor Castro

Héctor E. Castro (1)

Director Técnico Senior de Economía Farmacéutica y Financiamiento
Jaime Calderón HerreraJaime Calderón Herrera

Jaime Calderón Herrera (1)

Presidente de la fundación del corazón
Jaime González MontañoJaime González Montaño

Jaime González Montaño (1)

Presidente de Coosalud
columnista-jorge-ricocolumnista-jorge-rico

Jorge Rico (1)

José Elías Cabrejo ParedesJosé Elías Cabrejo Paredes

José Elías Cabrejo Paredes (1)

Director Técnico Senior de Economía Farmacéutica y Financiamiento
Jose

José Octaviano Barrera (2)

Director Medico en Javesalud
Juan López Casas

Juan Gonzalo López Casas (3)

Luis Eduardo Pino Villareal Medico Internista, Hematólogo y Oncólogo ClínicoLuis Eduardo Pino Villareal

Luis Eduardo Pino (30)

Médico especialista en Medicina Interna y en Hematología y Oncología Clínica
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Mauricio Jaramillo Restrepo (1)

Medico Internista & Hematólogo
Mauricio Lema Medina MD OncólogoMauricio Lema Medina MD Oncólogo

Mauricio Lema Medina (5)

Médico Hemato-Oncólogo
Miguel Ángel González_ presidente de la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (ACOMM) (1)

Miguel Ángel González (1)

Presidente de la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (ACOMM)
Olga Lucia ZuluagaOlga lucia Zuluaga

Olga lucia Zuluaga (2)

Directora Ejecutiva de ACESI
Sergio Camilo Lizarazo Riaño

Sergio Camilo Lizarazo Riaño (1)

Periodista, especialista en comunicaciones estratégicas
Virginia Abello PoloVirginia Abello Polo

Virginia Abello Polo (2)

Médica Internista & Hematóloga
William Javier Vega VargasWilliam Javier Vega Vargas

William Javier Vega Vargas (2)

Especialista en Derecho Laboral y Relaciones Industriales

 

 

 

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