El gobierno brasileño creó una política integral para la formación médica que articula tres momentos críticos: la evaluación durante el pregrado, el acceso a la residencia médica y la autorización para ejercer la profesión. El eje de esta política será el Examen Nacional de Evaluación de la Formación Médica, conocido como Enamed, que pasará a tener un papel más amplio dentro del sistema educativo y sanitario del país.
La medida fue firmada durante la inauguración del Hospital Universitario de la Universidad Federal de São João del-Rei, en Divinópolis, Minas Gerais, con la participación de los ministerios de Educación y Salud. Su fundamento central es que la formación médica, la residencia y el ejercicio profesional comparten un objetivo común: verificar que el futuro médico cuente con capacidad suficiente para ejercer de manera segura, ética y técnicamente competente.
El nuevo modelo busca alinear los programas de pregrado, residencia y cualificación profesional con las necesidades del Sistema Único de Salud, SUS. En la práctica, Brasil intenta usar un mismo instrumento nacional para mejorar la comparabilidad de resultados, fortalecer la regulación de los cursos y reducir el riesgo de egreso de profesionales sin el nivel mínimo esperado de competencia.
Evaluación en dos etapas y requisito para el ejercicio profesional
Uno de los cambios centrales es que el Enamed se aplicará obligatoriamente en dos momentos de la carrera. La primera etapa se realizará al final del cuarto año, con un carácter predominantemente diagnóstico y formativo. Su objetivo será identificar dificultades de aprendizaje antes de las prácticas, entregar retroalimentación pedagógica a las instituciones y monitorear el desarrollo de competencias durante la formación.
La segunda etapa se aplicará al finalizar el último año del curso. La aprobación en esta fase será requisito para que el egresado pueda registrarse en el Consejo Regional de Medicina, trámite necesario para ejercer legalmente la profesión en Brasil. No obstante, la exigencia del examen para el acceso a la práctica profesional solo aplicará a quienes ingresen a estudios de pregrado después de la publicación de la medida.
Los egresados que no obtengan una evaluación satisfactoria en la segunda etapa podrán volver a presentar el examen en ediciones posteriores. Este punto introduce un mecanismo de repetición, pero también marca una señal regulatoria: el título académico, por sí solo, no será suficiente para habilitar el ejercicio profesional de las nuevas cohortes alcanzadas por la norma.
Resultados de 2025 explican la presión regulatoria
La decisión se adopta tras resultados que encendieron alertas en el sistema brasileño. En la edición de 2025, el Enamed mostró que el 67% de los 39.258 graduados evaluados demostró un desempeño competente. Esto implica que aproximadamente 13.000 graduados fueron identificados por debajo del nivel mínimo de competencia esperado.
El diagnóstico institucional también fue relevante. El 32,6% de las facultades de medicina obtuvo calificaciones Enade de 1 o 2, consideradas por debajo del nivel recomendado. Además, el documento señala asimetrías regionales e institucionales: las universidades públicas federales y estatales concentran más del 84% de sus programas en el rango de excelencia, mientras que los resultados más bajos se ubican principalmente en instituciones municipales y privadas con fines de lucro.
Estos datos se interpretan dentro de un proceso de expansión acelerada. Entre 2016 y 2022 se autorizaron aproximadamente 23.000 nuevas plazas en facultades de medicina, concentradas sobre todo en grandes centros urbanos. Para el gobierno brasileño, ese crecimiento exigía reforzar los instrumentos legales de evaluación y supervisión, especialmente frente a decisiones judiciales y dinámicas de expansión desvinculadas de los criterios regulatorios del Ministerio de Educación.
Impacto sobre facultades de medicina y supervisión educativa
La nueva política no se limita a evaluar estudiantes. También incrementa la responsabilidad de las instituciones de educación superior. Los resultados individuales del Enamed se usarán para construir una calificación global del curso, denominada Concepto Enade, con escala de 1 a 5.
Los cursos con resultados insatisfactorios, especialmente aquellos con conceptos 1 y 2, podrán enfrentar medidas preventivas de regulación y supervisión. Estas medidas pueden incluir reducción de plazas o incluso desactivación de cursos, de acuerdo con la legislación educativa. En marzo de 2026, el Ministerio de Educación ya había adoptado acciones preventivas como suspensión de nuevos ingresos y reducción de cupos en cursos con bajo rendimiento académico, pero esas decisiones estaban limitadas al Sistema Educativo Federal. Con la nueva política, las normas se extenderán a todos los cursos de medicina del país.
Formación médica, Revalida y nuevo sistema de evaluación
El Enamed también tendrá efectos sobre la residencia médica. La puntuación obtenida en la segunda etapa podrá utilizarse en procesos de selección para programas de residencia médica de ingreso directo. Además, el examen funcionará como etapa teórica del Examen Nacional de Residencia, Enare, que continuará operando para diferentes modalidades de formación especializada.
La Medida Provisional también propone armonizar el Enamed con Revalida, el mecanismo brasileño de convalidación de diplomas médicos obtenidos en el exterior. La etapa del Enamed dirigida a egresados sustituirá la fase teórica de Revalida, mientras que el examen práctico continuará bajo administración del Inep. Los médicos cuyos diplomas hayan sido revalidados antes de la entrada en vigor de la norma estarán exentos de presentar Enamed.
Otro componente relevante es la creación del Sistema Nacional de Evaluación de Residencias, Sinares. Sus objetivos, gobernanza y método de implementación serán regulados por la Comisión Nacional de Residencias Médicas, lo que apunta a ampliar la capacidad del Estado para monitorear la formación de especialistas.
Gobernanza y alineación con el SUS
El modelo prevé la creación de un comité asesor para acompañar el Enamed, con participación del Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, el Consejo Federal de Medicina, la Asociación Médica Brasileña y entidades de la sociedad civil.
Desde el punto de vista sanitario, el Ministerio de Salud tendrá un papel en la definición de medidas complementarias relacionadas con el uso de la red del SUS como campo de práctica y con la articulación entre formación médica y necesidades del sistema. La evaluación incluirá competencias asociadas al razonamiento clínico, toma de decisiones basada en evidencia, práctica ética y humanizada, atención integral, vigilancia en salud y comprensión de las redes de atención.
En términos sectoriales, Brasil avanza hacia un modelo en el que la calidad de la formación médica deja de ser un asunto exclusivamente académico y se convierte en un componente explícito de política pública sanitaria. La implementación será el punto crítico: el reto estará en garantizar que el nuevo estándar eleve la calidad sin generar cuellos de botella injustificados en el acceso a la profesión, la residencia y la distribución territorial de médicos.


