Argentina proyecta más mayores de 65 que menores de 15 hacia 2040 y anticipa cambios para el sistema de salud

Compartir noticia:

Argentina proyecta una transformación profunda de su estructura poblacional hacia 2040, cuando las personas de 65 años o más podrían superar numéricamente a los menores de 15. El cambio plantea desafíos para la atención primaria, el talento humano, las enfermedades crónicas y los cuidados de larga duración.
Argentina proyecta más mayores de 65 que menores de 15 hacia 2040 y anticipa cambios para el sistema de salud

Escucha esta noticia

Cargando audio...

Argentina avanza hacia una transformación de su estructura poblacional que tendrá implicaciones directas sobre la planificación sanitaria. La disminución de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida aceleran el envejecimiento, mientras las diferencias entre provincias anticipan necesidades asistenciales distintas. El escenario plantea desafíos para la atención primaria, el talento humano, el manejo de enfermedades crónicas y los cuidados de larga duración.

Las conclusiones hacen parte del Análisis de Situación de la Población con foco en salud Argentina 2026, desarrollado conjuntamente por el Ministerio de Salud de la Nación y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. El estudio utiliza fuentes oficiales y analiza las dinámicas demográficas y epidemiológicas, sus diferencias territoriales y sus posibles efectos sobre la demanda de servicios de salud.

Argentina se encamina hacia una estructura poblacional más envejecida

La transformación puede observarse en los extremos de la estructura por edades. Las personas menores de 15 años representaban el 25 % de la población en 2010 y el 22 % en 2022. Las proyecciones incluidas en el estudio sitúan esa proporción alrededor del 14 % para 2040.

Al mismo tiempo, la población de entre 15 y 64 años pasó del 64 % al 66 % entre 2010 y 2022 y alcanzaría un máximo cercano al 69 % alrededor de 2034, antes de comenzar a disminuir.

En sentido contrario, la proporción de personas de 65 años o más aumentó del 10 % al 12 % entre 2010 y 2022 y, según las proyecciones nacionales utilizadas por el informe, llegaría al 16,4 % en 2040.

El cambio se hace aún más evidente en el índice de envejecimiento. En 2022 había 53 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años. Para 2040 el indicador se ubicaría alrededor de 115, lo que significaría que, a escala nacional, la población de 65 años o más superaría numéricamente a la población menor de 15. A su vez, las personas de 80 años o más pasarían del 3 % al 4,5 % de la población.

La fecundidad permanece por debajo del nivel de reemplazo

Uno de los factores que explican esta transformación es la reducción de la fecundidad. La Tasa Global de Fecundidad se ubicó en 1,3 hijos por mujer en 2023, frente a un nivel de reemplazo estimado en 2,1.

Las proyecciones oficiales contemplan una recuperación moderada durante la próxima década, asociada en parte a la postergación de la maternidad, pero sitúan el indicador alrededor de 1,4 hijos por mujer para 2040. El estudio considera improbable que la fecundidad retorne al nivel de reemplazo en ese horizonte.

El descenso también ha sido particularmente marcado entre adolescentes. La tasa específica de fecundidad entre mujeres de 15 a 19 años pasó de 66 nacimientos por cada 1.000 mujeres en 2010 a 24,4 en 2022. Aunque la reducción ocurrió en todo el territorio, continúan existiendo diferencias entre jurisdicciones.

Para el sector salud, la relevancia de estos cambios no está en interpretar la baja fecundidad como una enfermedad o un resultado sanitario adverso, sino en anticipar cómo una estructura poblacional diferente modificará las necesidades de atención y cuidado.

Vivir más años cambia las necesidades que deberá atender el sistema

La esperanza de vida al nacer se estimó en 77,8 años para 2023, con 80,6 años entre las mujeres y 74,8 entre los hombres. Para 2040, las proyecciones la sitúan alrededor de 83 años en mujeres y 78,7 en hombres.

El informe advierte, sin embargo, que una mayor longevidad no implica automáticamente un crecimiento proporcional del gasto sanitario. La organización del sistema, los precios de los servicios, el nivel de ingresos y, especialmente, el estado de salud con el que las personas llegan a edades avanzadas tienen un peso relevante.

En ese contexto, la combinación de una mayor esperanza de vida con enfermedades crónicas y multimorbilidad es la que puede traducirse en más demanda de servicios y mayores costos. El documento plantea dos escenarios posibles. Uno en el que las enfermedades crónicas aparecen más tarde y los años adicionales se viven con mejor salud, y otro en el que aumenta la supervivencia sin una reducción equivalente de la morbilidad.

Esta discusión resulta especialmente relevante porque las enfermedades no transmisibles, entre ellas las cardiovasculares, los tumores y las enfermedades respiratorias, ya ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte analizadas en el país.

El talento humano también deberá adaptarse

El análisis identifica una discordancia entre la estructura demográfica y la composición de algunos recursos humanos disponibles. La oferta de pediatras supera ampliamente a la de geriatras en todas las jurisdicciones, incluso en aquellas que presentan poblaciones más envejecidas.

El documento no reduce la respuesta a aumentar el número de especialistas en geriatría. Propone fortalecer las competencias del conjunto de los equipos para atender multimorbilidad, enfermedades crónicas, fragilidad, deterioro funcional y necesidades de seguimiento prolongado.

También señala la necesidad de alinear la formación profesional con la organización y el financiamiento del sistema, incluidos los mecanismos de contratación, remuneración y reconocimiento de áreas como geriatría, atención primaria y cuidados de larga duración.

Entre las acciones planteadas se encuentra ampliar la oferta de residencias de geriatría, pero con especial énfasis en capacitar a los equipos interdisciplinarios del primer nivel para incorporar competencias sobre envejecimiento activo, prevención del deterioro funcional y atención integral de condiciones crónicas.

La atención primaria aparece como uno de los ejes de adaptación

Dentro de sus recomendaciones, el informe propone consolidar al primer nivel de atención como articulador del sistema. Esto supone fortalecer controles sistemáticos, vacunación, tamizajes, salud materno-infantil, detección temprana y seguimiento de personas con condiciones crónicas.

La proximidad de los servicios adquiere mayor relevancia a medida que aumenta la población de edad avanzada, particularmente por las limitaciones de movilidad que pueden aparecer y por la necesidad de garantizar continuidad del cuidado. Para ello, el documento plantea fortalecer la capacidad resolutiva del primer nivel y su articulación con los servicios de mayor complejidad.

La discusión se extiende al financiamiento. El análisis sostiene que la respuesta al envejecimiento no debería centrarse exclusivamente en financiar enfermedad avanzada, sino en aumentar el peso de la promoción, la prevención y la continuidad asistencial.

Entre las herramientas consideradas aparecen el seguimiento sistemático de pacientes con enfermedades crónicas, el telemonitoreo y las visitas domiciliarias. La hipótesis es que retrasar la aparición de cronicidad, discapacidad y dependencia funcional puede reducir hospitalizaciones, polifarmacia, institucionalización y costos asociados a los cuidados de larga duración.

¿Cómo deberán evolucionar los cuidados de larga duración?

El envejecimiento también plantea necesidades que trascienden la atención médica convencional. El análisis propone avanzar hacia sistemas de cuidados articulados con salud que puedan ofrecer atención domiciliaria, modalidades comunitarias, centros de día, apoyo a las familias y alternativas institucionales para situaciones de mayor complejidad.

El documento plantea además profesionalizar y registrar a quienes realizan tareas de cuidado mediante procesos de formación, certificación, supervisión y condiciones laborales adecuadas. También destaca los modelos comunitarios y domiciliarios como alternativas que pueden favorecer la autonomía de las personas y reducir la institucionalización.

La creciente demanda de estos servicios no será homogénea ni aparecerá simultáneamente en todas las jurisdicciones, una diferencia que resulta central para la planificación de infraestructura, recursos humanos y financiamiento.

¿Por qué cada provincia enfrentará un escenario diferente?

La transición demográfica argentina presenta velocidades distintas según el territorio. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el caso más avanzado. En 2022 registraba 108 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15, y era la única jurisdicción donde la población mayor ya superaba a la infantil. Para 2040, el índice de envejecimiento proyectado alcanzaría 183, mientras las personas de 65 años o más representarían aproximadamente el 22 % de su población.

En las provincias del norte la estructura continúa siendo relativamente más joven. Las personas de 65 años o más representaban alrededor del 10 % en 2022 y, para la mayoría de estas jurisdicciones, permanecerían por debajo del 14 % en 2040. El informe advierte que estas diferencias requieren estrategias escalonadas y adaptadas al perfil demográfico y epidemiológico de cada territorio.

Esto implica que algunas jurisdicciones deberán acelerar su capacidad para atender enfermedades crónicas, rehabilitación, dependencia funcional y cuidados prolongados, mientras otras tendrán que mantener simultáneamente respuestas en salud materno-infantil y adolescencia y prepararse para un envejecimiento que avanzará progresivamente.

A escala nacional, el informe estima que el denominado bono demográfico finalizaría alrededor de 2065, cuando la relación de dependencia alcance aproximadamente 65 personas potencialmente dependientes por cada 100 personas en edades consideradas activas.

El desafío que deja planteado el análisis no consiste únicamente en determinar cuánto deberá gastar Argentina a medida que envejezca su población. La discusión también pasa por cuándo, dónde y en qué tipo de servicios invertir para evitar que una mayor longevidad se traduzca en más años de enfermedad, discapacidad y dependencia.

Compartir noticia:

Temas relacionados

suscríbete-consultorsalud-2023 (opt)

Recibe actualizaciones del sector salud directamente en tu correo electrónico.

RELACIONADAS

Otras noticias para ti

¡Gracias por suscribirte!

Desde ya haces parte de la familia de CONSULTORSALUD,  por favor revisa tu bandeja de correo electrónico, te hemos enviado un mensaje de bienvenida.

¡Gracias por Registrarte!

Hemos recibido tus datos, por favor revisa tu correo electrónico, donde te enviaremos información ampliada sobre el evento.

Preinscríbete y recibe información ampliada
XXI Congreso Nacional de Salud