La hipótesis
Veintidós años de intervenciones administrativas y forzosas por parte de la Supersalud permiten formular una hipótesis incómoda: las intervenciones no fracasan por mala ejecución, incompetencia del interventor o mala fe. Fracasan por razones estructurales que la Teoría de las Organizaciones tiene descritas desde hace cinco décadas.
El patrón histórico
Humana Vivir (2003), Solsalud, Caprecom (2015), Saludcoop (2011) → Cafesalud → Medimás (2019), Comparta, Ambuq, Convida, Coomeva (2020), SOS (2022), Famisanar (2023), Nueva EPS y Sanitas (abril 2024). En la mayoría de los casos, la intervención no fue antesala de la recuperación sino de la liquidación, la fusión o la continuidad indefinida de la intervención. La base afiliada circula por carcasas sucesivas sin que los problemas estructurales se resuelvan.
Siete razones estructurales del fracaso
- Inercia estructural: las organizaciones complejas resisten el cambio radical por diseño; la tasa de mortalidad organizacional es mayor cuando se intenta cambio radical que cuando se mantiene configuración original.
- Isomorfismo coercitivo: las EPS tienden a parecerse entre sí porque enfrentan las mismas presiones regulatorias. La intervención homogeniza, no diferencia.
- Mito y ceremonia: la intervención funciona como ritual institucional que legitima al regulador frente a la opinión pública sin penetrar la operación cotidiana.
- Cooptación: el interventor depende del conocimiento tácito de la planta, de las redes de prestadores y de los flujos operativos. En meses su independencia se erosiona.
- Street-level bureaucracy: la política real se decide en la ventanilla, no en el acto administrativo. Ningún interventor alcanza ese nivel de decisión cotidiana.
- Acoplamiento débil: las EPS son sistemas débilmente acoplados; los cambios en la cúpula no se propagan mecánicamente a la operación.
- Escalation of commitment: el Estado sigue invirtiendo en intervenciones porque cancelarlas equivale a admitir que el instrumento no sirve.
Lo que no dice la hipótesis
No dice que los interventores sean incompetentes. No dice que la Supersalud sea inútil. No dice que la intervención no tenga valor como herramienta de contención temporal. Dice algo más incómodo: que el instrumento, por sí solo, tiene un techo estructural bajo. Puede estabilizar pero no puede curar lo que el diseño institucional del SGSSS produce.
Propuesta de línea de investigación
- Base de datos longitudinal pública y comparable de todas las intervenciones desde 2003.
- Estudios de caso con marco teórico unificado (siete marcos).
- Evaluación contrafáctica con técnicas de impacto.
- Inventario y evaluación de instrumentos alternativos (alerta temprana, resolution planning, fondos de garantía).
- Volver a la pregunta de fondo: ¿es el instrumento el que falla o el modelo que lo requiere?
Recomendaciones de política
- Ampliar el menú más allá de la intervención forzosa.
- Profesionalizar el cuerpo de interventores.
- Separar rehabilitación de liquidación.
- Invertir en prevención temprana basada en señales financieras y de calidad.
- Comunicar con honestidad lo que el instrumento puede y no puede lograr.
La invitación: discutamos con datos, no con indignación. Y usemos la Teoría de las Organizaciones, que existe precisamente para entender por qué las reformas bien intencionadas fracasan predeciblemente.
Sin entender la organización, jamás entenderemos por qué fallan las reformas.
Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.
