Con más de un millón de solicitudes pendientes entre medicamentos y procedimientos, la ejecución del Plan de Choque en Salud 2026 abre el desafío de comprobar qué ocurre con cada paciente después de activar la respuesta institucional. En ese escenario, la Unión de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, UNIPS, presentó una propuesta técnica para vincular el recorrido asistencial de cada caso con la operación financiera que lo respalda, desde la necesidad identificada hasta su resolución.
La primera fase contempla 1.069.196 usuarios con solicitudes pendientes, de los cuales más de 700.000 corresponden a medicamentos y más de 300.000 a procedimientos. UNIPS parte de que esta población ya se encuentra dentro del Sistema de Salud y tiene una EPS responsable y, según el caso, una IPS o un gestor farmacéutico asociado, además de órdenes, prescripciones, autorizaciones, historias clínicas, registros de prestación, facturas y obligaciones que permiten reconstruir el recorrido asistencial y financiero.
La propuesta plantea organizar el Plan alrededor del paciente focalizado y conectar dos dimensiones que deben avanzar de manera coordinada. Una corresponde a la atención que debe resolverse y la otra a la obligación financiera vinculada con esa prestación, de modo que el seguimiento permita identificar tanto lo ocurrido con el usuario como el recorrido de los recursos asociados a su caso.
La operación financiera se articularía con la atención del paciente
Para UNIPS, una de las primeras precisiones necesarias está en la naturaleza de la operación extraordinaria. Desde la perspectiva de las IPS, no se trataría de una compra directa de cartera de ADRES a los prestadores, sino de una operación mediante la cual se adquiere una obligación que una EPS mantiene con la red prestadora.
Bajo este esquema, la IPS continuaría siendo la acreedora original y recibiría el giro cuando la operación se perfeccione. La obligación que previamente tenía la EPS frente al prestador sería sustituida por una obligación frente a ADRES, mientras la atención del paciente seguiría su curso hasta comprobar la prestación efectiva correspondiente.
Esta separación permite identificar, por un lado, el reconocimiento, conciliación y operación de las obligaciones y, por otro, al paciente, el responsable de la atención, la prestación realizada y el cierre del caso. UNIPS propone que ambas dimensiones puedan relacionarse para determinar qué servicio o medicamento recibió la persona, qué obligación respaldó esa atención, quién la realizó y cuándo quedó efectivamente resuelta.
Un identificador único conectaría los registros de cada caso
Para hacer posible esa articulación, UNIPS propone asignar un identificador único de seguimiento a cada paciente focalizado. Este mecanismo no sustituiría la factura, la historia clínica, los RIPS ni los sistemas oficiales existentes, sino que serviría como una llave para relacionar los diferentes registros que acompañan al usuario durante su recorrido.
La trazabilidad se organizaría en tres componentes complementarios.
- Paciente con identificación, necesidad pendiente, condición focalizada, EPS y prestador o gestor responsable.
- Atención con orden, autorización, programación, medicamento o procedimiento, fecha, prestación y evidencia.
- Financiación con factura, obligación, conciliación, operación, giro y aplicación del recurso.
Con estos elementos, la secuencia propuesta avanzaría desde el paciente y su necesidad hasta la asignación del responsable, la prestación y su evidencia, para luego conectarse con la factura, la obligación, la operación financiera, el pago y el cierre. UNIPS plantea esta ruta como una forma de mantener vinculados el resultado asistencial y el componente financiero durante toda la ejecución.
Medicamentos y procedimientos tendrían rutas específicas
La trazabilidad mantendría una estructura común, aunque medicamentos y procedimientos seguirían recorridos diferentes por sus características operativas. En medicamentos, el proceso comprendería la prescripción u orden, la EPS o responsable, la IPS o gestor farmacéutico, la programación, la dispensación, la evidencia de entrega y el correspondiente registro financiero.
Para los procedimientos, la ruta incluiría la orden o autorización, la EPS, la IPS de la red, la programación, la realización del procedimiento, la evidencia clínica, la factura y el pago. Ambas rutas permanecerían integradas dentro de un mismo esquema de seguimiento para conservar la relación entre el servicio prestado y la obligación que lo acompaña.
UNIPS también diferencia entre un caso focalizado resuelto y un paciente con atención integral garantizada. Una persona puede recibir el medicamento o procedimiento pendiente y mantener otras necesidades por comorbilidades, enfermedades crónicas, secuelas o tratamientos simultáneos, por lo que la atención focalizada no necesariamente representa la terminación de todo su proceso asistencial.
El cierre se verificaría sobre la atención realizada
Esa diferenciación conduce al criterio planteado para cerrar cada caso. El pago de una obligación no sería suficiente para acreditar su resolución, pues el proceso debería incluir la identificación del paciente y su necesidad, la asignación del responsable, la evidencia de la prestación o entrega y su correspondencia con la factura y la obligación financiera.
Para relacionar estos elementos, UNIPS propone tres llaves correspondientes al identificador del paciente o caso focalizado, el identificador de la factura y su detalle, y el identificador de la operación financiera. De esta manera, el cierre permitiría comprobar que la operación realizada estuvo vinculada con la necesidad que motivó la inclusión de la persona en el Plan.
El corte cero establecería la línea de partida
Antes del primer desembolso se propone consolidar el universo de pacientes mediante un corte cero que relacione a cada usuario con su EPS, IPS o gestor, necesidad, orden o prescripción, factura y obligación. Esta base serviría como referencia para actualizar posteriormente las prestaciones realizadas, las entregas efectuadas y los casos que continúen pendientes.
La implementación seguiría una secuencia progresiva.
- Antes del inicio se consolidaría la población y los casos.
- Antes del primer giro se cruzaría la información del paciente con prestador, orden, factura y obligación.
- Durante la ejecución se actualizarían prestaciones, entregas y pendientes.
- En el cierre se validaría la atención y su continuidad cuando corresponda.
- Al terminar el ciclo se relacionarían los recursos, los casos resueltos y las obligaciones.
Para soportar este seguimiento, la propuesta plantea aprovechar sistemas existentes como SIIFA, FEV-RIPS, la Historia Clínica Electrónica Interoperable y el RDA, evitando la creación de plataformas paralelas. Su articulación permitiría seguir el recorrido desde la identificación y situación clínica hasta la prestación, facturación, obligación, giro y cierre asistencial.
La ejecución también contempla riesgos operativos
UNIPS identifica situaciones que deberán gestionarse durante la puesta en marcha, entre ellas pacientes con responsable financiero pero sin responsable asistencial, pagos sin evidencia suficiente de prestación y facturas que incluyan simultáneamente servicios focalizados y otras atenciones sin una trazabilidad diferenciada.
También contempla casos de pacientes que reciben la prestación priorizada sin continuidad para otras condiciones clínicas, medicamentos entregados sin suficiente conexión con la trayectoria asistencial, cartera pendiente de conciliación y retrasos entre la aprobación y el giro. Para estas situaciones se plantea utilizar una matriz de probabilidad e impacto acompañada de controles específicos.
¿Por qué UNIPS propone una ruta paralela para la cartera vencida?
La atención de la población focalizada no es el único frente incluido en la propuesta. UNIPS señala que las IPS enfrentan simultáneamente obligaciones corrientes, cartera vencida y cartera histórica, circunstancias que pueden afectar la disponibilidad de talento humano, medicamentos, insumos, tecnología y agendas necesarias para continuar prestando los servicios.
Por esta razón, plantea iniciar de manera paralela una gestión específica para identificar, focalizar y movilizar recursos destinados al pago de cartera vencida. La propuesta aclara que esta ruta no implica trasladar al Plan de Choque toda la deuda existente ni sustituir las obligaciones estructurales del sistema, sino mantener separados dos procesos que deben desarrollarse simultáneamente.
El primero estaría dirigido a resolver las necesidades de la población focalizada y garantizar el seguimiento de los casos, mientras el segundo se orientaría al saneamiento y pago de obligaciones vencidas para recuperar capacidad financiera y operativa en las IPS. UNIPS considera ambos componentes complementarios dentro de la respuesta planteada para la red prestadora.
¿Qué deberá precisar el manual operativo del Plan?
La propuesta deja cinco asuntos que deberán resolverse en la operación. Entre ellos se encuentran el identificador único que seguirá al paciente hasta el cierre, la forma de relacionar cada atención con la factura y la obligación de la EPS, y el mecanismo para identificar los servicios focalizados cuando una misma factura incluya otras prestaciones.
También deberá definirse cómo se integrarán los medicamentos entregados por gestores farmacéuticos y los procedimientos realizados por las IPS dentro de la misma trazabilidad, además de establecer la condición objetiva para declarar un caso resuelto cuando existan comorbilidades o necesidades adicionales que requieran continuidad asistencial.
La ejecución asignaría responsabilidades diferenciadas a los actores involucrados. El Ministerio de Salud tendría a cargo los lineamientos generales y la articulación, las EPS la identificación de la población, activación de rutas y conciliación de obligaciones, las IPS y gestores farmacéuticos la evidencia de la prestación y entrega, ADRES la gestión de las operaciones financieras y la trazabilidad de los recursos, y la Supersalud el seguimiento y control correspondiente.
El planteamiento de UNIPS concluye con una ruta que integra paciente, prestación, factura, obligación y pago, mientras incorpora de forma paralela el seguimiento de la cartera vencida y su relación con la capacidad operativa de la red. La finalidad expresada es que los recursos movilizados puedan asociarse con atenciones efectivamente realizadas y que, al mismo tiempo, las IPS mantengan las condiciones necesarias para continuar respondiendo a las necesidades de sus pacientes.
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