Una visita sorpresa de la Superintendencia Nacional de Salud al dispensario Ramédicas, ubicado en el sector del Restrepo, en Bogotá, puso nuevamente en el centro de la discusión las barreras de acceso a medicamentos para usuarios del sistema de salud. La inspección evidenció largas filas, tiempos extensos de espera y múltiples quejas de pacientes afiliados a Famisanar, quienes denunciaron retrasos de semanas e incluso meses para recibir medicamentos previamente formulados.
El operativo fue liderado por el Superintendente Nacional de Salud, Daniel Quintero Calle, quien explicó que la visita respondió a denuncias recibidas por la entidad sobre presuntas fallas en la dispensación de medicamentos. Según lo observado durante el recorrido, la situación no se limitaba a retrasos administrativos, sino que afectaba directamente la continuidad de tratamientos ordenados a los usuarios.
“Hemos recibido muchas quejas, y nos encontramos lo que siempre hemos observado, y es que le dicen a la gente que necesita un medicamento que espere dos meses, tres meses y, a veces, hasta un año sin entregarle el medicamento. Llegamos acá y ahí está el medicamento”, afirmó Quintero Calle.
La declaración del Superintendente apunta a un problema sensible dentro de la operación farmacéutica: la diferencia entre la existencia física de medicamentos en el punto de dispensación y la entrega efectiva al usuario. Para los pacientes, esta brecha puede traducirse en interrupciones terapéuticas, deterioro clínico, mayores riesgos de complicación y pérdida de confianza en la red de atención.
Largas filas, tiempos de espera y quejas por tratamientos no entregados
Durante la inspección, la Supersalud encontró usuarios esperando atención en condiciones que motivaron la intervención directa de la entidad. Las quejas recogidas durante la visita señalaban retrasos prolongados en la entrega de medicamentos formulados por la EPS Famisanar, con reportes de usuarios que aseguraban llevar semanas o meses intentando acceder a sus tratamientos.
El caso evidencia la importancia de la oportunidad en la dispensación de medicamentos como componente esencial de la atención en salud. La formulación médica, por sí sola, no garantiza continuidad asistencial si el paciente no recibe el medicamento de manera efectiva, completa y oportuna. En la práctica, la entrega tardía puede convertir una orden terapéutica en una barrera de acceso.
La inspección también expuso una situación crítica relacionada con la atención dentro del punto de dispensación. Durante la jornada, una usuaria sufrió una convulsión mientras permanecía en las instalaciones a la espera de atención. Según lo observado por los funcionarios de la Superintendencia, en ese momento no había personal disponible para brindar primeros auxilios de manera inmediata.
“Nos encontramos un caso dramático de una señora que, en medio de la atención indigna que se da en estos lugares, termina convulsionando. Afortunadamente, pudimos estabilizarla, y yo mismo fui a buscar sus medicamentos, y ahí estaban los medicamentos de ella. Esperamos que ya esté bien. Su hijo vino por ella”, relató Quintero.
Este episodio elevó la gravedad del operativo, no solo por el evento clínico presentado, sino por la posible ausencia de una respuesta inmediata ante una urgencia dentro del establecimiento. En servicios que concentran población usuaria con necesidades terapéuticas activas, la capacidad de respuesta frente a situaciones de riesgo debe ser parte de las condiciones mínimas de operación.
Supersalud anuncia actuaciones para verificar obligaciones en dispensación
Tras los hallazgos, la Superintendencia Nacional de Salud anunció el inicio de las actuaciones correspondientes para verificar el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con la dispensación de medicamentos y garantizar la atención oportuna de los usuarios. La entidad señaló que el seguimiento buscará establecer si se están cumpliendo las responsabilidades de los actores involucrados en la entrega de tratamientos formulados.
El operativo en Ramédicas se produce en un contexto en el que la Supersalud ha insistido en la necesidad de reducir las barreras de acceso a medicamentos. De acuerdo con Quintero Calle, entre marzo y mayo de 2026 los reclamos por entrega de medicamentos pasaron de 43.576 a 39.182 casos. Esta reducción fue presentada por la entidad como una tendencia favorable frente a las dificultades que enfrentan los usuarios para acceder oportunamente a sus tratamientos.
Aunque la disminución de reclamos representa un avance, los hallazgos en el dispensario Ramédicas muestran que persisten problemas operativos en la entrega efectiva de medicamentos. Para los usuarios, la existencia de una tendencia nacional favorable no elimina el impacto individual de una demora prolongada, especialmente cuando se trata de pacientes que dependen de medicamentos para controlar síntomas, prevenir complicaciones o sostener tratamientos continuos.
La actuación de la Superintendencia también pone bajo observación la articulación entre EPS, dispensarios y gestores farmacéuticos. En este tipo de procesos, la oportunidad de entrega depende de la coordinación entre prescripción, autorización, disponibilidad, logística, atención al usuario y seguimiento de pendientes. Cuando alguno de estos componentes falla, la carga se traslada al paciente, que debe asumir tiempos de espera, desplazamientos repetidos y trámites adicionales.
Seguimiento a dispensarios, gestores farmacéuticos y EPS
El Superintendente Nacional de Salud anunció que este tipo de visitas continuarán en diferentes regiones del país. La decisión apunta a reforzar la presencia de la entidad en puntos críticos de atención y a verificar directamente las condiciones en las que los usuarios acceden a medicamentos.
“Esta Superintendencia de Salud no va a dejar de defender a los ciudadanos, de defender a los pacientes, y de poner en orden tanto a los dispensarios como a los gestores farmacéuticos y a las EPS para que les entreguen los medicamentos a los pacientes”, concluyó Quintero Calle.
Desde una perspectiva sanitaria, el caso Ramédicas muestra que la entrega de medicamentos debe analizarse como un eslabón crítico de la calidad en salud. No se trata únicamente de una operación logística, sino de una condición necesaria para que las decisiones clínicas se materialicen en resultados concretos para los pacientes.
Para los prestadores, aseguradores y operadores farmacéuticos, la inspección deja un mensaje institucional claro: las demoras prolongadas, la acumulación de usuarios en puntos de atención y la falta de respuesta inmediata ante situaciones clínicas pueden derivar en actuaciones de vigilancia y control. Para los pacientes, el seguimiento anunciado por la Supersalud busca responder a una de las barreras más frecuentes y sensibles del sistema: recibir a tiempo los medicamentos ordenados.
El reto, de acuerdo con los elementos expuestos durante el operativo, será garantizar que la reducción general de reclamos se traduzca en mejoras verificables en los puntos de dispensación, especialmente en aquellos donde los usuarios reportan demoras persistentes. La oportunidad en la entrega de medicamentos sigue siendo un indicador esencial de acceso efectivo, continuidad terapéutica y protección del derecho a la salud.