La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) por el brote de ébola en la República Democrática del Congo, tras la aparición de casos transfronterizos en Uganda y el aumento de riesgo de propagación internacional. En respuesta, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió recomendaciones a los Estados Miembros de la Región de las Américas para fortalecer los sistemas de preparación y respuesta.
La OPS insta a los países de la región a reforzar la vigilancia, la capacidad de laboratorio y las medidas de prevención y control de infecciones, a pesar de que el riesgo para la población general de las Américas se considera bajo en la coyuntura actual. El énfasis recae en la detección temprana y en la capacidad de contención ante posibles casos importados, especialmente en puntos de entrada internacionales y servicios de salud de referencia.
Componentes críticos de la preparación según la OPS
Las recomendaciones de la OPS, alineadas con el Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005), se concentran en siete ejes operativos:
- Triaje efectivo en servicios de salud: establecimiento de protocolos para la identificación inmediata de casos sospechosos de ébola.
- Aislamiento seguro: implementación de áreas y procedimientos para el aislamiento de pacientes, con uso estricto de equipos de protección personal (EPP).
- Capacitación del personal: entrenamiento intensivo en prevención y control de infecciones, gestión de residuos y limpieza ambiental.
- Fortalecimiento de laboratorios: acceso oportuno al diagnóstico mediante redes nacionales y regionales, con énfasis en la bioseguridad durante el transporte y procesamiento de muestras.
- Comunicación de riesgo: difusión de información verificada y orientaciones claras a la población general y a los equipos de salud.
- Gestión de residuos y desinfección: protocolos reforzados para la manipulación y eliminación segura de materiales biológicos.
- Coordinación interinstitucional: trabajo conjunto con ministerios de salud y socios internacionales para ejecutar planes de preparación.
La respuesta de la OPS destaca la importancia de sostener estas capacidades en todos los países de la región, aun cuando no existan casos confirmados en el continente.
Cifras del brote y análisis de riesgo importado para Colombia
Hasta el 16 de mayo de 2026, la República Democrática del Congo reportó ocho casos confirmados de ébola, 246 casos sospechosos y 80 muertes sospechosas. Uganda confirmó al menos un caso y una muerte asociada. Aunque la incidencia permanece localizada en África, la declaración de ESPII implica que todos los países signatarios del RSI 2005, incluidos los de América Latina, deben activar protocolos de vigilancia ampliada y reporte inmediato de casos sospechosos.
Colombia, que mantiene rutas aéreas y comerciales indirectas con África central y oriental, debe considerar el riesgo de importación a través de viajeros, personal humanitario o migración internacional. La historia reciente de emergencias sanitarias globales (Ebola 2014–2016, COVID-19) indica que el tiempo entre la declaración de una ESPII y la detección de un caso importado puede ser inferior a 30 días, dependiendo de los flujos migratorios y la capacidad de triaje en puntos de entrada.
Implicaciones para el sistema de salud colombiano
Para el sistema de salud colombiano, la activación de estas recomendaciones implica acciones inmediatas para EPS, IPS y autoridades territoriales:
- EPS: refuerzo de la difusión de alertas epidemiológicas a su red de prestadores y actualización de protocolos de referencia y contrarreferencia para casos sospechosos.
- IPS: implementación de sistemas de triaje diferencial en urgencias, revisión de inventarios de EPP y simulacros de aislamiento.
- Instituto Nacional de Salud (INS): verificación de la capacidad diagnóstica para fiebre hemorrágica viral y actualización de la red de laboratorios de referencia.
- Autoridades aeroportuarias y migratorias: revisión de procedimientos de alerta temprana y coordinación con el Ministerio de Salud para la notificación y manejo de viajeros procedentes de áreas afectadas.
El riesgo de caso importado permanece bajo, pero no es nulo. La experiencia durante las alertas de ébola 2014 y 2018 mostró que Colombia puede recibir personal humanitario, estudiantes o viajeros en tránsito desde regiones afectadas. La ausencia de casos en el país no exime de la obligación de reporte inmediato bajo el RSI 2005.
Restricciones fronterizas y recomendaciones sobre movilidad internacional
La OPS y la OMS reiteran que, bajo la evidencia disponible, no se recomienda el cierre de fronteras ni la imposición de restricciones de viajes o comercio. Estas medidas no han demostrado eficacia en la contención de brotes y pueden aumentar el riesgo de transmisión por desviar movimientos hacia rutas informales no monitoreadas. Para Colombia, esto implica mantener abiertos los canales de transporte aéreo y marítimo, reforzando los controles sanitarios sin afectar el flujo legal de personas y mercancías.
Vigilancia, comunicación y reporte: los retos para Colombia
Aunque el énfasis internacional está en la Región de África, la experiencia de los últimos 10 años indica que los sistemas de vigilancia deben sostenerse en modo activo por al menos 60 días después de la declaración de una ESPII. El reto para Colombia estará en:
- Actualizar y difundir protocolos de identificación y notificación de casos sospechosos de fiebre hemorrágica viral en toda la red hospitalaria.
- Reforzar la capacitación en bioseguridad en laboratorios departamentales y puntos de entrada.
- Ejecutar simulacros de respuesta rápida en ciudades con mayor conectividad internacional, como Bogotá, Medellín y Cali.
- Monitorear la desinformación y asegurar que la comunicación pública provenga de fuentes oficiales, minimizando el riesgo de alarmas injustificadas.
Lo que el sector debe vigilar en las próximas semanas
La declaración de ESPII obliga a los sistemas de salud de la región a mantener vigilancia activa, revisión de protocolos y coordinación operativa intersectorial. El sector debe monitorear la evolución epidemiológica en África, la publicación de alertas específicas por parte del INS y el Ministerio de Salud, y la disponibilidad real de insumos críticos para la respuesta.
La capacidad de responder de forma anticipada ante un posible caso importado depende menos de la incidencia en África y más del cierre de brechas operativas en la red hospitalaria, laboratorial y migratoria. El seguimiento diario de las actualizaciones de la OMS y la OPS será determinante para anticipar ajustes en los protocolos nacionales.