Impuestos saludables en las Américas siguen siendo insuficientes para reducir alcohol y bebidas azucaradas: OPS

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Los impuestos saludables en las Américas aplicados al alcohol y a las bebidas azucaradas siguen siendo demasiado bajos para reducir de forma significativa el consumo nocivo y prevenir enfermedades no transmisibles, según dos informes de la Organización Panamericana de la Salud, que advierten brechas frente a los promedios mundiales y debilidades en el diseño tributario regional.
Impuestos saludables en las Américas siguen siendo insuficientes para reducir alcohol y bebidas azucaradas: OPS

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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que los niveles de impuestos saludables aplicados al alcohol y a las bebidas endulzadas en las Américas continúan siendo insuficientes para modificar de manera significativa los patrones de consumo y reducir la exposición de la población a factores de riesgo asociados con enfermedades no transmisibles (ENT).

La conclusión se desprende de dos informes publicados por la OPS: Impuestos a las bebidas alcohólicas en las Américas e Impuestos a las bebidas endulzadas en las Américas. Ambos documentos señalan que la carga tributaria regional se mantiene por debajo de los promedios mundiales, lo que limita el alcance de una de las intervenciones de salud pública consideradas más costoefectivas para disminuir el consumo de productos perjudiciales para la salud.

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El diagnóstico regional es relevante porque las Américas, particularmente América Latina y el Caribe, registran algunos de los niveles de consumo más altos del mundo tanto de bebidas azucaradas como de alcohol. En el caso de las bebidas endulzadas, los adultos de la región consumen en promedio 7,8 porciones por semana, una cifra casi tres veces superior al promedio mundial de 2,7 porciones.

Este consumo elevado se relaciona con un perfil de riesgo sanitario amplio. La OPS vincula estos productos con sobrepeso y obesidad (condiciones que afectan al 67,5% de los adultos), diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades hepáticas y otras ENT. En el caso del alcohol, además, se suman lesiones y hechos de violencia asociados al consumo nocivo.

Alcohol: cargas tributarias por debajo de la mediana mundial

Los informes muestran que la carga tributaria sobre bebidas alcohólicas en la región se mantiene por debajo de los niveles observados a escala global. En la cerveza, la carga tributaria total mediana en las Américas alcanza el 25,5%, mientras que la mediana mundial es de 29,4%. Para las bebidas espirituosas, los impuestos promedian 31,5%, por debajo de la mediana mundial de 38,7%.

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Estas diferencias reflejan una brecha relevante para la política fiscal en salud. Aunque los impuestos al alcohol están diseñados para reducir el consumo nocivo, retrasar el inicio del consumo entre jóvenes y generar ingresos fiscales, su impacto depende de la estructura, el nivel de las tasas y la capacidad de mantener el efecto del impuesto en el tiempo.

La OPS advierte que muchos países de la región aplican tasas bajas, usan bases tributarias limitadas o no ajustan periódicamente los impuestos de acuerdo con la inflación. Esto reduce la efectividad de las medidas, especialmente cuando el precio real de los productos puede disminuir con el tiempo si la política tributaria no se actualiza.

Desde una perspectiva de salud pública, la advertencia es clara: un impuesto bajo puede existir formalmente, pero no necesariamente generar cambios relevantes en consumo, exposición a riesgos o recaudo fiscal. El diseño técnico de la medida es tan importante como su adopción normativa.

Bebidas azucaradas: un tercio de países aún no aplica impuestos

En el caso de las bebidas azucaradas, la OPS encontró que la carga tributaria mediana en las Américas representa apenas el 17,1% del precio final de venta al público, ligeramente por debajo de la mediana mundial de 17,8%. Además, un tercio de los países de la región aún no aplica ningún impuesto a estos productos.

Este dato resulta especialmente sensible por el alto consumo regional de bebidas endulzadas y su relación con obesidad, diabetes y enfermedades crónicas. La OPS señala que los impuestos a estos productos pueden contribuir a disminuir la ingesta, siempre que estén bien diseñados y tengan una cobertura amplia.

Sin embargo, una de las debilidades identificadas es la exclusión frecuente de productos que también representan riesgos para la salud, como bebidas lácteas azucaradas y jugos de frutas. Esta omisión puede desplazar el consumo hacia alternativas no gravadas y reducir la eficacia de la política tributaria. En otras palabras, cuando la cobertura del impuesto es limitada, los consumidores pueden cambiar de producto sin que necesariamente disminuya la exposición al azúcar añadido o a bebidas de bajo valor nutricional.

La OPS también subraya que los impuestos saludables no solo buscan reducir el consumo de productos nocivos, sino generar ingresos que los gobiernos pueden invertir en salud y otras prioridades sociales. Esta doble función (sanitaria y fiscal) es uno de los argumentos centrales para fortalecer su implementación en la región.

Avances regionales y brechas de diseño tributario

Aunque el panorama regional muestra impuestos insuficientes, varios países han avanzado en los últimos años. Según la OPS, Barbados y Colombia introdujeron nuevos impuestos sobre productos no saludables, mientras que Dominica aumentó los impuestos al tabaco, al alcohol y a las bebidas azucaradas.

Estos avances indican que algunos gobiernos han empezado a incorporar los impuestos saludables como herramienta de política pública. No obstante, los informes insisten en que la sola existencia del impuesto no garantiza su eficacia. Para lograr impacto, las medidas deben diseñarse conforme a mejores prácticas internacionales, con tasas apropiadas, cobertura suficiente de productos, estructuras tributarias adecuadas y ajustes periódicos por inflación.

“En muchos países de las Américas, los impuestos vigentes no han sido diseñados de acuerdo con las mejores prácticas internacionales y siguen siendo demasiado bajos para influir de manera significativa en los patrones de consumo, reducir la exposición a riesgos para la salud o generar los beneficios sanitarios y fiscales que pueden proporcionar impuestos saludables eficaces”, afirmó el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS.

La declaración resume el principal hallazgo de los informes: la región tiene margen para avanzar, pero enfrenta una brecha entre la política tributaria existente y el nivel de diseño requerido para producir resultados sanitarios medibles.

Recomendaciones de la OPS para fortalecer los impuestos saludables

Para maximizar el impacto en salud y los beneficios fiscales, la OPS recomienda que los países fortalezcan sus políticas de impuestos saludables mediante estructuras tributarias adecuadas, tasas impositivas apropiadas, cobertura amplia de productos y ajustes periódicos por inflación.

La organización también plantea la necesidad de garantizar una implementación sólida, monitoreo continuo y reformas basadas en evidencia. Estos elementos son esenciales para evaluar si los impuestos reducen efectivamente el consumo nocivo y contribuyen a mejorar la salud de la población.

“La OPS está comprometida a brindar cooperación técnica para fortalecer la implementación de impuestos saludables, una medida basada en evidencia que contribuye a reducir los factores de riesgo y proteger la salud de la población”, concluyó Hennis.

Los informes fueron presentados en mayo durante un seminario web organizado por la OPS en colaboración con la Universidad Johns Hopkins y hacen parte de los esfuerzos regionales y mundiales para monitorear políticas fiscales orientadas a objetivos de salud pública.

Para los sistemas de salud de las Américas, el mensaje es estructural: en una región con alta carga de consumo de bebidas azucaradas y alcohol, y con una elevada prevalencia de sobrepeso, obesidad y ENT, los impuestos saludables pueden ser una herramienta de prevención poblacional. Pero su efectividad dependerá de superar impuestos bajos, coberturas incompletas y diseños que no se actualizan frente a la inflación ni frente a los cambios en los mercados de productos nocivos.

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