La eliminación del VIH en las Américas depende menos de la disponibilidad de tecnologías y más de la capacidad de los sistemas de salud para garantizar su acceso equitativo, afirmó la Organización Panamericana de la Salud durante la apertura de AIDS 2026. Aunque la región ha ampliado el tratamiento antirretroviral y el uso de profilaxis preexposición, cerca de 900.000 personas que viven con VIH en América Latina y el Caribe todavía no reciben tratamiento y uno de cada tres nuevos diagnósticos continúa realizándose de manera tardía.
Durante la Conferencia Internacional sobre el Sida, celebrada en Río de Janeiro, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, planteó que la región dispone actualmente de herramientas suficientes para acelerar el control de la infección. Entre ellas mencionó la profilaxis preexposición PrEP oral e inyectable de larga duración, las pruebas rápidas, la autotoma para el VIH, el diagnóstico temprano y el inicio oportuno del tratamiento.
El desafío, según el organismo, consiste en incorporar estas alternativas de manera efectiva dentro de los servicios de salud y garantizar que lleguen a las personas con mayores barreras de acceso. La disponibilidad tecnológica, por sí sola, no asegura resultados si persisten dificultades territoriales, financieras, sociales o institucionales para recibir atención.
Eliminación del VIH en las Américas exige ampliar el acceso a la innovación
Barbosa sostuvo que la innovación debe traducirse en servicios disponibles, oportunos y centrados en las personas. La ampliación de la PrEP representa uno de los avances más visibles: el número de personas que accedieron a esta intervención aumentó de 35.000 en 2020 a más de 326.000 en 2025.
El crecimiento muestra una expansión significativa de las estrategias preventivas, pero la OPS advirtió que todavía existen brechas de cobertura. Para avanzar hacia la eliminación del VIH como problema de salud pública, los países deberán fortalecer la identificación de las poblaciones que no están accediendo a estas herramientas y adaptar los modelos de atención a sus necesidades.
El director del organismo resumió el reto en una pregunta de implementación: las herramientas existen, pero deben llegar a todas las personas, sin importar su lugar de residencia, sus condiciones particulares o las circunstancias que enfrentan. Bajo esta perspectiva, la equidad se convierte en un criterio central para evaluar el desempeño de las políticas de prevención, diagnóstico y tratamiento.
La OPS también señaló que los avances dependerán de la combinación entre evidencia científica, liderazgo político, cooperación regional y participación de las comunidades. El organismo recordó que las Américas han alcanzado previamente metas sanitarias de gran alcance, como la eliminación de la poliomielitis y la rubéola, y que varios países han interrumpido la transmisión maternoinfantil del VIH.
Mortalidad por sida disminuyó, pero persisten diagnósticos tardíos
Los últimos datos presentados por la OPS muestran que las muertes relacionadas con el sida en América Latina y el Caribe disminuyeron un 46 % entre 2010 y 2025. Además, el acceso al tratamiento antirretroviral evitó 117.000 muertes durante 2024.
Pese a esta evolución, el diagnóstico tardío continúa siendo uno de los principales obstáculos. Aproximadamente uno de cada tres nuevos diagnósticos de VIH se realiza cuando la infección ya ha avanzado, lo que limita las posibilidades de iniciar tempranamente el tratamiento y aumenta el riesgo de complicaciones.
La situación se agrava por el número de personas que aún permanecen fuera de la terapia antirretroviral. Cerca de 900.000 personas que viven con VIH en América Latina y el Caribe no reciben tratamiento, una brecha que afecta tanto la salud individual como el avance de la respuesta regional.
Los diagnósticos tardíos, el inicio demorado de la terapia y las dificultades para mantener la vinculación con los servicios continúan contribuyendo a muertes prevenibles. También aumentan la carga asociada con las coinfecciones, especialmente la tuberculosis, identificada por la OPS como la principal causa de muerte entre las personas con enfermedad avanzada por VIH.
Por esta razón, la reducción de la mortalidad y la atención de la enfermedad avanzada serán dos de los ejes de la participación del organismo en AIDS 2026.
América Latina y el Caribe financian el 92 % de la respuesta con recursos nacionales
Otro de los datos destacados durante la conferencia fue el nivel de financiamiento doméstico. Los países de América Latina y el Caribe cubren actualmente el 92 % de la inversión regional en VIH con recursos nacionales.
Para la OPS, este porcentaje refleja un compromiso sostenido y ubica a la región entre aquellas con mayor proporción de financiamiento interno. No obstante, Barbosa advirtió que las presiones fiscales, los cambios en las prioridades políticas y las desigualdades persistentes podrían comprometer los resultados alcanzados.
La protección de estas inversiones será determinante para mantener la expansión de la PrEP, garantizar el suministro de tratamientos, fortalecer las capacidades diagnósticas y evitar interrupciones en los servicios. El reto no se limita a conservar los recursos existentes, sino también a utilizarlos de manera estratégica para cerrar brechas de cobertura.
El organismo planteó además la necesidad de integrar los servicios relacionados con VIH, tuberculosis, hepatitis virales e infecciones de transmisión sexual. Este enfoque busca reducir la fragmentación de la atención y facilitar que las personas reciban prevención, diagnóstico y tratamiento dentro de rutas asistenciales coordinadas.
Nueva alianza regional buscará acelerar la meta de 2030
En el marco de AIDS 2026, la OPS presentó la Alianza para la Eliminación del VIH en las Américas, una plataforma destinada a reforzar la cooperación entre gobiernos, comunidades, organismos internacionales, academia, socios para el desarrollo y sector privado.
La iniciativa forma parte de la estrategia regional de eliminación de enfermedades y tendrá como prioridades fortalecer el liderazgo político, ampliar el acceso equitativo a las innovaciones y promover inversiones sostenibles.
Paralelamente, la organización impulsa el Camino hacia la Eliminación del VIH en las Américas, un marco basado en evidencia para que los países puedan medir sus avances, identificar brechas y demostrar el progreso hacia la meta regional.
La OPS considera que ningún país podrá alcanzar este objetivo de manera aislada. Por ello, la cooperación regional será necesaria para compartir experiencias, fortalecer capacidades institucionales y evitar que las diferencias entre sistemas sanitarios amplíen las desigualdades existentes.
El organismo insistió en que el avance hacia 2030 requerirá servicios centrados en las personas, mayor disponibilidad de PrEP y otras innovaciones, diagnóstico temprano, tratamiento oportuno y trabajo conjunto con las comunidades para reducir el estigma y la discriminación.
El mensaje central de AIDS 2026 es que la región ya cuenta con tecnologías capaces de modificar el curso de la epidemia. Sin embargo, su impacto dependerá de que los sistemas de salud las conviertan en acceso real, continuidad de la atención y resultados verificables para todas las poblaciones.