La Organización Mundial de la Salud recibió la notificación inicial a través del Punto Focal Nacional del Reglamento Sanitario Internacional del Reino Unido, tras identificarse un grupo de pasajeros con enfermedad respiratoria aguda grave a bordo de un crucero – hantavirus. El evento incluyó inicialmente dos fallecimientos y un paciente crítico, pero el 3 de mayo se notificó una muerte adicional. Para el 4 de mayo, el balance ascendía a siete casos: dos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos.
El buque había zarpado de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026, con un itinerario por el Atlántico Sur que incluyó escalas en zonas remotas y ecológicamente diversas, como la Antártida continental, Georgia del Sur, la Isla Ruiseñor, Tristán de Acuña, Santa Elena y la Isla Ascensión. La embarcación transportaba 88 pasajeros y 59 tripulantes, de 23 nacionalidades. Al momento del reporte, se encontraba fondeada frente a la costa de Cabo Verde.
Uno de los elementos críticos de la investigación es determinar la fuente de exposición. La OMS señaló que aún se desconoce el grado de contacto de los pasajeros con fauna local durante el viaje o antes del embarque en Ushuaia. Esta precisión es relevante porque la infección humana por hantavirus se adquiere principalmente por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, o mediante superficies contaminadas.
Casos con progresión rápida a neumonía, dificultad respiratoria y shock
Los casos reportados muestran una evolución clínica compatible con formas graves de infección por hantavirus. El inicio de la enfermedad se registró entre el 6 y el 28 de abril de 2026, con fiebre, síntomas gastrointestinales y progresión rápida a neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y shock.
El primer caso correspondió a un hombre adulto que presentó fiebre, cefalea y diarrea leve el 6 de abril mientras estaba a bordo. El 11 de abril desarrolló dificultad respiratoria y falleció ese mismo día en el barco, sin pruebas microbiológicas. Su cuerpo fue trasladado a Santa Elena el 24 de abril.
El segundo caso fue una mujer adulta, contacto estrecho del primer paciente, que desembarcó en Santa Elena el 24 de abril con síntomas gastrointestinales. Su condición empeoró durante un vuelo a Johannesburgo el 25 de abril y falleció al llegar al servicio de urgencias el 26 de abril. El 4 de mayo se confirmó por PCR la infección por hantavirus, por lo que se inició rastreo de contactos de los pasajeros del vuelo. Ambos casos habían viajado por Sudamérica, incluida Argentina, antes de embarcar.
El tercer caso corresponde a un hombre adulto que consultó al médico del barco el 24 de abril por fiebre, dificultad respiratoria y síntomas de neumonía. Fue evacuado desde Ascensión a Sudáfrica el 27 de abril, donde permanece hospitalizado en UCI. La PCR confirmó hantavirus el 2 de mayo, luego de que un panel amplio de patógenos respiratorios resultara negativo. El cuarto caso fue una mujer adulta con neumonía, fiebre y malestar general, que falleció el 2 de mayo. Tres casos sospechosos permanecían a bordo con fiebre alta y/o síntomas gastrointestinales.
Respuesta sanitaria: aislamiento, muestras y coordinación entre países
La gestión del evento involucra a Cabo Verde, Países Bajos, España, Sudáfrica y Reino Unido, con apoyo de la OMS y coordinación bajo el Reglamento Sanitario Internacional. Las acciones incluyen intercambio de información, investigaciones epidemiológicas, aislamiento, atención clínica, evacuación médica y análisis de laboratorio.
A los pasajeros se les recomendó mantener la máxima distancia física posible y permanecer en sus camarotes cuando fuera viable. También se adelantan investigaciones para establecer la fuente de exposición y se han compartido listas de pasajeros y tripulación con los puntos focales nacionales de los países correspondientes, de acuerdo con la nacionalidad de cada persona.
En el componente diagnóstico, el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica realizó pruebas de laboratorio para confirmar la infección por hantavirus. Además, se desarrollan estudios serológicos, de secuenciación y metagenómicos, y con apoyo de la OMS se están enviando muestras adicionales de pasajeros sintomáticos al Instituto Pasteur de Dakar, en Senegal.
Riesgo global bajo, pero enfermedad potencialmente mortal
La OMS considera actualmente que el riesgo para la población mundial es bajo, aunque continuará actualizando su evaluación conforme avance la investigación. Esta valoración no reduce la gravedad clínica del evento: el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, es una enfermedad viral zoonótica que puede presentar elevada letalidad, especialmente en las Américas.
De acuerdo con la evaluación incluida en el reporte, en 2025, hasta la semana epidemiológica 47, ocho países de la Región de las Américas notificaron 229 casos y 59 muertes, con una tasa de letalidad del 25,7%. En Europa, durante 2023, se registraron 1.885 infecciones por hantavirus, equivalente a 0,4 por 100.000 habitantes, la tasa más baja observada entre 2019 y 2023.
La OMS recuerda que las infecciones por hantavirus son relativamente poco comunes a nivel mundial, pero pueden ser graves. En Asia y Europa, la letalidad se asocia con rangos entre 1% y 15%, mientras que en América puede alcanzar hasta el 50%. Actualmente no existen tratamientos específicos ni vacunas contra estas infecciones, por lo que la atención de soporte temprana y la remisión oportuna a unidades con capacidad de cuidados intensivos son determinantes.
Recomendaciones clínicas y de salud pública
La OMS recomendó mantener detección, investigación, notificación, manejo de casos, control de infecciones y gestión sanitaria a bordo. Para pasajeros y tripulación, las medidas incluyen higiene frecuente de manos, vigilancia activa de síntomas durante 45 días, limpieza ambiental adecuada sin barrido en seco, buena ventilación y aislamiento inmediato de personas sintomáticas.
En servicios de salud, la detección precoz, el aislamiento y el cumplimiento de medidas de prevención y control de infecciones son esenciales para proteger al personal sanitario. El diagnóstico puede realizarse mediante pruebas serológicas para IgM o aumento de IgG por ELISA, o mediante RT-PCR para detectar ARN viral.
El manejo clínico es fundamentalmente de soporte: antipiréticos y analgésicos cuando sean necesarios, administración cuidadosa de líquidos, monitorización hemodinámica y soporte respiratorio. En casos graves pueden requerirse ventilación mecánica, vasopresores, oxigenación por membrana extracorpórea y diálisis si existe disfunción renal severa. La ribavirina no ha demostrado efectividad contra el síndrome pulmonar por hantavirus y no está autorizada para su tratamiento o profilaxis.
La OMS no aconseja aplicar restricciones de viaje o comercio con base en la información disponible actualmente. El principal mensaje sanitario es fortalecer la vigilancia, evitar exposiciones a roedores y sus excretas, garantizar comunicación de riesgos transparente y promover consulta temprana ante síntomas compatibles.
