Las personas: el centro de la innovación en salud

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La evidencia científica está ampliando nuestra manera de entender la innovación en salud: comprender cómo pensamos, sentimos, nos motivamos, decidimos y actuamos es hoy tan decisivo como desarrollar nuevas tecnologías y avances biomédicos.
Las personas el centro de la innovación en salud

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El reciente sismo que sacudió a Colombia volvió a mostrar la importancia de contar con sistemas capaces de anticipar riesgos, comunicar oportunamente y orientar la acción. Pero la lección trasciende las emergencias: una tecnología, un tratamiento, una política pública o un programa preventivo alcanzan su propósito cuando logran encontrarse con las personas y producir cambios significativos en su salud y en su calidad de vida.

Entre el conocimiento científico y sus resultados existe un puente decisivo: el comportamiento humano. Poner a las personas en el centro amplía nuestra manera de entender la innovación en salud y orienta una pregunta fundamental: ¿qué necesitamos impulsar para transformar la salud y mejorar la calidad de vida de las personas?

Innovar desde el comportamiento humano

La innovación en salud avanza de manera extraordinaria en medicamentos, dispositivos, biomarcadores, plataformas digitales, inteligencia artificial y sistemas de información. El siguiente paso es conseguir que esos desarrollos dialoguen desde su concepción con el conocimiento sobre quienes finalmente los utilizarán.

Ahí la psicología aporta ciencia: permite comprender y abordar la motivación, el aprendizaje, la cognición, la emoción y la percepción como procesos que intervienen en la adopción de conductas saludables y en la adherencia a los tratamientos. Contribuye, además, en el abordaje de la experiencia de atención, el relacionamiento con las tecnologías, los procesos de toma de decisiones y la construcción de confianza en el cuidado de la salud.

En CES 2026, la American Psychological Association (APA, s. f.) situó la ciencia del comportamiento como un componente para desarrollar tecnologías digitales de salud y salud mental efectivas, responsables, accesibles y sustentadas en evidencia. APA Labs profundiza esta apuesta al conectar psicología, tecnología y sistemas de salud para fortalecer la validación y la escalabilidad de las soluciones digitales.  La creación del Center for Behavioral Science and AI extiende esa dirección al incorporar conocimiento psicológico y del desarrollo al diseño y evaluación de inteligencia artificial, con atención a la experiencia humana, la seguridad, la confianza y los efectos sobre el comportamiento (Evans, 2026).

Así se desarrolla el lugar de la psicología en la innovación. Conecta con relevancia y pertinencia desde el origen: necesidades y contextos, diseño de soluciones, anticipa barreras y facilitadores, evalúa resultados y traduce el conocimiento científico sobre las personas en respuestas pertinentes para la vida real. Participa así en la construcción misma de innovaciones capaces de generar valor, bienestar y mejores resultados en salud.

La ciencia del comportamiento: clave en el núcleo de la innovación en salud

Esta integración de la ciencia del comportamiento conecta con el diseño de políticas públicas, programas, servicios y sistemas de salud. Un marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2026a) propone que las instituciones responsables de salud pública incorporen de manera sistemática evidencia sobre el comportamiento en sus decisiones y fortalezcan las capacidades necesarias para hacerlo. El marco incluye 12 indicadores RECAPPS, organizados en cinco dimensiones: Research, Engagement, Capacity, Application and Strategy (investigación, participación y vinculación, capacidades, aplicación y estrategia). En conjunto, permiten seguir la capacidad institucional para generar y utilizar evidencia conductual de manera sostenible (OMS, 2026a). A ello se suma la designación de un nuevo Centro Colaborador para aplicar ciencias del comportamiento y de la implementación de 2026 a 2030, que refuerza esa orientación: traducir evidencia en herramientas, políticas, programas, formación y capacidades que funcionen en contextos reales (OMS, 2026c).

La implicación es transversal: para las personas, los grupos y las comunidades abre la posibilidad de participar activamente en soluciones que reconozcan sus contextos, diversidades, capacidades y recursos; para las instituciones y los equipos interdisciplinarios de salud (médicos, enfermeros, psicólogos, odontólogos, salubristas, fisioterapeutas, nutricionistas, terapeutas ocupacionales, químicos farmacéuticos y otros profesionales) permite integrar motivación, comunicación, confianza y adherencia en la prevención y la atención; para el Estado y el gobierno, tributa evidencia para diseñar políticas públicas, programas y estrategias más pertinentes, efectivas y sostenibles.

Una innovación demuestra su valor cuando facilita mejores decisiones, amplía oportunidades de acceso, fortalece la autonomía, mejora resultados y deja capacidades que pueden sostenerse en el tiempo. La sofisticación tecnológica importa; su capacidad de producir transformaciones significativas en la vida real es lo que termina dándole sentido.

Innovación en salud mental: transformaciones evidentes

En salud mental, innovar implica ampliar las posibilidades de promoción, prevención, evaluación, intervención y recuperación, y al mismo tiempo transformar la manera de llegar a las personas y los contextos en los que viven.

Una revisión del estado del arte publicada en World Psychiatry muestra que la innovación contemporánea en psicoterapia combina intervenciones digitales, personalización, mejora de tratamientos existentes y estrategias para simplificar y ampliar el acceso. Su aporte central es especialmente pertinente: el progreso se construye mediante mejoras acumulativas cuya contribución debe poder demostrarse científicamente (Cuijpers et al., 2026). Ese principio ya tiene traducciones concretas: recientes orientaciones internacionales permiten implementar intervenciones psicológicas de autoayuda basadas en evidencia mediante formatos digitales, impresos o audiovisuales, con o sin apoyo breve, para ampliar el acceso de manera escalable y con resultados evaluables (OMS, 2026b).

La inteligencia artificial abre otra frontera. Un documento de posición internacional propone que su desarrollo en salud mental articule evidencia clínica, seguridad, equidad, participación de las personas, responsabilidad profesional e integración sostenible con los servicios existentes (Linardon et al., 2026). La innovación gana fuerza cuando la capacidad tecnológica se combina con comprensión de la experiencia humana y evaluación rigurosa de sus efectos.

Transformar implica intervenir sobre los contextos. El informe mundial sobre entorno psicosocial del trabajo muestra que la carga laboral, la autonomía, la organización del tiempo, la claridad de funciones y los procesos organizacionales influyen sobre la salud, la seguridad y el desempeño. Su enfoque impulsa acciones preventivas sobre el diseño y la gestión del trabajo, ampliando la innovación desde la respuesta individual hacia entornos más saludables (Organización Internacional del Trabajo, 2026).

Ahí está una de las contribuciones más relevantes de la psicología: transformar conocimiento científico sobre comportamiento, cognición, emoción, motivación y relaciones humanas en intervenciones, servicios y entornos que puedan diseñarse, implementarse, evaluarse y mejorarse.

Personas, grupos y comunidades: la medida de la innovación

La innovación adquiere mayor impacto cuando, además de responder a una necesidad, instala capacidades. Una persona que comprende mejor cómo cuidar su salud gana capacidad para decidir; un equipo interdisciplinario que integra evidencia fortalece su capacidad de actuar; una institución que aprende transforma su respuesta; y una comunidad que desarrolla recursos propios amplía su autonomía.

Así, la sociedad deja de ser receptora final y las personas se convierten en participantes activos de la innovación. El conocimiento biomédico, la tecnología, los datos, la salud pública y la ciencia del comportamiento pueden converger alrededor de resultados que importen para la vida cotidiana y permanezcan más allá de una intervención puntual. Ese propósito debe orientar las decisiones sobre innovación en salud.

Esta conversación dialoga con el compromiso centrado en la salud y la calidad de vida y con una comprensión del ser humano desde el enfoque biopsicosocial y cultural, a lo que suma valor la mirada bioética de la realidad y sus complejidades. Ese es el reto de formar talento humano en salud y propiciar un trabajo inter y transdisciplinario capaz de comprender los contextos, decidir con evidencia y contribuir responsablemente a transformar la realidad.

En ese horizonte, innovar se reconoce por lo que deja: mejores decisiones, mayor capacidad de acción, respuestas pertinentes y calidad de vida. La ciencia del comportamiento ofrece una vía concreta para lograrlo; desde su rigor científico y su vocación transformadora, tiene la responsabilidad de llevar ese conocimiento a la formación, las políticas, los servicios y la vida cotidiana.

Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.

Referencias

American Psychological Association. (s. f.). Behavioral intelligence: The next tech revolution. https://ces.apa.org/

Cuijpers, P., Harrer, M., & Furukawa, T. A. (2026). Innovations to improve outcomes and uptake of psychotherapies for mental disorders: A state-of-the-art review. World Psychiatry, 25(1), 4–33. https://doi.org/10.1002/wps.70002

Evans, A. C., Jr. (2026, July 1). From the CEO: Psychology’s moment in the AI revolution. Monitor on Psychology, 57(5). https://www.apa.org/monitor/2026/07-08/center-behavioral-science-ai.html

Linardon, J., Firth, J., Carvalho, A. F., Bockting, C. L. H., Christensen, H., Dieckmann, L. H. J., Griffiths, S., Gupta, S., Hegerl, U., Li, K., Liu, C., Maes, M., Marx, W., Messer, M., Meyer-Lindenberg, A., Passos, I. C., Winkler, P., Zhang, X., Blease, C., & Torous, J. (2026). Multidisciplinary research priorities for artificial intelligence in mental health: A call to action. The Lancet Psychiatry. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(26)00127-6

Organización Internacional del Trabajo. (2026, 22 de abril). El entorno psicosocial en el trabajo: Avances mundiales y vías de acción. https://doi.org/10.54394/00033225

Organización Mundial de la Salud. (2026a, 7 de mayo). Mainstreaming behavioural sciences into institutions responsible for public health: Monitoring framework and indicators. https://www.who.int/publications/i/item/9789240122444

Organización Mundial de la Salud. (2026b, 1 de junio). Psychological self-help interventions: Delivering self-help for individuals, featuring Step-by-Step and Doing What Matters in Times of Stress. https://www.who.int/publications/i/item/9789240120785

Organización Mundial de la Salud. (2026c, 17 de junio). WHO designates new Collaborating Centre to strengthen the application of behavioural sciences for better health. https://www.who.int/news/item/17-06-2026-WHO-designates-new-Collaborating-Centre-to-strengthen-the-application-of-behavioural-sciences-for-better-health

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