El Ministerio de Salud anunció una inversión de $290.000 millones en Caquetá, distribuida entre 123 equipos básicos de atención primaria ($120M), infraestructura y dotación ($130M), dos unidades de salud mental ($24M) y 35 ambulancias. El anuncio fue presentado el 11 de junio de 2026 por el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo en rendición de cuentas en Florencia.
La estrategia responde al cambio de enfoque del Gobierno hacia prevención y atención primaria en zonas rezagadas. Sin embargo, varios de estos proyectos corresponden a compromisos en ejecución cuya continuidad dependerá del próximo gobierno
El evento, realizado en el polideportivo del barrio Juan XXIII, tuvo como eje la exposición de inversiones nacionales, departamentales y municipales, así como algunos anuncios específicos para Caquetá. En su intervención, Jaramillo sostuvo que el objetivo del Gobierno ha sido fortalecer la red pública, llevar servicios a zonas históricamente rezagadas y reducir la dependencia de la intermediación financiera en el sistema.
El ministro insistió en que el modelo defendido por su cartera parte de una premisa según la cual los recursos deben llegar de manera más directa a hospitales, clínicas y Empresas Sociales del Estado, especialmente cuando son estas instituciones las que prestan efectivamente los servicios. Bajo ese argumento, reiteró críticas al funcionamiento de las EPS, particularmente frente a pagos a prestadores, entrega de medicamentos y barreras de acceso a la atención especializada.
Presupuesto en salud: aumento y debate por el uso de los recursos
Uno de los primeros puntos expuestos por Jaramillo fue el crecimiento del presupuesto del sector salud durante el actual Gobierno. Según el ministro, al comparar el presupuesto en precios constantes, el aumento se ubica alrededor del 39,4 % al 40 %, cifra que presentó como un incremento significativo frente a periodos anteriores.
El jefe de la cartera señaló que este crecimiento presupuestal contradice las versiones según las cuales el Gobierno buscaría “acabar” el sistema de salud. No obstante, su exposición dejó planteado un debate central, pues el problema, según el Ministerio, no estaría únicamente en el volumen de recursos disponibles, sino en la forma como estos fluyen dentro del sistema.
En esa línea, Jaramillo mencionó que la semana anterior a la rendición de cuentas se había pagado el régimen subsidiado correspondiente a 27,4 millones de personas. A partir de ese dato, cuestionó la persistencia de problemas de atención, pagos a hospitales y entrega de medicamentos.
También reiteró la posición del Gobierno frente a la necesidad de superar la división entre régimen subsidiado y contributivo. Para el ministro, el país debería avanzar hacia un único régimen de atención, sin segmentaciones entre población pobre, población con capacidad de pago y usuarios con acceso a servicios privados fuera del país.
Atención primaria: equipos básicos y especialistas en territorio
Uno de los componentes más desarrollados de la intervención fue el despliegue de equipos básicos de salud. Jaramillo afirmó que estos equipos ya han llegado a 10 millones de hogares en Colombia y que están conformados por profesionales como médicos, enfermeras, auxiliares, odontólogos, psicólogos y nutricionistas, entre otros perfiles.
Según el ministro, la estrategia no es una invención reciente, sino la puesta en marcha de una disposición contemplada en la Ley 1438 de 2011. En su lectura, el retraso de más de una década en la implementación de estos equipos explica parte de las brechas acumuladas en prevención y atención primaria.
La exposición también incluyó el avance de equipos de especialistas en municipios PDET, ZOMAC y PNIS, así como el propósito de extender la presencia de especialidades básicas a municipios de quinta y sexta categoría. De acuerdo con Jaramillo, esa expansión busca cubrir este año cerca de 1.023 municipios de quinta y sexta categoría con cuatro perfiles centrales.
- Medicina interna.
- Pediatría.
- Ginecología y obstetricia.
- Psiquiatría.
Para Caquetá, el ministro señaló que se han destinado recursos para 123 equipos básicos y 16 equipos de especialistas. De acuerdo con su explicación, cada equipo de especialistas incluye un pediatra, un ginecobstetra, un médico internista y un psiquiatra. En el caso de los equipos básicos, indicó que pueden estar integrados por ocho personas en zonas rurales y entre seis y siete en zonas urbanas.
Jaramillo estimó que, con esta estrategia, cerca de 900 profesionales de la salud han recorrido el territorio caqueteño. Sin embargo, también hizo un llamado a la veeduría ciudadana para verificar que los recursos asignados efectivamente se traduzcan en atención y presencia en las comunidades.
Infraestructura, dotación y transporte asistencial
El balance nacional presentado por el Ministerio incluyó inversiones cercanas a cinco billones de pesos en infraestructura y dotación. Jaramillo afirmó que estos recursos se han destinado tanto a adecuaciones de puestos de salud existentes como a nuevas obras hospitalarias y fortalecimiento de servicios.
Durante la presentación mostró ejemplos de puestos de salud renovados y de hospitales en distintos territorios del país. Su argumento fue que muchas de estas infraestructuras existían desde hace décadas, pero requerían intervención para recuperar capacidad de atención.
En transporte asistencial, el ministro reportó 1.838 vehículos entregados en el país, con una inversión cercana a 600.000 millones de pesos. En Caquetá, precisó que se han entregado 35 vehículos de transporte asistencial. En este punto, insistió en que las ambulancias financiadas con recursos nacionales no deben ser usadas para promoción política de alcaldías, gobernaciones o campañas.
La inversión territorial presentada para Caquetá incluyó varios componentes.
| Componente anunciado | Cifra mencionada por el ministro |
|---|---|
| Equipos básicos y equipos de especialistas | $120.000 millones |
| Proyectos de infraestructura y dotación | $130.000 millones |
| Fortalecimiento de servicios y atención a migrantes | $17.000 millones |
| Otros programas | $23.000 millones |
| Vehículos de transporte asistencial | 35 vehículos |
Estas cifras fueron presentadas por Jaramillo como parte de un esfuerzo de llegada a todos los municipios del departamento. También afirmó que los proyectos han dependido de la capacidad de las ESE y sus gerencias para formular y presentar iniciativas ante el Ministerio.
Salud mental: dos proyectos priorizados en Caquetá
La salud mental ocupó un lugar relevante en la rendición de cuentas. El ministro anunció una inversión de $8.800 millones para una unidad de salud mental en el Hospital Malvinas de Florencia. Según explicó, el proyecto ya cuenta con financiación y está en etapa de concreción para definir la llegada de los recursos y el inicio del proceso de licitación.
Además, mencionó una partida de $15.000 millones para el Hospital María Inmaculada, también relacionada con el fortalecimiento de la atención en salud mental. En conjunto, Jaramillo afirmó que Caquetá recibirá cerca de $24.000 millones para infraestructura y capacidades de atención en este campo.
El ministro conectó estos proyectos con una estrategia nacional más amplia que incluye 129 centros de salud mental, entre regionales y locales. Señaló que estos servicios deben responder a problemáticas como ansiedad, depresión, suicidio, consumo de sustancias psicoactivas y afectaciones en niños, adolescentes y jóvenes.
También destacó que los equipos básicos incorporan profesionales de psicología, lo que, en su visión, puede permitir una detección más temprana de riesgos en salud mental y una articulación posterior con psiquiatría y servicios especializados.
Balance técnico y retos pendientes
La intervención del ministro dejó un balance centrado en la expansión territorial de servicios, la inversión en infraestructura, el fortalecimiento hospitalario y el despliegue de talento humano. Desde una perspectiva técnica, los anuncios más relevantes para Caquetá se concentran en tres frentes que son atención primaria, salud mental y transporte asistencial.
Sin embargo, el propio discurso también permite identificar retos operativos. El primero es la necesidad de garantizar que los equipos básicos y de especialistas tengan continuidad, supervisión y resultados medibles. El segundo es asegurar que los recursos anunciados para infraestructura y dotación se conviertan en obras efectivamente contratadas, ejecutadas y habilitadas. El tercero es lograr que la inversión en salud mental se articule con servicios de baja, mediana y alta complejidad, evitando que las nuevas unidades funcionen de manera aislada.
A esto se suma un elemento de contexto que conviene tener presente. Al darse en la recta final del periodo de gobierno, varios de los anuncios corresponden a compromisos en trámite, como la licitación de la unidad de salud mental del Hospital Malvinas o la llegada de especialistas a municipios de quinta y sexta categoría, cuyo cumplimiento dependerá tanto de la ejecución inmediata como de la continuidad que les dé la próxima administración.
La rendición de cuentas en Florencia mostró una apuesta institucional por llevar más capacidad sanitaria al territorio. El impacto final de esa inversión dependerá de la ejecución, la vigilancia sobre los recursos, la capacidad de gestión de las ESE y la continuidad de los servicios más allá del anuncio presupuestal.


