El documento, elaborado por el equipo de Innovación y Analítica de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES), corresponde al año de referencia 2025 y fue publicado en agosto de 2026. Su propósito es caracterizar cómo se distribuyó el consumo sanitario entre la población atendida, a partir de cuatro funciones: atención curativa, rehabilitación, atención de larga duración y atención preventiva.
La novedad metodológica consiste en cambiar la unidad desde la cual se observa el consumo. En lugar de limitarse a contar consultas, procedimientos, hospitalizaciones o medicamentos como transacciones separadas, el estudio organiza los registros según su finalidad sanitaria e identifica qué combinaciones estuvieron presentes en cada persona durante el año.
Consumo sanitario en Colombia abre una serie de tres estudios
El informe forma parte de una serie de tres estudios derivados de la primera adaptación integral del SHA 2011 en Colombia. Los documentos siguen una secuencia metodológicamente acumulativa: primero se identifica la estructura funcional del consumo; después se incorporan los recursos movilizados y, finalmente, se analizan las diferencias demográficas y territoriales.
La serie se desarrollará en tres etapas
- Documento 1: construye la línea de base funcional y poblacional del consumo sanitario registrado durante 2025.
- Documento 2: relacionará esta estructura con los recursos movilizados y desarrollará el análisis funcional del gasto.
- Documento 3: examinará la composición demográfica de los patrones de consumo y sus diferencias territoriales.
La caracterización funcional del primer documento constituye, por tanto, la base necesaria para interpretar posteriormente el gasto y analizar las variaciones poblacionales y geográficas.
Esta precisión resulta central para interpretar los hallazgos. Las cifras presentadas en esta primera entrega corresponden a personas con determinadas finalidades de atención registradas y no al valor económico de los servicios. Tampoco permiten todavía establecer qué grupos poblacionales o territorios concentran cada patrón.
El análisis incluyó 39,5 millones de pacientes únicos
La fuente de información fue la base de Pacientes Únicos construida a partir del ecosistema de Factura Electrónica de Venta en Salud y Registros Individuales de Prestación de Servicios (FEV-RIPS). El universo general comprendió 39.523.475 pacientes y el universo analítico quedó conformado por 39.518.334 personas que registraron al menos una atención en alguna de las cuatro funciones estudiadas.
Cada persona fue contabilizada una sola vez, aunque hubiera generado múltiples registros o contactos durante 2025. Con la presencia o ausencia anual de las cuatro funciones se construyeron 15 configuraciones exactas y mutuamente excluyentes.
Las funciones analizadas fueron:
- HC1: atención curativa.
- HC2: atención de rehabilitación.
- HC3: atención de larga duración.
- HC6: atención preventiva.
Esta clasificación no depende únicamente del procedimiento, el profesional o el lugar de atención. Un medicamento, una prueba diagnóstica o una consulta pueden pertenecer a distintas funciones según el propósito principal con el que fueron utilizados.
Más de nueve de cada diez pacientes registraron atención curativa
La atención curativa presentó el mayor alcance, con 36.553.120 pacientes, equivalentes al 92,50 % del universo analítico. Esto significa que más de nueve de cada diez personas registraron durante 2025 al menos una atención orientada al diagnóstico, tratamiento o control de una enfermedad o lesión.
La atención preventiva ocupó el segundo lugar, con 22.384.389 pacientes, correspondientes al 56,64 %. La rehabilitación fue identificada en 1.978.958 personas, el 5,01 %, mientras que la atención de larga duración comprendió 104.682 pacientes, apenas el 0,26 %.
Alcance de las funciones HC en el universo analítico, Colombia, 2025

Estos porcentajes no deben sumarse, porque una misma persona podía registrar más de una función. El alcance funcional muestra cuántos pacientes tuvieron una finalidad determinada, mientras que las configuraciones identifican la combinación exacta registrada por cada individuo.
La menor presencia de rehabilitación y atención de larga duración tampoco permite concluir que exista una necesidad reducida. El documento advierte que este resultado podría relacionarse con barreras de acceso, restricciones de oferta, dificultades de registro o cuidados prestados fuera de las transacciones observadas, como la atención informal proporcionada por familiares.
Curación y prevención concentraron las principales configuraciones
La combinación más frecuente fue atención curativa más atención preventiva —HC1 + HC6—, que reunió al 45,71 % de los pacientes. La atención curativa exclusiva representó el 41,72 %. En conjunto, ambas configuraciones concentraron el 87,42 % del universo estudiado.
Al añadir la atención preventiva exclusiva, la proporción acumulada aumentó al 94,79 %. Las cinco configuraciones más frecuentes reunieron el 99,61 % de los pacientes, pese a que fueron observadas las 15 combinaciones posibles. La estructura fue, por tanto, diversa en términos formales, pero altamente concentrada en unos pocos patrones.
El 49,15 % de las personas registró una sola función y el 50,85 % presentó dos o más. Sin embargo, este aparente equilibrio encubre una distribución desigual: la exclusividad estuvo dominada por la atención curativa, mientras que la combinación se concentró principalmente en HC1 + HC6.
¿La coexistencia entre funciones demuestra atención integrada?
La mayor coexistencia se presentó entre atención curativa y preventiva, con 19.447.595 pacientes compartidos. El 53,20 % de quienes registraron atención curativa también tuvo prevención, mientras que el 86,88 % de los pacientes preventivos registró además atención curativa.
En rehabilitación, el 97,45 % de los pacientes registró también atención curativa. En atención de larga duración, esa proporción fue del 95,46 %. Sin embargo, la coexistencia anual no prueba que las funciones hayan formado parte de un mismo episodio clínico ni que existieran coordinación, referencia efectiva o continuidad entre prestadores.
Una línea de base que aún no mide gasto, calidad ni resultados
El aporte del estudio es establecer la primera línea de base funcional y poblacional del consumo sanitario registrado en Colombia. Esta estructura permitirá relacionar posteriormente las funciones con los proveedores, los esquemas de financiación, los recursos movilizados y las características demográficas y territoriales de la población.
No obstante, la concentración observada corresponde al número de pacientes, no al volumen de atenciones ni a su costo. El informe tampoco evalúa oportunidad, calidad, adecuación, efectividad, recuperación clínica o satisfacción de necesidades.
La lectura más precisa es que el consumo individual registrado durante 2025 estuvo estructurado principalmente alrededor de la atención curativa, con una presencia relevante de prevención y una alta inserción funcional de rehabilitación y cuidados de larga duración. Determinar cuánto costaron estos patrones y cómo variaron según población y territorio será el objetivo de los siguientes documentos de la serie.
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