En el marco del Día Internacional de la Partera, conmemorado cada 5 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a los países de las Américas a invertir en la partería como un componente estratégico para avanzar hacia sistemas de salud más fuertes, equitativos, resilientes y centrados en las personas.
La organización advirtió que, aunque las parteras pueden proporcionar hasta el 90% de las intervenciones esenciales en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente cuando están adecuadamente formadas e integradas, persisten brechas críticas en formación, regulación, distribución territorial y reconocimiento profesional.
Agenda regional para ampliar acceso y calidad
La OPS destacó que las parteras o matronas cumplen un papel esencial en la atención integral de mujeres, recién nacidos, familias y comunidades a lo largo del curso de vida. Su aporte no se limita al acompañamiento del embarazo y el parto, sino que se extiende a la salud sexual y reproductiva, la atención neonatal, la salud adolescente, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud.
En un contexto regional marcado por desigualdades territoriales y limitaciones persistentes en el acceso oportuno a servicios de salud, la partería aparece como una capacidad sanitaria clave. La OPS subrayó que, cuando las parteras están formadas, respaldadas e integradas de manera efectiva en los sistemas de salud, pueden asumir una proporción significativa de las intervenciones esenciales relacionadas con la salud materna, neonatal, reproductiva y adolescente.
Este potencial resulta especialmente relevante para zonas rurales, comunidades desatendidas y territorios donde la oferta de servicios especializados continúa siendo limitada. En estos escenarios, las parteras pueden contribuir a mejorar la continuidad de la atención, fortalecer la detección temprana de riesgos, ampliar la cobertura de servicios y consolidar vínculos de confianza entre los equipos de salud y las comunidades.
“Fortalecer la fuerza laboral en salud es una prioridad estratégica para la región”, afirmó Benjamín Puertas, jefe de la Unidad de Recursos Humanos para la Salud de la OPS. El vocero señaló además que las parteras son esenciales para ampliar el acceso a la atención, especialmente en zonas rurales y desatendidas, y para garantizar la continuidad de servicios de alta calidad para mujeres y recién nacidos.
Brechas de disponibilidad: más de 78.000 profesionales, pero con distribución desigual
Los datos de la plataforma Cuentas Nacionales del Personal de Salud de la Organización Mundial de la Salud muestran que en la región existen más de 78.000 profesionales de partería, con una densidad promedio de 3,5 por cada 10.000 habitantes. Sin embargo, esta cifra regional oculta diferencias importantes entre países y subregiones.

La OPS advirtió que Centroamérica y partes del Caribe presentan densidades críticamente bajas, con rangos que van desde 0,1 hasta 13,5 profesionales de partería por cada 10.000 habitantes. Estas desigualdades reflejan la necesidad de fortalecer políticas de formación, distribución equitativa y retención del talento humano en los territorios donde más se requiere.
La disponibilidad de parteras no puede analizarse únicamente como un indicador de recurso humano. Para los sistemas de salud, representa una capacidad concreta para responder a necesidades esenciales de atención, especialmente en salud sexual y reproductiva, embarazo, parto, puerperio y cuidado neonatal. Cuando esta fuerza laboral es insuficiente o está mal distribuida, las brechas de acceso pueden profundizarse y afectar de manera directa a mujeres, recién nacidos y familias en condiciones de mayor vulnerabilidad.
La OPS también resaltó la importancia de integrar a las parteras en equipos interprofesionales, particularmente en la atención primaria. Su práctica se fundamenta en una atención respetuosa, culturalmente pertinente y conectada con los contextos sociales y comunitarios. Este enfoque permite adaptar la atención a las realidades de las mujeres y sus familias, mejorar la experiencia del cuidado y promover mayor confianza en los servicios de salud.
Reconocimiento profesional y regulación: avances con desafíos pendientes
Uno de los avances señalados por la OPS es que tres de cada cuatro países de las Américas reconocen formalmente la partería como una profesión distinta de la enfermería. Este reconocimiento constituye un paso relevante para consolidar procesos de educación especializada, fortalecer la autonomía profesional y desarrollar marcos regulatorios que permitan a las parteras ejercer plenamente sus competencias.
No obstante, la organización advirtió que todavía existen desafíos regulatorios importantes. Solo el 60% de los países de la región cuenta con una autoridad reguladora que define claramente el alcance de la práctica de la partería. Además, apenas la mitad dispone de sistemas para la renovación periódica de licencias y el aseguramiento de la calidad.
Estas brechas limitan la capacidad de los sistemas de salud para aprovechar plenamente la contribución de las parteras. También pueden generar diferencias en la calidad de la atención, incertidumbre sobre competencias profesionales y obstáculos para una integración efectiva dentro de los equipos de salud.
La regulación, en este sentido, no solo cumple una función administrativa. También es una herramienta para garantizar seguridad, calidad, trazabilidad, actualización profesional y confianza pública. Para la OPS, avanzar en marcos regulatorios sólidos es indispensable si los países buscan que la partería contribuya de manera efectiva a sistemas de salud más resilientes y orientados a resultados.
Formación, competencias y liderazgo: cuatro pilares para fortalecer la partería
La región cuenta actualmente con 160 programas de formación profesional en partería. Muchos de estos programas incorporan herramientas digitales, educación interprofesional y diversos entornos de práctica clínica, elementos que pueden favorecer una preparación más integral y conectada con los desafíos reales de los servicios.
El 88% de las personas egresadas alcanza las competencias básicas de partería, lo que las prepara para brindar atención integral desde la salud sexual y reproductiva hasta el embarazo, el parto y el periodo posnatal. Este indicador muestra una base formativa relevante, aunque el reto continúa siendo ampliar la cobertura, mejorar la distribución territorial y garantizar condiciones de empleo y desarrollo profesional.
La OPS trabaja con sus Estados Miembros en la planificación del personal de salud, la modernización de programas educativos, el fortalecimiento de la regulación y el reconocimiento profesional. También promueve la integración de parteras en equipos interprofesionales y el uso de guías basadas en evidencia para mejorar la calidad de la atención, incluida la atención respetuosa del parto.
En el Día Internacional de la Partera, impulsado por la Confederación Internacional de Matronas, la OPS reiteró que la inversión en educación, empleo, liderazgo y regulación de la partería es fundamental para construir sistemas de salud más sólidos. El mensaje central es claro: fortalecer la partería no es solo una acción sectorial, sino una estrategia para proteger la salud de mujeres y recién nacidos, reducir inequidades y asegurar que ninguna persona quede sin atención de calidad.

