Hoy, 7 de agosto de 2026, comienza un nuevo gobierno bajo el liderazgo del presidente Abelardo de la Espriella. Su éxito debe ser también el propósito de quienes creemos en Colombia. Si al presidente de la República le va bien, al país le va mejor.
Durante 210 años hemos prolongado distintas versiones de aquella Patria Boba que fragmentó la naciente República. Cambiaron los protagonistas y las disputas, pero permaneció la tendencia a dividirnos hasta convertir cada diferencia en una confrontación. Ha llegado la hora de dejar definitivamente atrás ese legado.
Colombia es una sola. Esta afirmación exige altura en el gobierno, responsabilidad en la oposición y participación de la sociedad. El país necesita acuerdos alrededor de la seguridad, la salud, la educación, el crecimiento económico, la protección social, la innovación y el desarrollo de sus regiones.
El mundo atraviesa una transformación acelerada. Las tensiones geopolíticas, la inteligencia artificial, los cambios demográficos, las nuevas enfermedades, la transición energética y la competencia por el conocimiento están redefiniendo la forma de gobernar. Colombia debe comprender este momento y actuar con visión, capacidad técnica y decisiones efectivas.
La llegada de Ana María Vesga al Ministerio de Salud representa una oportunidad para recuperar la confianza, estabilizar el sistema y construir soluciones que protejan a los pacientes, al talento humano y a las instituciones. El sector requiere diálogo, información confiable, financiación suficiente y una ruta que permita avanzar desde la crisis hacia la transformación.
Acompañar al país implica mantener la independencia, señalar con respeto aquello que deba corregirse y contribuir con propuestas y gestión cuando Colombia y el sector lo necesite.
Presidente Abelardo de la Espriella y ministra Ana María Vesga: reciban mis mejores deseos en el inicio de esta responsabilidad histórica.
Desde mi trabajo, experiencia y convicciones, reitero el compromiso profundo de sumarme a la construcción de un país capaz de superar sus divisiones, recuperar la confianza y convertir sus posibilidades en bienestar para todos.
Colombia comienza hoy una nueva etapa. Que la inteligencia, la serenidad y el sentido de nación orienten cada decisión.
DIOS los bengiga y a su equipo de colaboradores.
Es hora de avanzar.