Un estudio publicado por The Lancet el 13 de septiembre de 2026 permite dimensionar cómo está cambiando el precio mundial de los medicamentos y por qué esta transformación puede terminar afectando el precio de medicamentos en Colombia. Sus autores analizaron 195 medicamentos de marca potencialmente elegibles para los nuevos modelos estadounidenses GLOBE y GUARD. Estos productos representaron US$87.900 millones de gasto de Medicare en 2024. El estudio calcula reducciones del gasto neto de US$5.200 millones, equivalentes al 16,1%, bajo GLOBE, y US$6.400 millones, 17,6%, bajo GUARD.
La cifra más importante aparece después. Para los medicamentos con información comercial disponible, la reducción estimada del gasto de Medicare sería, en mediana, 3,8 veces las ventas anuales completas del producto en el país cuyo precio termine convirtiéndose en la referencia más baja para Estados Unidos. En 101 de 138 medicamentos analizados, el 73,2%, el ahorro potencial estadounidense superaría todo el mercado anual de ese producto en el país utilizado como referencia.
Ahí comienza un problema que trasciende a Medicare.
Una reducción relativamente pequeña concedida por un laboratorio en un país europeo, asiático o de Oceanía podría provocar una pérdida mucho mayor en Estados Unidos. Cuando esa relación económica aparece, el fabricante obtiene un incentivo para revisar el precio que acepta, el momento en que lanza el medicamento, los descuentos que hace públicos y hasta la conveniencia de entrar tempranamente en determinados mercados.
La política farmacéutica estadounidense empieza así a tener capacidad para modificar el comportamiento del mercado mundial.
Nación Más Favorecida: Estados Unidos entra en la referenciación internacional de precios
La política de Most-Favored-Nation, Nación Más Favorecida, impulsada por el presidente Donald Trump parte de una constatación conocida: Estados Unidos paga por muchos medicamentos precios considerablemente superiores a los observados en otras economías desarrolladas.
La respuesta estadounidense consiste en intentar acercar determinados precios de Medicare a referencias internacionales.
Los dos instrumentos que analiza The Lancet son GLOBE, Global Benchmark for Efficient Drug Pricing, para medicamentos cubiertos por Medicare Part B, y GUARD, Guarding U.S. Medicare Against Rising Drug Costs, para medicamentos de Part D.
GLOBE se concentra principalmente en medicamentos administrados dentro de instituciones y servicios clínicos, entre ellos terapias oncológicas y tratamientos para algunas enfermedades inmunológicas. GUARD cubre medicamentos ambulatorios incluidos en Medicare Part D.
Hay una precisión relevante: al 15 de septiembre de 2026 GLOBE y GUARD siguen siendo modelos propuestos por CMS. GLOBE está planteado para iniciar el 1 de octubre de 2026 y GUARD el 1 de enero de 2027. Ambos tendrían cinco años de duración y operarían inicialmente sobre áreas geográficas seleccionadas que representan aproximadamente el 25% de sus respectivas poblaciones de Medicare.
Por consiguiente, los US$11.600 millones combinados de reducción calculados por The Lancet corresponden a una modelación y todavía no a ahorros efectivamente observados.
Esa distinción es fundamental para interpretar correctamente el estudio.
Los 19 países que ahora pueden influir en el precio estadounidense
La arquitectura de GLOBE y GUARD utiliza precios procedentes de 19 países: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Corea del Sur, España, Suecia, Suiza y Reino Unido.
El modelo identifica el precio internacional más bajo disponible y realiza ajustes asociados con el PIB per cápita bajo paridad de poder adquisitivo. Los fabricantes pueden aportar determinados precios netos internacionales bajo las condiciones previstas en el modelo.
Los datos de The Lancet muestran la magnitud de las diferencias.
El precio internacional de referencia más bajo, después del ajuste por paridad de poder adquisitivo, equivalía a una mediana de apenas 18% del precio de lista estadounidense. Frente al precio neto de Medicare, la relación era de aproximadamente 29%.
Entre los 195 medicamentos analizados, Corea del Sur terminó siendo la referencia vinculante en 33,8% de los casos, seguida por Noruega, con 13,8%, y Australia, con 12,3%.
Hay además una dimensión temporal muy interesante para quienes trabajan en market access. El estudio calcula que el primer precio internacional referenciable aparece, en promedio ponderado por gasto de Medicare, aproximadamente doce meses después del lanzamiento estadounidense. Alemania suele aparecer temprano. Japón lo hace posteriormente y Corea del Sur todavía más tarde.
Eso convierte la secuencia internacional de lanzamiento en una decisión financiera.
El precio de un país pequeño puede afectar un mercado estadounidense gigantesco
Hasta aquí podría parecer una variante de la referenciación internacional que muchos países utilizan desde hace años. La diferencia está en la escala.
Medicare representa un mercado tan grande que una reducción provocada por un precio extranjero puede superar varias veces los ingresos que obtiene la compañía en el país utilizado como referencia.
El estudio calcula una relación mediana de 3,8 veces. En algunos medicamentos es mucho mayor.
La consecuencia económica es previsible. Una compañía puede aceptar menores ventas en determinado país antes que establecer públicamente un precio capaz de reducir sus ingresos estadounidenses.
The Lancet identifica varios comportamientos posibles: retrasar lanzamientos, modificar presentaciones, administrar de manera diferente las concentraciones disponibles o trasladar una parte creciente de las concesiones comerciales desde el precio público hacia descuentos confidenciales.
Esta última posibilidad merece atención.
La referenciación internacional funciona mejor cuando el precio visible guarda una relación razonable con el precio efectivamente pagado. Si el precio publicado permanece alto y la negociación ocurre mediante rebates confidenciales, acuerdos comerciales o contratos de acceso, los sistemas que observan únicamente precios públicos pueden terminar comparando cifras que representan cada vez menos el costo real del medicamento.
Ese problema es particularmente relevante para Colombia.
Europa ya está sintiendo el efecto de la política de Donald Trump
Algunos cambios han empezado antes de que GLOBE y GUARD entren formalmente en funcionamiento.
El acuerdo entre Estados Unidos y Reino Unido constituye el ejemplo más contundente.
A partir de abril de 2026, el Reino Unido se comprometió a aumentar en 25% el precio neto pagado por el NHS para nuevos medicamentos. También acordó duplicar progresivamente el gasto en nuevos medicamentos como proporción del PIB, desde aproximadamente 0,3% en 2026 hasta 0,6% en 2036, y elevar de 10% a 12% la proporción del presupuesto del NHS destinada a medicamentos.
La modificación llega incluso a la evaluación de tecnologías sanitarias.
El umbral ordinario de costo-efectividad utilizado por NICE pasa de £20.000-30.000 a £25.000-35.000 por año de vida ajustado por calidad, QALY.
Una estrategia estadounidense de precios está produciendo, por tanto, cambios concretos dentro de uno de los sistemas de evaluación farmacoeconómica más influyentes del mundo.
Alemania enfrenta una presión diferente.
El 18 de junio de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, abrió una investigación bajo la Sección 301 para determinar si determinadas políticas alemanas producen lo que Washington denomina un “subpago persistente” de medicamentos innovadores y generan una carga injusta sobre el comercio estadounidense. La investigación menciona expresamente descuentos suplementarios vinculados con confidencialidad y rebates obligatorios variables.
La audiencia estadounidense está prevista para el 22 de septiembre de 2026.
La discusión sobre precios farmacéuticos ya ha entrado en el terreno de las relaciones comerciales entre Estados.
La industria farmacéutica comienza a modificar sus decisiones
AstraZeneca reconoció públicamente durante 2026 que estaba ajustando la estrategia de precios para nuevos lanzamientos como consecuencia de la política estadounidense de Nación Más Favorecida. La compañía señaló además que sus negociaciones con pagadores de mercados desarrollados estaban cambiando.
Suiza ofrece otra señal.
Un análisis de Interpharma encontró que, entre enero de 2025 y junio de 2026, siete de 22 medicamentos innovadores nuevos no fueron presentados para reembolso y tres ni siquiera fueron sometidos para aprobación de mercado. La organización relacionó parte de este comportamiento con la preocupación empresarial por el efecto que un precio suizo bajo pudiera producir en Estados Unidos.
Todavía será necesario observar varios años para separar el efecto MFN de otros determinantes de lanzamiento. Sin embargo, la dirección de los incentivos económicos resulta clara.
Para una compañía global, el precio local está adquiriendo consecuencias globales.
Los acuerdos directos con fabricantes están transformando el alcance de la política
La administración Trump también ha avanzado mediante acuerdos individuales con compañías farmacéuticas.
Al 31 de agosto de 2026, la Casa Blanca informó acuerdos MFN con 26 fabricantes, que representan aproximadamente 89% del mercado estadounidense de medicamentos de marca. Las nueve incorporaciones más recientes fueron Alcon, Astellas, BeOne Medicines, BridgeBio, CSL, Kyowa Kirin, Sun Pharma, Teva y UCB.
Esta negociación bilateral introduce otra complejidad.
En el estudio de The Lancet, las 17 empresas que ya tenían acuerdos con la administración estadounidense en el momento utilizado para uno de los análisis concentraban 67,2% de los medicamentos estudiados, 74,3% del gasto bruto y 71,3% del ahorro estimado. Si esos productos quedaran exceptuados de GLOBE y GUARD, el ahorro potencial de los modelos disminuiría 71,3%.
El alcance definitivo de la política estadounidense dependerá, por tanto, de la interacción entre regulación general y acuerdos específicos.
¿Qué significa todo esto para el precio de medicamentos en Colombia?
Colombia no forma parte de los 19 países utilizados actualmente por GLOBE y GUARD.
Pero Estados Unidos sí forma parte de los países que Colombia utiliza para su propia referenciación internacional de precios de medicamentos.
Esta diferencia es decisiva.
La Circular 18 de 2024 estableció una canasta colombiana de 19 países: Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, India, Italia, México, Noruega, Panamá, Perú, Portugal, Reino Unido y Sudáfrica.
Aquí conviene corregir una cifra que circula con frecuencia: Colombia referencia 19 países, no 198.
La metodología colombiana exige fuentes oficiales, actualizadas y de acceso abierto. Prioriza el precio del fabricante cuando está disponible y utiliza un periodo de referencia de doce meses.
El mecanismo tampoco adopta automáticamente el precio más bajo observado internacionalmente.
Cuando existe un solo oferente dentro de un mercado relevante, el precio base corresponde al menor valor entre el percentil 20 de los precios de referencia internacional, PRI20, y el precio del oferente. Cuando existen dos o más oferentes, se compara PRI20 con el Precio de Referencia Nacional, PRN, y se utiliza el menor. Si existe información de menos de cuatro países, el percentil internacional deja de calcularse.
Esto amortigua parcialmente el efecto de un movimiento aislado en Estados Unidos.
Pero no elimina la transmisión internacional.
El verdadero problema para Colombia puede estar entre el precio público y el precio neto
Supongamos que el precio neto de un medicamento disminuye fuertemente en Estados Unidos mediante un rebate confidencial, mientras el precio publicado permanece prácticamente inalterado.
Para Medicare puede existir un ahorro real.
Para Colombia, ese ahorro puede resultar invisible dentro de una metodología basada en fuentes oficiales y abiertas.
También puede ocurrir lo contrario.
Si Reino Unido eleva los precios netos de nuevos medicamentos, como ya acordó hacer en 2026, y otros países desarrollados aceptan mayores precios públicos para reducir su exposición frente a MFN, la canasta internacional utilizada por Colombia podría desplazarse hacia arriba.
La regulación colombiana afronta entonces una dificultad cada vez más importante: el precio internacional observable puede alejarse progresivamente del precio internacional efectivo.
Durante años, la referenciación externa se apoyó en la idea de que observar suficientemente bien otros mercados permitía construir un buen comparador.
Los acuerdos confidenciales están debilitando esa premisa.
Para Colombia será necesario fortalecer la capacidad analítica alrededor de precios netos, descuentos institucionales y condiciones reales de acceso, preservando al mismo tiempo las exigencias de transparencia propias de la regulación pública.
La Circular 22 de 2026 llega exactamente cuando cambia el entorno internacional
La Circular 22 de 2026 representa una aplicación de gran escala de la metodología vigente de regulación de precios de medicamentos en Colombia.
La norma incorporó 33 mercados relevantes y cuatro submercados al régimen de control directo. También modificó mercados ya regulados y actualizó 528 mercados relevantes y 22 submercados. El margen de ajuste calculado para la circular fue 9,6%.
Los nuevos Precios Máximos de Venta están vigentes desde el 19 de agosto de 2026.
El momento merece atención.
Colombia acaba de recalcular una parte importante de sus precios farmacéuticos cuando simultáneamente Estados Unidos está intentando reducir los suyos, Reino Unido ha decidido aumentar determinados precios netos y la industria comienza a reconsiderar su estrategia internacional.
La próxima aplicación anual de la metodología colombiana llegará a un entorno distinto del que existía cuando se diseñó la Circular 18.
El impacto sobre market access puede ser tan importante como el impacto sobre el precio
Una regulación de precios se evalúa inicialmente por su capacidad de contener gasto y evitar precios injustificadamente elevados.
En el escenario actual deberá observarse también el comportamiento del lanzamiento.
Para una compañía farmacéutica global, la decisión de introducir una innovación en Colombia incorpora el tamaño de la población tratable, el precio máximo permitido, la velocidad del registro sanitario, el volumen esperado, la contratación institucional y la oportunidad de pago.
La nueva geopolítica de precios agrega otra consideración: las consecuencias que las condiciones concedidas en cada mercado puedan tener sobre otros países.
Colombia deberá vigilar especialmente los medicamentos con pocos oferentes y alta especialización tecnológica, porque allí la decisión empresarial de lanzamiento o retiro puede tener mayor impacto asistencial.
La mejor regulación será la que logre contener precios preservando competencia, disponibilidad y acceso efectivo.
Reliance: Colombia mueve otra pieza importante
El 6 de agosto de 2026 el INVIMA expidió la Resolución 2026043704, mediante la cual adoptó lineamientos para utilizar decisiones regulatorias de otras jurisdicciones, reliance, como buena práctica dentro de la evaluación de medicamentos.
La decisión colombiana sigue correspondiendo al INVIMA. Reliance significa utilizar inteligentemente trabajo regulatorio ya realizado, manteniendo responsabilidad y capacidad técnica nacional.
Su impacto potencial sobre acceso es considerable.
Una compañía puede obtener una vía regulatoria más eficiente hacia Colombia precisamente en el momento en que está revisando globalmente el orden de sus lanzamientos.
Eso puede convertirse en una ventaja competitiva para el país si el registro sanitario, la fijación de precios, la financiación y la contratación evolucionan con niveles semejantes de previsibilidad.
Una autorización sanitaria rápida pierde parte de su valor si la entrada comercial posterior resulta incierta. Del mismo modo, un precio favorable para el sistema pierde valor si el medicamento llega años después de su lanzamiento internacional.
Soberanía sanitaria: producir vuelve a formar parte de la política farmacéutica colombiana
Colombia está desarrollando simultáneamente otra agenda.
La Ley 2386 de 2024 estableció las pautas de una política nacional de investigación científica, desarrollo tecnológico, innovación y producción de la industria farmacéutica para la autonomía sanitaria. La norma reconoce el carácter estratégico de esta industria e incluye medicamentos, principios activos, productos biológicos, radiofármacos, materias primas y otras tecnologías sanitarias.
La importancia de esa política aumenta cuando los medicamentos empiezan a utilizarse como instrumento de política comercial e industrial entre las grandes economías.
BogotáBio, por ejemplo, parte de una inversión anunciada de aproximadamente $815.000 millones y proyecta una planta con capacidad de hasta 100 millones de dosis de vacunas por año.
VaxThera dispone en Rionegro de una infraestructura cuya primera etapa contempla capacidad anual de aproximadamente 100 millones de dosis y una segunda fase proyectada entre 200 y 300 millones. La compañía informa que ha avanzado en procesos relacionados con estándares de Buenas Prácticas de Manufactura ante INVIMA y otros reguladores internacionales.
El Instituto Nacional de Salud está modernizando su planta de sueros hiperinmunes mediante una inversión superior a $44.000 millones. La capacidad proyectada pasaría de entre 30.000 y 40.000 viales anuales a aproximadamente 250.000.
Son proyectos distintos y están en fases diferentes de desarrollo. Conviene evitar presentarlos como una capacidad productiva ya consolidada.
Lo que sí muestran es una orientación estratégica: Colombia está reconstruyendo infraestructura científica y productiva justo cuando las cadenas farmacéuticas globales vuelven a regionalizarse.
Oncología estará en el centro de esta transformación
Los medicamentos contra el cáncer tienen un peso especial en la investigación de The Lancet.
De los 195 productos analizados, 67, equivalentes al 34,4%, correspondían a medicamentos oncológicos. Cuando se agrupan antineoplásicos e inmunomoduladores bajo la clasificación terapéutica utilizada por el estudio, estos representaban 54,4% de la cohorte.
Esto importa para Colombia.
Las terapias oncológicas concentran algunas de las innovaciones de mayor valor clínico y mayor impacto presupuestal. También concentran anticuerpos monoclonales, terapias dirigidas, inmunoterapia, medicamentos huérfanos y nuevas plataformas biotecnológicas.
Son precisamente los segmentos donde regulación, propiedad intelectual, evaluación de valor, biosimilares, manufactura y acceso tienden a encontrarse.
La capacidad colombiana de investigación y producción en esta área deberá evaluarse con rigor. Desarrollar capacidad tecnológica propia requiere infraestructura, talento científico, transferencia de tecnología, Buenas Prácticas de Manufactura y mercados suficientemente amplios para sostener inversiones complejas.
Colombia necesita mirar más allá de la próxima circular de precios
La política estadounidense de Nación Más Favorecida deja una lección importante.
La regulación farmacéutica se está integrando con la política industrial y la estrategia comercial.
Estados Unidos utiliza su gigantesco mercado como poder negociador. Reino Unido adapta su política de acceso. Alemania enfrenta una investigación comercial. Las compañías revisan sus estrategias de lanzamiento. Los precios públicos adquieren una función internacional que antes tenía menor peso.
Colombia se encuentra dentro de esa red mediante su referenciación internacional de precios, aunque no esté incluida directamente en GLOBE o GUARD.
Durante los próximos años será necesario observar qué ocurre con los precios públicos de los 19 países de referencia colombianos y cuánto se separan de los precios netos. También habrá que medir tiempos de lanzamiento, disponibilidad, concentración de oferentes y entrada de biosimilares.
Ese análisis debería alimentar la evolución futura de la regulación.
El objetivo continúa siendo lograr precios razonables para el sistema de salud colombiano. La complejidad reside en hacerlo dentro de un mercado internacional donde los precios visibles pueden estar perdiendo parte de su capacidad para representar el verdadero valor económico de una transacción.
El precio mundial de los medicamentos entra en una nueva etapa
La política de Donald Trump busca trasladar parte del ajuste del gasto farmacéutico estadounidense hacia el resto del mercado desarrollado. El acuerdo con Reino Unido demuestra que esa intención ya puede producir cambios concretos fuera de Estados Unidos. La investigación sobre Alemania confirma que el asunto ha escalado desde la política sanitaria hacia la política comercial.
The Lancet aporta ahora una explicación económica particularmente poderosa: para muchos medicamentos, la reducción potencial de los ingresos de Medicare puede ser superior a todo el mercado anual del producto en el país utilizado como referencia.
Ante semejante diferencia de escala, cambiar el comportamiento empresarial resulta racional.
Para Colombia, el reto llega en un momento singular. El país acaba de implementar la Circular 22 de 2026, utiliza una metodología de regulación de precios de medicamentos basada parcialmente en referenciación internacional, acaba de adoptar reliance regulatorio y está retomando inversiones orientadas a investigación y capacidad productiva.
Las piezas empiezan a encontrarse.
El precio de medicamentos en Colombia dependerá cada vez más de comprender qué está ocurriendo fuera de nuestras fronteras, pero la política farmacéutica nacional tendrá que conservar una perspectiva propia sobre acceso, competencia, sostenibilidad y seguridad de abastecimiento.
El precio internacional dejó de ser simplemente una cifra utilizada para alimentar una fórmula regulatoria. Hoy puede influir en qué país recibe primero una innovación, qué descuento acepta un fabricante, dónde se realiza una inversión y qué mercado termina financiando una proporción mayor de la investigación farmacéutica mundial.
Colombia ya participa de esa transformación. Entenderla con anticipación será tan importante como regular el precio que finalmente paguemos.