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Opinión

La salud pública en riesgo en el Plan Nacional de Desarrollo

El pasado 22 de Marzo se dio la aprobación en el primer debate de comisiones económicas conjuntas de Cámara de Representantes y Senado del Plan Nacional de Desarrollo. El gobierno había presentado un documento inicial con 183 artículos, y la noche anterior a la votación introdujo 126 nuevos, más las modificaciones a los previos.

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LA SALUD PÚBLICA EN RIESGO EN EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

El pasado 22 de Marzo se dio la aprobación en el primer debate de comisiones económicas conjuntas de Cámara de Representantes y Senado del Plan Nacional de Desarrollo. El gobierno había presentado un documento inicial con 183 artículos, y la noche anterior a la votación introdujo 126 nuevos, más las modificaciones a los previos. La votación se dio mediante un pupitrazo en la tarde de ese viernes, el quórum del pupitrazo fue completado por los senadores Luis Eduardo Diaz Granados, Arturo Char de Cambio Radical y Mauricio Gómez del Partido liberal, que contrariando la decisión de sus bancadas decidieron aparecer a última hora a dar su aprobación del Plan, incluso sin haberlo leído como lo manifestó públicamente uno de los senadores.

En ese sentido se manifestó el Jefe de la colectividad de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras en su columna del Tiempo, quien dijo que la noche anterior había hablado con uno de los dos senadores de su partido y no le había comentado de su intención de apoyar el Plan de Desarrollo. Este caso pareciera asimilarse al de la Yidis Política y tendrá que ser objeto de investigación si hubo dádivas a los senadores para el logro de este intempestivo apoyo.

En materia de salud el Plan de Desarrollo pupitreado presentó enormes retrocesos. Es evidente que el Gobierno Nacional no acogió las propuestas y recomendaciones que se elaboraron juiciosamente desde organizaciones de la sociedad civil, gremios médicos, pacientes y trabajadores de la salud. El articulado persiste en la ilegalidad de contrariar la ley estatutaria en salud y es notable la presencia de las EPS y los gremios del sector financiero en las medidas que finalmente adoptó el gobierno.

En el artículo 55 se pretendía supeditar las transacciones de las EPS que superen el 10% a un visto bueno del Superintendente de Salud, se había propuesto incluir allí a la Super sociedades, Super de Industria y Comercio, y los conceptos de la Procuraduría y la Contraloría General de la República, contrapesos para blindar el flujo de recursos públicos de la salud. El articulado aprobado no adopta estas medidas básicas anticorrupción y deja estas decisiones al Superintendente de Salud, ni siquiera a la Supersalud como institución, sino que deja estos controles al dedazo de un funcionario. Esto da cuenta con un pobre compromiso del gobierno con la trasparencia del sistema, la falta de controles ahondará la corrupción que ha campeado en el sistema de salud colombiano y dicen combatir.

Pero existen asuntos tan graves como que el articulado aprobado, en la práctica acaba con la red de hospitales públicos, esto implica los hospitales regionales, los hospitales universitarios y los centros de salud que responden por la atención de los colombianos en las zonas dispersas, rurales que corresponden a 22 millones de ciudadanos. En el artículo 56 obliga a los Hospitales Públicos a someterse a planes de saneamiento fiscal y financiero a cargo del Ministerio de Hacienda so pena de ser liquidados. Desconoce abiertamente el principio de rentabilidad social que debe regir a estas instituciones conforme lo expresa la ley estatutaria en salud. Los Hospitales públicos deben ser manejados con trasparencia y rigor administrativo, pero no pueden responder a los principios de rentabilidad financiera, en tanto su objeto misional es la garantía de la atención en salud para la población más vulnerable en el sistema de salud colombiano.

A esto se suma el artículo 129 en el cual se destinan recursos para subsidio a la oferta de los hospitales públicos, es decir, en zonas como el Guainía o el Chocó el hospital debe permanecer abierto las 24 horas del día independiente si haya demanda o no, pero el hospital debe estar disponible y accesible ante una eventual necesidad de la población, por eso su financiación no debe estar dada por la demanda, porque sería inviable, sino que se deben financiar la oferta, lo que se denomina subsidio a la oferta. Este artículo entrega un subsidio a la oferta del 2% de los recursos del sistema general de participación, esta es una cifra pírrica y demagógica de respaldo financiero del Estado a su red pública hospitalaria, pero además legaliza que privados que explotan la infraestructura pública en modalidades de tercerización reciban estos recursos. Para terminar de acabar con los Hospitales Públicos, en el artículo 135 del PND que pupitrearon en el Congreso, el gobierno deja opcional la medida del giro directo, que tenía un carácter obligatorio para el régimen subsidiado y para las EPS que tiene  medidas de vigilancia especial por parte de la Supersalud, es decir, el giro directo era una medida que facilitaba el flujo de recursos desde el fondo público ADRES a las clínicas y hospitales, surgió como una medida de trasparencia por los manejos irregulares de los recursos de la salud de las EPS. Con la eliminación del carácter obligatorio de esta medida se afecta la llegada de recursos de los hospitales aumentando su inviabilidad.

Es notable la influencia de las EPS en revertir esta medida, pues les permite continuar como intermediarios de los recursos de la salud que manejan de manera especulativa en el sector financiero y retrasan todo el flujo de recursos en el sistema. Las EPS reciben el 10% de todos los recursos de la salud solo por existir, es decir, si el sistema moviliza 40 billones de pesos anuales, 4 billones van para el funcionamiento de las EPS en lo que ellos denominan costos administrativos, a esto se suma las ganancias que obtienen por los rendimientos financieros de manejar billonarias sumas en los bancos, y lo que ganan en la integración vertical con los prestadores de salud de su propiedad a quienes le privilegian los giros y tarifas. Es un negocio redondo, en donde no tienen mayor necesidad de aportar capitales propios, porque obtienen casi la totalidad de los recursos del Estado.

El gobierno conoce muy bien esta realidad, no obstante ante la opinión pública manifiestan que el sistema necesita más recursos para su financiación, y la decisión que adoptan en el artículo 113 del PND es la creación de un piso mínimo de protección social, para obligar a la población de más bajos recursos a hacer aportes al sistema además de los impuestos que tributan, la pretensión es que 2,5 millones de colombianos del régimen subsidiado comiencen a hacer más aportes al sistema so pena de no ser atendidos , con esto dicen que recaudarán 1 billón de pesos. Este dato se debe analizar a la luz del artículo 137 en el que crean un sistema de incentivos monetarios para los distintos agentes particulares del sistema, aseguradores EPS, prestadores IPS, en donde se les daría más recursos por cumplir lo que tienen que hacer y dar cuenta de resultados en salud. Es decir, a las EPS se les entrega el 10% de todos los recursos de la salud, pero se les daría más aportes por cumplir con sus obligaciones, mientras se obliga a la población ingresos bajos del país a hacer más aportes al sistema. Esto es Robin Hood, pero al revés, quitarles a los pobres para financiar a los poderosos.

A eso se le debe sumar que el Plan de Desarrollo en contra de la ley estatutaria mantiene la figura del POS y No POS, esto se hace para mantener la rentabilidad económica de las EPS, veamos: El Pos es el conjunto de tecnologías y tratamientos que deben pagarse con la UPC que es el monto per cápita que gira el Estado a la EPS por cada uno de sus afiliados, luego el No Pos debe ser prestado por las EPS pero pueden recobrarlo al Estado, lo que más conviene a las EPS  es que la mayoría de tratamientos estén en el No Pos (Sin cargo a la UPC), para recobrar y además ahorrarse la UPC. La ley estatutaria acabó el Pos y el No Pos, la consecuencia es que el sistema tendría que dar todos los tratamientos y tecnologías dentro de la misma UPC, y lo único que se tendría que pagar con recursos de la nación distintos a los de la UPC son unas exclusiones que define el artículo 15 de la ley estatutaria. Desde el gobierno anterior en cabeza del Ex Ministro Alejandro Gaviria, se generaron artificios mediante actos administrativos para burlar la ley estatutaria y mantener el POS y No POS (Con cargo a la UPC y sin cargo a la UPC) que favorece plenamente la extracción de renta de las EPS. Estas medidas se mantienen en este Plan de Desarrollo, pero además en los artículos correspondientes al acuerdo de punto final, 133 y otros, se carga las deudas del sistema de salud que tiene un déficit promedio de 10 billones de pesos, a todos los colombianos, quienes pagaremos la quiebra del sistema con nuestros impuestos mediante el presupuesto general de la nación. En el acuerdo de punto final que busca saldar las deudas con el sector salud contenido en el articulado del PND se privilegia el pago de deudas del No Pos, sin ningún miramiento ni claridad sobre las zonas grises que siempre han existido entre Pos y No Pos. Se faculta al ADRES para firmar acuerdos de pago con las EPS con cargo a estas tecnologías y tratamientos.

Se descartó la solicitud de priorizar el pago a trabajadores de la salud por las acreencias laborales en el marco de estos acuerdos de pago, dentro de los flujos de recursos de la salud los trabajadores no existen, están invisibilizados en los sistemas de información. No se aceptó que se aumentaran los salarios en medida proporcional al aumento de la UPC, como se le aumentan los pagos a las IPS y a los proveedores, los trabajadores de la salud deberían recibir aumentos progresivos de sus salarios. Esto no ocurre desde hace casi dos décadas, y se lanzan argumentos falaces desde el gobierno para eludir esta discusión. Como expresar que no se puede desde el gobierno dar garantías para privilegiar el pago a trabajadores, porque el Estado no puede girar recursos públicos a particulares, han dicho. Si el estado no puede girar recursos a particulares, no podría girar recursos a las EPS e IPS privadas que constituyen el 90% del sistema de salud en Colombia, que es fundamentalmente un sistema privado.

El Plan Nacional de Desarrollo debe ser aprobado el 7 de mayo por las plenarias del Congreso de la República, el Gobierno tiene unas mayorías exiguas, recientemente se reunieron 40 senadores de los partidos liberal, la U y Cambio Radical, para declarar la necesidad de asumir una agenda propia en el parlamento, al margen del gobierno. Del comportamiento político de estas colectividades sumado a los congresistas de la oposición depende la viabilidad del Plan de Desarrollo. Para la salud de los colombianos, la aprobación de ese plan de Desarrollo representa uno de los más profundos retrocesos en materia del derecho fundamental  a la salud de los colombianos, una ruptura con los avances jurisprudenciales y legales logrados por el Congreso de la Republica, la Corte Constitucional y un abierto desconocimiento del bloque de constitucionalidad y los pactos establecidos por el estado colombiano en materia de derechos humanos. Es esto una profundización de un negocio rentista y extractivista que ha cobrado la vida de millones de colombianos. Estaremos atentos a las decisiones que tome el Congreso de la República y sus mayorías que tendrán que definir si legislan de cara al interés público.

Carolina Corcho Mejía, Médica psiquiatra, Corporación Latinoamericana Sur.

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Nuevos Modelos de Servicios de Salud

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Nuevos modelos de atención en salud

La transformación de la sociedad a través de la digitalización nos ha vuelto ciudadanos globales, de interconexión nativa e información inmediata. Nos hicimos visibles en tiempo real para los demás, estamos compartiendo nuestras vidas en una nube que no vemos pero que todos conocemos.

No juzgo si esto es bueno o malo, simplemente es diferente. Esta transformación social como es apenas obvio ha traído consigo una nueva realidad económica. Hace 20 años empresas como las denominadas “Unicornio” estarían en la quiebra, serían inviables y especialmente incomprendidas. El ciudadano digital de hoy entiende el mundo y su entorno en una forma diferente.

En este escenario, el concepto anacrónico de salud como un producto entregable en cantidades industriales al mundo ha desaparecido. Las comunidades y los individuos hoy saben o deberían saber que la salud es un constructo multidimensional, un recurso autogestionable para hacer frente a la vida misma y no fracasar en el intento. (Jadad, 2012). Este cambio de concepto coloca al paciente y su entorno en el centro de la entrega de servicios de salud.

En resumen, la nueva realidad social y económica, los mercados emergentes y la revolución industrial 4.0 han cambiado la definición de lo que es la atención en salud, de como se entrega la misma y en como esa experiencia debe cambiar.

La salud es un mercado imperfecto (de eso podrían escribirse textos completos), pero el cambio esencial de dicho mercado hoy se centra en la transformación de empresas con enfoque en volumen a empresas con enfoque en valor (esa palabra de la cual todos hablamos, pero nadie sabe definir).

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En el concepto antiguo las empresas basadas en volumen (que siguen siendo muchas de hoy) tenían como eje central un proceso horizontal de asuntos médicos, regulatorios y logísticos para entregar servicios con objetivos de retornos financieros, márgenes amplios y ampliar participación en el mercado. Los innovadores actuales deben generar modelos integrados del sistema del valor mediante la integración de evidencia medica a través de gobierno clínico y toma de decisiones con base en analítica de datos para generar exponencialidad hacia el paciente, hacia sus proveedores y otros stakeholders incluyendo a los pagadores y a la comunidad global.

Es clave además reconocer que estos paradigmas de atención en salud basada en el valor se desarrollaran en un entorno de servicios de salud digital para pacientes digitales en un ambiente virtual e interconectado.

Hoy entonces la proposición de valor se enfoca en los atributos clínicos de un producto versus los de los competidores individuales y colectivos, pero en el futuro las propuestas de valor deberán centrarse en servicios de salud enfocados a la entrega de resultados y en servicios interconectados a través de sensores (“wearables”), redes sociales y soluciones ampliamente disponibles en tiempo real.

Por lo anterior los lideres de salud innovadores deberán: 

  • Clarificar el posicionamiento de su compañía en el mercado de la salud buscando resultados para los pacientes que generen valor para todo el sistema. (El valor se define por el usuario final, no por quien lo busca).
  • Definir las capacidades diferenciales necesarias para lograr dichos objetivos.
  • Crear una empresa de alto desempeño de colaboradores y adquisición y retención del talento. (El talento de hoy posiblemente requiera mayores capacidades blandas que duras)

Bajo esta óptica, los 4 modelos emergentes de negocios en salud de acuerdo a Jeff Elton son:

  • Modelo de Innovadores Lean

Estos innovadores combinan las mejores practicas de producción eficiente especialmente a través de metodologías lean para optimizar su cadena de suministros, crean excelentes estructuras de costo y modelos de operación que están enfocados a la eficiencia y ahorro de desperdicios en su cadena.

  • Modelos de Innovación Centrados en el Paciente

Este modelo se fundamenta en economía asociada a la mejora de los pacientes y de los sistemas de salud lográndolo mediante la integración de toda la cadena de valor con procesos de gobierno clínico. (Es un modelo centrado en los acuerdos entre actores).

  • Modelos Innovadores de Valor

Están centrados en el producto salud, enfocados en terapéutica especializada y en la experiencia de atención del paciente usando tecnologías de apalancamiento y analítica para mejorar resultados. Un ejemplo de este modelo son los centros de cuidado clínico.

  • Modelos de Nueva Salud Digital

Modelos de economía basados en ecosistemas digitales a escala global mediante la aplicación de tecnologías 4.0, dispositivos interconectados e información intercambiable en la nube (cloud health) que pueden cambiar el como y el donde se atiende al paciente.

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Las empresas de salud del futuro (y del presente) posiblemente combinarán estos enfoques para definir las 3 actividades que sus líderes definan. El compromiso del gerente de salud actual es entender estos cambios, prepararse para afrontarlos y generar datos para soportar su creación de valor. 

La pregunta final es obvia: ¿Estamos preparados como actores y/o receptores de la nueva salud en este escenario?

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina

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Urge pensar en salud digital

El conocimiento obtenido en las últimas décadas en ciencias de la vida y en ciencias del comportamiento, más el desarrollo exponencial de herramientas digitales, presionan y cuestionan de manera intensa a la práctica actual de la medicina  y  también a los sistemas y modelos de prestación de servicios de salud. Así mismo, los costos crecientes de las tecnologías  aplicadas a la medicina, alertan acerca de la insostenibilidad, y en el  caso colombiano, de la inviabilidad de nuestro sistema de seguridad social  en salud.

Nuestro sistema  tiene la complejidad intrínseca a cualquier sistema de cualquier parte del planeta, pero es cierto que nuestras particularidades adicionan complejidad. Para fortuna de los ciudadanos colombianos la Constitución protege tanto el derecho individual  mediante la Tutela como el derecho colectivo mediante un plan de beneficios que  incluye casi todas las tecnologías, excepto las contempladas en las excepciones definidas de manera clara. La falta de asignación de recursos suficientes para cumplir con el goce efectivo al derecho fundamental y la escasa voluntad o la carencia de recursos que hace que el gasto de bolsillo sea precario, resulta    en barreras de acceso de tamaños diferentes. Pero cuando digo recursos suficientes, soy consciente que nunca habrá “recursos suficientes”, pues los costos de las innovaciones  en materia de medicamentos superan cualquier posibilidad de pago por parte de las sociedades de bajos y medios ingresos como la nuestra, estableciendo una inequidad creciente entre quienes tienen la capacidad de hacer valer sus derechos, “las víctimas visibles”, que consumen inmensas cantidades de dinero en tratamientos altamente costosos y no siempre efectivos, y los millones de ciudadanos que ven restringido su acceso a los servicios, “víctimas invisibles” , que pudieran beneficiarse de tratamientos de bajo costo y alta efectividad. (1)

La información sobre la que se toman las decisiones tanto en materia de política pública como en la práctica clínica, es  insuficiente. En el mejor de los casos se hace basada en la que provee la literatura científica sobre los estudios controlados  que hacen los investigadores, y que   es aplicable a menos de la mitad de la población, siempre y cuando dichos estudios  estén libres de sesgos de diseño, sesgos estadísticos o conflictos de interés. Sin duda esta información científica es de gran valor si se toma acompañada de información de la vida real, es decir, de los informes de lo que sucede cuando la tecnología se aplica por fuera de los estudios controlados, información de la cual solo disponemos  excepcionalmente, y  claro, que esté en concordancia con los valores y preferencias de los ciudadanos sujetos a recibir la aplicación de dichas tecnologías. Si aceptamos la conclusión de los  ensayos de John P A Ionannidis de Stanford Univesity School of Medicine, debemos asegurarnos de la utilidad clínica en la investigación ídem, dado que, según el autor, la mayoría de los hallazgos de ésta última son falsos (1), y muchos de los hallazgos ciertos resultan  inútiles, siendo que las intervenciones médicas deben y pueden producir un enorme beneficios para la humanidad. (2)

El derecho fundamental a la salud va más allá del propósito de Cobertura Universal  promovido por la Organización Mundial de la Salud OMS y que define como la totalidad de la población recibiendo servicios de salud de  calidad que cubran sus necesidades y sin comprometer sus finanzas personales, pero que dada la escases y finitud de los recursos,  ´la cobertura universal no conlleva todos los servicios posibles, sino un rango aceptable de servicios claves bien alineados con otras metas sociales (3). Hacer concordar  la meta de la cobertura  universal  de la OMS con el derecho constitucional colombiano, es un reto inalcanzable que compromete la viabilidad de nuestro sistema, a menos que se extremen los elementos de autorregulación de los prestadores y usuarios y se fortalezcan los regulatorios por parte del Estado.

Estamos llegando 40 años tarde a la implementación de un modelo de atención primaria en salud, mientras que los países que vienen desde hace década  ejecutándolo, ya están repensándolo, pues las presiones demográficas y epidemiológicas los obligan a reinventarse no solo de desde la aplicación de las herramientas que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación TICs, sino desde la misma concepción del modelo.

El Reino Unido y su National Health System NHS, acaban de publicar el informe “Preparing the healtcare workforce to delivery the digital future” que analiza cómo los desarrollos en genómica, inteligencia artificial, medicina digital y robótica  cambiarán los roles y funciones  del personal en todas las profesiones para lograr una prestación más humana, más segura, de mejor calidad y de mayor productividad. Estamos en un momento de la historia de la medicina donde la convergencia entre el conocimiento del genoma humano  con la aplicación de la inteligencia artificial a la BigData obtenida de biosensores, apps, historia clínica electrónica y demás,   permitirá una medicina personalizada y de precisión, lo cual obliga a pensar en las competencias y calidades que deben tener los profesionales que prestarán los servicios de salud en el próximo futuro y los modelos de atención en los cuales ellos se desenvolverán.

Como ya lo dijo Ghio, el futuro es hoy.  Dada la velocidad en la innovación, ella no nos da tiempo para sentarnos a esperar otros  cuarenta años para aplicar un modelo eficiente. Tal vez lo adecuado sea innovar, describiendo bien nuestra realidad, nuestras barreras, nuestras necesidades y formular los modelos pertinentes, aplicando uno de los condicionantes de la innovación cual es el de fallar, pero fallar rápido y corregir.

Pienso que todo modelo debe partir de un gran involucramiento de ciudadanos y pacientes que los empodere en el interés por su salud y su enfermedad y los convierta en socios efectivos del sistema de salud. De allí que la implementación de Tecnologías de información y comunicación TICs, deberán aplicarse  orientadas hacia el bienestar de las personas y en predecir y prevenir enfermedades cardio-cerebro – vasculares, cáncer, enfermedades pulmonares y mentales. No obstante, los logros individuales del modelo vigente, las barreras de acceso son muchas y muy altas, y la percepción del ciudadano es mala, muy seguramente por la formulación de un  modelo hecho a sus espaldas.

Es bueno decir que la adopción de las TICs debe estar fundamentada en la evidencia del mundo real en cuanto a efectividad clínica, entendida ésta  como la aplicación del mejor conocimiento derivado de la investigación, la experiencia clínica y las preferencias del paciente, con miras a conseguir procesos y resultados óptimos. Pero si queremos más seguridad, más satisfacción y mayor bienestar para el talento humano prestador, es condición necesaria que las TICs liberen tiempo de la prestación para el cuidado directo del enfermo.

Para los expertos de catalyst.nejm.org,  un modelo debe garantizar el acceso, la ayuda para transitar por el sistema, el entendimiento y el manejo de la incertidumbre implícita en la salud y la enfermedad. Se hace entonces indispensable apalancarse en la Analítica y añadiendo valor mediante telemedicina, centros de urgencia, Apps para automanejo de condiciones crónicas y hospitalización en casa. Lo anterior permitirá simplificar, automatizar, reducir la fragmentación en la atención, mejorar la confiabilidad, disminuir ineficiencias, atacar la disfuncionalidad aceptada por tantos, es decir, eliminar lo que no añada valor.

En los últimos dos siglos hemos pasado de los hospitales de caridad para “el buen morir” a hospitales grandes, rentables, costosos, tecnológicos y universales, escribe Jennifer L. Wiler y sus colaboradores. Posiblemente  lo que necesitamos para hoy son  hospitales pequeños, rápidos, costo/efectivos, accesibles, costeables, seguros, personalizados y cercanos al hogar. La clave del éxito en otras industrias ha sido la descentralización, entonces ¿por qué no pensar como pudiera ser en la prestación de servicios de salud?  La propuesta de estos autores es la de desligar los más esencial y básico de los pacientes hospitalizados, del cuidado crítico, aprovechando las Tics para reubicar los recursos en la comunidad, en los hogares y en la nube, para imaginar una prestación de alto valor. (4)

(1)   Daniels N Sabin J. Limits to health care. Philosophy and public affairs. 26(4):303-502

(2)   Ioannidis JPA (2005) Why most published – research findings are false. PLoS Med 2(8): e124.

(3)   Ioannidis JPA (2016) Why Most Clinical – Research Is Not Useful. PLoS Med 13(6): e1002049. doi:10.1371/journal.pmed.1002049

(4)   Making fair choices on the path to universal health coverage. Final report of the WHO Consultative Group on Equity and Universal Health Coverage, © World Health Organization 2014

(5)   catalyst.nejm.org

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Construcción de confianza y generación de valor como estrategias de crecimiento

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante. En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región

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CONSTRUCCION-DE-CONFIANZA-Y-GENERACION-DE-VALOR-COMO-ESTRATEGIAS-DE-CRECIMIENTO

De acuerdo con informes del BID, en América Latina y el Caribe la población está envejeciendo a un ritmo alarmante.  En el 2.015 los mayores de 65 años representaban el 7.2% y se proyecta que para el 2.040 alcance 14.4%, duplicándose así este grupo poblacional en la Región.

Si bien el aumento en la esperanza de vida es positivo, la mayor presencia de enfermedades crónicas aumenta el número de usuarios en situación de vulnerabilidad y esto afecta de manera significativa el desempeño general de los sistemas de salud.

Este escenario en el que hoy estamos inmersos los prestadores de servicios de salud nos genera un gran reto y es cómo lograr mantener poblaciones sanas, hacer diagnósticos más tempranos, prevenir la aparición las enfermedades o su progresión, promover estilos de vida saludable y gestionar las patologías en búsqueda de mejores resultados, todo esto brindando la mejor experiencia en la atención de los usuarios.  Esto solo podemos lograrlo enfocándonos en la cadena de valor de las empresas aseguradoras y prestadoras, interviniéndola para lograr procesos simplificados, colaboradores capacitados y motivados y adoptando tecnologías emergentes (útiles y costo efectivas) que sirvan de soporte a la empresa y de apoyo al usuario en la gestión y cuidado de la salud, solo de esa forma alcanzaremos mejores resultados y aportaremos a la sostenibilidad del sistema.

Colombia en 20 años ha logrado construir un modelo de salud que ha dado resultados admirados por muchos países, como son la cobertura alcanzada en aseguramiento, el reducido gasto de bolsillo, la integralidad del plan de beneficios  que cubre prácticamente todo lo que el ciudadano necesite para tratar su enfermedad, así mismo la reducción en la mortalidad materna e infantil que son algunos indicadores positivos alcanzados y que continúan mejorando.

También es cierto que tenemos aún  cosas por mejorar.  La percepción en la calidad del servicio es baja, existe un alto grado de fragmentación y desarticulación en la atención, lo que significa mayores costos para el sistema que no necesariamente se traducen en mejores resultados en salud, por el contrario, ésta desarticulación genera riesgos para el usuario por perdida de continuidad y pertinencia en la atención, duplicidad en apoyos diagnósticos con exposición a riesgos innecesarios e interacciones medicamentosas de alto riesgo por ejemplo.

Hay actores que deben hacer un mayor esfuerzo para mejorar sus resultados, y el Gobierno ha hecho lo que está a su alcance para que eso se cumpla, ha expedido las normas que se requieren, ha endurecido las condiciones de habilitación para las aseguradoras, así; recientemente el congreso de la República aprobó mayores facultades a la Superintendencia Nacional de Salud y esta empezó a tomar decisiones que seguramente llevarán al sector a reorganizarse, seleccionando indirectamente sólo a los actores que brinden el servicio en las condiciones que la población requiere.

Estamos viendo la llegada al país de capitales extranjeros que están invirtiendo tanto en el aseguramiento como en la prestación, algo que es bueno para el sector toda vez que muchos de los actores necesitan recursos para cumplir las condiciones de patrimonio y capital. Es probable que se genere también la fusión entre algunas aseguradoras que buscan a través de esta figura fortalecerse para continuar en el mercado, a otros el tiempo se les acabará y no alcanzarán a cumplir con los criterios de habilitación establecidos en la normatividad, dejando como única alternativa a la Superintendencia de Salud, la liquidación y redistribución de los afiliados.

La construcción de confianza para mejorar la percepción de los usuarios depende de cada uno de nosotros como actores del sistema, de nuestra manera de relacionarnos;  de una comunicación fluida; transparente; respaldada en los hechos y no en las percepciones; debemos comprometernos a ser cada día mejores, y esforzarnos para innovar y transformarnos, generando valor en cada una de las cosas que hacemos, y logrando que nuestros usuarios encuentren en nosotros entidades en quien confiar cuando se sientan vulnerables; solo así lograremos el fortalecimiento y la supervivencia de un sistema que ha demostrado sus bondades de cara a todos los ciudadanos y frente a los indicadores de salud del país y la región.

En este escenario complejo de cambios e incertidumbre, es importante contar con  entidades como Consultor Salud; que apoyan la integración sectorial, creando escenarios para el fortalecimiento del conocimiento y difusión de la información clave para la toma de decisiones en el nivel estratégico y táctico, alcanzando con estas actividades la influencia necesaria para el mejoramiento continuo, lo cual ha hecho que tanto la empresa como su CIO Carlos Felipe junto a su equipo, se posicionen como un excelente referente en Colombia.

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