El cierre financiero de las EPS en 2025 dejó un deterioro sostenido en los principales indicadores del sistema de aseguramiento en salud. El boletín de Así Vamos en Salud, elaborado con base en los catálogos financieros publicados por la Superintendencia Nacional de Salud, consolidó la información de las entidades que operan en el régimen contributivo, el subsidiado y en ambos regímenes entre 2021 y 2025.
En esa revisión, el conjunto de las EPS reportó un patrimonio negativo de 16,86 billones de pesos, una siniestralidad global de 109 por ciento y un endeudamiento de 1,93 en 2025. El documento también mantuvo una salvedad central para la lectura del cierre, debido a que no se identificó información financiera de Nueva EPS en los catálogos publicados desde el primer trimestre de 2024, lo que limita una visión completa del comportamiento del sistema.
¿Qué dejó el cierre financiero de las EPS en 2025?
EPS Colombia: Insolvencia Estructural al Cierre de 2025
El sistema de aseguramiento en salud cerró 2025 con un patrimonio negativo de $16,86 billones, una siniestralidad del 109% y pérdidas del ejercicio por $6,5 billones. El deterioro ya no es un problema pasajero.
| EPS | Siniestralidad | Afiliados aprox. | Pérdidas aprox. |
|---|---|---|---|
| Sanitas |
113%
|
~6 millones | No reportado en el boletín |
| Famisanar |
113%
|
No reportado | ~$684 mil millones |
| Compensar |
108,2%
|
No reportado | ~$452 mil millones |
| SOS |
110%
|
No reportado | No reportado en el boletín |
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📉El deterioro es estructural, no pasajero En 2021 el sistema todavía registraba un patrimonio positivo cercano a $110 mil millones. Desde 2022, el pasivo empezó a superar al activo y la brecha se amplió de forma acelerada hasta el cierre crítico de 2025, con –$16,86 billones.
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🏛️Las intervenciones estatales no han revertido el deterioro En la mayoría de las EPS intervenidas o vigiladas no se observan señales claras de recuperación estructural. El patrimonio sigue deteriorándose y las pérdidas persisten. En algunos casos se desacelera el ritmo del deterioro, pero no hay reversión del problema de fondo.
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⚠️Liquidar EPS no resuelve el problema estructural La liquidación puede trasladar el déficit a otras entidades o al Estado y generar presión sobre la continuidad de la atención, especialmente cuando se trata de EPS con cientos de miles o millones de afiliados.
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💊El costo médico es el origen del desequilibrio Los gastos de administración se han mantenido en promedio dentro del límite legal (entre 6,2% y 7%). La causa real del déficit es la siniestralidad del 109%: el gasto en salud supera los ingresos del sistema.
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👥Opacidad informativa en Nueva EPS Nueva EPS no reporta a la Superintendencia desde el primer trimestre de 2024, pese a concentrar el 22% de los afiliados a nivel nacional (11,5 millones). Esto impide tener una visión completa del desempeño financiero del total del sistema.
— Así Vamos en Salud, marzo 2026
El deterioro patrimonial se profundizó durante cinco años
La trayectoria consolidada mostró que el pasivo empezó a superar al activo desde 2022. Ese año el sistema registró un patrimonio negativo aproximado de $2,3 billones. En 2023 la cifra se acercó a $5 billones negativos, en 2024 llegó a $9,7 billones y en 2025 cerró en $16,86 billones negativos, en un comportamiento que se describe como una situación de insolvencia estructural.
A esa evolución se sumó un desbalance operativo persistente. Según el documento, por cada $100 en activos las EPS mantenían obligaciones por cerca de $193, mientras los costos médicos y los gastos de administración superaron los ingresos operacionales durante toda la serie revisada. En ese contexto, el sistema reportó déficit operacional en todos los años observados y un resultado del ejercicio que tampoco logró corregirse con ingresos no operacionales.
El régimen contributivo mantuvo pérdidas recurrentes
Dentro del régimen contributivo, el deterioro también se observó de forma sostenida. En 2021, las EPS de este grupo recibieron $29,8 billones para su operación y registraron costos de atención médica por $28,84 billones. Sin embargo, al sumar gastos de administración por $1,78 billones, el resultado operacional cerró con una pérdida de $380 mil millones.
A partir de 2022 la situación empeoró; el resultado operacional fue de -$2,55 billones en 2022, -$2,17 billones en 2023, -$3,9 billones en 2024 y -$3,92 billones en 2025. Entre 2021 y 2025, el costo médico promedio del régimen contributivo fue de 104% frente a los ingresos totales, mientras los gastos de administración representaron en promedio 6,2% de los ingresos operacionales, dentro del límite legal del 10%. En 2021 todavía se registró una utilidad neta de $130 mil millones, pero desde 2022 los ingresos adicionales dejaron de compensar el deterioro operacional.
Las EPS contributivas operaron entre equilibrio limitado y pérdidas altas
En el grupo contributivo, cuatro EPS reportaron siniestralidad inferior al 100%, entre ellas Sura con 99,4% y 5.554.699 afiliados, Salud Total con 97,98% y 5.377.387 afiliados, y Aliansalud con 96,20% y 257.621 afiliados. Aun así, el boletín advirtió que esas entidades operaron con márgenes limitados y cerca del punto de equilibrio.
En el otro extremo, cinco EPS superaron el umbral de 100%. Comfenalco registró 100,4% y 295.594 afiliados. Compensar reportó 108,2% y pérdidas por $452 mil millones. SOS alcanzó 110% y un resultado negativo de $167 mil millones. Famisanar llegó a 113% y pérdidas por $684 mil millones. Sanitas también registró 113%, cerca de 6 millones de afiliados y un resultado del ejercicio negativo aproximado de $1,6 billones.
Las EPS intervenidas del contributivo siguieron en terreno negativo
Entre las EPS intervenidas de este régimen, Famisanar mantuvo una tendencia patrimonial negativa desde 2022 y cerró 2025 con un patrimonio de -$2,8 billones. Además, reportó pérdidas operacionales recurrentes durante todo el periodo, aunque con una reducción de la siniestralidad de 115% a 103% entre 2024 y 2025.
S.O.S. EPS también mostró deterioro patrimonial sostenido, dado que la entidad registró pérdidas operacionales de aproximadamente -$93 mil millones en 2021, -$276 mil millones en 2022, -$145 mil millones en 2023, -$376 mil millones en 2024 y -$78 mil millones en 2025. El mismo boletín ubicó su patrimonio cerca de -$1,1 billones y planteó que su plan de choque debe concentrarse en equilibrio operacional, saneamiento de pasivos y fortalecimiento patrimonial.
El régimen subsidiado mantuvo pérdidas durante toda la serie
El comportamiento del régimen subsidiado siguió la misma tendencia negativa del sistema general. Entre 2021 y 2025, el resultado operacional del grupo pasó de -$1,1 billones a -$2 billones. Al mismo tiempo, el resultado del ejercicio no fue positivo en ningún año del periodo y las pérdidas crecieron de $540 mil millones en 2021 a $1,3 billones en 2025.
En 2025, la información reportada por 12 EPS volvió a mostrar un balance mayoritariamente adverso dentro de este régimen.
- Solo 2 EPS registraron utilidades, por un total conjunto de $9.990 millones.
- Las otras 10 acumularon pérdidas agregadas cercanas a $1,3 billones.
- Las mayores pérdidas correspondieron a Savia Salud con cerca de -$390 mil millones, Emssanar con aproximadamente -$388 mil millones, Asmet Salud con -$217 mil millones, Dusakawi con -$101 mil millones y Capital Salud con -$90 mil millones.
- También reportaron pérdidas Capresoca con -$48 mil millones, AIC con -$33 mil millones, Mallamás con -$28,8 mil millones, Cajacopi con -$21 mil millones y Comfachocó con -$9 mil millones.
La siniestralidad de este grupo reforzó ese mismo patrón. Solo EPS Familiar de Colombia con 99,72% y Anas Wayuu EPSI con 98,35% quedaron por debajo del 100%. Cerca del punto de equilibrio se ubicaron Mallamás con 103,88%, Capital Salud con 103,85%, Comfachocó con 103,48% y Cajacopi con 100,97%. En la franja más alta aparecieron Dusakawi EPSI con 121,39%, Capresoca con 115,07%, Emssanar con 113,04%, Savia Salud con 111,82%, Asmet Salud con 108,31% y AIC EPSI con 105,64%.
Las EPS de ambos regímenes mostraron resultados desiguales
En el grupo de EPS que operan en ambos regímenes, el documento incluyó a Mutual Ser, Coosalud, Fundación Salud Mía y Nueva EPS. Sin embargo, el análisis aclaró que ese balance quedó incompleto por la ausencia de información financiera de Nueva EPS para 2024 y 2025.
Dentro de las entidades con información disponible, Mutual Ser pasó de patrimonios positivos entre 2021 y 2023 a un patrimonio negativo de -$9 mil millones en 2024 y de -$265 mil millones en 2025. Fundación Salud Mía fue la única EPS de este grupo con cifras positivas de forma sostenida, al pasar de un patrimonio de $14 mil millones en 2021 a $21 mil millones en 2025 y un resultado del ejercicio positivo de $960 millones a $3.400 millones en ese mismo lapso.
El caso más pronunciado fue el de Coosalud. La entidad, con 3.363.514 afiliados, pasó de un patrimonio positivo de $331 mil millones en 2022 y $223 mil millones en 2023 a un patrimonio negativo de -$859 mil millones en 2024 y de -$3,7 billones en 2025. A la par, su resultado del ejercicio cambió de utilidades por $124 mil millones en 2022 a pérdidas de -$33 mil millones en 2023, -$1,1 billones en 2024 y -$2,3 billones en 2025.
Nueva EPS siguió sin reporte financiero en los catálogos oficiales
Uno de los puntos reiterados por Así Vamos en Salud fue la ausencia de información financiera de Nueva EPS en los catálogos de la Superintendencia Nacional de Salud desde el primer trimestre de 2024. El documento advirtió que esa ausencia impide conocer el estado financiero de la entidad al cierre de 2025 y limita la lectura completa del sistema.
Esa salvedad tiene un peso mayor por la participación de esta EPS dentro del aseguramiento. Según el boletín, con corte a febrero de 2026 la entidad concentraba 11,5 millones de afiliados, equivalentes al 22% del total nacional.
El desafío de mitigación se concentra en la operación y el saneamiento
El conjunto de resultados sugiere que el problema financiero de las EPS ya no puede abordarse como un desajuste transitorio ni con respuestas uniformes. La diferencia en el comportamiento de las entidades muestra que el sistema requiere medidas diferenciadas según el nivel de deterioro, la capacidad de recuperación y el peso de cada EPS dentro del aseguramiento. En ese contexto, la prioridad no parece estar solo en identificar pérdidas, sino en definir con mayor anticipación qué entidades pueden corregir su operación, cuáles requieren un saneamiento más profundo y cuáles necesitan decisiones estructurales para evitar que el deterioro siga trasladándose a la prestación de servicios.
También queda planteada una necesidad de intervención más oportuna sobre la operación real del sistema. Cuando los desequilibrios se acumulan durante varios años, el margen de maniobra se reduce y las medidas tardías suelen ser más costosas para la red prestadora, para los afiliados y para la estabilidad general del aseguramiento. Por eso, una ruta de mitigación razonable pasa por fortalecer alertas tempranas, exigir planes de recuperación verificables, mejorar el seguimiento sobre liquidez y pasivos, y acelerar decisiones sobre entidades con deterioro persistente antes de que la presión financiera termine afectando con mayor fuerza la continuidad de la atención.
Descargue aquí el Informe completo de Así Vamos en Salud:
