Rara vez el sector salud tiene tanta información anticipada sobre una amenaza. La NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) mantiene activo el estatus de Advertencia de El Niño, con una probabilidad superior al 90% de que el evento alcance intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-27, y una probabilidad cercana al 70% de que termine siendo el episodio más intenso registrado desde 1950. El IDEAM, en clave nacional, el 13 de agosto de 2026, informó de un 90 % de probabilidad de persistencia hasta el primer trimestre de 2027, un 69 % de probabilidad de intensidad muy fuerte en octubre-noviembre-diciembre de 2026 y de 70 % de probabilidad de anomalías superiores a 2 °C entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. Por lo tanto, estamos ante un pronóstico de alta probabilidad que ofrece una ventana excepcional de preparación
El dilema que se está resolviendo en otra mesa que no es salud
El país discute el fenómeno casi exclusivamente en clave energética, y con razón. XM (empresa colombiana que opera el Sistema Interconectado Nacional (SIN) y administra el Mercado de Energía Mayorista (MEM)) proyecta que en la fase más intensa, se dará de diciembre de 2026 a abril de 2027 y en uno de los escenarios sintéticos críticos analizados por la empresa, el nivel agregado del SIN podría descender hasta aproximadamente 20,7 % entre diciembre de 2026 y abril de 2027. Para dimensionar estas cifras, se tiene que el nivel más bajo registrado en el Sistema Interconectado Nacional fue 27%, durante el Niño de 2024, y la bandera roja del operador se activa por debajo de 29%. El escenario proyectado está casi ocho puntos por debajo de cualquier condición en la que el sistema haya operado alguna vez.
Lo anterior pone en la mesa un dilema, que suele plantearse mal, no se trata de una competencia entre el agua para generar electricidad y el agua para consumo humano, ya que el consumo doméstico representa una fracción marginal del volumen embalsado, y los sistemas de abastecimiento urbanos suelen ser distintos de los embalses de generación; pero hay que entender que no tendremos agua suficiente y que encender una central térmica temprano conserva agua, pero encarece la energía. Para El Niño del 2024, el precio en bolsa pasó de alrededor de $350 a un pico superior a $1.000 por kilovatio-hora, y el alza tarifaria residencial llegó a 24,8% en la región Caribe, lo que puede tener un impacto significativo en una temporada más cálida. Si bien la decisión es del Consejo Nacional de Operación, en la CREG, tiene consecuencias sanitarias directas que merecen entrar explícitamente en la deliberación.
Por qué racionar agua es una decisión epidemiológica
Aquí está uno de los hallazgos que debería ordenar la conversación en clave de salud. En Colombia, la precipitación está negativamente correlacionada con el dengue; Muñoz y otros publicaron en Acta Tropica (2021) una correlación de -0,532 a escala nacional y de -0,505 en la región Pacífica, es decir, menos lluvia, más dengue. Lo contrario de lo que dicta la intuición.
Lo anterior se entiende con el estudio de Anyamba y colaboradores publicado en Scientific Reports (2019) sobre los brotes globales asociados al Niño 2015-2016, en donde se evidencia que en condiciones secas, debido al almacenamiento doméstico de agua, se favorece la cría de Aedes aegypti. Además, las temperaturas elevadas acortan el período de incubación extrínseca del virus en el mosquito y aumentan la frecuencia de picadura. Dicho de otro modo, cuando una ciudad o municipio entra en racionamiento y cientos de miles de hogares llenan tanques, baldes y albercas, se favorece la creación de criaderos, por lo tanto, la medida de mitigación puede ser un factor de riesgo.
El punto no es que no deba racionarse; es que la decisión de racionar debería salir acompañada de medidas como la distribución de tapas herméticas y la intensificación del control focal; que son de bajo costo, pero que son más efectivas si se planean antes, no durante.
Tenemos fecha aproximada
El mismo estudio de Muñoz aporta algo poco frecuente en salud pública y son los rezagos medidos. La correlación máxima entre el Índice Oceánico Niño y los casos de dengue ocurre a los 4 meses en la región Pacífica y a los 6 meses en la región Andina, con asociaciones significativas entre los 2 y los 7 meses, denominado como ventana pro-time o tiempo regalado para actuar.
Entonces, si el pico del fenómeno se ubica entre noviembre de 2026 y enero de 2027, es previsible un incremento de dengue en Antioquia, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda y Tolima que podría materializarse aproximadamente entre marzo y julio de 2027. Sin embargo, este no es el único efecto esperado.
El canal silencioso: la seguridad alimentaria infantil
El segundo efecto que es indirecto y por lo tanto, menos visible y más difícil de revertir, es el de la alimentación. El estudio de Anttila-Hughes, Jina y McCord publicado en Nature Communications (2021), en el que se analizaron 1,3 millones de registros antropométricos infantiles en 51 países durante cuatro décadas, encontró que cada grado centígrado de aumento en el índice NINO (3.4) se asocia con un incremento de 0,6 puntos porcentuales en la prevalencia de bajo peso.
En Colombia, esto aterriza en territorios con nombre propio que ya han sido priorizados por la Resolución 0115 de 2026: La Guajira, Chocó y Vichada. Por su parte, Chocó, acaba de sumar la afectación del sismo de magnitud 7,4, con desabastecimiento reportado en el hospital de Quibdó y hospitales del Valle bajo revisión estructural. Por lo tanto, hay un riesgo compuesto, por un lado, la infraestructura de agua y saneamiento comprometida justo antes de que empiece la temporada seca.
Lo que ya está hecho, y lo que falta
El sector no llega desprevenido. El Ministerio de Salud y el INS expidieron el 10 de julio la Circular Externa Conjunta 023 de 2026, con directrices obligatorias para entidades territoriales, EAPB e IPS, en donde se solicita planes de contingencia, vigilancia reforzada de eventos sensibles al clima como: dengue, malaria, chikunguña, Zika, fiebre amarilla, EDA, hepatitis A, cólera, fiebre tifoidea, protección de la calidad del agua y reportes diarios de capacidad hospitalaria. Además, y en línea con el tema de la seguridad alimentaria, se solicita seguimiento explícito a la desnutrición aguda en menores de cinco años. Si bien, es un buen instrumento de vigilancia, le falta el complemento de decisión y de financiamiento, ya que la circular ordena reportar, pero no asigna recursos.
Por último, es importante, señalar cinco cosas prioritarias para los próximos 90 días
- Sentar al sector salud en la mesa energética.
- Pensar en un racionamiento, pero con control vectorial.
- Proyectar el gasto del sector salud para atender El Niño.
- Continuidad operativa hospitalaria, con respaldo eléctrico y reserva de agua.
- Usar la ventana para vacunación y control.
Los estudios convergen en una conclusión de alto valor para la salud pública, y es que una parte del riesgo sanitario asociado con El Niño es anticipable probabilísticamente, y esa anticipación, aunque no permite conocer con certeza cuándo ni dónde ocurrirá cada evento, sí nos ofrece una ventana para fortalecer los procesos de vigilancia, prevención, preparación asistencial y protección de poblaciones vulnerables. Lo que resta es que la información llegue a tiempo a la mesa donde se decide qué hacer.
Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.
Fuentes principales
- Anttila-Hughes, J. K., Jina, A. S. y McCord, G. C. (2021). ENSO impacts child undernutrition in the global tropics. Nature Communications, 12, 5785.
- Anyamba, A. y cols. (2019). Global Disease Outbreaks Associated with the 2015-2016 El Niño Event. Scientific Reports, 9, 1930.
- NOAA / Climate Prediction Center, ENSO Diagnostic Discussion, agosto de 2026.
- IDEAM, boletines de predicción climática, 2026.
- XM, informe de proyección de embalses, 2026.
- Instituto Nacional de Salud, Boletín Epidemiológico Semanal, semana 26 de 2026.
- Ministerio de Salud y Protección Social e INS, Circular Externa Conjunta 023 del 10 de julio de 2026.
- Ministerio de Salud y Protección Social, Resolución 0115 de 2026.
- Muñoz, E., Poveda, G., Arbeláez, M. P. y Vélez, I. D. (2021). Spatiotemporal dynamics of dengue in Colombia in relation to the combined effects of local climate and ENSO. Acta Tropica, 224, 106136.