En Colombia, el sistema de salud está siendo testigo de una transformación radical que podría marcar un antes y un después en el acceso a medicamentos esenciales. La implementación de un modelo de compra directa, destinado a eliminar ineficiencias y democratizar el acceso, promete revolucionar la manera en que los colombianos reciben tratamientos para enfermedades críticas. Este cambio no solo busca reducir costos, sino también rediseñar las dinámicas del mercado farmacéutico, convirtiendo la transparencia y la eficiencia en los nuevos pilares del sistema.
Esta iniciativa surge en un contexto donde la necesidad de equidad y sostenibilidad en el sistema de salud es más urgente que nunca, abriendo la puerta a un futuro en el que la calidad de vida y la atención médica oportuna dejen de ser privilegios y se conviertan en derechos universales. ¿Cómo operará este modelo transformador y cuáles son los desafíos y beneficios que plantea?
En el sistema colombiano, la adquisición de medicamentos ha estado históricamente marcada por la presencia de múltiples intermediarios, desde distribuidores hasta mayoristas. Este esquema, aunque efectivo en ciertas áreas, ha generado ineficiencias significativas, como el encarecimiento de los costos, retrasos en la distribución y desigualdad en el acceso, especialmente en regiones apartadas.
Los medicamentos de alto costo, utilizados en tratamientos para enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer, han sido uno de los mayores retos. Las EPS, limitadas por presupuestos ajustados y por la complejidad de las negociaciones con farmacéuticas, han enfrentado dificultades para garantizar un suministro constante y accesible.
Cómo opera el modelo de compra directa de medicamentos
La operación del modelo de compra directa se fundamenta en la eliminación de intermediarios tradicionales en la cadena de adquisición de medicamentos. Esto significa que las Entidades Promotoras de Salud (EPS), especialmente aquellas bajo intervención como la Nueva EPS, negocian directamente con los laboratorios farmacéuticos para adquirir medicamentos esenciales, priorizando aquellos de alto costo y alta incidencia, como los utilizados en el tratamiento de cáncer, diabetes y enfermedades autoinmunes.
Este sistema operará bajo las siguientes premisas clave:
- Negociación centralizada y directa:
Las EPS identifican las necesidades específicas de medicamentos en función de su población afiliada, considerando patologías prevalentes y tratamientos de alto impacto económico.
Se establecen mesas de negociación directamente con las farmacéuticas, donde el precio es el factor central. Este enfoque busca aprovechar el volumen de compra como herramienta para reducir costos.
- Priorización estratégica de medicamentos:
Inicialmente el modelo se centra en medicamentos de alto costo que representan una carga significativa para el sistema de salud. Se utiliza un enfoque basado en evidencia, priorizando patologías con mayor prevalencia o impacto económico en regiones específicas del país.
- Distribución optimizada:
Una vez adquiridos los medicamentos, se implementan sistemas logísticos eficientes que eliminan cuellos de botella en la distribución. Los pacientes pueden recibir sus medicamentos directamente en sus hogares gracias a servicios de entrega domiciliaria, mejorando la accesibilidad y reduciendo barreras geográficas.
Este enfoque no solo reduce las barreras logísticas, sino que también mejora la adherencia a los tratamientos, especialmente para pacientes con movilidad reducida o que residen en zonas rurales.
- Monitoreo y evaluación de impacto:
Se establecen sistemas de seguimiento para medir la efectividad del modelo, evaluando indicadores como costos, cobertura y satisfacción de los pacientes.
Los datos recopilados se utilizan para ajustar las estrategias y garantizar que los ahorros se traduzcan en beneficios directos para los usuarios del sistema.
Cadena de suministro simplificada
En el modelo tradicional, un medicamento puede pasar por múltiples etapas antes de llegar al paciente:
Fabricante → Distribuidor nacional → Mayorista regional → Farmacia → Paciente.
Con el modelo de compra directa:
Fabricante → EPS → Paciente:
Esta simplificación reduce costos operativos, tiempos de entrega y riesgos de desabastecimiento.
Impacto en el mercado farmacéutico
La compra directa también está transformando la dinámica del mercado farmacéutico en Colombia. Con un mayor enfoque en la competitividad de precios, las farmacéuticas se enfrentan al desafío de ajustar sus márgenes y optimizar sus cadenas de producción para mantenerse relevantes en las negociaciones. Este cambio podría fomentar la innovación en el desarrollo de genéricos y biosimilares, ampliando la oferta de medicamentos asequibles y de alta calidad.
Sin embargo, el éxito de este modelo depende de varios factores: la transparencia en las negociaciones, la capacidad de las EPS para gestionar estas compras de manera eficiente y la supervisión estatal para garantizar que los ahorros generados se traduzcan en beneficios reales para los pacientes.
Beneficios esperados para el sistema de salud
Entre los beneficios proyectados de este modelo se encuentran:
- Reducción de costos: La eliminación de intermediarios y la competencia en precios prometen un ahorro significativo para el sistema de salud.
- Mayor equidad en el acceso: La priorización de territorios vulnerables y poblaciones con mayores necesidades garantizará un impacto más directo y medible.
- Mejoras en la adherencia al tratamiento: La entrega domiciliaria y la disponibilidad constante de medicamentos evitarán interrupciones en los tratamientos.
- Transparencia en el sistema: Con menores actores en la cadena de suministro, será más fácil rastrear el uso y destino de los recursos.
A pesar de su potencial, este nuevo modelo enfrenta desafíos importantes. La transición requiere una planificación detallada para evitar interrupciones en el suministro de medicamentos. Asimismo, es fundamental establecer mecanismos de control y monitoreo que garanticen la calidad y seguridad de los tratamientos adquiridos.
El apoyo del gobierno, la colaboración entre EPS y farmacéuticas, y la participación activa de los pacientes serán cruciales para consolidar este modelo como un pilar del sistema de salud colombiano.
La compra directa de medicamentos representa un paso audaz hacia un sistema de salud más eficiente, accesible y equitativo. Este paradigma no solo responde a los problemas históricos del sistema, sino que también sienta las bases para un futuro más sostenible y centrado en las necesidades de los pacientes. Con la implementación adecuada y un enfoque en la transparencia, Colombia podría convertirse en un referente regional en la gestión de medicamentos y en la lucha por garantizar el derecho a la salud.
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