En la XI Conferencia de las Partes del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (COP11), Colombia asumió una postura explícita en defensa de la salud pública y la protección ambiental. La delegación oficial, encabezada por el embajador Gustavo Gallón Giraldo, representante permanente ante las Naciones Unidas en Ginebra, intervino en diversas sesiones para respaldar medidas más estrictas contra el tabaco, los nuevos productos emergentes y la interferencia de la industria tabacalera, alineando este posicionamiento con la Ley 2354 de 2024 y con un compromiso declarado con un futuro libre de tabaco.
Una delegación con mandato de salud pública y transparencia
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia participó en la COP11 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco en representación de las entidades nacionales y del mecanismo informal de la Mesa Interinstitucional para el Control del Tabaco. Esta participación respondió a un mandato interinstitucional orientado a reforzar las políticas de control del tabaco desde un enfoque de salud pública y protección del ambiente.
Durante el encuentro, la delegación colombiana, encabezada por el embajador y representante permanente de Colombia ante las Naciones Unidas en Ginebra, Gustavo Gallón Giraldo, intervino en diversas sesiones con posiciones firmes en defensa de la salud pública, la protección ambiental y la transparencia frente a la interferencia de la industria tabacalera. El papel de la delegación fue el de proyectar una postura coherente con los avances internos del país y con la necesidad de blindar las decisiones sanitarias frente a intereses comerciales.



“Planeta sano, futuro sano”: protección de niños, jóvenes y del ambiente
La COP11 abrió con el debate general “Planeta sano, futuro sano”, espacio en el que Colombia reiteró la necesidad de fortalecer las políticas integrales de control del tabaco. En este escenario, el país subrayó que el control del tabaco debe ir más allá de la reducción del consumo y abarcar la protección de grupos poblacionales especialmente vulnerables, como niños, niñas y jóvenes, frente a los nuevos productos emergentes.
La delegación colombiana también llamó la atención sobre los impactos ambientales del ciclo del tabaco, incluidos los filtros plásticos de un solo uso. Este señalamiento articuló la discusión sanitaria con la agenda ambiental, al evidenciar que el tabaco genera una huella que trasciende el daño individual y se extiende al entorno, desde la producción hasta la disposición de los residuos.
En el mismo marco, Colombia destacó la promulgación de la Ley 2354 de 2024 y los avances en sanciones administrativas por publicidad engañosa. Con esta referencia, el país mostró que la defensa de la salud pública en el ámbito internacional está respaldada por decisiones concretas en el plano normativo interno, especialmente en la regulación de la información dirigida a los consumidores y en el control de mensajes que puedan inducir a error sobre los riesgos asociados al tabaco y a los productos emergentes.
Medidas Prospectivas y responsabilidad: actualización normativa y derechos humanos
Colombia respaldó de manera explícita las Medidas Prospectivas, al considerar que permiten actualizar las políticas nacionales frente a los nuevos desafíos sanitarios y sociales, en coherencia con la legislación interna. Este apoyo muestra la intención del país de aprovechar el marco del Convenio para mantener sus políticas en constante ajuste frente a la dinámica del mercado, los cambios tecnológicos y la aparición de nuevos productos de tabaco y nicotina.
En el debate sobre Responsabilidad, ligado al Artículo 19 del Convenio Marco, la delegación colombiana subrayó la importancia de robustecer los mecanismos jurídicos y armonizarlos con el derecho internacional de los derechos humanos. Esta posición resalta que la responsabilidad no se limita a un plano administrativo, sino que se vincula directamente con la obligación de los Estados de proteger el derecho a la salud.
Al enfatizar la necesidad de fortalecer estos mecanismos, Colombia envió un mensaje claro sobre la relevancia de contar con herramientas legales que respondan de manera efectiva a los daños derivados del tabaco y de los nuevos productos emergentes, y que sean consistentes con los estándares internacionales en materia de derechos humanos.
Artículo 18: salud y ambiente en un mismo eje regulatorio
En la discusión sobre Protección del Medio Ambiente, correspondiente al Artículo 18 del Convenio Marco, Colombia resaltó la relación estrecha entre salud y ambiente. Esta perspectiva integradora reafirmó que el control del tabaco no puede abordarse de manera aislada, sino que debe considerar los efectos acumulados en los ecosistemas y en la calidad de vida de la población.
El país apoyó la inclusión de los impactos de los cigarrillos electrónicos, baterías y residuos plásticos en el análisis regulatorio. De esta forma, la delegación colombiana impulsó que los dispositivos electrónicos y sus componentes sean tenidos en cuenta dentro de las decisiones sobre protección ambiental, reconociendo que la transición hacia nuevos productos también implica nuevos desafíos en términos de residuos y contaminación.
Este enfoque refuerza la idea de que las medidas adoptadas en el marco del Convenio deben responder a un ciclo completo de impactos, desde el diseño y comercialización de los productos hasta su consumo y disposición final, incluyendo los residuos electrónicos y plásticos que generan.
Rechazo al discurso de “reducción de daños” como justificante comercial
Otro punto clave de la intervención colombiana se centró en la protección frente al discurso de “reducción de daños”. En este apartado, el país advirtió que este enfoque no puede emplearse para justificar la promoción de dispositivos electrónicos ni para reemplazar las medidas de protección de la salud pública.
La delegación subrayó que el discurso de reducción de daños no debe convertirse en una herramienta para debilitar las medidas integrales de control del tabaco ni para legitimar estrategias comerciales que puedan aumentar la exposición de la población, especialmente de niños y jóvenes, a productos con riesgo para la salud.
En coherencia con esta postura, Colombia respaldó el proyecto de decisión que invita a desestimar narrativas comerciales presentadas como si fueran de salud pública. Este respaldo destaca la necesidad de distinguir entre argumentos basados en evidencia científica y discursos orientados a promover productos, y de proteger los espacios de decisión pública frente a ese tipo de interferencias.
Decisiones de la COP11 y compromiso de Colombia con un futuro libre de tabaco
Entre los principales resultados, la COP11 adoptó decisiones sobre medidas prospectivas, responsabilidad, protección ambiental y movilización de recursos. Estas decisiones establecen orientaciones para que los países refuercen sus políticas de control del tabaco y adapten sus marcos regulatorios a los nuevos escenarios sanitarios, sociales y ambientales.
En este contexto, Colombia reafirmó su compromiso con un futuro libre de tabaco y con el fortalecimiento de la implementación del Convenio, desde una perspectiva de salud pública, equidad, sostenibilidad y protección ambiental. Este compromiso sintetiza la línea de trabajo expuesta por la delegación: una defensa integral que vincula control del tabaco, protección de grupos vulnerables, responsabilidad jurídica, gestión ambiental y resistencia a la interferencia de la industria.