CAB-LA: La nueva frontera en la prevención del VIH, según las recientes directrices de la OMS

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En un hito para la prevención del VIH, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido directrices innovadoras sobre el uso de Cabotegravir inyectable de liberación prolongada (CAB-LA). Este medicamento, perteneciente a la clase de inhibidores de la integrasa del VIH, se posiciona como una opción adicional para aquellos con un riesgo significativo de infección. Descubre cómo estas directrices, con el ambicioso objetivo de alcanzar el 95% de prevención del VIH para 2025, marcan un paso crucial en la estrategia global de lucha contra esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer las directrices sobre el uso de cabotegravir para la prevención de VIH. Este medicamento pertenece a una clase de medicamentos llamados inhibidores de la integrasa del VIH y su acción consiste en disminuir la cantidad de VIH en la sangre.

Estas directrices tienen como propósito para el 2025 garantizar que el 95% de las personas en riesgo de contraer esta enfermedad tengan acceso a las opciones de prevención de VIH. De hecho, la OMS recomendó la PrEP oral en 2015 para las personas con riesgo significativo de contraer VIH y, en 2021, sugirió el uso del anillo vaginal de dapivirina (DVR) para mujeres cisgénero con riesgo a contraer esta enfermedad, pero aún no hay ningún país que haya comenzado a proporcionar el DVR en su programa nacional.

De esta manera, la OMS ha dado una nueva recomendación para la prevención de VIH. Se trata del uso de cabotegravir inyectable de acción prolongada (CAB-LA), como una opción de prevención adicional para las personas con un riesgo significativo de infección por el VIH, como parte de los enfoques de prevención combinados.

Recomendaciones de la OMS sobre el uso de cabotegravir

Según lo estipulado por la OMS, se propone que el cabotegravir inyectable de acción prolongada (CAB-LA) sea ofrecido como una opción adicional, complementando otras formas de profilaxis previa a la exposición (PrEP) como la PrEP oral y el anillo vaginal de dapivirina (DVR).

Hasta ahora, el CAB-LA se ha proporcionado de manera limitada, principalmente en ensayos clínicos, en áreas geográficas específicas y en grupos poblacionales particulares. De esta manera, la directriz aborda la necesidad de investigaciones operativas para cerrar brechas en investigación y aplicación, brindando fundamentos para tomar decisiones exitosas sobre la implementación y expansión del uso del CAB-LA.

Se destaca la importancia de la participación plena de las comunidades interesadas desde el inicio hasta la aplicación de estas investigaciones operativas y servicios. Así las cosas, los países que planifiquen la introducción de este medicamento, deben incluir las estrategias de uso de pruebas del VIH para su inicio y para la continuación, así como modelos de prestación de servicios que incluyan la prestación de servicios diferenciados para maximizar la accesibilidad y la aceptabilidad, y actividades para crear concienciación y demanda, junto con capacitaciones y apoyo a los proveedores.

Por otra parte, la OMS enfatiza la necesidad de investigaciones operacionales para evaluar la implementación del CAB-LA, especialmente para grupos clave como trabajadores sexuales, personas que consumen drogas, personas trans y de género diverso, así como adolescentes.

Dada la novedad de la profilaxis previa a la exposición (PrEP), se requiere investigación en áreas prioritarias como estrategias de pruebas, resistencia a medicamentos, seguridad durante el embarazo y lactancia, modelos de prestación de servicios, impacto a nivel poblacional y relación costo-efectividad. Este conjunto de investigaciones respalda la inclusión del CAB-LA como parte de servicios diferenciados para la prevención del VIH.

Indicaciones sobre las pruebas de detección del VIH para el uso del CAB-LA

  • Es crucial que los programas elijan estrategias y algoritmos de pruebas de detección que faciliten el acceso al cabotegravir inyectable de acción prolongada (CAB-LA) en aquellas personas donde pueda tener el mayor efecto beneficioso.
  • Los programas pueden emplear estrategias y algoritmos nacionales actuales de pruebas de detección del VIH, utilizando una combinación de pruebas rápidas y ensayos enzimáticos, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Algunos países y programas pueden incorporar la ampliación de antígenos nucleares (AAN) cuando sea viable, además del algoritmo nacional, especialmente al inicio y antes de la exposición a medicamentos antirretrovirales (ARV). La implementación de la AAN debe contar con los ensayos necesarios, recursos, aprobaciones regulatorias y una estrategia clara para manejar resultados discrepantes y confirmar la infección por el VIH antes de iniciar el tratamiento antirretroviral (TAR) de por vida.
  • Los países deben evaluar la viabilidad de utilizar la AAN antes y durante la administración del CAB-LA. Aunque puede prevenir algunos casos de farmacorresistencia, es esencial considerar la viabilidad y la incertidumbre sobre el impacto de estas mutaciones en el tratamiento antirretroviral posterior.
  • Un seguimiento continuo de la implementación es esencial para optimizar los enfoques de pruebas de detección del VIH en el contexto del uso del CAB-LA.

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