En medio de la presión que enfrentan los servicios de urgencias, hospitalización y atención de mediana y alta En medio de la presión que enfrentan los servicios de urgencias, hospitalización y atención de mediana y alta complejidad en Bogotá, el flujo de recursos hacia la red pública vuelve a ubicarse en el centro de la discusión sectorial. La cartera de varias EPS con las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud de la capital alcanzó los $417.189 millones con corte a abril de 2026, un aumento del 142% frente a 2023 que eleva las alertas sobre la sostenibilidad financiera de los hospitales públicos distritales.
La Secretaría Distrital de Salud puso la situación en conocimiento de la Superintendencia Nacional de Salud, dirigida por Daniel Quintero Calle, y pidió gestión sobre las EAPB que han incrementado sus obligaciones con las subredes, en especial aquellas bajo intervención, vigilancia especial o medidas administrativas. La preocupación central está en que el crecimiento de la cartera no solo afecta los balances institucionales, sino la capacidad de operación de una red que concentra una parte sustancial de la respuesta asistencial en la ciudad.
La situación de nuestras subredes de salud en @Bogota, se torna cada día más compleja por la falta de pagos por parte de las EPS intervenidas. A 30 de Abril la deuda suma 417 mil millones de pesos.
— Gerson Bermont (@Gerson_bermont) June 24, 2026
Estamos soportando la atención de sus usuarios y los pagos no llegan ni a un 30%… pic.twitter.com/GaY5hIEtjf
La cartera aumenta y presiona la liquidez hospitalaria
Las cifras muestran un deterioro progresivo en la oportunidad de pago. En 2023, la cartera total reportada era de $172.475 millones; en 2024 subió a $220.518 millones; en 2025 llegó a $349.385 millones, y para abril de 2026 alcanzó los $417.189 millones. La tendencia confirma que el problema no corresponde a un rezago puntual, sino a una acumulación sostenida de obligaciones con impacto directo sobre la planeación financiera de las subredes.
El caso de mayor variación porcentual corresponde a Nueva EPS, cuya cartera creció 282% entre 2023 y abril de 2026. También se registran incrementos relevantes en Proteger EPS, Capresoca, Famisanar, Dusakawi EPSI, Asmet Salud y Coosalud. En valores absolutos, Nueva EPS y Famisanar concentran los saldos más altos al último corte, lo que las ubica en el centro de la alerta financiera del Distrito.
Radiografía de la cartera por EPS
Cifras en millones de pesos.
| EPS | 2023 | 2024 | 2025 | Abril 2026 | Variación 2023-2026 |
|---|---|---|---|---|---|
| Famisanar | 54.641 | 66.438 | 95.970 | 115.332 | 111% |
| Nueva EPS | 38.353 | 57.186 | 112.995 | 146.323 | 282% |
| Coosalud | 36.085 | 34.646 | 58.267 | 66.347 | 84% |
| Proteger EPS* | 18.403 | 32.430 | 44.247 | 48.054 | 161% |
| Capresoca | 5.875 | 7.611 | 11.354 | 12.719 | 116% |
| Asmet Salud | 7.662 | 9.776 | 12.859 | 14.312 | 87% |
| Savia Salud** | 5.346 | 5.499 | 7.036 | 6.680 | 25% |
| Emssanar | 4.981 | 5.756 | 5.062 | 5.532 | 11% |
| Dusakawi EPSI* | 782 | 829 | 1.252 | 1.523 | 95% |
| SOS | 347 | 347 | 343 | 367 | 6% |
| Total | 172.475 | 220.518 | 349.385 | 417.189 | 142% |
* En programa de recuperación y vigilancia especial.
** Aunque actualmente no se encuentra en intervención forzosa para administrar, fue incluida por el incremento de cartera durante la medida.
Fuente técnica referida: Circular 008 SISS ESE.
¿Qué EPS quedaron bajo la lupa por acuerdos de pago incompletos?
Durante las mesas adelantadas en mayo de 2026 se identificó que varias EAPB no suscribieron acuerdos de pago por la totalidad de sus obligaciones con las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud. En ese grupo aparecen Aliansalud, Asmet Salud, Capital Salud, Compensar, Coosalud, Emssanar, SOS, Famisanar, Mallamas, Mutual Ser, Nueva EPS, Pijaos, Proteger EPS, Salud Total, Sanitas, Savia Salud y Suramericana.
La falta de acuerdos completos limita el avance del saneamiento de cartera y reduce la oportunidad en el ingreso de recursos a la red pública. El punto adquiere mayor relevancia porque varias de las entidades mencionadas están sometidas a intervención, vigilancia especial o medidas administrativas, lo que exige un seguimiento más estrecho sobre el cumplimiento de sus compromisos con los prestadores.
Impactos operativos para la red pública
- Menor liquidez institucional: las subredes enfrentan más restricciones para financiar la operación diaria y cumplir obligaciones corrientes.
- Presión sobre talento humano y proveedores: los retrasos en el pago pueden afectar la contratación, la continuidad de servicios tercerizados y la respuesta de la cadena de suministros.
- Riesgo en insumos y tecnología: una recuperación lenta de cartera reduce el margen para adquirir medicamentos, dispositivos médicos, equipos y mantenimiento biomédico.
- Mayor tensión en servicios críticos: urgencias, hospitalización y atención de mediana y alta complejidad dependen de disponibilidad permanente de personal, camas, insumos y capacidad resolutiva.
- Demoras en referencia y contrarreferencia: las barreras financieras y administrativas pueden afectar los traslados y la continuidad de la atención entre instituciones.
- Efecto sobre la red prestadora privada: las dificultades de pago también pueden incidir en cierres de servicios o reducción de capacidad en IPS privadas, con posible traslado de demanda hacia la red pública.
¿Por qué el recaudo real afecta el presupuesto de las subredes?
El problema financiero no se reduce a una cuenta por cobrar. En las subredes públicas, el recaudo efectivo incide sobre la capacidad presupuestal, debido a que las adiciones presupuestales pueden realizarse sobre la base de los recursos efectivamente recaudados, conforme al artículo 17 de la Ley 1797 de 2016, modificado por el artículo 128 de la Ley 1940 de 2018.
En la práctica, cuando la cartera crece y los recursos no ingresan, las subredes tienen menos margen para ajustar su presupuesto, sostener el funcionamiento institucional y responder a la demanda asistencial. Por eso, el deterioro del pago termina convirtiéndose en un riesgo operativo: afecta la programación financiera, limita la reposición de capacidades y reduce la flexibilidad para enfrentar picos de ocupación o necesidades imprevistas en la prestación.
El incumplimiento de compromisos mantiene abierta la alerta
Las mesas de concertación convocadas por la Superintendencia Nacional de Salud habían dejado compromisos asociados a la ampliación de la contratación de servicios y al mejoramiento del giro de recursos por parte de las EAPB. Sin embargo, el comportamiento de la cartera muestra que esos avances no han sido suficientes para contener el crecimiento de las obligaciones pendientes.
La administración distrital ya había advertido esta situación mediante reportes periódicos y radicados remitidos en enero, mayo y agosto de 2025, así como en mayo de 2026. También se han identificado incumplimientos en espacios de conciliación de cuentas entre EAPB e IPS, en el marco de la Circular 030 de 2013 y de auditorías GAUDI. El seguimiento acumulado muestra que la dificultad no es nueva y que el cumplimiento efectivo de los acuerdos sigue siendo el punto crítico.
Impacto sectorial: una señal para la sostenibilidad de la red prestadora
El caso de Bogotá refleja una tensión más amplia del sistema de salud: la distancia entre la prestación efectiva de servicios y la oportunidad en el pago a los prestadores. Cuando esa brecha se amplía, los hospitales deben mantener camas, talento humano, insumos y servicios abiertos, mientras los ingresos esperados no llegan al ritmo requerido. Esa presión puede afectar tanto la estabilidad financiera institucional como la capacidad real de respuesta ante la demanda de los usuarios.
La situación también puede profundizar la congestión de la red. Si las IPS privadas reducen servicios por dificultades de pago, una parte de esa demanda puede desplazarse hacia los hospitales públicos. En una ciudad que funciona como centro de referencia para Bogotá y otros territorios, ese traslado aumenta la presión sobre servicios críticos y puede deteriorar la oportunidad de atención. Por eso, la cartera no es solo un indicador financiero: es una señal temprana sobre el equilibrio operativo del sistema prestador.
Puntos críticos para contener el deterioro del flujo de recursos
Más que una respuesta aislada, el escenario exige una gestión coordinada entre aseguradores, prestadores, Distrito y Superintendencia Nacional de Salud. La prioridad está en evitar que el incumplimiento de pagos siga trasladándose a la operación asistencial y que los acuerdos alcanzados en mesas técnicas pierdan efecto por falta de ejecución.
- Acuerdos con trazabilidad: las EAPB con mayor crecimiento de cartera requieren cronogramas verificables, con montos, fechas, responsables y seguimiento periódico.
- Control diferencial sobre entidades bajo medida: las EPS intervenidas o en vigilancia especial necesitan una ruta de cumplimiento más estricta por su impacto sobre la red pública.
- Conciliación efectiva de cuentas: la depuración de saldos, la resolución de glosas y el reconocimiento de obligaciones deben traducirse en pagos reales.
- Protección de servicios críticos: urgencias, hospitalización, referencia, contrarreferencia y alta complejidad requieren seguimiento especial por su efecto directo en la continuidad asistencial.
- Alertas tempranas en las subredes: el monitoreo de insumos, talento humano, ocupación hospitalaria y tiempos de respuesta puede anticipar riesgos operativos.
- Seguimiento institucional a los compromisos: la gestión de la Supersalud y del Distrito debe enfocarse en que los acuerdos no se queden en mesas de trabajo, sino que mejoren el flujo efectivo de recursos.
Bogotá insiste en acciones de la Supersalud
La solicitud a la Superintendencia Nacional de Salud busca que las EPS con mayor crecimiento de cartera cumplan los compromisos asumidos en las mesas de concertación, especialmente en contratación y giro de recursos. Para Bogotá, el problema ya no se limita al saneamiento contable de obligaciones pendientes: la acumulación de cartera está presionando la liquidez de las subredes, limita su capacidad presupuestal y puede afectar la continuidad, oportunidad y calidad de la atención.
Aunque la Secretaría Distrital de Salud ha acompañado a la red pública en acciones para optimizar urgencias, hospitalización y superar barreras administrativas, el flujo efectivo de recursos sigue siendo el punto crítico para sostener la operación hospitalaria en la capital.


