La construcción de una ruta materno perinatal intercultural en Atlántico comenzó a tomar forma como parte de una apuesta institucional por mejorar la atención a madres, recién nacidos y niños desde un enfoque territorial, sociocultural y diferencial. La iniciativa, liderada por la Secretaría de Salud departamental, busca integrar la medicina ancestral a la Ruta Integral de Atención Materno Perinatal dentro de los planes de Aceleración para la Reducción de la Mortalidad Materna (PAREMM) y de Reducción de la Mortalidad Infantil (PRMI) 2026.
El proceso fue presentado en Barranquilla el 5 de abril de 2026 como un ejercicio de “Diálogo de Saberes” entre líderes indígenas, autoridades locales, gerentes de EPS, directivos de hospitales públicos y equipos técnicos de salud. Este espacio buscó propiciar una construcción colectiva en la que la medicina occidental dialogue de forma horizontal con los conocimientos tradicionales, con el propósito de avanzar hacia un modelo de atención más humano, pertinente y respetuoso de la espiritualidad y del territorio.
Ruta materno perinatal con enfoque sociocultural y territorial
Uno de los principales resultados de la jornada fue la definición de bases para estructurar una ruta materno-perinatal con adaptabilidad sociocultural, en cumplimiento de la Resolución 047 de 2022 del Ministerio de Salud y Protección Social. Esta hoja de trabajo impacta directamente a comunidades indígenas asentadas en Puerto Colombia, Tubará, Soledad, Malambo, Baranoa, Usiacurí y Galapa, municipios donde el departamento concentra parte de esta estrategia de articulación sanitaria.
La orientación del proceso no se limita a incorporar componentes simbólicos o culturales al modelo de atención. En términos operativos, plantea la necesidad de ajustar la prestación de servicios para responder a las particularidades de las gestantes indígenas, sus familias y sus comunidades. Desde esa perspectiva, la ruta propuesta pretende consolidar una atención materno-perinatal que reconozca prácticas, creencias y decisiones colectivas asociadas al embarazo, el parto y el nacimiento, sin apartarse de la coordinación institucional con aseguradores y prestadores.
José Palacio, profesional de apoyo del Programa de Maternidad Segura, explicó que el propósito central de estos diálogos es “articular de forma horizontal los conocimientos de nuestros pueblos originarios con la medicina occidental”. El funcionario, que acompaña el proceso desde 2025, señaló además que entre los retos identificados están el fortalecimiento de la participación indígena en los equipos básicos de salud y la adecuación de la infraestructura hospitalaria para garantizar partos con enfoque diferencial.
Los retos que deja el diálogo con las comunidades indígenas
El componente más relevante de esta estrategia es que convierte las inquietudes de las comunidades en compromisos concretos para las instituciones del sistema. Entre esos compromisos se encuentran garantizar atención con enfoque diferencial, incluir gestores sociales indígenas en los equipos básicos de salud y mejorar el registro étnico de los usuarios en el sistema. La meta es que la ruta materno perinatal no sea una formulación general, sino una herramienta coordinada desde los territorios y construida con base en barreras reales de acceso y atención.
Desde la visión de las comunidades, el proceso fue valorado como un avance significativo, especialmente porque podría abrir la puerta a un diagnóstico más preciso de problemas estructurales que todavía no han sido resueltos. Edwin Barraza, asesor de la comunidad Kaamash-Hu en Malambo, destacó la importancia de la articulación entre entidades públicas y privadas para alcanzar acuerdos que respondan a las realidades culturales del territorio.
En la misma línea, Jacqueline Blanco, cabildante y coordinadora de salud de la etnia Mokaná, anunció que las comunidades presentarán próximamente una propuesta de ruta materna construida desde su propia cosmovisión, la cual servirá como insumo para la siguiente fase del proceso.
Este punto es especialmente relevante para la política pública local, porque evidencia que la estrategia no se limitará a una intervención institucional descendente. Por el contrario, la siguiente etapa incorporará una propuesta elaborada por las propias comunidades, lo que podría fortalecer la legitimidad del modelo y facilitar su implementación en los servicios de salud del departamento.
PAREMM 2026: seis líneas estratégicas para intervenir el riesgo materno
La ruta intercultural se inscribe en las seis líneas estratégicas del PAREMM 2026, un plan que concentra acciones específicas para reducir la mortalidad materna en el departamento. Estas líneas incluyen el fortalecimiento de la autonomía sexual y reproductiva, la búsqueda activa de gestantes, la articulación efectiva entre aseguradores y prestadores, la evaluación de la capacidad de respuesta ante emergencias obstétricas mediante el instrumento ISABEL, el desarrollo de estrategias de comunicación con enfoque territorial y el seguimiento riguroso a la cohorte de gestantes.
La inclusión de estos componentes sugiere que la intervención departamental busca combinar prevención, identificación temprana del riesgo, capacidad resolutiva y seguimiento continuo. En ese marco, la incorporación del enfoque intercultural no aparece como una acción aislada, sino como un elemento transversal dentro de una estrategia más amplia de salud pública orientada a la reducción de eventos evitables en gestantes.
PRMI y SISPI: la articulación con la reducción de la mortalidad infantil
De manera paralela, esta iniciativa también se articula con el Plan de Reducción de la Mortalidad Infantil (PRMI), una estrategia que busca disminuir las muertes evitables en menores de cinco años, con énfasis en el primer año de vida. El PRMI contempla acciones integrales desde el control prenatal hasta el seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil. Además, prioriza la atención materna segura, el parto en condiciones adecuadas, la promoción de la lactancia materna, la vacunación y el manejo oportuno de enfermedades prevalentes como infecciones respiratorias y desnutrición.
La Secretaría de Salud viene priorizando siete ejes críticos que abarcan desde la integración del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI) hasta la incorporación de enfoques diferenciales en discapacidad y determinantes sociales. Ese énfasis permite interpretar la estrategia no solo como una intervención clínica o asistencial, sino como un intento por consolidar un modelo de atención más equitativo, sensible a las brechas sociales y a la diversidad étnica del departamento.
Un modelo de atención que parte del territorio
La iniciativa impulsada en Atlántico muestra una línea de acción clara: la reducción de la mortalidad materna e infantil requiere intervenciones institucionales, pero también legitimidad cultural, adaptación territorial y participación comunitaria. Bajo esa premisa, la Gobernación plantea que la transformación del sistema de salud debe construirse desde los territorios y con las comunidades, especialmente cuando se trata de proteger la vida de las madres y de los recién nacidos en contextos históricamente atravesados por barreras de acceso y por diferencias culturales en la atención.

