Siete millones de colombianos enfrentan riesgo cardiovascular: avance, brechas y prioridades de gestión para 2026

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Más de 7 millones de colombianos viven con factores de alto riesgo cardiovascular en 2026. La coexistencia de enfermedades y el bajo control en indicadores clave demandan nuevas estrategias de gestión clínica y administrativa.
Siete millones de colombianos enfrentan riesgo cardiovascular: avance, brechas y prioridades de gestión para 2026

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El Día Mundial del Corazón 2026 vuelve a situar a las enfermedades cardiovasculares como eje de atención sanitaria en Colombia. El boletín especial de la Cuenta de Alto Costo presenta una radiografía actualizada del riesgo cardiovascular, los logros y los desafíos pendientes, revelando que más de siete millones de personas en el país viven con condiciones que elevan su riesgo y que los niveles de control clínico distan de las metas internacionales y nacionales.

Día Mundial del Corazón 2026: el riesgo cardiovascular en números

Según el reporte 2025 de la Cuenta de Alto Costo, en Colombia 7.074.181 personas presentan al menos una de las tres condiciones determinantes del riesgo cardiovascular: hipertensión arterial (HTA), diabetes mellitus tipo 2 (DM) o enfermedad renal crónica (ERC). Este dato, correspondiente al periodo entre el 1° de julio de 2024 y el 30 de junio de 2025, representa una consolidación alarmante, considerando que el 43,04 % de esta población convive con dos o más de estas enfermedades al mismo tiempo —una coexistencia que complejiza el manejo clínico y multiplica el riesgo de eventos graves.

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Siete millones de colombianos enfrentan riesgo cardiovascular

Cada 3 segundos, en algún lugar del mundo, un corazón deja de latir por una causa potencialmente evitable. La Federación Mundial del Corazón y la Organización Mundial de la Salud (OMS) insisten en que la primera causa de muerte global puede revertirse con mayor eficacia en la medida en que los parámetros de control de factores de riesgo mejoran. Sin embargo, los datos nacionales de la Cuenta de Alto Costo muestran que estos parámetros siguen lejos de las metas recomendadas.

Control de hipertensión y diabetes: la brecha persiste

Uno de los hallazgos críticos es que el 44 % de las personas con hipertensión desconoce su diagnóstico, cifra identificada por la Cuenta de Alto Costo a partir del monitoreo nacional. De quienes sí conocen su diagnóstico, solo el 23 % mantiene el control adecuado de la presión arterial.

Respecto a la diabetes, la meta clínica es que al menos la mitad de la población logre un control glucémico definido por hemoglobina glicosilada (HbA1c menor al 7 %). No obstante, los resultados locales indican que entre el 23 % y el 25 % de los pacientes alcanza dicho umbral, menos de la mitad del estándar fijado. Además, los individuos con diabetes tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad cardiovascular. La proyección global es inquietante: para el año 2045, se estima que habrá más de 780 millones de personas con diabetes en el mundo, lo que presionará sistemas de salud ya tensionados.

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Coexistencia de enfermedades y variabilidad regional: desafíos operativos

La coexistencia de HTA, DM y ERC en 43 % de los afectados implica la necesidad de un abordaje clínico integral. La Cuenta de Alto Costo resalta que la gestión conjunta es indispensable: tratar aislada cada condición limita la eficacia terapeútica y reduce el impacto en la prevención de complicaciones mayores.

A nivel regional, la heterogeneidad es clara. La Amazonía y la Orinoquía exhiben los peores resultados en los indicadores de control de presión arterial, colesterol LDL y peso corporal. Solo en el control de presión arterial se logra la meta nacional, mientras que en colesterol y glucemia ningún territorio se acerca siquiera a los valores objetivo.

El bajo porcentaje de control en estos indicadores refleja diferencias en la capacidad de seguimiento y ajuste terapéutico entre regiones. Este rezago regional debe ser considerado en la planeación de intervenciones y políticas, ya que puede contribuir al mantenimiento de desigualdades en salud y elevar los costos asociados a complicaciones y hospitalizaciones evitables.

Control glucémico: meta aún no alcanzada en ningún territorio

El control de la glucosa, medido por la proporción de pacientes diabéticos con HbA1c debajo del 7 %, sigue siendo una meta lejana en todas las regiones, según la Cuenta de Alto Costo. El promedio nacional oscila entre 23 % y 25 , lo que implica que más de siete de cada diez personas con diabetes no logran el control metabólico recomendado.

La situación es más crítica si se considera la presencia simultánea de hipertensión y diabetes, combinación que acentúa el riesgo cardiovascular. En estas personas, la falta de control refuerza la urgencia de un seguimiento clínico proactivo y un ajuste terapéutico oportuno. El boletín apunta que cerrar esta brecha requiere acciones específicas para fortalecer el seguimiento continuo, poniendo especial atención en las regiones más rezagadas.

Salud renal y cardiovascular: integración como decisión de gestión

La relación entre la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares es bidireccional: la ERC puede ser causa y resultado de enfermedad cardiovascular, y viceversa. Por ello, la Cuenta de Alto Costo enfatiza que la atención a la ERC no debe segmentarse de la gestión cardiovascular.

En julio de 2026, el sector recibió la publicación de la herramienta “Contenidos mínimos y suficientes de un programa de nefroprotección”. Esta guía técnica se propone estandarizar la detección, seguimiento y control de la hipertensión, la diabetes y la ERC, bajo un mismo programa. La evidencia citada indica que un programa de nefroprotección eficaz retrasa el daño renal y, además, apoya el mejor control cardiovascular global.

Desde la perspectiva operativa, la implementación sistemática de esta herramienta no equivale a sumarle protocolos, sino que se trata de integrar rutinas clínicas y administrativas que permitan el manejo conjunto de condiciones que suelen coexistir, optimizando el uso de recursos y mejorando los resultados en salud.

Prioridad de gestión: fortalecer el abordaje integral y cerrar las brechas regionales

El acumulado de datos proporcionado en el marco del Día Mundial del Corazón 2026 revela que los retos para Colombia trascienden el diagnóstico o la promoción primaria. La proporción elevada de personas con múltiples comorbilidades y los rezagos en el control de factores de riesgo exigen fortalecer el enfoque integral y el seguimiento longitudinal, ajustando tanto el plan de beneficios como las rutas de atención.

El llamado es claro, avanzar hacia esquemas integrados con metas medibles, que aseguren la continuidad del monitoreo y el ajuste iterativo de los tratamientos, diferenciando las regiones según sus necesidades y resultados.

Los responsables de EPS e IPS encuentran en esta evidencia un insumo para direccionar recursos, reestructurar programas y priorizar intervenciones donde la brecha de control es mayor. La meta es que, al Día Mundial del Corazón 2027, el país pueda mostrar avances en los indicadores críticos. El desafío, más allá de la estadística, es traducir la gestión clínica y administrativa en reducción efectiva de la carga cardiovascular.

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