Un estudio que analizó más de 9,7 millones de resultados de laboratorio encontró que la duración del ayuno tuvo un efecto limitado sobre la mayoría de las pruebas evaluadas. Los hallazgos cuestionan la aplicación generalizada de una misma regla de ayuno para todos los análisis de sangre y plantean la posibilidad de establecer requisitos específicos según cada prueba. También pone en tela de juicio la pregunta ¿Cuántas horas hay que ayunar para un examen de sangre?.
La investigación, publicada el 28 de septiembre de 2026 en JAMA Internal Medicine, evaluó si las diferencias observadas entre pacientes con distintos tiempos de ayuno eran suficientemente importantes como para superar los estándares de desempeño utilizados en medicina de laboratorio. Los resultados mostraron que esto ocurrió en una proporción reducida de las pruebas analizadas.
El hallazgo no significa que los pacientes puedan suspender por cuenta propia el ayuno antes de una toma de sangre. Algunas pruebas continuaron mostrando variaciones relevantes asociadas con la ingesta reciente y los autores plantean que las instrucciones podrían individualizarse según el análisis solicitado, en lugar de utilizar una recomendación uniforme.
Más de 9,7 millones de resultados permitieron comparar diferentes tiempos de ayuno
El estudio fue retrospectivo y se realizó con información de pacientes ambulatorios atendidos en un hospital universitario de 670 camas ubicado en el área metropolitana de Seúl, Corea del Sur. Los datos correspondieron al periodo comprendido entre febrero de 2021 y diciembre de 2023.
Después de aplicar los criterios definidos por los investigadores, el análisis final incluyó 9.755.547 resultados numéricos de laboratorio correspondientes a 101.148 adultos. En total se identificaron 372 tipos de pruebas y 121 analitos cumplieron los requisitos establecidos para las comparaciones principales.
Los investigadores dividieron las muestras según el tiempo transcurrido desde la última comida:
- Menos de 8 horas de ayuno.
- Entre 8 y 12 horas de ayuno.
- Más de 12 horas de ayuno.
Además de comparar los resultados entre estos grupos, el equipo realizó un segundo análisis utilizando mediciones del mismo paciente obtenidas en diferentes condiciones de ayuno. Esta estrategia permitió reducir la influencia de las diferencias individuales que podrían confundirse con un efecto provocado por haber comido recientemente.
La mayoría de las pruebas cambiaron poco con la duración del ayuno
En la primera comparación, las diferencias entre los distintos tiempos de ayuno superaron las especificaciones de desempeño analítico en 27 de los 121 analitos estudiados. Sin embargo, cuando los investigadores compararon pruebas realizadas a las mismas personas en momentos diferentes, esa diferencia persistió solamente en 10 analitos.
Entre las pruebas que mostraron diferencias confirmadas se encontraban parámetros conocidos por responder a la ingesta reciente, como glucosa y triglicéridos, además de algunas enzimas hepáticas y pancreáticas. En comparación con quienes habían ayunado durante más tiempo, las personas con menos de ocho horas de ayuno presentaron diferencias particularmente visibles en algunos de estos parámetros.
El estudio destacó cuatro cambios:
- La glucosa fue 10,8 % mayor con menos de ocho horas de ayuno.
- Los triglicéridos fueron 20,1 % mayores.
- La gamma-glutamil transferasa presentó una diferencia de 14,8 %.
- La lipasa mostró una diferencia de 36,4 %.
En contraste, para buena parte de las pruebas rutinarias las diferencias fueron pequeñas o no se confirmaron al comparar resultados dentro de un mismo paciente. Esto ocurrió, entre otros, con múltiples componentes del hemograma, electrolitos y diferentes pruebas utilizadas para evaluar las funciones renal y hepática.
El hallazgo tiene particular importancia para la evaluación metabólica. En Colombia, además, la creciente carga de las enfermedades endocrinas y metabólicas ha reforzado el papel de las pruebas de laboratorio en la identificación y seguimiento de alteraciones como la diabetes y otros factores de riesgo.
¿Cuántas horas hay que ayunar para un examen de sangre?
Los resultados no permiten concluir que el ayuno haya dejado de ser necesario. El efecto de haber comido recientemente depende del parámetro que se pretende medir, por lo que la preparación requerida para una muestra de sangre no debería considerarse igual para todos los exámenes. Uno de los resultados más relevantes apareció al comparar a las personas que habían ayunado entre 8 y 12 horas con aquellas que habían superado las 12 horas. En las comparaciones realizadas dentro de los mismos pacientes, ninguna de las diferencias estimables entre esos dos grupos superó las especificaciones de desempeño disponibles.
Esto sugiere que prolongar sistemáticamente el ayuno más allá de 12 horas no aportó ventajas medibles para las pruebas estudiadas. Los investigadores consideran que un ayuno adecuado continúa siendo especialmente relevante cuando se evalúa la glucosa o cuando se requiere una medición precisa de determinados parámetros lipídicos.
Dentro del grupo con menos de ocho horas de ayuno, por ejemplo, la glucosa disminuyó progresivamente a medida que aumentaba el tiempo transcurrido desde la última comida. El valor ajustado pasó de 134 mg/dL a los 30 minutos a 113,3 mg/dL después de cuatro horas.
Por esta razón, los hallazgos no deben interpretarse como una indicación para que un paciente decida comer antes de una prueba para la cual recibió instrucciones de permanecer en ayunas. La preparación debe seguir las indicaciones específicas del profesional de salud o del laboratorio que realizará el examen.
¿Podrían cambiar las recomendaciones de ayuno para los análisis de laboratorio?
Los autores plantean que los resultados respaldan un enfoque en el que los requisitos de preparación sean definidos según el analito que se va a medir, en lugar de exigir de manera automática el mismo periodo de ayuno para grandes grupos de pruebas. La investigación también pone en discusión una práctica extendida en los servicios de laboratorio. El ayuno de entre ocho y doce horas surgió principalmente para reducir las variaciones relacionadas con pruebas metabólicas y lipídicas, pero con el tiempo esa instrucción se ha utilizado de manera más amplia para otros análisis sanguíneos.
Un esquema más específico podría reducir la carga que representa el ayuno para algunos pacientes y facilitar la toma de muestras en diferentes momentos del día. Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados deben confirmarse en nuevos estudios antes de trasladarlos de manera generalizada a los protocolos asistenciales.
Entre las principales limitaciones se encuentra que la investigación fue retrospectiva y se realizó en un único centro hospitalario de Corea del Sur. Además, cerca del 90 % de los resultados correspondieron a personas que habían permanecido en ayuno durante más de 12 horas, mientras que el grupo de ocho a doce horas representó una proporción mucho menor de las muestras.
Por ahora, las indicaciones entregadas por médicos y laboratorios continúan siendo la referencia para preparar al paciente antes de una prueba. El estudio, sin embargo, aporta evidencia para reconsiderar si exigir el mismo tiempo de ayuno para todos los análisis de sangre es necesario o si la preparación podría ajustarse de manera más precisa al examen solicitado.