El Ministerio de Salud y Protección Social propone adoptar una metodología para estimar los costos requeridos para la implementación, operación y sostenibilidad del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural —SISPI— en el territorio indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca —CRIC—.
El proyecto de resolución no establece un presupuesto total ni ordena el desembolso inmediato de recursos. Su propósito es definir el instrumento técnico con el cual se calcularían las necesidades financieras del sistema. Las disposiciones aplicarían al Ministerio, al territorio indígena del CRIC y a las demás entidades e instancias que participen en la implementación, financiación, seguimiento y evaluación del SISPI.
De acuerdo con el documento, la metodología fue construida y concertada con las autoridades y delegados del CRIC. Su aplicación estaría limitada al territorio indígena que conforma este Consejo y se desarrollaría en el marco del Decreto Ley 968 de 2024.
Cuatro módulos organizarían el costeo del SISPI
La metodología combinaría tres enfoques. El primero distribuiría los recursos mediante centros de costos asociados con la estructura del SISPI. El segundo calcularía el valor de las acciones efectivamente realizadas y de los recursos que estas requieren. El tercero partiría de las necesidades identificadas en las zonas, asociaciones y pueblos para consolidarlas posteriormente en un costo general.
El cálculo se organizaría en cuatro módulos:
- Funcionamiento: incluiría talento humano, acuerdos comunitarios u órdenes de prestación de servicios, viáticos, arrendamientos, servicios, mantenimiento, seguros, insumos, papelería y gastos financieros, entre otros.
- Inversión: comprendería los activos necesarios para la operación, como infraestructura, equipos tecnológicos y médicos, mobiliario, vehículos y herramientas especializadas.
- Depreciación: reconocería el desgaste económico de los activos durante su vida útil. Inicialmente se tomarían como referencia las tasas del artículo 137 del Estatuto Tributario, hasta contar con estudios ajustados a las condiciones de cada territorio.
- Costos específicos por componente: reuniría las acciones cuyo valor depende de variables como la frecuencia, la duración, el número de participantes y los insumos utilizados.
En el caso del talento humano vinculado mediante nómina, el costo se calcularía por cargo y no por la persona que lo ocupa. La estimación incorporaría el salario, las prestaciones sociales, los aportes a seguridad social, los parafiscales y las demás obligaciones laborales correspondientes.
Cuando un cargo o recurso beneficie a varios componentes, su costo tendría que registrarse una sola vez y distribuirse proporcionalmente. El criterio utilizado deberá quedar documentado para evitar duplicaciones u omisiones.
¿Qué componentes entrarían en la metodología?
Los recursos se distribuirían entre los cinco componentes del SISPI establecidos en el documento: sabiduría ancestral; político organizativo; cuidado de la salud propia e intercultural; formación, capacitación, generación y uso del conocimiento; y administración y gestión.
También se utilizarían centros de costos transversales para las acciones que impacten simultáneamente varios componentes. Cada uno se desagregaría en subcomponentes, grupos y subgrupos para identificar el origen de los recursos y consolidar los resultados desde la escala local hasta la regional.
En el componente de cuidado de la salud propia e intercultural se contemplan costos relacionados con atención primaria, cuidados propios, remedios propios, consultas especializadas, medicamentos, insumos médicos, transporte asistencial básico y manejo de residuos.
El anexo también incorpora acciones asociadas con urgencias, hospitalización, atención del parto y retorno de los comuneros desde hospitales de mediana o alta complejidad hasta sus territorios. Estos elementos aparecen como categorías de costeo dentro de la metodología y no como valores presupuestales ya aprobados.
La dispersión determinaría las zonas de cuidado requeridas
El Censo del Sistema Unificado de Información Indígena —SUIIN— sería la fuente poblacional para calcular buena parte de los costos del componente de cuidado. La metodología tendría en cuenta el número de personas y familias, la composición de los hogares, el promedio de integrantes por familia y los cambios poblacionales derivados de nacimientos, defunciones y migraciones.
Otro factor central sería la dispersión geográfica. Cada vereda y territorio se clasificaría según los tiempos promedio de desplazamiento, lo que permitiría determinar la capacidad máxima de las zonas de cuidado.
| Categoría | Tiempo promedio de desplazamiento | Máximo de familias por zona de cuidado |
|---|---|---|
| C | Menos de una hora | 300 |
| B | Entre una y tres horas | 200 |
| A | Entre cuatro y cinco horas | 100 |
| AA | Seis horas o más | 50 |
A mayor dispersión, menor sería el número máximo de familias asignadas a cada zona de cuidado. Esta relación se utilizaría para calcular cuántas zonas y cuántos dinamizadores de salud se requieren en cada territorio.
Si existe empate o duda entre dos categorías, el proyecto señala que deberá adoptarse la de mayor dispersión. Cuando el cálculo del número de zonas produzca una fracción, esta se redondearía al entero superior para cubrir la totalidad de las familias registradas.
Cuidado complementario de mediana y alta complejidad
Para estimar los costos de mediana y alta complejidad, el Ministerio utilizaría datos históricos de procedimientos realizados en servicios habilitados, incluidos los medicamentos, dispositivos médicos y demás tecnologías empleadas, suministradas u ordenadas durante la atención de la población indígena del territorio del CRIC.
A partir de esa información se calcularían las frecuencias y los costos medios de los servicios. El resultado permitiría construir un valor estimado por persona, diferenciado por edad, sexo y zona geográfica, que posteriormente se aplicaría a la población registrada en el Censo SUIIN y a las proyecciones de crecimiento poblacional.
El proyecto menciona dos archivos que serían suministrados por el Ministerio al CRIC. El “Anexo 1” contendría los valores promedio estimados, mientras que el “Anexo 2” incluiría los municipios en código DIVIPOLA, su zona geográfica y el crecimiento poblacional proyectado. El documento revisado no contiene una cifra total del costo de estos servicios.
Para algunos cálculos, como medicamentos y transporte asistencial básico, el anexo prevé utilizar información histórica de los Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud —RIPS— de la EPSI-AIC. También contempla, durante el año cero, un factor de ajuste por reposición de hasta el 5 % para determinados insumos, medicamentos y recursos asistenciales, con el fin de considerar pérdidas, desperdicios, deterioro y variaciones en la demanda.
¿En cuánto tiempo se va a aplicar el cambio?
Los resultados de la metodología se desarrollarían de manera progresiva y gradual, de acuerdo con la disponibilidad de las fuentes de financiación, la programación presupuestal, la proyección del flujo de caja y el avance en la estructuración del SISPI.
La Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud realizaría el seguimiento a su aplicación en coordinación con el territorio indígena del CRIC.
La metodología tendría que revisarse cada año y podría actualizarse por cambios epidemiológicos, demográficos, territoriales, normativos, organizacionales o financieros. También podría modificarse cuando cambie el modelo de cuidado o las variables empleadas en el costeo. Cualquier ajuste requeriría coordinación y concertación con el CRIC.
El documento analizado sigue siendo un proyecto de resolución y no tiene número ni fecha de expedición. Por tanto, sus disposiciones todavía no están vigentes. Si el acto administrativo es expedido, comenzaría a regir desde esa fecha y la metodología quedaría incorporada como su anexo técnico.