El Ministerio de Salud y Protección Social adoptó la Política Nacional de Humanización en Salud 2026-2035 mediante la Resolución 1315 de 2026. La hoja de ruta, denominada Un camino para alcanzar, con calidad, una salud humanizada, busca promover un cambio cultural en la gestión, la atención y las relaciones entre los distintos actores del sector.
La política entró en vigor el 7 de julio de 2026 y se aplicará a quienes integran el Sistema General de Seguridad Social en Salud, dentro de las competencias que corresponden a cada entidad. Los regímenes especiales y de excepción podrán adoptar, ajustar o armonizar sus disposiciones conforme a su autonomía administrativa y normativa.
Su adopción responde a problemas identificados en la experiencia de los usuarios, entre ellos la fragmentación de los servicios, las fallas de comunicación, la falta de integralidad, el debilitamiento de la relación entre pacientes y profesionales y las limitaciones institucionales para garantizar una atención digna, empática y centrada en las personas.
La humanización se incorpora a la calidad del sistema
La Resolución 1315 plantea que la humanización no debe reducirse a la amabilidad durante una consulta. También comprende la forma en que se organizan los servicios, se entrega información, se coordinan las atenciones y se responde a las necesidades de pacientes, familias y comunidades.
La política define la humanización en salud como la aplicación práctica de actitudes, capacidades y habilidades que favorecen relaciones solidarias y constructivas. Esta visión integra las condiciones físicas, psicológicas, familiares, sociales, culturales y territoriales que influyen en el bienestar de las personas.
Bajo este enfoque, la calidad no se mide únicamente por los resultados clínicos. También incluye la oportunidad, la seguridad, la continuidad, la comunicación y la participación de los usuarios en las decisiones relacionadas con su cuidado.
El documento vincula esta transformación con todo el proceso de atención, desde la promoción y la prevención hasta el diagnóstico, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos. El propósito es evitar respuestas aisladas y fortalecer la continuidad dentro de las redes de servicios.
Las fallas que dieron origen a la política
El diagnóstico elaborado para formular la política identificó dificultades que no se limitan al encuentro entre el profesional y el paciente. También señaló deficiencias en la organización institucional, la coordinación de los servicios y las capacidades relacionales de quienes intervienen en la atención.
Entre los principales problemas identificados se encuentran los siguientes.
- Fragmentación de los servicios y dificultades para garantizar continuidad.
- Deficiencias en la información entregada a pacientes y familias.
- Falta de respuestas integrales frente a las necesidades de las personas.
- Debilitamiento de la confianza y del vínculo entre usuarios y equipos sanitarios.
- Insuficiencia de habilidades comunicativas y relacionales.
- Limitaciones institucionales para ofrecer una atención digna, empática y segura.
- Fallas en la gestión ética de situaciones complejas.
La resolución establece que estas dificultades requieren una transformación que involucre a todo el sistema. La responsabilidad no recae únicamente sobre médicos, enfermeras y demás personal asistencial, sino también sobre directivos, aseguradores, prestadores, entidades territoriales, operadores y organismos de vigilancia.
Objetivos y alcance de la Política Nacional de Humanización
El objetivo general es incorporar lineamientos de humanización en los procesos del sistema para mejorar el acceso, la calidad y la experiencia del cuidado integral. La política también pretende fortalecer las capacidades del personal y promover instituciones que actúen con transparencia, responsabilidad y respeto por la dignidad humana.
Sus objetivos específicos incluyen el fortalecimiento de habilidades personales, interpersonales, espirituales y profesionales del talento humano. También buscan mejorar la coordinación entre actores, promover prácticas solidarias, integrar la humanización a la gestión institucional e impulsar la generación de conocimiento.
El alcance comprende a usuarios, personal de salud, EPS o entidades responsables del aseguramiento, prestadores, operadores logísticos, gestores farmacéuticos, entidades gubernamentales y organismos de control. Cada actor deberá participar de acuerdo con las funciones que cumple dentro del sistema.
La política también reconoce la diversidad territorial, poblacional y cultural del país. Por esta razón, las acciones deberán ajustarse a las características y necesidades de las personas, las familias y las comunidades en cada territorio.
Principios y enfoques que orientarán la implementación
La Política Nacional de Humanización en Salud incorpora seis principios que deberán guiar su diseño, aplicación, seguimiento y evaluación.
- Equidad en las actividades de salud
- Disposición y acción solidaria
- Relacionamiento constructivo
- Responsabilidad compartida
- Transversalidad
- Calidad en salud
A estos principios se suman los enfoques de derechos humanos, curso de vida, persona, familia y comunidad, además de las perspectivas poblacional, territorial e intercultural y la orientación basada en valores.
La combinación de estos elementos busca evitar que la humanización quede reducida a campañas temporales. La resolución pretende que se incorpore a las decisiones institucionales, la formación del personal, la organización de los servicios y la relación cotidiana con los usuarios.
Cinco ejes estructuran la política hasta 2035
La Política Nacional de Humanización en Salud se organiza en cinco ejes estratégicos. Cada uno contiene dos líneas operativas que deberán convertirse en acciones dentro del Plan Nacional de Mejoramiento de la Calidad en Salud.
- Cuidado integral y atención humanizada centrada en las personas, familias y comunidades: Busca fortalecer la coordinación entre los actores del sistema y garantizar experiencias de atención dignas, solidarias y centradas en las necesidades de las personas. Sus líneas operativas son la gobernanza en el cuidado integral y humanizado de la salud y la comunicación solidaria constructiva.
- Ética comunicativa: Promueve un diálogo claro, confiable y transparente entre los actores del sistema. También busca fortalecer la escucha, la confianza y la toma de decisiones compartidas. Sus líneas operativas son hospitalidad y profesionalismo.
- Cultura colaborativa de humanización en salud: Plantea un cambio en la manera en que se relacionan las instituciones, el personal sanitario, los usuarios y las comunidades. Sus líneas operativas son la formación de líderes para la humanización y la conciencia de colectividad en salud.
- Legitimidad en salud: Orienta la gestión institucional hacia la transparencia, la rendición de cuentas, la participación ciudadana y el manejo ético de los recursos. Sus líneas operativas son el pensamiento filosófico-científico y la formación en habilidades relacionales y comunicativas.
- Investigación e innovación en humanización de la salud: Busca generar conocimiento, sistematizar experiencias exitosas y desarrollar soluciones organizacionales, científicas, humanísticas, formativas y tecnológicas. Sus líneas operativas son el mejoramiento continuo y la investigación e innovación colaborativa.
La política deberá reflejarse en la práctica institucional
La resolución establece que la humanización debe incorporarse en la toma de decisiones, las inversiones, la formación del personal, el diseño de los servicios y las relaciones entre instituciones y usuarios. Esto significa que no deberá limitarse a protocolos de atención al público o jornadas de sensibilización.
Las entidades tendrán que revisar cómo organizan sus procesos, comunican decisiones, gestionan situaciones difíciles y coordinan la continuidad del cuidado. También deberán promover la participación de pacientes, cuidadores y comunidades en los asuntos relacionados con su atención.
En el caso del talento humano, el énfasis estará en fortalecer habilidades de escucha, liderazgo, comunicación, resolución de conflictos, toma de decisiones y trabajo colaborativo entre distintas profesiones. Estas capacidades deberán integrarse a la formación y a las prácticas cotidianas.
La política también reconoce la importancia del bienestar del personal sanitario. Su propósito es favorecer entornos que permitan ofrecer un trato respetuoso y seguro tanto a los usuarios como a los integrantes de los equipos de trabajo.
La implementación tendrá metas, responsables e indicadores
La ejecución se realizará mediante un plan de acción integrado al Plan Nacional de Mejoramiento de la Calidad en Salud. Ese instrumento deberá desarrollar las acciones previstas, distribuir responsabilidades y establecer metas e indicadores de resultado.
| Componente | Disposición establecida |
|---|---|
| Vigencia | Desde el 7 de julio de 2026 hasta 2035 |
| Instrumento de implementación | Plan Nacional de Mejoramiento de la Calidad en Salud |
| Coordinación del seguimiento | Oficina de Calidad del Ministerio de Salud |
| Definición del mecanismo de evaluación | Dentro de los seis meses siguientes a la entrada en vigor |
| Informes de seguimiento | Anuales |
| Evaluación intermedia | A los cinco años |
| Evaluación final | Al concluir la vigencia |
| Publicación de resultados | En los medios institucionales del Ministerio |
Dentro de los seis meses posteriores a la expedición, el Ministerio deberá definir las herramientas, fuentes de información, indicadores y responsabilidades para el reporte de avances. Este mecanismo permitirá establecer cómo se medirán los cambios asistenciales, institucionales, culturales y relacionales.
La Oficina de Calidad consolidará los datos entregados por los diferentes actores y elaborará informes anuales sobre los resultados y las dificultades encontradas. Los análisis deberán presentarse de acuerdo con los lineamientos que establezca el Ministerio.
EPS, prestadores, territorios y pacientes participarán en el seguimiento
El monitoreo no estará concentrado únicamente en el nivel nacional. La resolución prevé la participación de entidades departamentales, distritales y municipales, EPS, prestadores, asociaciones científicas, organizaciones del personal de salud, veedurías ciudadanas y asociaciones de pacientes.
Cada actor deberá aportar información de acuerdo con sus competencias. Estos reportes servirán para conocer los avances, detectar obstáculos y realizar ajustes durante los diez años de vigencia de la política.
La evaluación de medio término se realizará cinco años después del inicio de la implementación y deberá revisar la pertinencia, el impacto y la sostenibilidad de las acciones desarrolladas. Al finalizar la vigencia se efectuará una evaluación definitiva con el mismo propósito.
Los resultados de ambos procesos deberán publicarse para garantizar transparencia, trazabilidad y rendición de cuentas ante la ciudadanía. De esta manera, la política incorpora mecanismos para verificar si las acciones producen cambios reales en las instituciones y en la experiencia de las personas.
La Resolución 1315 convierte la humanización en una política medible
La principal novedad de la Resolución 1315 de 2026 es que organiza la humanización como una política pública nacional con principios, actores, ejes, líneas operativas y mecanismos de evaluación. Su alcance supera el trato interpersonal y se extiende a la gestión, las redes, la formación, la transparencia y la participación.
El resultado dependerá de que el plan de acción convierta las orientaciones generales en responsabilidades verificables. Las metas, los indicadores y los informes anuales deberán mostrar si la política produce cambios en la atención y en la manera en que las instituciones responden a las personas.
Con una vigencia hasta 2035, Colombia establece una hoja de ruta para integrar dignidad, calidad, seguridad, comunicación y continuidad del cuidado dentro del funcionamiento cotidiano del sistema de salud.
Descargue la Resolución 1315 de 2026:


