El Ministerio de Salud del Perú (Minsa) señaló que las zoonosis representan un problema de salud pública por su frecuencia, magnitud e impacto, especialmente por el contacto entre animales, personas y fauna silvestre. De acuerdo con la información difundida por la entidad, citando a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca del 61 % de las enfermedades humanas son zoonóticas o tienen origen zoonótico.
La conmemoración del Día Mundial de las Zoonosis fue presentada por el Minsa como una oportunidad para reforzar la prevención, la detección temprana, la vigilancia y el control de enfermedades que pueden afectar simultáneamente la salud humana, la sanidad animal y el ambiente. En esa línea, la entidad insistió en el enfoque “Una Salud”, que reconoce la interdependencia entre estos tres componentes.
Como parte de esta agenda, la Dirección de Prevención y Control de Enfermedades Metaxénicas y Zoonosis organizó un simposio nacional con participación de actores como OPS/OMS, ORAS-CONHU, Senasa, Serfor, Sernanp, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional de Salud (INS). Esta articulación es clave porque la prevención no depende únicamente de la atención asistencial, sino también de la vigilancia ambiental, la sanidad animal, el control territorial y la comunicación de riesgo.
Fenómeno El Niño y enfermedades recurrentes en escenarios de riesgo
El comunicado del Minsa vinculó la prevención de zoonosis con escenarios asociados al fenómeno El Niño, como lluvias intensas, calor extremo o disminución de temperaturas. En ese contexto, la entidad mencionó como enfermedades recurrentes dengue, zika, chikungunya, leptospirosis y malaria, entre otras.
Esta precisión es importante: no todas estas enfermedades deben presentarse como zoonosis en sentido estricto. El enfoque correcto es abordarlas como parte de una agenda sanitaria más amplia, que combina vigilancia de zoonosis, enfermedades metaxénicas, factores ambientales y riesgos territoriales. Esa lectura evita generar alarma y permite conectar el mensaje institucional con los datos epidemiológicos disponibles.
Leptospirosis, dengue y malaria: eventos bajo vigilancia epidemiológica
Adicional a los datos entregados por el Gobierno, al consultar el Boletín Epidemiológico correspondiente a la semana epidemiológica 21 de 2026, se pueden apreciar algunos eventos que sí permiten contextualizar el llamado del Minsa. Entre ellos, la leptospirosis aparece como uno de los hallazgos más directamente vinculados con zoonosis y exposición ambiental. Hasta esa semana, se registraron 1.746 casos confirmados y 2.974 probables, con 36 defunciones y una incidencia acumulada de 5,04 por 100.000 habitantes.
En dengue, el boletín notificó 15.387 casos confirmados y 5.917 probables de dengue sin signos de alarma; 3.345 confirmados y 768 probables de dengue con signos de alarma; y 94 confirmados y 18 probables de dengue grave. Aunque el dengue es una enfermedad metaxénica y no debe ser presentado como zoonosis, su inclusión en el comunicado del Minsa dentro de los escenarios asociados al fenómeno El Niño justifica su mención como parte de la vigilancia climática y vectorial.
El boletín también reportó 2.059 casos acumulados de malaria por Plasmodium falciparum y 8.588 casos de malaria por Plasmodium vivax. Al igual que ocurre con dengue, su lectura debe hacerse desde el componente metaxénico y territorial, no como una zoonosis estricta.
Fiebre amarilla selvática: un evento focalizado en Amazonas
Uno de los hallazgos más relevantes del boletín es el reporte específico de un caso de fiebre amarilla selvática en el centro poblado San Cristóbal, distrito de Nieva, provincia de Condorcanqui, departamento de Amazonas. Según el documento, el caso fue confirmado el 19 de mayo mediante detección de anticuerpos IgM contra el virus de la fiebre amarilla, y el paciente falleció el 21 de mayo tras ser referido a una unidad de cuidados intensivos. El reporte precisa que no contaba con antecedente vacunal.
El mismo informe señala que este evento ocurre en un contexto regional en el que Amazonas reportó 19 casos confirmados en 2025, lo que evidencia circulación viral persistente en la zona. Esta información no debe interpretarse como una generalización nacional, pero sí como un indicador de riesgo focalizado que exige vigilancia, vacunación y respuesta rápida en territorios selváticos expuestos.
Tras la identificación del evento, las autoridades sanitarias activaron acciones de respuesta, entre ellas investigación de campo, búsqueda activa comunitaria, bloqueo vacunal, verificación del estado vacunal casa por casa, comunicación de riesgo y alerta a la red de servicios de salud para fortalecer el diagnóstico diferencial ante síndromes febriles ictero-hemorrágicos.
Una agenda sanitaria que exige coordinación territorial
El mensaje institucional apunta a fortalecer capacidades de prevención, vigilancia y respuesta frente a enfermedades cuyo comportamiento puede depender de factores ambientales, presencia de vectores, exposición ocupacional, contacto con animales, movilidad humana y condiciones de vulnerabilidad.
Para el sistema de salud, el reto está en sostener la notificación oportuna, reforzar la vigilancia epidemiológica, articular acciones con sectores ambientales y agropecuarios, y mejorar la comunicación de riesgo en zonas priorizadas. En enfermedades prevenibles por vacunación, como la fiebre amarilla, el boletín también subraya la importancia de cerrar brechas de inmunización en poblaciones expuestas o con alta movilidad territorial.
La prevención de zoonosis y enfermedades metaxénicas requiere una lectura integrada del riesgo. El dato de que 61 % de las enfermedades humanas son zoonóticas o de origen zoonótico funciona como punto de partida; los registros de leptospirosis, dengue, malaria y fiebre amarilla selvática muestran que la vigilancia debe sostenerse con información epidemiológica actualizada, respuesta territorial y coordinación intersectorial.


