La Academia Nacional de Medicina entregó al equipo de salud del presidente electo Abelardo de la Espriella una propuesta estructural para recomponer el sistema de salud colombiano. El documento plantea la creación de un fondo único estatal, la transformación de las EPS en gestoras de riesgo sin administración directa de los recursos financieros y un plan de choque para evitar el colapso de la red hospitalaria.
La propuesta fue presentada por la ANM, órgano consultor del Estado colombiano en materia de salud y educación médica, al equipo coordinador programático de salud del gobierno entrante, dirigido por Iván Sánchez. El planteamiento está dirigido al mandatario que asumirá el poder el próximo 7 de agosto y busca orientar una transformación del sistema con medidas inmediatas y reformas de largo alcance.
El valor sectorial de la propuesta está en que no se limita a modificar una pieza del sistema. La ANM plantea una agenda que toca simultáneamente el flujo de recursos, el rol de las EPS, la gobernanza institucional, la organización de las redes de prestación, el talento humano y la incorporación de tecnología. Para prestadores, aseguradores, autoridades y pacientes, el documento pone sobre la mesa una discusión central: cómo estabilizar la operación diaria del sistema mientras se redefine su arquitectura de largo plazo.
Desde el inicio, la Academia ubica el debate en una dimensión institucional. Su presidente, Gabriel Carrasquilla, afirmó durante la presentación: “No debe haber un sistema de salud de gobierno sino de Estado, y eso implica tener un plan de beneficios que el país pueda financiar en una proyección a mínimo de 30 años”.
Una propuesta construida con actores del sector
El documento no surge de una deliberación aislada. Según la Academia, es resultado de un análisis liderado con múltiples actores del sector salud, entre ellos aseguradoras, asociaciones de pacientes, prestadores de servicios de salud, asesores jurídicos, auditoras, economistas, educadores, farmacéuticas y secretarios de salud.
Con estos participantes se conformaron 14 grupos especializados y se desarrollaron más de 30 sesiones de trabajo durante ocho meses. A partir de ese ejercicio, la ANM estructuró sus recomendaciones en cinco frentes: aseguramiento y financiación, gobernanza, modelo de prestación de servicios, talento humano en salud, y tecnología y sistemas de información.
La Academia reconoce fortalezas significativas en el modelo colombiano, pero advierte que el sistema enfrenta problemas graves. Entre ellos menciona excesiva complejidad administrativa, desarticulación entre actores, distorsiones en el flujo de recursos, inequidad territorial, ineficiencia, desarrollo mínimo de la atención primaria, dificultades de financiamiento e intermediación, y corrupción en distintos niveles.
Fondo único estatal y EPS como gestoras de riesgo
El primer eje de la propuesta es el aseguramiento y la financiación. La ANM plantea que el Estado sea el asegurador único dentro de un sistema público con participación privada. También propone fusionar los regímenes contributivo y subsidiado, creados por la Ley 100 de 1993, en un solo régimen con un paquete de beneficios igual para todos los afiliados.
En ese esquema, las EPS dejarían de administrar recursos financieros y pasarían a operar como gestoras de riesgo de salud y operativo, remuneradas según los resultados de su gestión. Esta recomendación es relevante para el sector porque redefine uno de los puntos más sensibles del sistema: quién administra los recursos y quién responde por la gestión del riesgo en salud.
La propuesta no elimina la participación privada, pero sí plantea un cambio en su función dentro del aseguramiento. En la práctica, la discusión que abre la ANM se concentra en si las EPS deben seguir vinculadas al manejo financiero directo o si su papel debe concentrarse en la gestión sanitaria, operativa y de resultados.
Plan de choque para la red hospitalaria
La ANM también plantea que la transformación debe comenzar con un plan de choque financiero. El objetivo sería inyectar recursos frescos para atender las situaciones más urgentes, evitar el colapso de la red hospitalaria y garantizar la atención sin barreras a los pacientes de mayor riesgo.
Este punto es clave para el sector prestador. La Academia no presenta el plan de choque como una medida aislada, sino como una condición para estabilizar el sistema mientras se fortalece la institucionalidad necesaria para sostener las reformas de fondo. En ese sentido, la propuesta reconoce que cualquier rediseño del aseguramiento tendría que partir de la situación operativa de hospitales, clínicas y demás prestadores.
La Academia señala que el gasto anual en salud ronda hoy los 160 billones de pesos. Además, al sumar todas las fuentes de financiación —Sistema General de Seguridad Social en Salud, SOAT, ARL, gasto de bolsillo y regímenes especiales—, Colombia invierte entre 150 y 160 billones de pesos anuales en salud, una cifra cercana al 9% del PIB.
El documento también incorpora una referencia comparativa: según la OCDE, Colombia destina el 8,1% del PIB a salud, por debajo del promedio de la organización, que es de 9,3%. Para la ANM, el punto crítico no es solo el volumen de recursos, sino la eficiencia con la que se administran y la capacidad de controlar la corrupción.
Carrasquilla lo resumió con una advertencia directa: “Se estima que puede haber una pérdida del 25% de recursos de la salud solo por ineficiencia, sin contar la corrupción”.
Gobernanza, UPC y control institucional
El segundo frente se concentra en la gobernanza. La ANM pide fortalecer técnicamente al Ministerio de Salud y a entidades como el Instituto Nacional de Salud, el Invima, el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud, la ADRES y la Superintendencia Nacional de Salud.
La propuesta apunta a vigilar mejor los riesgos financieros y operacionales, enfrentar la corrupción mediante transparencia, consolidar sistemas de información robustos e incluir la participación de la Contraloría General. Además, plantea que el valor de la Unidad de Pago por Capitación sea definido por una entidad técnica independiente.
Para el sector salud, esta recomendación tiene especial importancia porque la UPC es uno de los instrumentos centrales de financiación del aseguramiento. En la lectura de la ANM, fortalecer su definición técnica hace parte de una agenda más amplia para recuperar capacidad institucional y reducir distorsiones en el flujo de recursos.
En el modelo de prestación de servicios, la Academia insiste en desarrollar redes funcionales públicas, privadas y mixtas que garanticen el flujo del paciente entre niveles de complejidad. También pide independencia entre aseguradores y prestadores, sin integración vertical.
El documento plantea diferenciar los modelos de atención urbana y rural, y fortalecer la atención domiciliaria y la hospitalización domiciliaria. Esta recomendación responde al diagnóstico de inequidad territorial y a la necesidad de organizar redes que permitan el tránsito efectivo de los pacientes dentro del sistema.
Talento humano, tecnología y resultados en salud
La propuesta incluye un componente de talento humano desarrollado en coordinación con la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina. La ANM plantea una formación médica ajustada a las necesidades demográficas y epidemiológicas del país, con énfasis en equipos transdisciplinarios.
El documento identifica como mayor urgencia la disponibilidad de médicos familiares, enfermeras y profesionales de salud mental. También denuncia la persistencia de la precarización laboral, expresada en contratos por prestación de servicios, tercerización y pagos tardíos, y reclama mecanismos de vinculación estable.
Las cifras incluidas por la Academia muestran la dimensión del reto: Colombia tiene 2,5 médicos y 1,6 enfermeras en ejercicio por cada 1.000 habitantes, mientras el promedio de la OCDE es de 3,9 médicos y 9,2 enfermeras, respectivamente.
En tecnología y sistemas de información, la ANM llama a incorporar inteligencia artificial generativa, telemedicina, telesalud, blockchain y genómica mediante una política nacional de tecnología. También advierte que Colombia todavía carece de una política de ciencia y tecnología en salud de largo plazo.
El contexto de la propuesta es decisivo. El gobierno saliente deja un sistema atravesado por disputas sobre reforma, aseguramiento, intervenciones administrativas, suficiencia de la UPC y sostenibilidad financiera de la red prestadora. Por eso, la ANM no entrega únicamente un listado de recomendaciones técnicas: pone sobre la mesa una alternativa para reorganizar el sistema en los mismos frentes que han concentrado la crisis sectorial de los últimos años, desde el manejo de los recursos hasta el rol futuro de las EPS.