La conferencia internacional organizada por el Ministerio de Sanidad y la OCDE se celebra este jueves y viernes en Madrid con un objetivo central: avanzar en la elaboración de un plan de acción que ayude a gobiernos y autoridades sanitarias a integrar la inteligencia artificial en la asistencia sanitaria bajo criterios de responsabilidad, seguridad, eficacia y confianza pública.
El encuentro reúne a profesionales sanitarios, responsables de políticas públicas, expertos en tecnologías de inteligencia artificial, asociaciones de pacientes, juristas, investigadores y especialistas en ética. La diversidad de perfiles responde a la complejidad de la IA sanitaria, una tecnología que no solo plantea desafíos técnicos, sino también clínicos, regulatorios, éticos, organizativos y sociales.
El plan de acción se estructura alrededor de tres prioridades: asegurar la confianza en la inteligencia artificial, facilitar su utilización dentro de los sistemas de salud y prevenir los riesgos asociados a estas herramientas. Entre esos riesgos se incluyen los sesgos algorítmicos, la protección de datos sanitarios, las brechas territoriales, la validación de algoritmos y los mecanismos de supervisión necesarios para garantizar que su uso no comprometa la calidad ni la equidad de la atención.
El enfoque del encuentro parte de una premisa relevante para los sistemas sanitarios: la inteligencia artificial puede aportar valor en la asistencia sanitaria, pero su despliegue requiere reglas claras, capacidades institucionales y participación de los actores involucrados. Por ello, las sesiones de trabajo no se limitarán al componente tecnológico, sino que abordarán también los derechos de los pacientes, la práctica clínica, la gobernanza sanitaria y la responsabilidad en el uso de sistemas automatizados.
España presenta su estrategia de IA sanitaria como referencia para el Sistema Nacional de Salud
España es uno de los pocos países de la Unión Europea que cuenta con una Estrategia de Inteligencia Artificial específica para el ámbito sanitario. Esta hoja de ruta fue aprobada en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y busca coordinar el despliegue de estas tecnologías en todo el sistema sanitario público.
La estrategia contempla una inversión de 223 millones de euros para el conjunto del Sistema Nacional de Salud, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. Estos recursos están dirigidos a impulsar proyectos de digitalización, evaluación y desarrollo de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la asistencia sanitaria.
Durante la conferencia también se compartirá la experiencia española en el diseño de esta estrategia. Uno de los componentes destacados ha sido la realización de un inventario de algoritmos activos en hospitales y centros sanitarios de las comunidades autónomas. Ese ejercicio permitió identificar 155 herramientas de inteligencia artificial ya en funcionamiento dentro del sistema sanitario.
El inventario ofrece una lectura relevante sobre el estado actual de la IA sanitaria en España. El análisis evidenció diferencias entre territorios en el despliegue, validación y supervisión de estas tecnologías. Esta constatación refuerza la necesidad de mecanismos comunes de evaluación, transparencia y coordinación institucional para evitar que la implementación de la inteligencia artificial dependa de capacidades aisladas o avances fragmentados.
Asimismo, se identificó que una parte significativa de las aplicaciones de inteligencia artificial en salud se concentra en el ámbito diagnóstico. Esta tendencia tiene implicaciones directas para la práctica clínica, debido a que las herramientas diagnósticas pueden incidir en decisiones médicas, tiempos de atención, priorización de casos y relación entre profesionales sanitarios y pacientes.
Gobernanza, ética y derechos de los pacientes en el centro del debate
La conferencia aborda temas esenciales para el futuro de la inteligencia artificial en salud, entre ellos la gobernanza de los sistemas automatizados, la validación de algoritmos, la supervisión técnica y clínica, la protección de datos sanitarios y la prevención de sesgos. Estos asuntos son críticos porque el uso de IA en entornos sanitarios no puede evaluarse únicamente por su capacidad de procesamiento o precisión técnica, sino por su impacto real en pacientes, profesionales y sistemas de atención.
La protección de datos sanitarios será uno de los puntos de mayor relevancia. La inteligencia artificial requiere información de alta calidad para entrenar, validar y operar sus modelos; sin embargo, en salud estos datos corresponden a información sensible, asociada a diagnósticos, tratamientos, trayectorias clínicas y condiciones personales. Por ello, la discusión sobre IA sanitaria exige equilibrar innovación, seguridad, privacidad y confianza institucional.
Otro eje será la equidad territorial. La existencia de diferencias entre comunidades autónomas en materia de despliegue, validación y supervisión muestra que la adopción tecnológica puede generar brechas si no se acompaña de criterios comunes. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de mejora asistencial, pero también puede profundizar desigualdades si su implementación se concentra en determinados territorios, centros o servicios.
La participación de profesionales y pacientes también será abordada como condición para una implantación responsable. Las herramientas de IA no operan en abstracto: se integran en flujos clínicos, procesos administrativos, decisiones diagnósticas y relaciones de atención. Por esa razón, su diseño y adopción requieren incorporar la perspectiva de quienes utilizan estas tecnologías y de quienes pueden verse afectados por sus resultados.
Formación sanitaria y responsabilidad frente a algoritmos
Uno de los puntos centrales del encuentro será la formación de los profesionales sanitarios. El uso seguro, ético y eficaz de la inteligencia artificial en la práctica clínica exige que médicos, equipos asistenciales y gestores comprendan el funcionamiento general de los algoritmos, sus limitaciones, los criterios de validación y los escenarios en los que pueden presentarse errores o sesgos.
La formación no busca convertir a todos los profesionales en desarrolladores tecnológicos, sino fortalecer su capacidad para interpretar, cuestionar y utilizar estas herramientas de manera crítica. En la práctica clínica, la IA puede apoyar procesos diagnósticos, priorización de casos o análisis de información, pero las decisiones sanitarias requieren responsabilidad profesional, criterio clínico y mecanismos de supervisión.
La conferencia también analizará los mecanismos de responsabilidad cuando se producen errores o sesgos en sistemas automatizados. Este punto resulta especialmente sensible porque la introducción de IA en salud puede modificar la forma en que se toman decisiones, se asignan responsabilidades y se evalúan resultados. La discusión internacional deberá avanzar hacia modelos que definan con claridad el papel de desarrolladores, instituciones, autoridades sanitarias y profesionales de salud.
El encuentro en Madrid busca fortalecer la cooperación internacional frente a estos desafíos regulatorios, éticos y organizativos. La participación de expertos de 44 países permitirá intercambiar experiencias y buenas prácticas para avanzar hacia modelos de inteligencia artificial en salud que combinen innovación, seguridad, transparencia y equidad.