La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaron la incorporación de la Fundación Oswaldo Cruz, una de las principales instituciones de ciencia y salud pública de Brasil, como Centro Regional de Formación en Biomanufactura para las Américas. La decisión ubica a Fiocruz como un actor estratégico en el desarrollo de capacidades técnicas para la producción regional de tecnologías sanitarias.
El nombramiento forma parte de la red global de centros regionales de formación en biomanufactura establecida por la OMS en 2023. Esta red fue creada con el propósito de ampliar la formación de recursos humanos, apoyar una producción regional más sostenible y autosuficiente, y fortalecer no solo la infraestructura y los procesos de transferencia tecnológica, sino también la preparación del personal que participa en la cadena de producción biotecnológica.
En términos sanitarios, la designación apunta a una necesidad estructural para los países de la región: contar con talento capacitado para responder a las demandas de producción de vacunas, medicamentos biológicos, biofarmacéuticos y otras tecnologías esenciales. Para los sistemas de salud, esta formación resulta clave porque conecta la capacidad científica con la producción efectiva, la regulación, los estándares de calidad y el escalamiento industrial.
El centro ofrecerá programas prácticos de formación en áreas consideradas críticas para la región. Entre ellas se encuentran investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, bioprocesos, sistemas de calidad, regulación sanitaria, desarrollo clínico y escalamiento productivo. Esta cobertura permite abordar distintas fases del ciclo de producción biotecnológica, desde la generación de conocimiento hasta la capacidad de llevar productos a una escala compatible con las necesidades sanitarias.
Talento especializado, equidad sanitaria y capacidad productiva regional
La OPS enmarcó esta designación como un avance relevante para la equidad en salud y la seguridad sanitaria. El director de la organización, Jarbas Barbosa, afirmó que se trata de “un hito para las Américas” y lo vinculó con los esfuerzos regionales para fortalecer capacidades nacionales, avanzar en producción local de tecnologías de salud y reducir brechas en el acceso.
La formación de talento especializado aparece como un componente central de esta estrategia. De acuerdo con Barbosa, “invertir en la formación de talento es invertir en la seguridad sanitaria y en el desarrollo económico y social de la región”. La declaración sintetiza una de las apuestas centrales del modelo: la producción regional de tecnologías sanitarias no depende únicamente de instalaciones físicas o acuerdos de transferencia, sino también de una fuerza laboral capaz de operar, adaptar y sostener esos procesos.
En la práctica, la formación en biomanufactura puede incidir en varios niveles. Para los gobiernos, representa una herramienta para reducir vulnerabilidades frente a emergencias sanitarias. Para las universidades y centros de investigación, abre espacios de articulación con necesidades productivas. Para la industria, puede contribuir a mejorar estándares técnicos, calidad y capacidad de escalamiento. Y para los sistemas de salud, puede traducirse en una mayor disponibilidad de tecnologías esenciales cuando se consoliden capacidades regionales.
La OPS también tuvo participación directa en el proceso de selección liderado por la OMS. Su rol incluyó la evaluación inicial de propuestas presentadas por instituciones de la región, la identificación de candidatos, la participación en misiones de evaluación en terreno y el aporte al proceso interno de evaluación y selección de candidaturas. Este procedimiento buscó seleccionar una institución con trayectoria técnica y capacidad de articulación regional.
La trayectoria de Fiocruz y su papel en el Sur Global
Fiocruz llega a esta designación con una trayectoria reconocida en ciencia, salud pública, producción e innovación sanitaria. Priscila Ferraz, vicepresidenta de Producción e Innovación en Salud de la institución, destacó que la fundación cuenta con una historia de excelencia en la formación de capacidades productivas e innovadoras en vacunas y medicamentos biológicos.
Según Ferraz, esa trayectoria es resultado de procesos de transferencia de tecnología, desarrollo tecnológico y producción de insumos estratégicos de salud para países del Sur Global. Esta experiencia resulta relevante para las Américas porque combina conocimiento técnico, producción de tecnologías sanitarias y una perspectiva orientada a necesidades de países con retos comunes en acceso, sostenibilidad y autonomía productiva.
La designación de Fiocruz también permitirá promover la colaboración entre gobiernos, universidades e industria. Este punto es estratégico, ya que la biomanufactura requiere capacidades interinstitucionales: investigación científica, regulación sanitaria, procesos industriales, gestión de calidad, desarrollo clínico y articulación con políticas públicas. La formación regional puede funcionar como un puente entre estos actores, especialmente en países que buscan fortalecer sus capacidades nacionales.
Una red global con impacto regional
Fiocruz se integrará a una red global de centros de formación que cubre las seis regiones de la OMS. Además, trabajará en articulación con el Global Training Hub for Biomanufacturing, con sede en la República de Corea. Esta conexión permitirá vincular la formación regional con estándares globales, cooperación técnica internacional y experiencias de otros centros.
La red incluye instituciones ubicadas en Senegal, Sudáfrica, India, Irlanda, Egipto y China. Su objetivo es ampliar el acceso a formación especializada, fortalecer la cooperación técnica entre países y promover estándares de calidad y alineación global. Para las Américas, la incorporación de Fiocruz representa una oportunidad para adaptar ese conocimiento a las necesidades sanitarias, regulatorias y productivas de la región.
La iniciativa está alineada con resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud y de la OPS orientadas al fortalecimiento de capacidades nacionales y regionales de producción de medicamentos y otras tecnologías de salud. En ese marco, la formación de recursos humanos se posiciona como un pilar para avanzar hacia sistemas más resilientes y autosuficientes.
El impacto de esta designación dependerá de la capacidad del centro para convertir la formación especializada en competencias aplicables, cooperación sostenida y fortalecimiento real de la producción regional. Sin embargo, el anuncio marca un paso relevante en la agenda de seguridad sanitaria, al reconocer que la autonomía productiva requiere infraestructura, transferencia tecnológica y, especialmente, talento humano preparado para sostener la biomanufactura en la región.


