Los Gestores de Bienestar de Bogotá han caracterizado en salud a 7.511 personas que realizan actividades sexuales pagadas durante 2026, como parte de una intervención desarrollada desde el entorno laboral para identificar riesgos, facilitar el acceso a servicios y fortalecer acciones de prevención. Con corte a julio, la estrategia también reportó seguimiento a 651 personas priorizadas y acceso efectivo a servicios de salud para más de 491 mediante la activación de rutas de atención, de acuerdo con información de la Secretaría Distrital de Salud.
La intervención combina acciones sanitarias y sociales dirigidas a una población que puede enfrentar barreras asociadas con el estigma, la exclusión y las condiciones de vulnerabilidad. Los equipos están integrados por profesionales de enfermería, psicología y trabajo social, además de auxiliares de enfermería, encargados de realizar búsqueda activa, caracterización, asesoría individual, tamizajes, educación para la salud y canalización hacia servicios especializados.
El alcance de la estrategia no se limita a la detección de infecciones de transmisión sexual. Las actividades de caracterización también buscan identificar enfermedades crónicas y otras necesidades que requieran valoración médica, seguimiento clínico o articulación con entidades de otros sectores.
Gestores de Bienestar fortalecen la prevención y detección de infecciones de transmisión sexual
Uno de los principales componentes de los Gestores de Bienestar está orientado a la salud sexual y reproductiva y a la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Durante 2026, la Secretaría Distrital de Salud reportó la entrega de más de 81.000 preservativos entre la población intervenida.
En paralelo, se realizaron 4.774 pruebas rápidas para VIH, 4.579 para sífilis y 4.656 para hepatitis B. Estas cifras corresponden al número de pruebas efectuadas y no a la cantidad de personas diagnosticadas ni con prevalencia de estas infecciones en la población abordada.
El componente preventivo pretende facilitar la identificación oportuna de posibles casos positivos y, cuando corresponde, activar rutas de atención para favorecer el seguimiento, la continuidad asistencial y la adherencia a los tratamientos.
El éxito del tamizaje no solo depende de aplicar la prueba, sino de garantizar que quienes obtengan un resultado positivo o sospechoso accedan a la atención de seguimiento requerida.
Caracterización en salud para identificar necesidades más allá de las ITS
La estrategia también incluye valoración de otros riesgos en salud. Según la Secretaría Distrital, las actividades de caracterización han permitido detectar necesidades relacionadas con obesidad, hipertensión y otras enfermedades crónicas, frente a las cuales se han facilitado valoraciones médicas y seguimiento clínico.
Este componente amplía el enfoque de atención más allá de los riesgos tradicionalmente asociados con las actividades sexuales pagadas y plantea una aproximación basada en las necesidades generales de salud de cada persona.
Con corte a julio de 2026, 651 personas consideradas prioritarias habían recibido seguimiento de acuerdo con las necesidades identificadas durante las intervenciones. Asimismo, más de 491 habían accedido efectivamente a servicios sanitarios mediante la activación de rutas.
Las cifras muestran diferentes etapas del proceso y, por tanto, no son equivalentes. Las 7.511 personas caracterizadas constituyen la población alcanzada por este componente de la estrategia, mientras que el seguimiento y la activación de servicios corresponden a grupos que, tras la evaluación, requirieron intervenciones adicionales.
Marcela Martínez, subdirectora de Acciones Colectivas, señaló que el propósito de los Gestores de Bienestar incluye promover el acceso a servicios, disminuir barreras relacionadas con el estigma y la exclusión y fortalecer redes comunitarias alrededor de las personas que realizan actividades sexuales pagadas.
Articulación con otros sectores para responder a necesidades sociales
La intervención incorpora coordinación con entidades distritales cuando las necesidades identificadas trascienden las competencias sanitarias. La Secretaría Distrital de Salud destacó la articulación con los sectores de Mujer e Integración Social durante jornadas de derechos desarrolladas en las localidades.
Como ejemplo, informó que en Ciudad Bolívar fue activada una ruta de emprendimiento para una mujer de 39 años que realizaba actividades sexuales pagadas de manera transitoria.
El caso ilustra el componente intersectorial del modelo: determinadas condiciones relacionadas con bienestar, autonomía o vulnerabilidad económica no pueden abordarse exclusivamente desde una consulta o una intervención sanitaria. La respuesta requiere, en esos casos, conectar a las personas con la oferta institucional disponible en otros sectores del Distrito.
La estrategia se desarrolla dentro del Modelo MAS Bienestar y plantea acciones orientadas a reducción de riesgos, autocuidado, acceso a servicios y articulación institucional. Desde esta perspectiva, las actividades sexuales pagadas funcionan como uno de los contextos desde los cuales se realiza la búsqueda activa, pero la valoración contempla necesidades sanitarias y sociales más amplias.
¿Qué muestran las cifras sobre el acceso efectivo a los servicios de salud?
Los resultados divulgados permiten diferenciar entre cobertura de la estrategia y acceso posterior al sistema sanitario. Mientras 7.511 personas fueron caracterizadas hasta julio, 651 recibieron seguimiento priorizado y más de 491 accedieron efectivamente a servicios mediante rutas activadas.
Caracterizar a una persona permite reconocer riesgos y necesidades, pero el acceso efectivo supone avanzar hacia una atención concreta dentro de los servicios disponibles.
¿Cómo busca la estrategia reducir las barreras que enfrenta esta población?
El modelo combina presencia territorial, búsqueda activa y acompañamiento para acercar la oferta sanitaria a personas que pueden encontrar obstáculos para ingresar o mantenerse dentro de las rutas habituales de atención.
La participación de profesionales de distintas disciplinas permite abordar simultáneamente educación en salud, identificación de riesgos, salud mental, necesidades sociales y canalización sanitaria. A esto se suma la coordinación con entidades distritales cuando se requieren respuestas diferentes a las estrictamente asistenciales.
En este contexto, el principal alcance de los Gestores de Bienestar durante 2026 ha sido establecer puntos de contacto entre una población priorizada y los servicios de salud, acompañando desde la identificación inicial de necesidades hasta la activación de determinadas rutas. El seguimiento de estos procesos será determinante para establecer en qué medida esa cobertura se traduce posteriormente en continuidad asistencial, control de enfermedades y reducción sostenible de barreras de acceso.