El caso del Banco de Silicon Valley (SVB) y su potencial efecto en salud digital

El caso del Banco de Silicon Valley (SVB) y su potencial efecto en salud digital
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A principios de los años 80 en California emergió una región única debido a la floreciente industria tecnológica en la zona, especialmente por sus empresas de tecnología y fabricación de semiconductores lo que le dio su nombre de “Valle del Silicio” o “Silicon Valley”. Pero como era obvio, estas empresas necesitaban capital para crecer, pero tenían dificil acceso a inversores de capital o prestamistas de deuda tradicionales. Dos banqueros de Wells Fargo y un profesor de Stanford vieron el problema y crearon Silicon Valley Bank (SVB) para satisfacer las necesidades financieras de las empresas tecnológicas en etapas tempranas. Estos hombres creían que el área tendría un gran impacto en la economía futura y estaban dispuestos a tomar riesgos para apoyar el crecimiento de las empresas innovadoras.

El Silicon Valley Bank abrió su primera oficina en 1983, para proporcionar financiamiento a startups de tecnología, especialmente a las enfocadas en salud y ciencias de la vida. El banco se centró en el networking y el marketing para atraer a los empresarios tecnológicos y obtuvo 100 fundadores iniciales  con un perfil poco usual. La estrategia funcionó y el banco fue rentable casi de inmediato, aunque tuvo que lidiar con el hecho de que estas empresas eran consideradas demasiado riesgosas por otros bancos.

De lo anterior es evidente que las empresas tecnológicas no son todas iguales y tienen diferentes nichos. Las empresas de almacenamiento de datos enfrentan riesgos diferentes a las empresas de energía las que a la vez enfrentan diferentes riesgos a las empresas emergentes de dispositivos médicos. SVB fue una de las primeras instituciones en comprender realmente la diversificación dentro de la nueva industria tecnológica y la necesidad de reflejar esa diversificación en su clientela.

Todavía existía el riesgo asociado con el hecho de que estas eran pequeñas empresas emergentes, y por lo tanto, en donde SVB realmente tuvo que innovar fue en su proceso de diligencia debida (due dilligence) para mitigar estos riesgos. Esto permitió al banco gestionar préstamos no asegurados y filtrar eficazmente a las empresas que no parecían prometedoras. Otra singularidad de su proceso fue la utilización de la comunidad experta del Silicon Valley para validar mejor la idea de una empresa, para ello los analistas harían consultas con emprendedores experimentados o investigadores académicos en la especialidad particular de esa empresa, aprovechando que la región estaba llena de genios y universidades de renombre. Esto permitió al banco aprovechar el inmenso conocimiento que los rodeaba para mejorar su toma de decisiones. Otro atributo clave fue que las personas que trabajaban para la empresa lo hacían increíblemente duro, ya que la productividad calculada por cada empleado de SVB generaba alrededor de 130,000 USD de ingreso neto en comparación con los aproximadamente 30,000 USD de ingreso neto por empleado en el Citibank (Citigroup Inc.).

Silicon Valley Bank es un banco muy único, pero es importante compararlo con otros bancos. Su razón de apalancamiento es del 10%, lo que es más alto que la mayoría, su retorno sobre el patrimonio es del 10,46% en comparación con el promedio de sus pares de 8,89%, lo que demuestra que estaba obteniendo más que el promedio en inversiones de capital. Lo anterior le permitió convertirse progresivamente en el decimosexto prestamista más grande de Estados Unidos y ampliar su operación a otros países, especialmente a Inglaterra.

Pero además de lo mencionado previamente, desde el 10 de marzo de 2023 el banco es tendencia mundial debido a que fue tomado por los reguladores y puesto en liquidación después de un intento fallido de recaudar capital mediante venta rápida de sus bonos ante un incremento en los retiros de sus empresas ahorradoras. Esto generó pánico entre los inversores y clientes afectando además a los bancos regionales y otros prestamistas. Con poco más de $200 mil millones en activos, SVB está muy por debajo de las instituciones más grandes, pero su falla ha causado preocupación en el sistema financiero estadounidense. Los depósitos corporativos del banco no están cubiertos por un seguro federal, lo que afectó especialmente a las empresas tecnológicas, para ser más específicos al mayor número de startups que venían trabajando en salud en la región. El colapso de SVB ha afectado incluso a los mercados de criptomonedas, con el precio del USDC cayendo a $0.88, lo que ha llevado a los inversores a trasladarse a Tether.

Al caso SVB  le aprecieron entonces tres opciones: rescate, venta o liquidación. La política de un rescate gubernamental parecía difícil debido a la Ley Dodd-Frank que prohíbe los rescates financiados por los contribuyentes para empresas individuales, sin embargo la administración Biden optó por proporcionar a los depositantes del SVB acceso a todos sus fondos, evitando efectivamente la incertidumbre financiera dolorosa y la amenaza de pérdidas significativas para miles de nuevas empresas respaldadas por capital de riesgo, es decir un rescate logrando disminuir los efectos, al menos por ahora de una de las crisis financieras globales recientes de mayor importancia.

Ahora bien, para el sector de salud y tecnología es un caso particular dado que SVB era un importante prestamista y socio para estas empresas respaldadas por capital de riesgo, ya que bancarizó el año pasado el 44% de las ofertas públicas iniciales de empresas de salud y tecnología en el país y casi la mitad de las empresas respaldadas por capital de riesgo de tecnología y ciencias de la vida, por esto su alto impacto en la evolución del mundo de la salud digital y dispositivos médicos incluyendo al software.

Los clientes del banco incluyen entre otros a Oak Street Health, que actualmente está en proceso de ser adquirida por CVS por 10.6 mil millones de dólares.

Además de proporcionar servicios bancarios comerciales y de gestión de tesorería, SVB tenía una facilidad de crédito de préstamo a plazo de 300 USD millones fechada el 30 de septiembre para Oak Street con el proveedor de deuda de capital de riesgo Hercules Capital, según una presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores.

SVB había anunciado también que había comprometido 100 USD millones para Privia Health, una compañía de plataformas para pacientes y hospitales. El banco también respaldó rondas de financiación de empresas como Olive, Carrot, Komodo y DispatchHealth, según Fierce Healthcare.

Esto llevó a un pánico tal que empresas como Oscar Health, GoodRx y CareMax presentaron documentos aclarando que ninguno de sus activos estaba en SVB.

El colapso de SVB ocurre en un momento en que la financiación para las startups de atención médica digital se está agotando en comparación con los máximos históricos de casi 30 mil millones de dólares durante la pandemia de coronavirus y el mercado de ofertas públicas iniciales de atención médica en Estados Unidos parece estar entrando en una fase de invierno. De hecho este fenómeno fue en parte el causante de la situación ya que ante las fluctuaciones usuales del sector salud y tecnología, muchas de las startups intentaron acceder a sus fondos para cubrir sus compromisos, encontrando que el SVB estaba vendiendo los bonos en que había invertido su dinero a pérdida para cumplir con los compromisos, esto ante clientes muy particulares ya que son hiperconectados y permanentemente evaluan tendencias en las redes lo que facilitó el pánico bancario y la posterior cascada de eventos.

Lo que deja para el sector este caso es que las condiciones de crecimiento en la intersección salud, ciencias de la vida y tecnología parece estar entrando en una fase muy difícil, al menos en Estados Unidos y con potenciales efectos hacia abajo. La gran burbuja de startups de dicho ecosistema altamente variable se encuentran en condiciones de dificil acceso a inversores, pero adicionalmente se sabe desde hace algunos meses sobre importantes reducciones en empresas Gig-Tech lo que ha enrarecido el ambiente aún más.

Es importante evaluar el entorno para quienes trabajamos en este sector y analizar potenciales efectos positivos derivados de menores costos de producción a nivel regional lo que podría de alguna forma resultar atractivo, también es importante explorar la posibilidad de mejorar las capacidades con el talento humano capacitado que ha sido liberado de las Gig-Tech y que potencialmente estará disponible para trabajo remoto en estilo freelance, pero con una importante experiencia derivada de su tiempo en estas empresas y a quienes anteriormente era impensable acceder debido a su alto costo de vinculación.

En medio de toda crísis hay oportunidades, pero es importante entender que estamos posiblemente en una gran burbuja de Health-Tech y que por tanto debemos ser muy cautelosos en lo que hacemos, en la perfilación de clientes y productos, disminuir los sueños de unicornidad y enfocarse mejor en ser startups camello, adaptables y escalares.

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