La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC) elevó una nueva alerta pública sobre el manejo y la supervisión de los Equipos Básicos de Salud, una estrategia que, según el gremio, está orientada a garantizar el Derecho Fundamental a la Salud en población vulnerable mediante acciones de prevención y detección temprana. El núcleo de la denuncia no se centra en una discusión ideológica, sino en un punto operativo: el Ministerio de Salud no estaría en capacidad de informar, con cifras y detalles verificables, cuántos equipos están realmente funcionando en el país, cómo están integrados y bajo qué condiciones laborales opera el personal vinculado.
De acuerdo con la ACSC, esta incertidumbre se mantiene pese a que la solicitud formal fue radicada el 6 de agosto de 2025 y, a la fecha, “no se tenga respuesta de fondo”. La falta de respuesta, señaló la Asociación, obligó a interponer una acción de tutela fallada en contra de la entidad gubernamental y, posteriormente, un incidente de desacato ante la negativa del Ministerio de resolver la petición.
Equipos Básicos de Salud bajo la lupa: solicitudes puntuales sin respuesta de fondo
El presidente de la ACSC, el médico intensivista Agamenón Quintero, sostuvo que la ausencia de información impide conocer el estado real del programa y limita la posibilidad de evaluar si requiere ajustes técnicos para cumplir su propósito. En su pronunciamiento, recordó que los EBS están conformados por “grupos de profesionales, técnicos y tecnólogos” que deben asegurar el Derecho Fundamental de la Salud a través de programas preventivos y de detección oportuna de enfermedades, particularmente en población más vulnerable.
Desde la perspectiva gremial, el problema no sería menor: sin un reporte completo y verificable, el Ministerio no podría establecer con claridad cómo operan estos equipos, cuál es su integración real y vigente, ni si la estrategia está funcionando con los estándares requeridos. En términos prácticos, la ACSC plantea que no se puede ajustar lo que no se puede medir ni monitorear con información estructurada.
“No es entendible”: cuestionamiento a la trazabilidad de recursos desde 2022
En el pronunciamiento, Quintero elevó el tono del cuestionamiento al conectar el vacío informativo con la magnitud de los recursos señalados para la estrategia. El presidente de la ACSC afirmó:
“No es entendible cómo el Ministerio de Salud ha invertido desde el año 2022 más de 4 billones de pesos para Equipos Básicos en Salud, y a la fecha no tenga conocimiento cómo fueron utilizados estos rubros por parte de los hospitales (ESES), y menos si su programa estrella cumple con las necesidades y expectativas que creó en torno al mismo.”, afirmó Agamenón Quintero, Presidente de la ACSC.
Así pues, se concentra dos reclamos: por un lado, la falta de conocimiento sobre el uso de recursos “desde el año 2022” superiores a “4 billones de pesos”; por otro, la imposibilidad de valorar si el programa cumple “las necesidades y expectativas” que generó. La ACSC agregó que las respuestas entregadas por la cartera ministerial no resolverían las peticiones formuladas y que, incluso, “contradicen las disposiciones técnicas emitidas por la misma entidad gubernamental”.
SISPRO y seguimiento: la tensión entre vigilancia y responsabilidad de reporte
Otro punto crítico señalado por la Asociación se refiere a la ruta de vigilancia y seguimiento. Según la ACSC, el Ministerio habría indicado en sus respuestas que la Superintendencia Nacional de Salud es la encargada de hacer la vigilancia. Sin embargo, el gremio advirtió una inconsistencia frente al documento “Lineamiento Técnico-operativo de equipos básicos de Salud: Conformación, operación y seguimiento”.
En ese marco, la ACSC sostuvo que la información se recoge “a través del SISPRO, sistema que maneja el Ministerio”, y que, de acuerdo con las respuestas de la entidad, no se estaría cumpliendo con los reportes. Además, planteó que el Ministerio “ni requiere a las entidades obligadas, ni reporta esta situación ante las Superintendencia de Salud”.
La discusión, en este punto, no se limita a determinar quién vigila, sino a precisar quién consolida, exige y remite información para que la vigilancia sea posible con evidencia operativa. Para la Asociación, si el sistema de información que concentra el reporte está bajo la órbita ministerial, el vacío de datos compromete el seguimiento técnico del programa y dificulta cualquier control posterior.
Las tres preguntas que la ACSC exige responder
La ACSC insistió en que sus solicitudes fueron “concretas y claras” y se pueden resumir en tres bloques de información:
- Brindar a la ACSC la cifra exacta de los Equipos Básicos de Salud conformados en el territorio colombiano.
- Informar cómo se encuentran compuestos y cuántos profesionales, técnicos y/o tecnólogos hacen parte de los Equipos Básicos de Salud, definiendo sus calidades.
- Informar la modalidad de contratación y la remuneración de cada uno de los miembros que conforman los Equipos Básicos de Salud.
En la práctica, estos puntos no solo buscan un conteo. También pretenden describir capacidades, perfiles y condiciones laborales, variables que impactan directamente la operación, la continuidad y la efectividad de los equipos, de acuerdo con el enfoque planteado por el gremio.
Lo que está en juego: “visión clara y real” para ajustes técnicos, sin debate ideológico
El presidente de la ACSC afirmó que el gremio sigue esperando respuestas de fondo y sostuvo que ese insumo informativo es esencial para “tener una visión clara y real del programa correspondiente” y así realizar los ajustes “técnicos y científicos” que sean necesarios. En su planteamiento, el objetivo es evitar discusiones ideológicas y concentrarse en la mejora operativa: asegurar que el programa cumpla su propósito con la población más vulnerable y fortalezca la preservación del Derecho Fundamental de la Salud.
La controversia, tal como fue presentada por la ACSC, se ubica en un terreno verificable: cifras, conformación, contratación, remuneración y reportes. En ausencia de esa información, el gremio advierte que el país carece de una fotografía real del estado de los Equipos Básicos de Salud y, por tanto, de la base técnica para evaluar si el diseño y la ejecución del programa responden a lo prometido.


