Márgenes de intermediación en medicamentos: informe de ADRES abre una nueva discusión sectorial

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La ADRES acaba de poner sobre la mesa uno de los análisis más relevantes para comprender la estructura económica del gasto farmacéutico institucional en Colombia. El documento técnico que informa sobre gigantescas diferencias en los márgenes de intermediación en medicamentos fue elaborado por el equipo de Innovación y Analítica de la entidad, y compara los precios de referencia reportados en SISMED con los valores registrados en la Base de Prestación de Servicios entre 2021 y 2024, con el propósito de estimar márgenes incrementales y márgenes de beneficio en medicamentos financiados con recursos del sistema de salud.

El estudio tiene un valor especial porque cruza tres fuentes oficiales: registros INVIMA, SISMED y Base de Prestación de Servicios. Esa integración permite observar diferenciales entre el precio de referencia de medicamentos y el valor finalmente reportado en la prestación, desagregado por grupo terapéutico, estado de regulación, EPS, régimen, departamento e IPS. La ADRES precisa que se trata de un ejercicio descriptivo, construido a partir de fuentes administrativas, con agregaciones y ponderaciones basadas principalmente en cantidades reportadas.

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La primera conclusión es contundente: las diferencias entre los precios de referencia SISMED y los valores registrados en prestación permanecen elevadas durante todo el periodo analizado. Aunque entre 2021 y 2024 se observa una reducción progresiva, el margen incremental global ponderado máximo pasó de 2.008,4% a 1.517,4%, mientras el margen de beneficio global ponderado máximo cayó de 84,8% a 76,1%. La reducción existe, pero los niveles continúan ampliamente por encima del margen de referencia utilizado por ADRES, equivalente a 25,06%.

¿Margenes de intermediacion? Qué mide realmente el informe

El punto técnico más importante consiste en comprender el alcance de la medición. ADRES construye dos indicadores complementarios. El margen incremental expresa cuánto aumenta el valor reportado en la Base de Prestación frente al precio de referencia SISMED. El margen de beneficio expresa qué proporción del valor final observado corresponde al diferencial frente a ese precio de referencia.

La lectura sectorial exige prudencia. Estos indicadores miden diferenciales observados entre dos fuentes administrativas. Ese diferencial puede estar asociado a intermediación comercial, dispensación, administración, preparación, almacenamiento, logística, riesgo operativo, costos territoriales, modelos de contratación integral y componentes propios de la prestación. Traducir automáticamente estos márgenes en utilidad neta, abuso de posición contractual o ineficiencia deliberada sería metodológicamente débil.

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El informe, bien leído, constituye una herramienta de trazabilidad y auditoría inteligente. Permite ubicar zonas, actores, grupos terapéuticos y canales con diferenciales relevantes. También exige una segunda capa de análisis: revisar contratos, modelos de dispensación, costos logísticos, acuerdos de compra, administración intrahospitalaria, complejidad clínica, oportunidad de entrega y resultados en salud.

Medicamentos regulados versus no regulados: una señal clara

Uno de los hallazgos más consistentes aparece al comparar medicamentos regulados y no regulados. Los medicamentos no regulados presentan mayores márgenes que los regulados en todas las vigencias analizadas. En 2024, el margen incremental máximo fue de 1.754,2% para medicamentos no regulados y de 497,8% para regulados. En margen de beneficio máximo, la diferencia fue de 79,2% frente a 64,2%.

Este resultado sugiere que la regulación de precios reduce dispersión y modera diferenciales, aunque no elimina las brechas entre referencia y valor reportado. También plantea una agenda para la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos y Dispositivos Médicos: fortalecer la vigilancia de mercados no regulados, evaluar señales de concentración, revisar grupos terapéuticos de alta exposición presupuestal y mejorar la oportunidad de las intervenciones regulatorias.

Régimen subsidiado, territorios dispersos y operación real del sistema

El análisis de los precios de medicamentos por régimen muestra mayores márgenes en el régimen subsidiado, especialmente en los escenarios máximos ponderados. ADRES reporta que el margen incremental global ponderado máximo pasó de 2.135,4% en 2021 a 1.703,4% en 2024 para el subsidiado, mientras que en el contributivo disminuyó de 1.963,1% a 1.446,7% en el mismo periodo.

La interpretación debe incorporar la realidad operativa del país. El régimen subsidiado concentra población vulnerable, territorios dispersos, municipios con menor densidad de red, mayores costos de última milla y una dependencia más intensa de operadores logísticos o gestores farmacéuticos. La cifra abre una pregunta estructural: cuánto del diferencial corresponde a costos legítimos de operación territorial y cuánto a fallas de contratación, trazabilidad, auditoría y eficiencia.

En departamentos como Guainía, Putumayo, Nariño, Amazonas y La Guajira se observan algunos de los mayores valores de márgenes incrementales y de beneficio. Esta concentración territorial coincide con zonas donde la geografía, la dispersión poblacional, las brechas de infraestructura y la disponibilidad de red farmacéutica aumentan la complejidad de la prestación.

EPS: contratación farmacéutica bajo mayor escrutinio

El informe sobre márgenes de intermediación de los medicamentos publicado por la ADRES identifica EPS con márgenes elevados de forma recurrente, entre ellas Coosalud, Savia Salud, Mallamas, Emssanar y algunas EPS indígenas. En Mallamas, por ejemplo, se reporta un margen incremental global ponderado máximo de 5.243,7% en 2023 en el régimen contributivo y de 5.177,6% en el subsidiado; Emssanar alcanzó 4.248,8% en 2023 en el régimen subsidiado.

Para las EPS, el mensaje técnico es directo: la contratación farmacéutica tendrá que demostrar con mayor precisión cómo se forma el precio final. Los contratos empaquetados, los pagos globales sin trazabilidad suficiente, las compras delegadas sin separación de componentes y los modelos integrales con baja transparencia quedarán sometidos a mayor presión analítica.

La nueva conversación contractual debería separar, como mínimo, cinco componentes: precio de adquisición del medicamento, costo logístico, costo de dispensación, costo de administración clínica cuando aplique y margen del gestor u operador. Esa separación permitiría distinguir eficiencia real, complejidad operativa, sobrecostos evitables y eventuales distorsiones contractuales.

Operadores logísticos y gestores farmacéuticos: llegó la hora de transparentar el valor agregado

El informe tiene una consecuencia inevitable para operadores logísticos y gestores farmacéuticos. El sistema necesita conocer con mayor granularidad qué paga cuando paga medicamentos: producto, almacenamiento, distribución, dispensación, gestión farmacéutica, adherencia, soporte al paciente, farmacovigilancia, administración, cadena de frío, oportunidad y continuidad terapéutica.

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Los operadores que puedan demostrar valor agregado clínico, logístico y financiero tendrán una ventaja competitiva. Los modelos que concentren facturación sin trazabilidad quedarán expuestos. El futuro de la gestión farmacéutica institucional dependerá menos de la escala comercial y más de la evidencia verificable: oportunidad de entrega, continuidad del tratamiento, reducción de interrupciones, control de inventarios, trazabilidad por paciente y resultados medibles.

IPS de alta complejidad: el dato requiere lectura clínica y financiera

ADRES reporta que los mayores márgenes de beneficio se observan principalmente en instituciones de alta complejidad y en IPS especializadas en oncología, hematología y servicios cardiovasculares. En varias entidades, los márgenes de beneficio máximos superan el 80% durante el periodo evaluado.

Este punto exige una lectura especialmente técnica. En alta complejidad, el valor reportado puede incluir procesos que van más allá del precio del medicamento: preparación de mezclas, administración supervisada, talento humano especializado, infraestructura, cadena de frío, gestión del riesgo, monitoreo clínico, seguridad del paciente y manejo de eventos adversos. El diferencial debe descomponerse antes de formular conclusiones regulatorias o contractuales.

El reto está en pasar de precios agregados a costos explicados. En oncología, hematología, inmunología y enfermedades de alto costo, la sostenibilidad financiera depende de una trazabilidad que conecte precio, indicación, oportunidad, adherencia, desenlace y continuidad del cuidado.

Industria farmacéutica: presión de precios y oportunidad de valor

Para la industria farmacéutica, el informe trae una señal estratégica. Los medicamentos no regulados, los grupos terapéuticos con altos diferenciales y los canales con baja trazabilidad pueden convertirse en focos de intervención regulatoria, compras agregadas, acuerdos marco o mayor vigilancia de precios.

Al mismo tiempo, el documento abre una oportunidad para una industria más orientada al valor. La discusión dejará de estar centrada exclusivamente en precio unitario y migrará hacia esquemas de acceso, resultados, riesgo compartido, soporte al paciente, adherencia, evidencia en vida real y sostenibilidad presupuestal. Las compañías que puedan demostrar resultados sanitarios y eficiencia integral estarán mejor posicionadas frente a EPS, IPS, ADRES y compradores institucionales.

Lo que significa para los pacientes

El informe no mide desenlaces clínicos, adherencia, oportunidad de entrega, interrupciones terapéuticas ni continuidad del cuidado. Por tanto, sus resultados no permiten concluir directamente que un margen alto implique peor atención o mejor atención. Su aporte sanitario está en otra dimensión: muestra que una parte importante del gasto farmacéutico requiere mayor explicación económica y contractual.

Cuando el sistema paga diferenciales altos sin trazabilidad suficiente, se reduce la capacidad colectiva para asignar recursos hacia acceso oportuno, tecnologías costo-efectivas, seguimiento clínico y cuidado integral sostenido. Cada peso mal explicado en la cadena farmacéutica compite con la financiación de consultas, diagnósticos, medicamentos, terapias, talento humano y programas de gestión del riesgo.

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La eficiencia farmacéutica debe entenderse como una condición para proteger el derecho fundamental a la salud. Su objetivo no es pagar menos por pagar menos. Su propósito es pagar correctamente, reconocer los costos legítimos, eliminar distorsiones, sostener la innovación útil y garantizar continuidad terapéutica.

Fortalezas y limitaciones del análisis sobre márgenes de intermediacion en medicamentos publicado por la ADRES

La principal fortaleza del informe es su capacidad para integrar fuentes oficiales y construir una señal analítica inédita sobre el mercado institucional de medicamentos. El uso de bloques de comparación por año, régimen, municipio, complejidad, mecanismo de contratación, ámbito y grupo relevante mejora la calidad del contraste frente a una comparación simple de precios.

También es valioso que ADRES reconozca el carácter descriptivo del ejercicio. El propio documento advierte que sus resultados deben interpretarse considerando calidad, cobertura y naturaleza de los registros administrativos. Esa advertencia protege la discusión técnica y evita conclusiones apresuradas.

Entre las limitaciones, sobresale la naturaleza distinta de las fuentes. SISMED recoge precios reportados en transacciones comerciales; la Base de Prestación registra valores asociados a servicios de salud financiados por el sistema. Compararlas es útil para generar alertas, pero el diferencial resultante requiere descomposición contractual y operativa.

También resulta relevante la decisión metodológica de excluir registros cuando el valor era menor al precio unitario de referencia SISMED, con el propósito de evitar márgenes negativos. Esa depuración puede ser razonable para estabilizar indicadores, pero elimina observaciones que podrían reflejar compras eficientes, descuentos, acuerdos contractuales o registros inferiores al precio de referencia.

La ponderación por cantidades permite capturar volumen de uso, aunque puede limitar la lectura económica en medicamentos de alto costo y bajo volumen. Para decisiones de política pública, será necesario complementar el análisis con ponderaciones por valor, participación presupuestal, indicación clínica, tipo de contrato, canal de dispensación y desenlaces.

Agenda sectorial: Comentario de Consultorsalud

El informe de ADRES debería convertirse en un punto de partida para una agenda técnica de transparencia farmacéutica. Esa agenda debería incluir trazabilidad de punta a punta, separación de componentes del precio final, auditoría de contratos farmacéuticos, caracterización de operadores logísticos, análisis por indicación clínica, comparación por modalidad de pago, evaluación de territorios dispersos, y seguimiento de oportunidad y continuidad terapéutica.

Colombia necesita una conversación madura sobre medicamentos. Una conversación que reconozca la innovación, proteja la sostenibilidad, respete la complejidad operativa y exija transparencia. El informe de ADRES no cierra la discusión. La ordena. Pone cifras sobre la mesa y obliga a todos los actores —EPS, IPS, operadores logísticos, gestores farmacéuticos, industria, reguladores y financiadores— a explicar mejor cómo se transforma el precio de un medicamento en un valor facturado al sistema.

La siguiente etapa debe integrar finanzas, contratación, regulación y resultados en salud. Solo así el país podrá diferenciar entre costo legítimo, margen razonable, ineficiencia, riesgo logístico, complejidad clínica y desviación contractual. Esa distinción será decisiva para proteger los recursos públicos y garantizar que los pacientes reciban medicamentos oportunos, seguros y sostenibles.

Descargue a continuación el informe Márgrenes de intermediacion en medicamentos ADRES julio de 2026

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