La salud mental en tiempos de cambio climático: un desafío emergente para la agenda pública y el trabajo en Colombia

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A propósito del 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, resulta necesario ampliar una conversación que tradicionalmente se ha centrado en ecosistemas, biodiversidad y reducción de emisiones. Aunque estos temas son fundamentales, existe una dimensión menos visible que empieza a adquirir mayor relevancia para la salud pública: los efectos del cambio climático sobre la salud mental, el bienestar laboral y la seguridad de las personas trabajadoras.

Durante años, el cambio climático fue entendido principalmente como un desafío ambiental. Sin embargo, la evidencia científica muestra que sus implicaciones trascienden ampliamente esta esfera. Hoy también representa un reto para la salud mental, la productividad, la seguridad y salud en el trabajo, la sostenibilidad de los sistemas de protección social y la capacidad de adaptación de las comunidades¹.

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En Colombia, esta discusión adquiere una relevancia particular. Se trata de un país expuesto a fenómenos climáticos extremos, con importantes brechas territoriales y donde más de la mitad de las personas ocupadas permanecen en la informalidad laboral. De acuerdo con el DANE, para el trimestre enero-marzo de 2026, la proporción de población ocupada informal fue de 83,2 % en centros poblados y rural disperso². Esta realidad limita la capacidad de prevención, adaptación y respuesta frente a nuevas amenazas para la salud y el bienestar.

Desde el estudio “Efectos del cambio climático en el bienestar de los trabajadores”, desarrollado desde el Centro de Pensamiento en Talento Humano y Organizaciones Saludables del Politécnico Grancolombiano, en alianza con la Pontificia Universidad Javeriana desde el área de medicina laboral y el Centro de Trabajo, Cultura y Cuidado del INALDE, identificamos una conclusión que merece especial atención: los efectos del cambio climático sobre la salud mental laboral ya no deben entenderse como una preocupación futura. Son una realidad emergente que comienza a manifestarse en distintos sectores económicos y que exige respuestas desde la salud pública, la política social, la seguridad y salud en el trabajo y la gestión organizacional.

Un marco normativo que debe articularse mejor

Colombia no parte de cero frente a este desafío. La Ley 2460 de 2025, que modifica la Ley 1616 de 2013, fortalece el enfoque preventivo, integral, territorial e intersectorial de la salud mental³. A su vez, el Decreto 0729 de 2025 adopta la Política Nacional de Salud Mental 2025-2034, orientada a fortalecer la promoción, prevención, atención integral y respuesta territorial en salud mental⁴.

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En el entorno laboral, el país también cuenta con el Sistema General de Riesgos Laborales y con desarrollos recientes como el Decreto 0728 de 2025, que incorpora acciones de promoción de la salud mental y prevención de problemas y trastornos mentales en el ámbito laboral⁵. A esto se suman instrumentos estratégicos como la Política Nacional de Cambio Climático y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, que buscan reducir vulnerabilidades y fortalecer capacidades institucionales frente a los impactos climáticos⁶˒⁷.

El reto no está únicamente en la existencia de normas o políticas, sino en su articulación. Salud mental, trabajo, riesgos laborales y adaptación climática aún suelen avanzar como agendas separadas, cuando la evidencia muestra que sus puntos de encuentro serán cada vez más determinantes para proteger a la población trabajadora.

Cuando el clima también afecta la salud mental

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el cambio climático constituye una de las mayores amenazas para la salud en el siglo XXI. Además, ha señalado que los eventos climáticos pueden afectar el bienestar psicológico antes, durante y después de situaciones extremas, con consecuencias que pueden prolongarse en el tiempo⁸.

En este escenario han comenzado a tener mayor relevancia conceptos como eco ansiedad, solastalgia y eco estrés. La eco ansiedad se relaciona con la preocupación persistente frente a los efectos actuales y futuros del cambio climático. La solastalgia expresa el malestar emocional que se experimenta cuando el entorno que una persona reconoce como propio se transforma o deteriora. El eco estrés se asocia con la exposición continua a amenazas ambientales que generan incertidumbre, desgaste psicológico y sensación de vulnerabilidad.

Estas manifestaciones no constituyen diagnósticos clínicos por sí mismas. Sin embargo, ayudan a comprender una realidad cada vez más documentada: el cambio climático puede contribuir al desarrollo o agravamiento de problemas de salud mental como ansiedad, depresión, trastornos del sueño, agotamiento emocional, estrés crónico y factores asociados al riesgo de ideación suicida en poblaciones especialmente vulnerables⁸.

La evidencia muestra que las pérdidas económicas, los desplazamientos, la inseguridad alimentaria, los desastres naturales, la pérdida de medios de subsistencia y la incertidumbre frente al futuro pueden generar impactos significativos sobre el bienestar psicológico de personas, familias y comunidades⁸.

Un nuevo desafío para la salud laboral

Cuando se habla de cambio climático, con frecuencia se piensa en efectos físicos como golpes de calor, enfermedades transmitidas por vectores o afectaciones respiratorias. Sin embargo, sus consecuencias sobre el trabajo son mucho más amplias.

La Organización Internacional del Trabajo estima que cerca de 2.410 millones de trabajadores en el mundo están expuestos al calor excesivo cada año. Esta exposición se asocia con 22,85 millones de lesiones ocupacionales no mortales y cerca de 18.970 muertes anuales atribuibles al calor excesivo⁹.

Pero el impacto no se limita al daño físico. El calor extremo también puede aumentar la fatiga, disminuir la atención, afectar el estado de ánimo, reducir la capacidad de recuperación, incrementar errores laborales, elevar el riesgo de incidentes y aumentar el ausentismo. En otras palabras, el cambio climático puede afectar simultáneamente la salud mental, la seguridad laboral, la productividad y la continuidad de las organizaciones⁹.

La relación es clara: más calor puede generar mayor fatiga; la fatiga reduce la concentración; la disminución de la concentración incrementa los errores; los errores aumentan la probabilidad de incidentes y accidentes; y la sobrecarga resultante puede traducirse en mayor ausentismo, deterioro del bienestar psicológico y pérdida de productividad⁹.

De hecho, The Lancet Countdown reportó que en 2024 se perdieron aproximadamente 640.000 millones de horas potenciales de trabajo a nivel mundial debido a la exposición al calor extremo, con pérdidas estimadas cercanas a 1,09 billones de dólares en ingresos potenciales¹⁰.

Colombia frente a un riesgo emergente

En Colombia, esta situación adquiere características particulares. Sectores como agricultura, construcción, transporte, vigilancia, comercio informal, logística, servicios urbanos y trabajo rural concentran una parte importante de la vulnerabilidad climática y laboral.

Cuando una persona depende de su trabajo diario para generar ingresos, la incertidumbre asociada al clima deja de ser únicamente una preocupación ambiental. Se convierte en una preocupación económica, familiar y emocional.

Por ello, el cambio climático debe comenzar a entenderse como un determinante emergente de la salud mental laboral. No porque reemplace otros factores psicosociales ya reconocidos, sino porque los intensifica: precariedad, informalidad, exposición física, inseguridad económica, desigualdad territorial y baja capacidad de adaptación.

Inversión en salud y pregunta estratégica

Colombia ha dado pasos importantes en materia de salud mental y financiación del sistema. La nueva Política Nacional de Salud Mental contempla una inversión cercana a 150 millones de dólares para fortalecer la atención, crear 39 centros regionales y ampliar la respuesta territorial en salud mental¹¹.

De manera paralela, el Ministerio de Salud ha señalado que entre 2022 y 2026 el presupuesto del sector salud aumentó en más de 25 billones de pesos y que la Unidad de Pago por Capitación registró incrementos acumulados de 30,4 %, equivalentes a 22,9 billones de pesos¹².

Estos avances son relevantes. Sin embargo, plantean una pregunta estratégica: ¿estamos incorporando de manera suficiente los efectos del cambio climático sobre la salud mental dentro de las políticas públicas, los programas de prevención, los sistemas de vigilancia y las estrategias de salud laboral?

La respuesta aún parece estar en construcción.

De la reacción a la adaptación

La experiencia internacional y la evidencia en seguridad y salud en el trabajo muestran que es posible reducir los impactos del cambio climático sobre la salud y el trabajo mediante medidas de adaptación concretas, costo-efectivas y territorializadas⁹.

Entre ellas se destacan: zonas de sombra en espacios laborales expuestos, puntos permanentes de hidratación, planeación de jornadas en horarios de menor exposición térmica, pausas de recuperación, sistemas de alerta temprana frente a olas de calor, vigilancia del estrés térmico, adecuación de infraestructura laboral, educación climática para empleadores y trabajadores, protocolos de respuesta ante eventos extremos y fortalecimiento de la protección social en poblaciones vulnerables.

Estas medidas no solo protegen la salud física. También reducen incertidumbre, mejoran la percepción de control, disminuyen el estrés, previenen errores laborales y fortalecen el bienestar psicológico.

Una agenda que Colombia no puede aplazar

La discusión sobre salud mental está avanzando en Colombia. La discusión sobre cambio climático también. Sin embargo, ambas agendas todavía avanzan de manera paralela cuando deberían encontrarse con mayor fuerza en la salud pública, el trabajo decente y la seguridad y salud en el trabajo.

Los efectos del cambio climático sobre la salud mental laboral representan uno de los desafíos emergentes más importantes para la próxima década. Ignorarlos podría aumentar vulnerabilidades existentes, profundizar desigualdades y generar nuevos costos humanos, sociales, laborales y económicos.

Por el contrario, reconocerlos abre la posibilidad de construir organizaciones más saludables, sistemas de prevención más efectivos y políticas públicas mejor preparadas para los desafíos del futuro.

El cambio climático no solo transforma ecosistemas. También transforma las condiciones en las que las personas viven, trabajan y construyen sus proyectos de vida.

Comprender esta realidad será fundamental para proteger la salud mental de quienes sostienen diariamente el desarrollo económico y social del país.

Referencias:

  1. Organización Mundial de la Salud. (2023). Climate change and health. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health
  2. Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2026). Empleo informal y seguridad social: Trimestre enero-marzo 2026. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/empleo-informal-y-seguridad-social
  3. Congreso de la República de Colombia. (2025). Ley 2460 de 2025. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=260636
  4. Ministerio de Salud y Protección Social. (2025). Decreto 0729 de 2025: Política Nacional de Salud Mental 2025-2034. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/decreto-0729-de-2025.pdf
  5. Presidencia de la República de Colombia. (2025). Decreto 0728 de 2025. https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=183733
  6. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2017). Política Nacional de Cambio Climático. https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2022/01/9.-Politica-Nacional-de-Cambio-Climatico.pdf
  7. Departamento Nacional de Planeación, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, IDEAM, & Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. (s. f.). Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. https://www.minambiente.gov.co/cambio-climatico-y-gestion-del-riesgo/plan-nacional-de-adaptacion-al-cambio-climatico/
  8. Organización Mundial de la Salud. (2022). Mental health and climate change: Policy brief. https://www.who.int/publications/i/item/9789240045125
  9. Organización Internacional del Trabajo. (2024). Ensuring safety and health at work in a changing climate. https://www.ilo.org/publications/ensuring-safety-and-health-work-changing-climate
  10. Lancet Countdown. (2025). The 2025 report of the Lancet Countdown on health and climate change. https://lancetcountdown.org/2025-report/
  11. Consultor Salud. (2025). Gobierno destina USD 150 millones para implementar la nueva Política Nacional de Salud Mental en Colombia. https://consultorsalud.com/politica-nacional-de-salud-mental-en-colombia/
  12. Presidencia de la República de Colombia. (2026, 8 de enero). Presupuesto de salud ha crecido 51,4 % durante el Gobierno del Cambio. https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Presupuesto-de-salud-ha-crecido-51-4-durante-el-Gobierno-del-Cambio-260108.aspx

Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a su autor y no comprometen la línea editorial de CONSULTORSALUD.

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