La Circular 022 no trata de precios. Trata de quién asume el costo de la crisis financiera del sistema. Casi al mismo tiempo que el Foro de Salud de la ANDI reunía a los principales líderes del sector para discutir el futuro del sistema, la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos y Dispositivos Médicos publicaba uno de los actos regulatorios más esperados y posiblemente más trascendentes de los últimos años: la Circular 022 de 2026.
A primera vista, podría parecer una actualización más de precios máximos de venta. Sin embargo, una lectura detallada permite concluir que estamos ante algo mucho más profundo: la consolidación de una nueva etapa de intervención estatal sobre el mercado farmacéutico colombiano.
Como suele ocurrir, buena parte de la discusión pública se concentrará en cuánto bajaron o cuánto subieron los precios. Pero esa no es la pregunta importante.
La pregunta realmente relevante es otra: ¿esta medida logrará mejorar el acceso y la sostenibilidad del sistema sin generar nuevos riesgos para la disponibilidad de medicamentos, la competencia y la incorporación de innovación?
La Circular 022 representa la primera aplicación integral de la metodología establecida en la Circular 18 de 2024. No estamos hablando de ajustes marginales. La Comisión incorporó por primera vez 33 mercados relevantes y 4 submercados al régimen de control directo de precios, modificó 22 mercados relevantes y 10 submercados previamente regulados y actualizó 528 mercados relevantes y 22 submercados ya sometidos a control.
Detrás de estas cifras existe un mensaje claro: cuando la sostenibilidad financiera del sistema entra en tensión, la intervención del mercado deja de ser una posibilidad para convertirse en una herramienta de política pública.
Y hay que reconocer que razones no faltan.
Colombia enfrenta probablemente una de las mayores presiones financieras sobre su sistema de salud en décadas. EPS intervenidas y no intervenidas con dificultades de liquidez, crecientes deudas con prestadores y proveedores, aumento sostenido de tecnologías de alto costo, presión sobre la UPC y una demanda cada vez mayor de servicios y medicamentos.
En ese contexto, el control de precios aparece como una de las herramientas más visibles para contener el crecimiento del gasto farmacéutico.
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que regular precios es mucho más complejo que simplemente fijar un valor máximo de venta.
Cuando un regulador interviene un mercado, modifica simultáneamente los incentivos de todos los actores que participan en él.
¿Qué significa la CR22 para la industria farmacéutica?
Para la industria, la Circular 022 introduce un escenario de mayor presión regulatoria y menor predictibilidad comercial.
- Las compañías deberán fortalecer sus capacidades de análisis económico, planeación financiera y estrategia de acceso. La regulación deja de ser un asunto exclusivo de asuntos regulatorios para convertirse en una variable crítica de negocio.
- En algunos casos, la reducción de márgenes podría afectar decisiones de inversión, priorización de portafolio, lanzamiento de nuevas tecnologías o permanencia de determinados productos en el mercado colombiano.
- La pregunta que muchas compañías se harán durante los próximos meses es simple: ¿sigue siendo Colombia un mercado atractivo para determinadas innovaciones bajo las nuevas condiciones regulatorias?
¿Qué significa esta norma para las EPS y los pagadores?
Probablemente son los actores que observan esta medida con mayor optimismo. Menores precios pueden representar alivios financieros importantes para tecnologías de alto impacto presupuestal y contribuir al control del gasto farmacéutico.
Y vale la pena decirlo sin rodeos: cualquier herramienta que contribuya a contener el crecimiento del gasto será bienvenida en un sistema que enfrenta tensiones financieras sin precedentes.
Sin embargo, el verdadero éxito no estará en el ahorro teórico generado por la regulación. Estará en la capacidad de convertir esos ahorros en mejor flujo de recursos, pagos más oportunos, reducción de cartera y eliminación de barreras para los pacientes.
¿Qué significa para las IPS?
Las IPS podrían beneficiarse de menores costos de adquisición y de una mejor gestión de sus presupuestos farmacéuticos.
Sin embargo, también deberán monitorear cuidadosamente posibles efectos sobre disponibilidad y continuidad del suministro.
La historia de los mercados regulados muestra que cuando los incentivos económicos disminuyen de forma significativa, algunos actores pueden restringir oferta, replantear estrategias comerciales o concentrarse en mercados más rentables.
¿Qué representan la Circular para los gestores farmacéuticos?
Quizás este sea uno de los actores menos visibles y, al mismo tiempo, uno de los más impactados. La Circular modifica variables fundamentales de abastecimiento, negociación, inventarios y distribución.
Su desafío será mantener disponibilidad y oportunidad en un entorno donde los márgenes podrían verse cada vez más restringidos.
¿Y qué significa para los pacientes?
Los pacientes no reciben circulares. Reciben tratamientos o sufren las consecuencias cuando estos no llegan. Por eso, el éxito de esta regulación no puede medirse exclusivamente por los ahorros generados ni por el número de mercados incorporados al control de precios.
Debe medirse por su capacidad para mejorar el acceso real a los medicamentos sin comprometer la disponibilidad, la continuidad terapéutica y la llegada de nuevas tecnologías.
Un medicamento más barato que no está disponible sigue siendo una barrera de acceso. Y un sistema financieramente sostenible que no logra entregar oportunamente los tratamientos tampoco cumple su propósito.
Lo que viene: Los próximos meses serán determinantes.
La Circular incorpora además mecanismos de vigilancia y sanción cuyo cumplimiento será supervisado por la Superintendencia de Industria y Comercio.
Asimismo, establece un período de transición de dos meses, manteniendo vigentes los precios definidos en la Circular 019 de 2024 hasta el 19 de agosto de 2026, fecha a partir de la cual comenzarán a aplicarse los nuevos precios máximos de venta.
Laboratorios, EPS, IPS, gestores farmacéuticos y autoridades deberán adaptarse a un nuevo escenario regulatorio cuyos efectos reales apenas comienzan a vislumbrarse.
Colombia lleva años intentando resolver la misma ecuación: garantizar acceso, mantener la sostenibilidad financiera y preservar los incentivos para la innovación y la Circular 022 es un nuevo intento. Los resultados no se medirán en las resoluciones ni en los comunicados de prensa.
Se medirán en las farmacias, en los hospitales y en la capacidad real de los pacientes para acceder a los tratamientos que necesitan.
Porque en salud, regular es relativamente fácil. Lo difícil es lograr que las decisiones regulatorias produzcan mejores resultados para los pacientes.