La financiación de la salud comienza a ocupar un lugar central en las decisiones que marcarán 2027. Mientras el Congreso avanza en la discusión del Presupuesto General de la Nación y del presupuesto de salud para la próxima vigencia, el Ministerio de Salud prepara la definición de la Unidad de Pago por Capitación. En ese escenario, las estimaciones disponibles muestran que las necesidades operativas del sistema podrían crecer a un ritmo considerablemente mayor que los recursos inicialmente previstos para el sector.
Un análisis de Sectorial, elaborado con información del Ministerio de Salud, la ADRES y el DANE, estima que el sistema necesitaría 16,9 % más recursos durante 2027, frente a un incremento presupuestal previsto de 1,8 %. La proyección recoge principalmente el efecto del aumento de los precios en salud y el comportamiento de la siniestralidad, dos variables que continuarían presionando la financiación durante la próxima vigencia.
Presupuesto de salud 2027 frente a necesidades cercanas a $121,6 billones
El análisis estima que durante 2026 el sistema recibirá cerca de $104 billones, de los cuales $102,1 billones corresponden a los recursos del Plan de Beneficios en Salud financiados con la UPC y $1,9 billones a Presupuestos Máximos correspondientes a la vigencia. Este nivel de recursos constituye la referencia para dimensionar las presiones financieras que podrían trasladarse al próximo año.
El comportamiento de los precios tendría un peso importante en ese escenario, considerando que la inflación de salud se ubicó en 8,3 % en agosto de 2026. A este componente se suma la evolución de la siniestralidad del aseguramiento, que permanece por encima del nivel de equilibrio y representa otra fuente de presión sobre los recursos necesarios para mantener la operación del sistema.
- El aumento de precios representaría alrededor de $9,3 billones adicionales en las necesidades financieras.
- La siniestralidad agregaría otros $8,32 billones, llevando el requerimiento total estimado a aproximadamente $121,6 billones.
- La proyección no incorpora futuras inclusiones de medicamentos y servicios dentro del Plan de Beneficios en Salud, por lo que esas eventuales incorporaciones quedarían por fuera del cálculo actual.
La distancia entre las necesidades calculadas y el crecimiento presupuestal previsto constituye el principal hallazgo del reporte. Ese escenario se conoce cuando todavía permanecen abiertas decisiones determinantes para la siguiente vigencia, entre ellas el valor definitivo de la UPC y los recursos adicionales que puedan incorporarse para financiar el aseguramiento dentro del Presupuesto General de la Nación.
Las EPS intervenidas mantienen una mayor siniestralidad
La situación financiera también presenta diferencias relevantes entre las EPS. A junio de 2026, la siniestralidad combinada del sistema, que incorpora los gastos administrativos, se ubicó en 108 %, después de disminuir 3,4 puntos porcentuales frente al resultado registrado en 2025. Aunque el indicador presentó una corrección durante el primer semestre, continúa por encima del 100 %.
La brecha aumenta cuando se comparan las entidades sometidas a intervención con aquellas que no han tenido esta medida durante los últimos años. Las primeras registraron una siniestralidad combinada de 114,3 %, mientras en las segundas el indicador alcanzó 102,6 %, con una diferencia de 11,5 puntos porcentuales entre ambos grupos.
- En las EPS intervenidas, el indicador había alcanzado 119,6 % durante 2025 antes de la reducción observada en el primer semestre de este año.
- Entre las entidades no intervenidas, la siniestralidad pasó de 104,5 % a 102,6 % durante el mismo periodo.
- Para el conjunto del sistema, el indicador descendió desde 111,5 % en 2025 hasta el nivel registrado entre enero y junio de 2026.
La evolución de estas cifras adquiere relevancia de cara al próximo año, debido a que el comportamiento de la siniestralidad forma parte de las presiones consideradas en la estimación de las necesidades financieras. Su trayectoria durante el segundo semestre coincidirá además con el proceso mediante el cual deberán definirse los recursos que financiarán el aseguramiento durante 2027.
La UPC para 2027 entra en la discusión financiera
El panorama coincide con las primeras definiciones alrededor de la UPC para 2027, uno de los principales componentes de la financiación del aseguramiento. La ministra de Salud, Ana María Vesga, señaló que, de acuerdo con el ejercicio que adelanta la cartera, el incremento podría ubicarse entre 12 % y 13 %, teniendo en cuenta variables como las frecuencias y severidades en la utilización de servicios. El porcentaje todavía no corresponde al valor definitivo para la próxima vigencia.
El Ministerio mantiene en desarrollo el estudio técnico para el cálculo de la UPC de 2027, que utiliza la información anual de 2025 y los reportes trimestrales de 2026 enviados por las EPS. Los lineamientos oficiales contemplan procesos de validación, retroalimentación y justificación de inconsistencias antes de avanzar hacia la definición que regirá el próximo año.
En ese contexto, el ajuste de la UPC será una de las decisiones que incidirán en la capacidad financiera del sistema para responder a la demanda de servicios, los costos del aseguramiento y las obligaciones con la red prestadora durante 2027.
¿Qué recursos adicionales se plantean para salud en 2027?
La discusión presupuestal también incorporó esta semana una propuesta para incrementar los recursos destinados al sector. Después de una reunión entre la ministra de Salud, el presidente del Congreso y congresistas, se anunció una proposición que busca adicionar recursos al presupuesto del Ministerio de Salud para fortalecer la financiación del aseguramiento durante la próxima vigencia.
La iniciativa plantea $13,9 billones adicionales para aseguramiento, junto con $1,9 billones para inversión. Estos montos todavía deberán surtir el trámite correspondiente dentro de la discusión del Presupuesto General de la Nación y, por tanto, no constituyen recursos definitivamente apropiados para el sector.
La propuesta se conoce mientras continúan las definiciones sobre los recursos que tendrá disponible el sistema el próximo año. El monto final dependerá tanto de las apropiaciones aprobadas por el Congreso como del ajuste de la UPC y de las demás decisiones presupuestales que incidan en la financiación de la atención.
¿Qué falta por definir para la financiación del próximo año?
La financiación de 2027 continuará tomando forma durante los próximos meses, cuando confluyan la aprobación definitiva del presupuesto, la determinación de la UPC y las decisiones sobre eventuales recursos adicionales para aseguramiento e inversión. El análisis estima que las mayores presiones para 2027 vendrán del aumento de los precios en salud y de la siniestralidad del sistema, dos factores que elevarían de forma importante las necesidades de financiación.
El resultado final permitirá establecer los recursos con los que contará el sector para responder a la prestación de servicios, las obligaciones del aseguramiento y el flujo hacia la red de prestadores. Hasta entonces, las estimaciones disponibles y las decisiones presupuestales que continúan en trámite mantendrán la financiación como uno de los temas centrales de la agenda sanitaria para 2027.